Caracas. – El narcorégimen interino de Delcy Rodríguez, convocó por primera vez al embajador iraní, en Caracas, Ali Chegini, para entregarle una nota de protesta por unas “expresiones despectivas e impropias», luego que el régimen persa reconociera -entre líneas- la sumisión del chavismo ante el gobierno de Estados Unidos.
A través de un mensaje publicado en X, el ilegítimo ministerio de relaciones exteriores ha exigido al gobierno iraní «el cese de toda alusión o comparación que menoscabe la dignidad, la soberanía, la institucionalidad o el buen nombre» de Venezuela.
La cancillería chavista, de igual forma, recordó que las relaciones entre ambos tienen que sustentarse en «el respeto recíproco, la igualdad soberana, la no injerencia en los asuntos internos y los demás principios del Derecho Internacional».
Aunque no se precisa cuáles fueron las afirmaciones que motivaron la nota de protesta, algunos medios internacionales hacen referencia a unas declaraciones del canciller iraní Abbas Araghchi, quien aseguró que las negociaciones entre su país y Estados Unidos se realizaron bajo amenaza de bombardeos. Además, afirmó que Irán no es Venezuela “donde toman a una persona y todos los demás se asustan y retroceden”.
Esto último, en clara referencia a lo ocurrido el 3 de enero pasado cuando fuerzas militares norteamericanas ingresaron a Caracas y capturaron a Nicolás Maduro. El llamado a consultas podría marcar un viraje en los vínculos de Caracas y Teherán, ya que ambos países han sido aliados fieles desde que el presidente fallecido Hugo Chávez asumió el poder en 1999.
En las últimas décadas forjaron una relación cercana por compartir «enemigos comunes» como Estados Unidos y firmaron acuerdos en los sectores petroquímico, minero, de salud y de educación, cuyos contenidos no se hicieron públicos.
Es la primera vez en más de 25 años que Venezuela muestra una diferencia con Irán, un socio y aliado cercano desde el gobierno de Hugo Chávez. Se recuerda, sobre todo, el año 2020, cuando en medio de la mayor escasez de combustible en Venezuela, Caracas acudió a Teherán para comprar gasolina.
El reclamo ocurre, además, en un contexto de creciente acercamiento entre Caracas y Washington.