A Daniela Cabello se le puede aplicar perfectamente el famoso refrán venezolano «hijo de gato caza ratón», ya que heredó las destrezas, costumbres y habilidades de su progenitor, Diosdado Cabello, para los manejos oscuros de las finanzas públicas y la malversación de fondos que pertenecen a todos los venezolanos.
Pese a su juventud, Daniela ya ha sido objeto de señalamientos internacionales por presuntos vínculos con redes de corrupción y lavado de dinero. Informes periodísticos y analistas políticos han vinculado su nombre y su entorno familiar a rutas de lavado de dinero, mencionando su posición y el flujo de capitales en el país.
De hecho, para noviembre de 2024, el Departamento del Tesoro de EE. UU. impuso sanciones a 21 altos funcionarios de la Narcotiranía chavista de Nicolás Maduro, entre quienes figuró Daniela Cabello.
Estas medidas buscan congelar activos vinculados a operaciones financieras ilícitas y esquemas de corrupción estatal, sanciones a las cuales no pudo escapar la hija de Diosdado Cabello, quien está todavía solicitado por narcoterrorismo en EE. UU., y con una recompensa de USD$ 25 millones por su captura.
Pese a no contar con experiencia comprobada en administración pública o comercio exterior, se le ha otorgado el control de plataformas clave para la imagen y economía internacional del régimen. Está casada con el productor y cantante Omar Acedo y es madre de una hija.
Actualmente es presidenta de la Agencia de Promoción de Exportaciones de Venezuela, además de haber dirigido anteriormente la marca País Venezuela. Como bien se sabe, debido a que forma parte de una las familias con mayor influencia dentro de la estructura política y criminal del chavismo, su entorno familiar ha estado bajo la lupa por polémicas empresariales.
En investigaciones periodísticas y procesos judiciales, se ha mencionado a la aerolínea española Plus Ultra y su relación con el narcorégimen chavista, un caso que involucra presunto blanqueo de capitales y tráfico de influencias.
Pero, además, reportes de inteligencia y periodistas de investigación han destacado el caso de Alex Saab, principal testaferro de Nicolás Maduro, quien durante sus años en la cúpula chavista manejó miles de millones de dólares para la Narcotiranía.
Las investigaciones indican que Saab participó en reuniones de alto nivel con miembros de la cúpula, incluyendo a Daniela Cabello, con quien coordinó estrategias para rutas de lavado de dinero y evasión de sanciones internacionales.