El tema de las sanciones, la crisis política pendular para el área internacional, eterna para los venezolanos, va y viene; elecciones, ganadores, interinos, reconocidos. Y el chavismo se perpetúa.
Ahora Edmundo, quien ganó, salió en un carnaval viajero, cuyos matices hemos visto cíclicamente como resultado de otra elección fallida. Cansancio nacional, Quito, La Puerta del Sol, el parque del buen retiro, su figura —la de ganador-perdedor— se va desvaneciendo a medida que los poseedores del poder se entienden con la nueva administración americana. Nada cambia.
Regresa el tema de las sanciones, sancionar, ya he lo hemos vivido, ya lo hemos padecido, es gente detrás de la basura, al chavismo no le importa, al contrario, les encanta porque se parecen más a Cuba.
Sabemos que son un fracaso, que eternizo al castrismo, que las sanciones nuestras, en un circo de tira y encoge, son más las excepciones que las presiones.
El chavismo no tiene la unión soviética pero tampoco le hace falta, con la licencia petrolera que se corta y prórroga y no sabemos si chevron se va o no, todo se anuncia y nada cambia. Al chavismo, las actividades ilícitas que le sostiene en el poder no le cambian su tren de vida a “todo trapo”. Las sanciones solo llevan de regreso al pueblo a abastecerse en el Guaire.
Un programa, sostenible, supranacional con gobernabilidad, con un esfuerzo sostenido en el tiempo enfocado a romperle el espinazo al chavismo y recuperar la democracia, ¿Qué? ¿A quién se le ocurre decir esa barbaridad?
En medio de esta neblina de iniquidades, he visto un video de la Congresista María Elvira Salazar, diciendo que ella “hace lo que dice María Corina, porque María Corina es la líder de la oposición” —Ya no dice que ganó las pasadas elecciones— y que fue María Corina quien ha pedido las sanciones, y que ellos han “gastado gran capital político” para complacer a la líder.
Está congresista y periodista de origen cubano sabe mejor que nadie lo que las sanciones han hecho con Cuba, por un lado dice subordinarse a la señora Machado y luego la presenta cómo la apóstol de las penurias que va a recibir el pueblo venezolanos —hambre, desaparición de medicinas y un sin fin de penurias— con la reinstalación de las sanciones ¿Con esas declaraciones obviamente tendenciosas de la Salazar, quien pierde el “capital político”?
En nuestra sabiduría popular, cuando alguien te alaba para destruirte se dice: ¡No me defiendas comadre!