El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha hecho público este sábado el nuevo mapa de la «zona de amortiguación» prevista en el «histórico» acuerdo suscrito el viernes entre el Gobierno libanés y el israelí por el que este último podrá mantener sus tropas en suelo libanés mientras no se haga efectivo el desarme del partido-milicia chií libanés Hezbolá.
«Este acuerdo refuerza a Israel y a Líbano y debilita a Irán y a Hezbolá», ha señalado Netanyahu en un discurso a la nación sobre el «histórico logro» suscrito el viernes en el que ha detallado la ubicación de esta nueva Línea Amarilla de despliegue militar israelí.
El mapa de la nueva zona de seguridad incluye toda la región situada al sur del río Litani hasta los territorios ocupados de los Altos del Golán y las Granja Sheba, así como varios enclaves al norte del río, como el estratégico Castillo de Baufort una antigua fortaleza cruzada que domina toda la región.
La principal novedad del acuerdo, que explica también Netanyahu, es que Israel se retirará de dos distritos de Nabatiye, el de Zautar al Qarbiya y el de Frun, marcados en rojo en el mapa, y en los que se pondrá a prueba la capacidad de las autoridades libanesas para el desarme de Hezbolá.
«Israel se queda en la zona de seguridad amarilla que nos mantiene a salvo. Es un logro enorme. ¡Enorme!», ha argumentado Netanyahu, que estima en cualquier caso que Líbano «tiene más trabajo que hacer» tras el «valiente» gesto de firmar el acuerdo marco.
«Es la primera vez en décadas que le dicen a Hezbolá y le dicen a Irán: ‘fuera de aquí’. ‘Vamos a hacer la paz con Israel, te guste o no. Queremos hacer la paz con el Estado de Israel'», ha explicado. Las fuerzas militares israelíes tendrán «libertad de acción militar» en esta zona pactada con Beirut para responder a cualquier amenaza.
Ahora las Fuerzas Armadas libanesas deben «hacer cambios internos» porque «hay yihadistas dentro de ese ejército». «El Gobierno libanés lo sabe y tiene que afrontarlo también. Evidentemente vamos a ponerlo a prueba en la práctica», ha planteado.
Para Netanyahu, este acuerdo «es un indicio de las cosas que vendrán». «Vamos a seguir haciendo todo lo necesario para recuperar la seguridad de los vecinos del norte, igual que hicimos con éxito en el sur gracias a los combatientes y a la resistencia de los habitantes del norte», ha argumentado Netanyahu en su intervención.
Además, ha destacado que el acuerdo confirma que Israel se queda en el sur de Líbano pese a «todo tipo de presiones». «Han intentado sacarnos de allí por todos los medios, con todo tipo de presiones. Eso, evidentemente, no ha pasado», ha indicado antes de agradecer a EE. UU. y en concreto al presidente Donald Trump y a su secretario de Estado Marco Rubio por su mediación, «implicación y contribución» al pacto con Líbano.
Netanyahu se ha referido así al Memorando de Entendimiento suscrito por EE. UU. e Irán y que preveía un alto el fuego «en todos los frentes», incluido Líbano. «Dijimos desde el principio que no éramos parte en el acuerdo entre EE. UU. e Irán», ha recordado Netanyahu.
«Estamos rompiendo el eje diplomático iraní. Hemos conseguido alcanzar este acuerdo marco por una simple razón: por lo fuerte que hemos golpeado a Hezbolá», ha destacado antes de recordar las explosiones de los buscas, la muerte del líder del grupo, Hasán Nasralá, o los asesinatos selectivos de los comandantes de las fuerzas de élite de Hezbolá, la Fuerza Raduán. «Hezbolá esperaba tener ayuda de Irán. No la tuvo», ha remachado.
Hezbolá tenía 150.000 misiles y cohetes, según Netanyahu, pero Israel ha elimnado en torno al 90% de esas «enormes reservas» y «solo en las dos últimas semanas hemos matado a más de 200 terroristas». En total, según el mandatario israelí, han matado a «más de 9.000» miembros del grupo. «Estamos destruyendo su infraestructura terrorista. Hay búnkeres, túneles, pueblos terroristas. Estamos destruyéndolo todo», ha resaltado.