Caracas. – Un escalofriante e inédito audio difundido este pasado martes, ha sacudido las redes sociales tras registrar el momento en el cual un rehén político del narcorégimen era electrocutado en El Helicoide.
«¡Están pegando corriente!», se escucha en una grabación grabada a escondidas y difundida por los exrehenes y perseguidos políticos Víctor Ugas, Nixon Leal y Douglas Morillo. Se trata de un breve extracto donde claramente se escucha a una persona ser electrocutada mientras era cuestionada sobre el paradero de otro individuo.
“Fue en la celda de Preventiva II del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, la policía política del régimen venezolano, en El Helicoide, en Caracas”, detalló Morillo. “Lo grabé yo, a escondidas, desde la parte de arriba de una litera”, confirmó Nixon Leal, quien estuvo encarcelado por motivos políticos hasta cinco veces.
“Estuve allí, en ese lugar, alrededor de un año y medio, junto con Douglas Morillo y Nixon Leal, además de otros compañeros que creamos un vínculo que nunca se rompió. Hoy estamos libres y queremos contar la verdad de lo que escuchábamos en ese lugar”, apuntó Ugas, hoy exiliado en Colombia.
Leal explicó que la grabación se obtuvo entre «los años 2015 y 2016, en la Preventiva II del Sebin Helicoide, justo debajo de Saman 6, lugar donde se planificaba quién sería la siguiente víctima y el lugar donde se ejecutaban muchas torturas».
Igualmente, contó que en ese lugar se escuchaba también cuando golpeaban a los secuestrados, e igualmente ocurría con el sonido producido por las descargas eléctricas. «Se podía percibir en el ambiente el olor a cabello quemado”, dijo Leal.
Los tres exrehenes políticos exigieron justicia e investigaciones profundas, sobre los crímenes del chavismo, recordando que la ONU documentó patrones de tortura sistemática en la sede policial.En este sentido, recordaron que la ONU documentó en 2022 un total de 51 casos, que reflejaron un patrón de torturas ejecutadas por el SEBIN, principalmente en el Helicoide, y desde 2014.
Recientemente, este centro de torturas y conocido también por ser, al mismo tiempo, la sede del SEBIN, fue clausurado. Pero sus víctimas todavía no han sido reivindicadas y la tortura ha continuado en otros centros de reclusión en Venezuela.