Naciones Unidas ha alertado de la existencia de doce puntos críticos de hambre a nivel mundial para el periodo entre junio y septiembre de este año, con Palestina, Sudán, Sudán del Sur y Yemen como principales preocupaciones, antes de apuntar que las perspectivas apuntan a un deterioro «significativo» de la inseguridad alimentaria grave, lo que requiere una mayor implicación de la comunidad internacional para abordar estas crisis.
«Sudán, Sudán del Sur, Yemen y Palestina siguen en el máximo nivel de preocupación», han indicado la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en su estudio, en el que recalcan que «Yemen sigue siendo una de las peores crisis de seguridad alimentaria a nivel mundial, con la mayor población en niveles de emergencia».
Así, estos organismos internacionales han explicado que «el riesgo de hambruna persiste o ha sido identificados» en Sudán —con catorce zonas en Darfur Norte, Darfur Sur y Kordofán Sur en este listado—, Sudán del Sur —con cuatro condados en Jonglei y Alto Nilo—, la totalidad de la Franja de Gaza y Somalia —con un punto en la región de Bay bajo esta amenaza—.
Precisamente, Somalia es uno de los países, junto a Nigeria, que han sido agregados a este listado de puntos críticos de hambre para este periodo de 2026. En el caso somalí, la población del distrito de Burhakaba está ante el riesgo de hambruna, mientras que en Nigeria, poblaciones del estado de Borno están expuestas a niveles catastróficos de inseguridad alimentaria.
Por otra parte, han incidido en que Afganistán y República Democrática del Congo (RDC) «siguen siendo puntos críticos que generan gran preocupación», con el «riesgo adicional» que supone el brote de ébola declarado a mediados de mayo en el segundo país para los sustentos, con la posibilidad de que empeore aún más unos niveles de inseguridad alimentaria grave.
Haití, por contra, figura en la lista, si bien ya no es considerado un punto crítico de la mayor preocupación debido a que ahora existe «un riesgo menos grave» debido a las recientes mejoras, «si bien limitadas y localizadas», a raíz de una reducción de la inflación, unas condiciones agrícolas «generalmente favorables» durante el invierno, y la mejora del acceso a lo largo de corredores de transporte.
Igualmente, Malí sigue siendo un punto crítico de hambre, si bien ya no está clasificado como uno de los de mayor preocupación «debido a una reducción del número de personas proyectadas para sufrir niveles catastróficos de inseguridad alimentaria aguda» durante este periodo de 2026.
En esta línea, Líbano y Madagascar han sido agregados como puntos críticos a causa de la ofensiva de Israel desde principios de marzo y las condiciones climáticas «adversas y erráticas», respectivamente, mientras que Birmania ha sido reclasificado de «punto crítico de gran preocupación» a punto crítico, en un descenso de la alerta en torno a la situación en el país.
Por último, sendos organismos han afirmado que Angola, Burkina Faso, Camerún, Chad, Cuba, el Corredor Seco Centroamericano, Etiopía, Guinea, Irán, Níger, Pakistán, Sierra Leona, Siria y la situación de los refugiados rohingya en Bangladesh «requieren supervisión», debido a que todos ellos cuentan con factores de riesgo que podrían derivar en su inclusión en la lista si hay un mayor deterioro de los datos.