Andrea Peña, politóloga egresada de la Universidad de Carabobo (UC) con un diplomado en Gobernabilidad e Innovación Pública de la UCAB. Además, posee conocimiento de primera instancia con proyectos sociales en comunidades vulnerables.
“Suiza demuestra que la soberanía no se defiende solo con armas, sino con una infraestructura social y una identidad política que convierte la neutralidad en un activo estratégico para todo el planeta.”
Andrea Peña
Suiza representa una anomalía exitosa en el sistema internacional de Estados: mientras que la mayoría de las naciones han buscado seguridad a través de alianzas colectivas —como la OTAN— o la hegemonía regional, Suiza ha construido su existencia sobre la base de la neutralidad perpetúa. Sin embargo, esta neutralidad no es un vacío de poder, sino un constructo teórico y práctico profundamente complejo.
A continuación analizaremos el «Caso Suizo», sustentado en autores clásicos y contemporáneos, evaluando su capacidad de defensa, su rol diplomático y los desafíos que enfrenta en el presente siglo.
El fundamento jurídico-filosófico: Emer de Vattel y el Derecho de gentes
Para entender a Suiza, es necesario retroceder al jurista suizo Emer de Vattel (1714-1767), cuyo tratado Le Droit des gens —el Derecho de gentes— es la piedra angular de la neutralidad moderna. Vattel argumentaba que la neutralidad no es una renuncia a la soberanía, sino un ejercicio supremo de la misma. Según su teoría, una nación tiene el derecho natural de permanecer en paz mientras otros están en guerra, siempre que mantenga una imparcialidad estricta.
A juicio de Vattel, la neutralidad es un derecho, es decir, el Estado neutral tiene derecho a no ser invadido y a continuar su comercio con las partes en conflicto. Si bien, Vattel sostiene que la neutralidad solo es respetada si el Estado demuestra la voluntad de defender su territorio. De allí el origen de la «neutralidad armada» de Suiza, quien no pide la paz, sino que la impone en sus fronteras a través de la disuasión.
Perspectiva realista: Kenneth Waltz y la «Autoayuda» (Self-Help)
Desde la teoría del Realismo Estructural, autores como Kenneth Waltz sostienen que el sistema internacional es anárquico y que los Estados deben confiar en su propia capacidad para sobrevivir (self-help). Suiza es el ejemplo perfecto de esta teoría aplicada, pues la estrategia militar suiza, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, se basó en el concepto del Réduit National. La lógica realista dicta que un invasor no se detiene por tratados, sino por un análisis de costo-beneficio.
También, destaca el hecho de que Suica cuenta con un terreno alpino que fue transformado en una fortaleza natural —puentes, túneles y carreteras clave están minados por diseño— y, basado en el ideal republicano de Jean-Jacques Rousseau, quien elogiaba la figura del «ciudadano-soldado», mantiene un ejército donde la población civil es la fuerza combatiente. Esto constituye un efecto disuasorio muy fuerte, pues invadir Suiza necesitaríam además de derrotar a un ejército profesional, ocupar cada hogar de una población armada.
El constructivismo y la identidad: Laurent Goetschel
El autor contemporáneo Laurent Goetschel, experto en política exterior suiza, ofrece una visión desde el Constructivismo. Para Goetschel, la neutralidad no es solo una herramienta de seguridad, sino el núcleo de la identidad nacional suiza. En un país con cuatro idiomas oficiales —alemán, francés, italiano y romanche— y una profunda división religiosa histórica, la neutralidad hacia el exterior actúa como el pegamento que evita que Suiza se fracture por las lealtades de sus ciudadanos hacia las potencias vecinas (Alemania, Francia o Italia). «La neutralidad suiza es un instrumento de cohesión interna antes que una política exterior», sugiere Goetschel.
Funcionalismo y los «buenos oficios»: Suiza como potencia protectora
Desde la teoría del Funcionalismo, el valor de un Estado en el sistema internacional se mide por la función que desempeña. Suiza ha profesionalizado su neutralidad a través de los «Buenos Oficios». Como reporta Swissinfo, Suiza actúa bajo el mandato de «Potencia Protectora». Este rol permite que la comunicación internacional no se colapse totalmente durante las crisis. Además, es necesario señalar que Suiza representa a EE. UU. En Irán desde 1980 y a Rusia en Georgia desde 2008.
Todo esto no significa, sin embargo, que Suiza esté aislada, pues su neutralidad es bastante activa: utiliza su estatus para ser la sede de organismos como la Cruz Roja Internacional y la ONU en Ginebra, convirtiéndose en el «terreno neutral» donde la diplomacia global es posible.
La fortaleza subterránea: teoría de la defensa total
La seguridad suiza se apoya en una infraestructura civil sin parangón en el mundo. Respondiendo a la Teoría de la Defensa Total, el país ha integrado la supervivencia civil con la estrategia militar. Como señala Escudo Digital (2023), Suiza es el único país con capacidad de búnkeres para proteger a más del 100% de su población. Cuenta con más de 360,000 refugios privados y públicos. Esta «arquitectura de supervivencia» comunica a cualquier agresor potencial que una campaña de bombardeos o incluso un ataque nuclear no lograrían quebrar la voluntad del Estado, ya que el mando político y la población civil pueden operar bajo tierra durante meses.
Desafíos contemporáneos: ¿El fin de la Neutralidad?
El conflicto en Ucrania en 2022 y la evolución de la seguridad europea han puesto a prueba el modelo suizo. Según análisis de la BBC y La Razón, Suiza se enfrenta a una presión sin precedentes para alinearse con la arquitectura de seguridad occidental. Por ejemplo, está el tema de las sanciones económicas: al adoptar las sanciones de la Unión Europea contra Rusia, Suiza ha caminado por la «delgada línea roja» mencionada por juristas como Bruno Simma. ¿Puede un país ser neutral si participa en una guerra económica? La postura oficial de Berna es que la neutralidad es militar, pero no moral ni económica frente a violaciones flagrantes del derecho internacional.
Además, está la cooperación con la OTAN: aunque Suiza no es miembro de la OTAN, su participación en la «Asociación para la Paz» indica un realismo pragmático. Como explica La Razón, Suiza sabe que, en un conflicto continental a gran escala, su seguridad depende de la estabilidad de sus vecinos. Esto ha llevado a debates internos sobre si la neutralidad absoluta es un lujo del pasado o una necesidad del futuro.
La síntesis del modelo suizo
El éxito de Suiza no es fruto del azar geográfico, sino de una aplicación rigurosa de principios teóricos que han evolucionado desde el siglo XVIII. El modelo se resume en tres pilares: imparcialidad de Vattel, la disuasión de Waltz y la identidad de Goetschel ha creado un Estado que es demasiado útil para ser atacado y demasiado costoso para ser invadido. Suiza demuestra que la soberanía no se defiende solo con armas, sino con una infraestructura social y una identidad política que convierte la neutralidad en un activo estratégico para todo el planeta. En un mundo que vuelve a la lógica de bloques, el «puente suizo» sigue siendo una pieza indispensable, aunque cada vez más difícil de equilibrar, en el tablero de la política internacional.
Si la neutralidad nació para proteger al Estado de las guerras de religión y de las ambiciones dinásticas europeas, ¿cómo debe transformarse este concepto en una era de ciberguerra e interdependencia económica total, donde las fronteras físicas —incluso las de los Alpes— son cada vez más porosas?
Referencias bibliográficas
Goetschel, L. (2011). Neutrality as an Identity Marker: The Case of Switzerland. Routledge.
Rousseau, J.-J. (1762). El Contrato Social.
Simma, B. (1999). NATO, the UN and the Use of Force: Legal Aspects. European Journal of International Law.
Vattel, E. de. (1758). Le Droit des gens; ou, Principes de la loi naturelle.
Waltz, K. N. (1979). Theory of International Politics. McGraw-Hill.
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John R. De la Vega, P.A.
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John De la Vega es un abogado venezolano-americano que ha ayudado mucho a la comunidad venezolana e hispana en sus procesos migratorios en los Estados Unidos.
John De la Vega es un abogado venezolano-americano que ha ayudado mucho a la comunidad venezolana e hispana en sus procesos migratorios en los Estados Unidos.
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