Caracas. – El periodista Gustavo Azócar denunció este pasado jueves sobre una orden de captura en su contra dictada por el Tribunal Noveno de Control del Circuito Judicial del estado Táchira, y por razones que sus abogados aún no han podido ahondar, ya que no les permiten acceso al supuesto expediente.
El periodista ha sido acusado por los presuntos delitos de promoción o incitación al odio y revelación indebida agravada de información personal, entre otros.
En una publicación que difundió en sus redes sociales, Azócar explicó que la orden se relaciona con publicaciones que hizo en la red social Instagram el año pasado sobre el presunto vínculo de un ganadero tachirense, Waldo Rujano Mora, con un narcotraficante colombiano que fue asesinado en 2019 conocido como “Ñeñe” Hernández.
«La orden de aprehensión del 07 de marzo de 2025 se relaciona con publicaciones que hice en la red social Instagram contra un ganadero relacionado con el narcotraficante colombiano José Hernández Aponte, mejor conocido como Ñeñe Hernández, asesinado en Brasil el 2 de mayo de 2019», señala el comunicador.
Fue el hijo del ganadero quien pidió un derecho a réplica, y pese a que Azócar aceptó atenderlo para que expusiera sus argumentos, nunca más volvió a contactarlo para ejercer tal réplica.
También, aclaró que no conoce en persona ni de vista o trato al ganadero, que él no lo demandó ni denunció, pero recordó que desde 2024, tras las elecciones presidenciales del 28 de julio, circuló una supuesta lista con nombres de periodistas del Táchira a quienes amenazaban con llevarlos a la cárcel.
Ahora, recibió una notificación de un tribunal informando que el ciudadano Waldo Rujano lo había demandado. “Yo hablé con mis abogados, fueron al tribunal para ver si les daban copia del expediente, pero nunca nos la dieron. Es decir, yo no tengo ni idea de qué fue lo que puso en su denuncia el señor Rujano contra mí”, declaró el periodista a una ONG.
Azócar contó que ya ha estado preso en dos ocasiones (2006 y 2009), pero que en este caso, se está violando su derecho a la libertad de expresión, así como a la defensa, a un juicio justo y al debido proceso.
«Mi trabajo como periodista es decir la verdad, duélale a quién le duela. Y la verdad es una sola: Hay fotos del ganadero con el narcotraficante colombiano Ñeñe Hernández. Esa es la verdad verdadera», insistió.