Caracas. – La ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció este martes, el fallecimiento de dos presos en las cárceles de El Rodeo II y El Rodeo IV (Miranda), como consecuencia de “cuadros graves de salud”, y bajo custodia del narcorégimen chavista interino.
En el Internado Judicial Rodeo II falleció Jhonney Alexis Martínez Cordero, quien, de acuerdo con la información conocida por el OVP, padecía meningitis bacteriana. Actualmente, este penal alberga a más de mil reclusos, pese a estar diseñado originalmente para una población aproximada de 500 personas.
Mientras, en el Internado Judicial Rodeo IV murió Anthony Alejandro Quintero Galindo, quien padecía VIH, sífilis y síndrome diarreico crónico. En este mismo penal, donde permanecen recluidas más de 950 personas, Deivi Enrique García también falleció por motivos de salud el pasado 20 de abril.
«Una cárcel no puede convertirse en un espacio donde una enfermedad sea detectada cuando ya es demasiado tarde, puesto que la obligación del Estado no comienza cuando un preso llega a una emergencia, sino con la prevención, el diagnóstico y el tratamiento oportuno”, advirtió la ONG en una nota de prensa difundida en su página web.
El OVP advirtió que, en un contexto de sobrepoblación, una enfermedad transmisible como la meningitis bacteriana representa un riesgo para el resto de los reclusos y requiere mecanismos adecuados de prevención, vigilancia y control epidemiológico.
Igualmente, la ONG cuestionó la falta de información pública sobre Rodeo IV, incluida su capacidad instalada y datos sobre alimentación, higiene, acceso al agua potable, atención médica, enfermedades, tratamientos disponibles y muertes bajo custodia del Gobierno interino.
Las nuevas muertes se producen mientras el interinato chavista anunció que trabaja con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para revisar las condiciones de los centros de reclusión y promover mejoras en el sistema penitenciario.
El OVP consideró positiva la participación de un organismo internacional especializado, pero pidió que cualquier visita permita conocer las condiciones reales de las cárceles y no se limite a establecimientos o espacios previamente seleccionados por las autoridades.
La organización también solicitó que el CICR tenga acceso a información sobre muertes bajo custodia, enfermedades, desnutrición, falta de medicamentos, hacinamiento y atención médica, además de poder escuchar de manera confidencial a las personas privadas de libertad.