El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha asegurado este miércoles que la Administración de Donald Trump sigue «comprometida con la diplomacia», también «en el caso de Irán», a cuyas autoridades ha acusado de «no haber cumplido sus compromisos» y «no tomarse en serio las conversaciones», en medio de un nuevo recrudecimiento de las hostilidades entre ambos países.
«Quiero reiterar una vez más que EE. UU. siempre está comprometido con la diplomacia. Somos de mente abierta y siempre estamos dispuestos a negociar soluciones a las diferencias. Y esto sigue siendo cierto en el caso de Irán», ha subrayado en un encuentro con ministros de Exteriores de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN).
A este respecto, ha afirmado que, aunque «Irán se ha comunicado con EE. UU. tanto directa como indirectamente para entablar conversaciones (…), no han cumplido sus compromisos», en alusión al acuerdo preliminar alcanzado en junio.
«El problema que tenemos ahora es que no se toman en serio las conversaciones», ha espetado, antes de esbozar la siguiente disyuntiva: «Si se lo toman en serio, nosotros también. Si no, haremos lo necesario para proteger nuestros intereses y los de nuestros aliados».
Describiendo el asunto como «muy simple», Rubio ha defendido que el estrecho de Ormuz, en el que Teherán «exige el derecho, del que carece bajo ningún mecanismo legal vigente, a controlar el tránsito marítimo», es en realidad «una vía marítima internacional» que, además, sería «la que mejor ilustra la importancia de la libertad de navegación en las vías marítimas internacionales».
«Si creamos un precedente en Oriente Próximo donde una nación pueda decidir controlar una vía marítima internacional, cobrar un peaje y, si no se paga, hundir los barcos, habremos sentado un precedente muy peligroso que se repetirá en otras partes del mundo, incluida esta región», ha advertido, argumentando que «lo que está en juego» en este conflicto es «un principio fundamental sobre la libertad de navegación».
«Y si esta libertad se ve amenazada, creo que la economía global y las normas que han sustentado 150 años de comercio internacional también lo estarán», añade.
Esto es para el jefe de la diplomacia estadounidense algo que «no se puede permitir», por lo que ha defendido las «consecuencias» ante incumplimientos del acuerdo por parte de la República Islámica:
«Si estas consecuencias no existieran, hoy viviríamos en un mundo donde un porcentaje significativo del suministro energético de esta región, y el 20% del suministro energético mundial, estaría en manos de un Estado, de un régimen autoritario que pretende apropiarse de él», ha zanjado.