Caracas. – Con cinismo, pero igualmente reiterando amenazas subyacentes como las que acostumbra a proferir, reaccionó este lunes el jerarca chavista, Diosdado Cabello, al referirse al retorno de María Corina Machado a Venezuela.
Cabello, quien desde antes de las elecciones presidenciales de 2024 se caracterizaba por enviar advertencias serias a la dirigente política, esta vez, aunque guardó silencio durante su llegada sorpresiva este domingo, se vio obligado a hablar del tema este lunes.
Primero, calificó como «show» el multitudinario recibimiento de la líder democrática que permaneció durante más de 10 meses en el exilio. Luego, negó que haya persecuciones en contra de opositores, algo que contrasta con la realidad de los venezolanos.
«El que se quiere venir que se venga, aquí no hay persecuciones para nada», dijo de manera inesperada, cuando en decenas de ocasiones, y a través de su programa «Con el mazo dando» amenazó con detener y poner tras las rejas a Machado, acusándola de delitos inventados y sin pruebas.
«Tenemos tiempo diciendo que dejen el show, que se vengan todo el que se quiera venir y asuma la responsabilidad de lo que dijo y lo que hizo», dijo con ironía ante las cámaras. También, de manera mordaz leyó una frase del Libertador Simón Bolívar a Antonio José de Sucre en 1823: “El cuadro es horroroso, pero no me espanta, porque estamos acostumbrados a ver muy de cerca fantasmas más horribles, que han desaparecido al acercarnos a ellos”, citó entre risas de los dirigentes del Psuv presentes.
Tras finalizar la cita, agregó: “Y el que entendió, entendió”.Cabello igualmente lanzó una última advertencia: “Quienes vengan con el juego de la desestabilización se van a estrellar”. Aseguró que el Psuv tiene sus mecanismos a través de los cuadrantes de paz, para reportar situaciones irregulares en cada rincón del país y prevenir hechos de violencia.
Con este último mensaje reitera, que su disposición a tomar medidas violentas en contra de Machado sigue en pie, tal como lo ha hecho en años recientes al manifestar, de manera reiterada, su intención de enviarla arbitrariamente a la cárcel.