El subsecretario de Defensa de EE. UU. para Asuntos Políticos, Elbridge Colby, ha pedido este martes a los aliados europeos de la OTAN que se preparen para «un conflicto prolongado» en Ucrania y para mantener su apoyo militar a Kiev durante los próximos «meses y años», ante la reconstitución de las fuerzas rusas y de su capacidad industrial de defensa.
«No podemos predecir cuándo terminará esta trágica guerra. Como todos ustedes bien saben, Rusia está reconstituyendo sus fuerzas y su capacidad industrial de defensa. Debemos prepararnos para un conflicto prolongado y para que las necesidades de Ucrania persistan en los meses y años venideros», ha advertido durante una sesión abierta del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania, que se ha reunido telemáticamente.
El ‘número dos’ del Pentágono ha pedido a los aliados «ser realistas» pese a los «esfuerzos» del presidente de EE. UU., Donald Trump, por alcanzar una «paz duradera», al tiempo que les ha avisado de que deben estar preparados también para «otras contingencias plausibles».
Este hecho, ha sostenido, hace «aún más importante» que Europa mantenga su apoyo a Ucrania, al mismo tiempo que acelera su propio rearme y reindustrialización, si bien ha reconocido que los países europeos ya están avanzando en esa dirección, aunque ha pedido no caer «en la complacencia».
También ha reclamado a Europa que mantenga y, cuando sea necesario, «aumente» su apoyo a las necesidades inmediatas de las fuerzas ucranianas a través de la iniciativa PURL, conocida como la Lista de Requisitos Prioritarios de Ucrania, y que es una iniciativa de la OTAN con el fin de que países eurropeos adquieran armamento estadounidense para la defensa militar de Ucrania.
Según ha defendido Colby, el flujo continuado de municiones y otras capacidades militares críticas resulta «esencial» para que las tropas ucranianas puedan mantener la línea del frente y frenar nuevos avances de Rusia, después de asegurar que en los últimos meses Kiev ha logrado sostener una «firme defensa».
Igualmente, ha señalado que EE. UU. está preparado para seguir respaldando este esfuerzo, pero ha vuelto a situar sobre Europa la responsabilidad principal tanto de sostener militarmente a Ucrania como de reforzar la defensa convencional del continente.
Colby ha defendido que esta transición hacia una defensa europea con un mayor peso de los propios aliados «ya no es un mero concepto», sino que «se está consolidando y está produciendo resultados tangibles», y ha asegurado que una Europa que asuma una mayor responsabilidad sobre su seguridad es «plenamente compatible» con mantener una defensa ucraniana «sólida y viable».
De hecho, ha sostenido que «la capacidad de Ucrania para negar a Rusia las ganancias que busca» no solo es «crucial para la autodefensa de Ucrania», sino que también es «un ejemplo importante para Europa de cómo una defensa convencional creíble en el plano militar puede impedir avances territoriales».