Hace poco, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció un acuerdo histórico que otorgaría al país norteamericano el control mayoritario de 17 yacimientos y más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano.
“Bajo mi dirección, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en estrecha colaboración con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a través de una alianza con el sector privado, han conseguido que EE. UU. obtenga el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela, sin coste alguno para el contribuyente estadounidense”, publicó el republicano en su cuenta de Truth Social.
Ante esto, y dada la opacidad de la información sobre mucho de lo que respecta al acuerdo, la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX) ha envíado una carta al Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, solicitando explicaciones sobre el acuerdo petrolero y la selección de North American Blue Energy Partners, empresa dirigida por Alejandro Betancourt.
La carta en concreto expresa:
¿Por qué la severidad es para el venezolano común y las oportunidades para las élites?
Señor secretario:
Escuchamos atentamente sus explicaciones sobre el acuerdo petrolero y la selección de North American Blue Energy Partners, empresa dirigida por Alejandro Betancourt.
Reconocemos que usted afirmó que el acuerdo fue publicado, que Estados Unidos revisó los antecedentes de Betancourt y que su empresa fue seleccionada por su capacidad operativa dentro de Venezuela.
Por eso, nuestra preocupación ya no se limita a la información disponible. Cuestionamos el criterio político y moral que transmite esta decisión.
Mientras miles de venezolanos comunes pierden sus protecciones migratorias, esperan durante meses sus permisos de trabajo, son detenidos o enfrentan la deportación, un empresario perteneciente a la élite económica surgida durante el chavismo recibe una oportunidad extraordinaria para participar en la explotación del principal recurso de Venezuela.
No desconocemos la capacidad operativa de Betancourt ni afirmamos que haya sido condenado. Pero la capacidad económica no puede pesar más que la confianza pública, los antecedentes conocidos y el ejemplo moral que exige la reconstrucción de una nación destruida por la corrupción.
Señor secretario: ¿Cómo puede Estados Unidos aplicar máxima severidad al venezolano común y, al mismo tiempo, conceder oportunidades extraordinarias a integrantes de las élites que prosperaron durante el chavismo?
Esta contradicción necesita una respuesta. Venezuela no puede sustituir una estructura de privilegios por otra. Su reconstrucción debe apoyarse en instituciones, transparencia, integridad y las mismas reglas para todos.
Atentamente,
JOSÉ ANTONIO COLINA
Presidente,
Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX).
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