El presidente también adelantó que grandes petroleras internacionales invertirán al menos 100 mil millones de dólares en Venezuela.
De Derecha Diario
Donald Trump anunció la cancelación de una segunda ola de acciones militares en Venezuela luego de que el régimen chavista liberara a un número significativo de presos políticos. La medida confirma que la estrategia de presión de Estados Unidos funcionó, forzando concesiones que jamás se habían logrado por vías diplomáticas.
Analistas coinciden en que la caída de Nicolás Maduro y la cooperación energética abren un escenario inédito para la reconstrucción del país.
La liberación de presos políticos confirma el quiebre interno del chavismo
Trump calificó la liberación de presos políticos como un “gesto importante e inteligente”, pero el trasfondo es mucho más claro: se trata de una concesión obtenida bajo presión directa de Estados Unidos, que en menos de una semana logró lo que años de negociaciones internacionales jamás consiguieron.
El anuncio de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea venezolana, fue prácticamente una admisión implícita de debilidad. La excarcelación está ocurriendo “desde este mismo momento”, según sus propias palabras, confirmando que el régimen cedió ante un escenario sin margen de maniobra luego de la captura de Nicolás Maduro.
La segunda ola de ataques no era necesaria: misión cumplida
La cancelación de la segunda fase militar no implica un retroceso, sino todo lo contrario: significa que el objetivo principal —neutralizar a Maduro y frenar la represión sistemática— ya fue alcanzado. Trump señaló que todos los barcos estadounidenses permanecerán en posición, un mensaje claro de que la disuasión se mantiene activa y lista para responder ante cualquier intento de reorganización del chavismo.
El presidente también adelantó que grandes petroleras internacionales invertirán al menos 100 mil millones de dólares en Venezuela y confirmó reuniones con sus representantes en la Casa Blanca, evidenciando que el proceso de reconstrucción energética está siendo planificado de manera rápida, directa y con capital privado.
Trump reveló que el régimen comenzó a cerrar un centro de torturas en Caracas. Aunque no lo nombró explícitamente, todo apunta al Helicoide, una instalación conocida mundialmente por violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Que el propio gobierno venezolano esté clausurando estas instalaciones refleja un derrumbe acelerado de su estructura represiva, consecuencia directa de la caída de Maduro.
Organizaciones como Foro Penal contabilizan más de 800 personas encarceladas o perseguidas por motivos políticos. Su director, Alfredo Romero, reclamó una amnistía general, dejando en claro que la liberación anunciada es apenas un primer paso y que el aparato chavista todavía retiene a cientos de personas como rehenes políticos.
Trump redefine la política hemisférica
El episodio vuelve a demostrar que la estrategia Trump —basada en fuerza, presión coordinada y negociación desde una posición dominante— obtiene resultados concretos. Lejos de la narrativa que buscó instalar el chavismo durante años, no hubo “agresión injustificada”: hubo una operación puntual que desarticuló a un régimen acusado de narcoterrorismo y devolvió capacidad operativa a las instituciones democráticas venezolanas.
Estados Unidos no solo frenó un aparato represivo, sino que abrió la puerta a la reconstrucción económica más importante de la región en décadas.