Caracas. – Familiares de los rehenes por motivos políticos, activistas de derechos humanos y ciudadanos civiles realizaron este miércoles una «marcha silenciosa», desde Plaza Venezuela, con el objetivo de consignar un documento de protesta ante la sede del ministerio chavista para el Servicio Penitenciario, ubicada en El Rosal (Caracas).
Principalmente, exigieron justicia por las muertes de detenidos ocurridas bajo custodia del Estado, así como la renuncia del titular de ese despacho, Julio García Zerpa.
«Estamos denunciando lo que sigue pasando en Venezuela, pero a su vez vamos a ir al Ministerio de asuntos penitenciarios para pedir la destitución de quien ha sido cómplice de la tortura y de la violencia», señaló a los medios la activista Andreína Baduel, miembro de la ONG Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPPVE).
La manifestación tiene lugar tras la muerte del rehén político Víctor Quero, deceso que fue revelado el pasado 7 de mayo por el narcorégimen interino, después de 16 meses de denuncias sobre su desaparición por parte de la madre, Carmen Teresa Navas, quien también falleció el domingo pasado.
Baduel sostuvo que con Quero han fallecido 27 presos políticos bajo custodia del Estado desde 2014, y ninguno «ha recibido justicia verdadera». CLIPPVE también informó que la marcha tenía como objetivo pedir reformas estructurales en los centros de detención y la protección efectiva de la vida de las personas recluidas.
Durante el despliegue de la actividad, los participantes caminaron con sus bocas cubiertas como un acto simbólico de protesta frente a las restricciones de expresión y la opacidad gubernamental que rodea la situación de los centros penitenciarios.
Al alcanzar la zona fronteriza entre los municipios Libertador y Chacao, comisiones de los cuerpos de seguridad del Estado intentaron impedir la continuidad y el avance de la manifestación pacífica. Sin embargo, la masa de manifestantes se desvió a través del bulevar de Sabana Grande para continuar el trayecto hacia el punto de destino en El Rosal.
En el centro de la marcha, cargaron un ataúd hecho de cartón donde estaban los nombres de todos los presos políticos que han muerto bajo custodia del «Estado» chavista. Al llegar a la sede del ministerio, los asistentes empezaron a corear consignas como «ni un muerto más», «que cierren los centros de tortura», «ministro indolente, remoción urgente».
Desde ese punto, Baduel mostró una carta, posteriormente entregada en la cartera de Estado, en la que le exigen al ministro García Zerpa su renuncia por ejercer una gestión «manchada de sangre».