Por Leroy Garrett (@lerogarrett).
El 8 de mayo de 2026, PDVSA contrató al bufete internacional White & Case para defender sus intereses en la venta judicial de Citgo. Mientras los poderosos rearman sus ejércitos de abogados, este servidor, he peleado casi solo, con la ayuda de contados compañeros de trabajo, por los 23.000 trabajadores despedidos en 2002-2003: las víctimas del Holocausto Petrolero Venezolano.
Mi contribución está documentada en los expedientes:
• Demanda y enmiendas en Delaware (1:24-cv-00380), alegando responsabilidad sucesora y violaciones de derechos humanos.
• Intervenciones, órdenes judiciales y justificaciones de legalidad de intervención en los procesos para proteger los reclamos en la subasta de Citgo o activos habidos hoy o confiscados ayer aquí en los Estados Unidos y que pertenecen a Venezuela.
• Argumentaciones orales ante el juez Stark.
• Apelaciones a l Tercer Circuito, petición ante la Corte Suprema y supplementos FRAP 28(j). (Apelaciones Sumarias)
• Petición de licencia específica ante OFAC para un Qualified Settlement Fund (QSF) que garantice compensación a las víctimas.
No abandoné Delaware por las denegaciones de la corte —esas eran esperables en un sistema que privilegia al dinero grande—. Lo hice porque un sector mayoritario de las víctimas, disfuncional y abandonado por décadas, jamás brindó su apoyo y faltó unidad para sostener la guerra legal.
Hoy aún sin embargo queda viva la esperanza: mi amicus curiae activo en los recursos consolidados del Tercer Circuito (caso líder 25-3347). Tras la inicial negativa por defectos formales cometidos por el mismo tribunal, esta corte de hecho se retractó incorporando en docket como contenido litigante nuestros actos en apoyo al amicus. Los reclamos de las víctimas están en el récord.
Pendiente está la decisión de OFAC. Se espera que apruebe la venta, pero confío que mi reclamo residente obligue a incluir carve-outs y compensación para los trabajadores.
Al final, lo que permanece es el legado tangible: los expedientes judiciales que construí. Ellos quedan como precedente en medio de la división, las preferencias políticas, la indiferencia suicida, las traiciones y las heridas morales, expresada en la tóxica “viveza criolla” de un sector largamente abandonado.
Dentro de un sistema judicial estadounidense lleno de alcabalas de defensa patronal, estos registros aseguran que la búsqueda de justicia para los 23.000 del Holocausto Petrolero no se borre.
La semilla sembrada es fértil,- la falta de cuidado an ella un suicidio similar a la decisión de ir a un paro a perder su manera de vivir creyendo en los mismos personajes que entonces tanto como ahora no curarán las hondas heridas de la tragedia. – Dejemos que el todopoderoso y la dialéctica opere.