Caracas. – Como Hernán Alberto Gil Flores, de 44 años, fue identificado un ciudadano rescatado con vida, durante la madrugada de este jueves, luego que permaneciera más de 90 horas atrapado en una caseta de seguridad en un edificio de Playa Grande (Vargas), la cual colapsó por el devastador sismo.
Su rescate se produjo tras un dramático operativo desplegado desde el lunes, por equipos de varios países, cuyos operadores lo sacaron de los escombros entre abrazos y aplausos.
Había quedado atrapado en la garita de vigilancia del edificio donde trabajaba, después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio.
Las labores de salvamento comenzaron formalmente a las 10:00 am del lunes y, desde entonces, el grupo de unos 100 rescatistas, entre ellos chilenos, estadounidenses, portugueses, costarricenses y salvadoreños, estuvo en constante comunicación con él, hidratándolo y pasándole medicación.
Pasaron cinco días hasta que los rescatistas lo localizaron con vida y tres más hasta que pudieron extraerlo sano y salvo.Su esposa dijo que esto es «un milagro».
El avance hacia su localización fue milimétrico. Equipos internacionales de búsqueda y rescate (USAR) trabajaron sin interrupción para evitar que cualquier movimiento provocara un nuevo colapso. El objetivo no era solo llegar a él, sino mantener estable la estructura mientras se abría paso entre los escombros.
La madrugada de este jueves, las imágenes difundidas por Bomberos de Chile mostraron a Hernán consciente dentro del reducido conducto abierto hacia su ubicación. “Hernán, necesito que mires a la cámara”, le pidieron los rescatistas. Durante unos segundos, el silencio dominó la escena hasta que el hombre levantó la cabeza y respondió. Era la confirmación de que seguía con vida.
A partir de ese momento, el operativo se concentró en sostener la ventana de supervivencia.Su caso se convirtió en uno de los últimos grandes operativos de rescate activos dentro de la respuesta internacional al terremoto en Venezuela.
Más de 3.000 rescatistas de 29 países participaron en las tareas de búsqueda, en una fase crítica en la que la probabilidad de encontrar sobrevivientes disminuye con cada día que pasa.