Caracas. – Una imagen que muestra el encuentro entre el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de EE. UU., con Diosdado Cabello, segundo al mando del narcorégimen interino y por quien Washington ofrece una recompensa de USD$ 25 millones, debido a su vinculación con el narcoterrorismo ha generado polémica, ha desatado críticas a nivel nacional e internacional.
El encuentro se llevó a cabo debido a la emergencia humanitaria y de seguridad nacional tras los devastadores terremotos del 24 de junio. La foto del «acercamiento» entre el general estadounidense y el dirigente de la narcodictadura chavista ha despertado comentarios por lo que parece ser una «conversación amena».
Donovan acudió personalmente a Caracas, para dejar muy claro las principales acciones que se llevarán a cabo, a fin de recuperar las zonas devastadas tanto en Vargas, como en otras entidades afectadas por los sismos.
El encuentro se produce en un escenario político completamente distinto al de los años de confrontación abierta con EE. UU., después de la captura de Nicolás Maduro y del inicio de una nueva etapa de acercamientos impulsada por la administración de Donald Trump, que abrió canales de cooperación con sectores del chavismo dentro de su estrategia por fases para la transición venezolana.
La reunión estuvo enfocada en las operaciones de rescate, asistencia humanitaria y logística desplegadas en Vargas, la localidad más golpeada por los devastadores sismos. Las fuerzas estadounidenses mantienen presencia operativa con equipos especializados, apoyo aéreo y distribución de suministros bajo la coordinación del Departamento de Estado.
Sin embargo, las críticas sobre el encuentro Donovan-Cabello han sido contundentes en diversas plataformas digitales, al punto, de poner en tela de juicio cualquier plan ideado por EE. UU., destinado a recuperar Venezuela en todos los sentidos.
En la citada reunión, por la representación del narcorégimen interino participaron Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, y Gustavo González López, ministro de Defensa. Mientras, Washington estuvo representado por el encargado de negocios para Venezuela, John Barrett, Donovan y el subcomandante del Comando Norte, mayor general Kevin J. Jarrard.
La imagen generó alarmas, ya que Cabello enfrenta acusaciones en un tribunal federal de Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a EE. UU. y posesión de armas de fuego y dispositivos destructivos. Se le señala también como presunto líder del Cártel de los Soles, organización compuesta por altos oficiales militares venezolanos involucrados en el tráfico de drogas.
El propio secretario de Estado, Marco Rubio, fue explícito al respecto semanas atrás: “Nosotros seguimos considerando a Diosdado Cabello como un narcoterrorista. ”Además, tal como lo han destacado diversos medios digitales de la región, la presencia de Donovan en Caracas tiene otra carga simbólica adicional, ya que el Comando Sur, que él encabeza, fue el mismo que ejecutó el operativo militar del 3 de enero que culminó con la captura de Nicolás Maduro.
Además, este nuevo acercamiento vuelve a contrastar con años de discursos del aparato oficialista contra el “imperialismo” y las fuerzas militares estadounidenses. Sin embargo, tras la emergencia nacional, los mismos dirigentes chavistas que durante años cuestionaron cualquier cooperación con Washington terminaron recibiendo apoyo directo del Comando Sur y otros organismos norteamericanos.