Caracas. – Un migrante venezolano en situación ilegal, Ronny Yordrix Guanipa Chirinos, fue arrestado en las inmediaciones de la Casa Blanca este pasado jueves, tras presuntamente amenazar con asesinar al presidente Donald Trump, según confirmó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Chirinos, al parecer, fue ubicado cuando conducía un coche robado, en el cual transportaba varias armas. Agentes del Servicio Secreto de EE. UU. se acercaron al sospechoso, tras verlo «comportándose de forma sospechosa en su coche, que estaba aparcado en Constitution Avenue, en Washington, D.C.», según declaró DHS a los medios.
Al ser abordado por las autoridades, el sospechoso declaró que escuchaba voces que le indicaban desplazarse a la capital para atentar contra la vida del mandatario.
Durante la intervención, las fuerzas de seguridad localizaron e incautaron en un vehículo robado vinculado al caso tres armas de fuego: un rifle tipo AR-15, una subametralladora MAC-10 y una pistola Glock 43X, además de municiones.
«Los agentes descubrieron entonces que el vehículo había sido denunciado como robado y el sospechoso admitió tener armas en su interior», señala el comunicado del DHS. «Al encontrar tres armas de fuego diferentes, entre ellas un rifle, así como decenas de cartuchos de munición, los agentes detuvieron al sospechoso».
El organismo reveló que Chirinos ha sido acusado de varios delitos, entre ellos posesión de armas peligrosas y robo. Actualmente se encuentra bajo custodia del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos (US Marshals Service).
Las informaciones también revelan, que el venezolano entró ilegalmente en el país por el paso fronterizo «Texas» en marzo de 2024 y, posteriormente, fue detenido por la Patrulla Fronteriza de EE.UU., según las autoridades.
Igualmente, indicaron que más tarde fue puesto en libertad en el país durante el mandato de Biden.Tras su detención, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE) presentó una orden de retención contra Chirinos ante el Servicio de Alguaciles de EE. UU., que ahora lo tiene bajo su custodia.
El Servicio Secreto de EE. UU. ha dicho que el incidente refleja la creciente amenaza, que suponen las personas armadas «atraídas por el complejo de la Casa Blanca».
«Este es el último ejemplo de cómo el personal del Servicio Secreto recurre a su amplia formación y experiencia para calmar una situación tensa que suponía una amenaza inminente para las personas a nuestro cargo y para otros estadounidenses», ha dicho el director del Servicio Secreto de EE. UU., Sean Curran, en otro comunicado.