Caracas. – El Gobierno de Estados Unidos analiza un plan preliminar para desplegar unos 3.000 técnicos y establecer una administración temporal en Venezuela. La medida buscaría dirigir la reconstrucción y preparar elecciones democráticas tras los terremotos ocurridos el 24 de junio.
Según reveló este jueves el diario español ABC, citando fuentes conocedoras de las discusiones internas en Washington, el proyecto está todavía en una fase preliminar, y además de 3.000 personas, contempla una inversión inicial próxima a los 3.000 millones de dólares.
No se trataría de un contingente militar ni de una fuerza de combate. Una parte importante del equipo procedería del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, acompañada por especialistas civiles en infraestructuras, urbanismo, logística, comunicaciones, energía y ordenación territorial.
Su misión sería participar en la recuperación de carreteras, puertos, aeropuertos, redes eléctricas, sistemas de abastecimiento de agua y edificios públicos dañados por los seísmos. También asumirían tareas de coordinación de la ayuda y de planificación de las prioridades para reconstruir las zonas más afectadas.
El plan plantea una estructura administrativa de carácter temporal que permita garantizar la continuidad de los servicios esenciales, evitar un vacío institucional y preparar unas futuras elecciones democráticas.
El medio señala que las conversaciones en Washington también incluyen la definición del papel que desempeñarían distintos actores políticos venezolanos durante la transición.Durante semanas, el equipo de Donald Trump ha analizado distintas fórmulas para asumir un mayor control sobre la transición venezolana.
El propio presidente ha llegado a bromear en público con la posibilidad de convertir Venezuela en el Estado número 51 de Estados Unidos, una hipótesis que no forma parte de los planes reales examinados por su Administración.
Una fuente consultada por ABC compara el modelo, con todas las cautelas, con los acuerdos de libre asociación que EE.UU. mantiene con las Islas Marshall y otros pequeños Estados del Pacífico. La comparación es únicamente política y funcional. Aquellos acuerdos fueron negociados entre países soberanos y regulan materias como la defensa, la financiación y la libre circulación. Venezuela se encuentra en una situación constitucional, territorial e institucional completamente distinta.
El plan continúa en discusión y no ha sido aprobado ni anunciado públicamente por la Casa Blanca. Tampoco existe una fórmula jurídica cerrada ni un acuerdo definitivo sobre quién dirigiría esa administración, durante cuánto tiempo estaría vigente o qué instituciones venezolanas conservarían sus competencias.
No obstante, la propuesta ha provocado algunas resistencias dentro de la Administración Trump. Washington busca establecer una presencia estadounidense amplia, con responsabilidades concretas y capacidad de supervisión, pero sin anexionarse Venezuela ni integrarla formalmente en Estados Unidos. Sería una tutela temporal y limitada, vinculada a la emergencia, la reconstrucción y la transición política.
El primer movimiento visible de esa nueva arquitectura se produjo esta semana con el anuncio de una mesa de trabajo entre las dos asambleas nacionales que reclaman autoridad en Venezuela: la elegida en 2015, reconocida por EE.UU. y por una parte de la oposición como la última institución legislativa legítima, y la controlada por el chavismo.
ABC también reseña que el Departamento de Estado ha reiterado su respaldo al eventual regreso de Machado al país y sostiene que el objetivo final de Washington es crear las condiciones necesarias para la celebración de elecciones libres, una vez se restablezcan las capacidades institucionales y de infraestructura afectadas por la crisis.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha anunciado oficialmente la puesta en marcha de este proyecto ni ha confirmado los detalles expuestos por el diario español.