Los gobiernos de Ucrania y Rusia están de acuerdo en dar pasos para lograr una «navegación segura» en el mar Negro y «eliminar el uso de la fuerza», ha anunciado este martes la Administración de EE. UU. en un resumen de los contactos mantenidos con ambas partes en Arabia Saudí.
Para el presidente norteamericano, Donald Trump, es «imperativo» que se detengan «las muertes para ambas partes del conflicto Rusia-Ucrania, «un paso necesario» para avanzar hacia una resolución «duradera» del conflicto, según los comunicados difundidos este martes por la Casa Blanca.
Washington quiere «seguir facilitando las negociaciones» y coincide con las partes rusa y ucraniana en la necesidad de mantener los contactos para llegar a acuerdos concretos, si bien por ahora ni Moscú ni Kiev se habían comprometido a nada más allá de a seguir sentándose en la mesa de negociación.
Cabe señalar que uno de los objetivos a corto plazo sería restaurar el acuerdo para facilitar la exportación de grano a través del mar Negro y, en este ámbito, Rusia y Ucrania parecen de acuerdo en «eliminar el uso de la fuerza» e «impedir la utilización de barcos comerciales con fines militares», según la versión oficial estadounidense.
El ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, ha confirmado en un comunicado que «todas las partes» están de acuerdo con esta «navegación segura», aunque ha querido «enfatizar» que no se trata de un cheque en blanco y que Kiev observará posibles movimientos de buques rusos en la zona este del mar Negro porque supondría «una violación del espíritu del acuerdo».
En este sentido, ha avisado de que Ucrania se reserva el derecho a la autodefensa en caso de percibir una amenaza para su seguridad nacional, al tiempo que ha matizado que será necesario proseguir con las «consultas técnicas» y «cuanto antes» para avanzar en éste y otros temas. «Nadie quiere más que los ucranianos una paz justa», ha aseverado.
Por su parte, el Kremlin ha confirmado el principio de acuerdo aunque vinculándolo con una batería de condicionantes relativos a una progresiva normalización en el acceso de sus productos agrícolas y fertilizantes al mercado internacional, un aspecto con el que se ha mostrado conforme Estados Unidos.
El Gobierno de Trump ha admitido que se ha comprometido en el marco de este deshielo a «ayudar» a Rusia a «restaurar» su acceso a los mercados y a facilitar tanto la entrada de estos bienes a puertos como los sistemas para garantizar el pago de transacciones, en una aparente concesión tras años de sanciones derivadas precisamente de la invasión sobre Ucrania.
El Kremlin quiere que se revisen los castigos sobre el Banco Agrícola (Rosselkhozbank) y otras entidades financieras, de tal forma que puedan, por ejemplo, estar conectadas al sistema SWIFT de pagos internacionales. También insta a levantar sanciones a empresas vinculadas al sector alimentario y de los fertilizantes como requisito para seguir avanzando.