EE. UU. prevé destinar USD$ 1000 millones a un paquete de asistencia en materia de seguridad para el recientemente constituido Gobierno de Colombia, presidido por Abelardo de la Espriella, según ha anunciado este viernes el Departamento de Estado coincidiendo con la toma de posesión del nuevo mandatario.
La Administración del presidente Donald Trump ha presentado la incitativa como uno de los pilares principales de la nueva etapa en las relaciones bilaterales, con especial atención a la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales, la seguridad fronteriza y el fortalecimiento de las fuerzas colombianas.
«Como piedra angular de esta renovada colaboración, EE. UU., en colaboración con el Congreso, tiene previsto anunciar una ayuda de USD$ 1.000 millones como parte de un paquete de seguridad para apoyar a la Administración del presidente De La Espriella en el logro de nuestros objetivos comunes», ha señalado el Departamento de Estado en una hoja informativa difundida este viernes.
La Administración estadounidense ha destacado además que una delegación encabezada por el fiscal general en funciones, Todd Blanche, ha acudido a la ceremonia de investidura de De la Espriella, en un gesto que, según Washington, refleja su intención de reforzar tanto su cooperación económica como la relación en materia de seguridad con el nuevo Ejecutivo colombiano.
El Gobierno de Trump ha presentado esta nueva etapa como una oportunidad para profundizar en una relación bilateral con más de dos siglos de historia y ha expresado su disposición a trabajar con Bogotá para impulsar objetivos compartidos en materia de seguridad y prosperidad económica.
Entre las prioridades anunciadas por Washington figura el refuerzo de la cooperación contra las organizaciones terroristas extranjeras y las redes criminales transnacionales. Para ello, EE. UU. plantea facilitar tecnología, mejorar la eficiencia del gasto colombiano en defensa y aumentar la coordinación operativa entre ambos Ejércitos.
El plan contempla asimismo medidas dirigidas contra las infraestructuras financieras de estas organizaciones, incluidas la congelación de activos y la persecución judicial de quienes contribuyan a su financiación.
La erradicación de los cultivos de coca y las operaciones para interceptar cargamentos de cocaína constituyen otro de los ejes de la estrategia, junto con una mayor coordinación en materia de control fronterizo para combatir la inmigración irregular.
Washington pretende también colaborar con las autoridades colombianas para recuperar la presencia del Estado en zonas que anteriormente se encontraban bajo control de grupos armados. A este fin, el programa incluiría actuaciones de desminado, además de proyectos conjuntos en materia de seguridad, justicia y desarrollo económico.
La protección de los menores frente al reclutamiento y la explotación por parte de grupos armados figura igualmente entre los objetivos señalados por la Administración estadounidense.
En este contexto, el Departamento de Estado ha celebrado la incorporación de Colombia al denominado «Escudo de las Américas», una iniciativa impulsada por Trump y centrada en la cooperación regional frente al narcotráfico y las organizaciones criminales.