La líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, ha anunciado este martes que se presentará de nuevo como candidata de la formación a las elecciones presidenciales de abril de 2027, después de que el Tribunal de Apelación de París haya rebajado la condena en su contra por malversación de fondos europeos.
«No hay ningún escenario en el que no pueda presentarme en 2027», ha afirmado la líder de la derecha francesa en una entrevista en la cadena TF1, para justificar que concurrirá a las elecciones pese a ser condenada y recalcar que espera que el Tribunal de Casación «no se equivoque» y anule la condena de tres años de prisión y 15 meses de inhabilitación.
«Como tengo la posibilidad de presentar un recurso de casación, algo que no ocurría necesariamente en las otras hipótesis, y dado que el recurso de casación suspende los efectos de la sentencia, haré campaña sin llevar una pulsera electrónica», ha argumentado, despejando las dudas sobre su futuro político tras conocerse la sentencia este martes.
De todos modos, la jefa de Agrupación Nacional ha subrayado que cuenta con la «confianza» de los franceses por lo que ha indicado que serán los votantes los que «tendrán la última palabra». «Tendrán la libertad de elegir. Ellos tendrán la última palabra», ha afirmado.
En este sentido, ha defendido que forma un «tándem ganador» con Jordan Bardella, presidente del partido y eurodiputado que era visto como el favorito a ser el candidato si finalmente Le Pen daba un paso al lado.
La política francesa, que ya se ha presentado en tres ocasiones a las elecciones, ha destacado a Bardella como «equilibrado, coherente y sólido». «Creo que el tándem político que formamos puede cambiar realmente las cosas. Puede representar un nuevo impulso para nuestro país y cambiar la vida cotidiana de los franceses», ha asegurado.
Sobre los ejes de su campaña a las elecciones, a las que ya no podrá concurrir el actual presidente, Emmanuel Macron, Le Pen ha avanzado que quiere «liberar al gigante que es Francia y permitirle recuperar su lugar» en el escenario internacional a la vez que se propone «cambiar la vida cotidiana de los franceses».
«Ya sea la educación, la sanidad, la protección de los niños, la inseguridad en general o la desindustrialización, ya no hay nada que funcione correctamente en nuestro país», ha criticado, incidiendo en que espera darle respuesta a las angustias de los franceses. «Con toda tranquilidad y serenidad: no, esto no es una fatalidad», ha indicado.