Los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo han llegado esta madrugada a un acuerdo político para aplicar con condiciones el pacto comercial negociado entre Washington y Bruselas el pasado verano y que, en la práctica, supone renunciar a tomar represalias comerciales por los aranceles generalizados que EE. UU. aplica a una mayoría de producciones europeas, siempre que este sobrecoste no exceda el 15% y a pesar de que este techo no se aplica al acero y aluminio europeo, que sigue afrontando una tasa del 50%.
El acuerdo, tras cinco horas de negociación en la tercera ronda de contactos entre colegisladores celebrada en Estrasburgo, Francia, necesita aún ser adoptado por los Veintisiete y superar el voto formal del pleno del Parlamento Europeo en una próxima sesión; y todo ello en un proceso contrarreloj para que el aval llegue antes de que expire el plazo del 4 de julio dado por Donald Trump para imponer más gravámenes si se frustraba el acuerdo.
«Tenemos un acuerdo para aplicar el acuerdo entre la UE y EE. UU. Es un gran éxito para el Parlamento Europeo: mejoramos significativamente la propuesta original de la Comisión Europea al garantizar mayores salvaguardas para la economía de Europa», ha celebrado el negociador jefe de los eurodiputados y presidente de la comisión de Comercio Internacional, el socialista alemán Bernd Lange.
Entre las condiciones clave que la Eurocámara ha logrado introducir en los dos reglamentos acordados para poder aplicar el pacto arancelario figura una fecha de vencimiento por la que estas reglas expirarán a finales de 2029 de manera automática, salvo que el bloque decida una prórroga tras una revisión completa de la situación. La Comisión Europea, además, deberá llevar a cabo informes trimestrales y se prevén mecanismos de supervisión europarlamentaria.
También se han incluido salvaguardas para suspender o pausar el acuerdo en caso de que las empresas europeas resulten perjudicadas severamente o si EE. UU. impone nuevos aranceles adicionales —como los que anunció tras el fallo en contra de la justicia pero no ha llegado a aplicar a la UE— o dirige nuevas amenazas económicas contra países de la UE, como ocurrió cuando varias capitales respaldaron a Dinamarca en la crisis por Groenlandia.
«Europa es un socio fiable (…). Basado en el respeto mutuo, nos hace a todos más fuertes. Porque un acuerdo es un acuerdo», ha escrito la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, en un mensaje en redes sociales; mismo canal elegido por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para destacar que «la UE cumple sus compromisos». «Juntos, podemos garantizar un comercio transatlántico estable, predecible, equilibrado y mutuamente beneficioso», ha añadido la conservadora alemana.
El negociador comercial de la UE y representante del Ejecutivo comunitario en las negociaciones con la Eurocámara y el Consejo, el comisario Maros Sefcovic, ha puesto en valor en un breve comunicado que «la UE cumple con su palabra al tiempo que defiende sus intereses». «Esfuerzo colectivo. Resultado sólido. Impacto significativo», ha dicho Sefcovic de un pacto que afirma permitirá «impulsar la estabilidad y cooperación transatlántica».
En concreto, los reglamentos acordados garantizan la supresión de los aranceles sobre los productos industriales estadounidenses y otorga un acceso preferencial al mercado europeo, con contingentes y aranceles reducidos de determinados productos agrícolas y mariscos estadounidenses, incluida una prórroga de cinco años —hasta 2030— para las importaciones libres de gravamen para la langosta.