Caracas. – De acuerdo con una investigación publicada por The Wall Street Journal (WSJ), Cilia Flores, esposa del genocida dictador que sometía a Venezuela, Nicolás Maduro, es una figura clave dentro de una estructura criminal familiar, que está vinculada al narcotráfico y la corrupción en el país, al punto de liderar una fuerte mafia así como de conspirar, para enviar cientos de toneladas de drogas hacia EE. UU.
Si bien la atención mediática ha recaído sobre Maduro y sus delitos como dictador de Venezuela, la justicia de EE. UU. también ha estado detrás de su esposa Cilia Flores, quien, según el citado medio estadounidense, es señalada de dirigir una dinastía criminal familiar llamada «El Jardín de Flores».
Una acusación federal, revelada el día en que comandos estadounidenses sacaron a Flores y Maduro de su habitación en Caracas, la acusaba de conspirar con altos funcionarios venezolanos para introducir de contrabando cientos de toneladas de cocaína en EE. UU., aceptar sobornos para permitir vuelos de narcotráfico y ordenar asesinatos.
La acusación ofrecía pocos detalles sobre Flores, sin embargo, una serie de casos anteriores que involucran a sus familiares, junto con entrevistas a investigadores y antiguos colaboradores, dibujan la imagen de una política sumamente ambiciosa que, operando en gran medida fuera del ojo público, ascendió desde un barrio pobre hasta convertirse en una de las principales artífices del control del poder que su esposo ejerció durante 13 años.
“El Jardín de Flores”, estaría integrado por familiares cercanos que, según registros judiciales y testimonios citados, habrían recibido beneficios como contratos estatales, rutas de narcotráfico e impunidad.
Varios miembros de su entorno han sido sancionados por el gobierno estadounidense por presuntos delitos de corrupción y narcotráfico, incluyendo a sobrinos detenidos en 2015 durante una operación encubierta en Haití.
Asimismo, se menciona que algunos familiares ocuparon posiciones clave dentro de instituciones del Estado venezolano y empresas públicas, lo que habría facilitado operaciones financieras y logísticas vinculadas a actividades ilícitas.
El WSJ indicó, que tanto funcionarios del narcorégimen chavista, como miembros de la familia Flores, no respondieron a las solicitudes de comentarios para negar o afirmar lo expuesto por el medio, o, simplemente, no fue posible contactarlos.