Caracas. – Con señales visibles de torturas y en estado de desnutrición, fueron vistos los 32 rehenes políticos militares acusados por la operación Gedeón, por sus familiares durante la única visita que les han podido realizar durante la noche del pasado jueves en el Fuerte Guaicaipuro (Miranda).
«Para nosotros, en vez de ser una alegría, nos trajimos el corazón arrugado y llena de lágrimas nuestra vista, porque de verdad que fue un martirio ver a nuestros muchachos como los vimos: desnutridos, con la mirada desorientada, en ningún momento ellos quisieron pararse, cuando mi hijo estaba comiendo la mano le temblaba”, explicó a los medios la madre de uno de estos miliares raptados por el narcorégimen chavista.
La mujer agregó que «estamos pidiendo a nivel internacional que nos ayuden, que esos muchachos sean evaluados por un médico, un psiquiatra, un psicólogo, ellos necesitan ayuda, pero internacional, para que de verdad nosotros nos sintamos seguros de que ellos van a ser atendidos”.
Xiomara Requena, madre del teniente de Fragata Edgar Suárez Requena, denunció entre sollozos que «nos los están matando poco a poco».
«Yo les exijo, traigan a eso muchachos mientras que damos el paso a la amnistía que va a ser para la paz, la justicia, para la reconciliación, porque estamos claros que esos muchachos son inocentes, porque estamos claros que desde el momento que se les violó el debido proceso y se montaron expedientes son inocentes», insistió Requena.
Asimismo, las madres denunciaron que los detenidos no pudieron hablar con libertad. «Él me dice ‘mamá no me pegan, me asoleo, estoy bien‘», contó una de las damas, pero a su juicio su hijo «no está bien».
«No nos trajimos ninguna alegría, están muy flacos, desnutridos. Era como textualmente ‘diga esto‘ porque había un teléfono delante de él y detrás de nosotros había otro teléfono y otros funcionarios encapuchados», recordó la mujer.
La mujeres relataron que durante la visita pudieron ver a sus familiares a través de una reja, acompañados de funcionarios encapuchados dentro y fuera de las celdas, los cuales portaban celulares para grabar intencionalmente las conversaciones.