Caracas. – Las autoridades venezolanas reportaron en su último balance 1.719 fallecidos por los terremotos del 24 de junio. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera que esta cifra oficial subestima la magnitud real de la tragedia.
El coordinador residente de las Naciones Unidas en Venezuela, Gianluca Rampolla, advirtió que la magnitud de la tragedia podría ser muy superior a los balances presentados. Reveló que el organismo internacional coordina con las autoridades la procura de 10.000 bolsas para cadáveres ante la gravedad del escenario en el terreno.
Además, la ONU estima que hasta 50.000 personas permanecen desaparecidas tras los terremotos. “Sin duda, estamos hablando de una cifra superior a la ya reportada. Puedo darles un indicador aproximado. Estamos adquiriendo, y esto es algo acordado con las autoridades locales, 10.000 bolsas para cadáveres”, dijo Rampolla.
Aunque la administración de Delcy Rodríguez sitúa el registro oficial en más de 1.700 fallecidos, Rampolla enfatizó a agencias noticiosas internacionales, que manejan estimaciones más elevadas.
Los esfuerzos operativos se mantienen enfocados en la búsqueda y rescate de sobrevivientes atrapados bajo las estructuras colapsadas, principalmente en el litoral central, donde la llegada de insumos y asistencia humanitaria internacional continúa desplegándose a contrarreloj.
Por su parte, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia de la ONU, calcula que los terremotos afectaron a un total de 6,76 millones de personas. Este dato refleja la enorme escala de la emergencia en el norte del país, especialmente en el estado Vargas.
Mientras, la ONU intensifica sus operaciones de respuesta humanitaria. El organismo coordina el envío de ayuda internacional y colabora con las autoridades locales para atender a los damnificados.
La respuesta sigue desarrollándose en un entorno de riesgo. Desde los dos terremotos se han registrado unos 500 temblores posteriores, incluido uno de magnitud 5,2 en la madrugada del lunes, mientras una onda tropical amenaza con llevar fuertes lluvias a las zonas afectadas.
“Seguimos operando en un entorno de alto riesgo”, afirmó Rampolla.