Caracas. – El presidente de EE. UU., Donald Trump, estaría utilizado el posible regreso de María Corina Machado a Venezuela como un mecanismo de presión y extorsión política sobre la encargada del interinato chavista, Delcy Rodríguez.
Así lo revela un reportaje publicado por el medio estadounidense The New Yorker, según el cual la posición de Washington respecto al retorno de la dirigente política se ha visto condicionada por disputas internas en la Casa Blanca y acercamientos pragmáticos con el interinato chavista.
El citado medio indica, que el Gobierno estadounidense ha frenado el regreso de Machado a territorio venezolano, llegando incluso a plantearle en su momento la opción de ser propuesta como Secretaria General de Las Naciones Unidas.
También, el reporte citó a un operador político de amplia trayectoria, quien explicó que la figura de Machado ha sido utilizada estratégicamente por la Casa Blanca para mantener presión sobre Rodríguez.
La fuente, familiarizada con las conversaciones, afirmó que Trump le habría dicho en repetidas ocasiones a Rodríguez: «Trump utiliza el caso de María Corina para mantener a Delcy alerta: ‘No te confíes, porque en cualquier momento puedo enviarte a María Corina'».
Tras el anuncio de que el narcorégimen interino aceptó entablar conversaciones con un sector opositor, Washington promovió la participación de la dirigente exiliada Dinorah Figuera, presidente de la Asamblea Nacional electa en 2015, al considerarla una figura de perfil más conciliador para el proceso de diálogo y negociación.
Igualmente, el reportaje sostiene que, tras los terremotos del 24 de junio, Trump habría solicitado directamente a Rodríguez respetar a Machado mientras la dirigente opositora intentaba regresar a Venezuela.
Señala que hubo dos intentos de viaje que no pudieron concretarse, uno desde EE. UU. y otro desde Panamá.
Aunque representantes estadounidenses calificaron el incidente como un malentendido, la fuente consultada por The New Yorker atribuyó lo sucedido a pugnas internas entre facciones dentro del gobierno de EE. UU., donde el sector con mayor influencia abogó por no alterar la estabilidad política del país a corto plazo.
Además, The New Yorker señala que existen diferencias dentro de Washington sobre el papel que debería desempeñar Machado en un eventual proceso de transición política en Venezuela.