Caracas. – Más de 48 horas cumplió este martes la vigilia, que las familias de los rehenes políticos de la Narcotiranía chavista decidieron llevar a cabo, frente a la embajada de los EE. UU. ubicada en Caracas, para exigir la intermediación de la administración Trump y con ello, la liberación inmediata de más de 400 ciudadanos injustamente encarcelados.
En colchonetas, a la intemperie, bajo el frío y la lluvia, los allegados de los rehenes en manos del narcochavismo, sumaron este martes otro día más, bajo el objetivo de lograr una reunión con el encargado de negocios para Venezuela, John Barrett.
Los manifestantes, en su mayoría mujeres, madres, esposas e hijas, instalaron carpas improvisadas a unos 50 metros de la sede diplomática. Pasaron la noche de domingo y lunes al descubierto, soportando la lluvia de la madrugada y las bajas temperaturas, envueltos en chaquetas y mantas, con banderas de Venezuela y carteles que exigen “Libertad para los presos políticos”.
Se cree que durante la noche de este martes, y todo el miércoles, se mantendrán bajo la misma presión. “Nos vamos a mantener aquí hasta que seamos atendidos por John Barrett”, afirmó una de las voceras, Mayra Morales, familiar de uno de los detenidos. “No nos moveremos de acá, con todo el respeto que merecen”, insistieron los presentes.
También, se sabe que la presión de los familiares se mantiene activa en varios puntos de la ciudad de forma simultánea. Además del campamento instalado frente a la delegación internacional, otro grupo de parientes estuvo 150 días consecutivos en vigilia frente a las puertas de El Helicoide, hasta que se ejecutaron los traslados a otras cárceles el 3 de junio.
La ONG Comité por la Libertad de Los Presos Políticos (Clippve) denunció, que durante todo ese tiempo, los familiares de los rehenes han sido testigos de promesas incumplidas e instaron a las autoridades a revisar cada caso, y cerrar los centros de tortura.
Por su parte la ONG Cofavic se pronunció el 5 de junio pasado, para denunciar la precaria situación que atraviesan los parientes expuestos a largas esperas, y dificultades para adquirir medicamentos y comida.