Caracas. – Un reo de 65 años, Franklin José Abello Castellanos, murió el pasado martes en los calabozos de la PNB en Barquisimeto (Lara) de una tuberculosis que adquirió en ese centro de reclusión, y mientras esperaba ser llevado, finalmente, a juicio.
El sexagenario falleció después de varios meses presentando fiebre, dolores corporales y un malestar persistente que comunicaba a sus familiares cada vez que lograban visitarlo, mientras que el único medicamento que recibía para aliviar los síntomas era acetaminofén.
El caso fue denunciado por la ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), la cual alertó sobre las condiciones de reclusión y las deficiencias en la atención médica dentro de los calabozos policiales de Pata e’ Palo, en la PNB de Barquisimeto.
Los testimonios de los familiares del preso indican, que con el paso del tiempo las condiciones de Abello se agravaron, presentando dificultades para alimentarse y perdiendo progresivamente la capacidad de mantenerse en pie. Ante el deterioro, funcionarios policiales comunicaron a sus familiares que debían gestionar su traslado a un centro asistencial.
No fue sino hasta el jueves 15 de octubre cuando lograron trasladarlo a la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto, donde, pese al avanzado deterioro de su salud, no quedó hospitalizado.
“Le hicieron una placa y sus pulmones estaban demasiado comprometidos, la doctora no me lo quiso hospitalizar, me dijo que no lo podían tener, ni siquiera me lo revisó, solo mandó medicamento y me lo regresaron a Pata e’ Palo”, relató un familiar del privado de libertad.
Su estado empeoró después de regresar al centro de detención. Debido a su debilidad, no pudo subir a la hamaca improvisada con sábanas en la que dormía habitualmente y tuvo que permanecer en el suelo de la celda, en un espacio que sus familiares describieron como insalubre y con una letrina ubicada dentro de las instalaciones. Contaron que ninguno de los otros presos quiso ayudarlo, pues, nadie quería tocarlo.
Al día siguiente tuvieron que trasladarlo nuevamente al hospital debido a sus dificultades para respirar, por lo que recibió oxígeno y fue sometido a una nueva evaluación médica, durante la cual observaron que tenía la espalda cubierta de manchas. Tras practicarle otros exámenes, finalmente le diagnosticaron tuberculosis.
Ante las dificultades para conseguir que permaneciera hospitalizado, sus familiares acudieron al Hospital Luis Gómez López, donde funciona el área especializada en neumología, pero allí les informaron que no había camas disponibles y se limitaron a enviar el tratamiento contra la tuberculosis para que le fuera administrado.
Un familiar que ofreció su testimonio al OVP aseguró que Franklin permaneció 12 días hospitalizado y denunció dificultades para conseguir que el personal sanitario lo atendiera.
Aunque recibió tratamiento durante algunos días, la enfermedad se encontraba en una fase avanzada. Finalmente, falleció el 27 de octubre, sin recuperar su libertad y sin que comenzara el proceso judicial que llevaba tres años esperando.
OVP denunció, que Abello llevaba tres años detenido sin juicio y padecía una enfermedad grave que requería atención especializada, por lo que su edad y condición de salud debieron ser consideradas para el otorgamiento de una medida sustitutiva de la privación de libertad.
Sin embargo, no recibió un diagnóstico oportuno ni la atención especializada que necesitaba, por lo que su muerte vuelve a poner en evidencia las graves consecuencias de la desatención médica que padecen las personas privadas de libertad en Venezuela, donde una enfermedad tratable puede terminar convirtiéndose en una condena de muerte, y bajo custodia de un narcoestado chavista que no responde ante estar emergencias.