La Policía de Israel ha utilizado este lunes cañones de agua contra cientos de manifestantes concentrados frente a la sede de la Knesset, en el marco de una nueva protesta contra el proceso legislativo para la aprobación del controvertido proyecto de reforma judicial.
Según las informaciones recogidas por el diario israelí ‘The Times of Israel’, la protesta en Jerusalén ha derivado en enfrentamientos en medio de lo que parlamentarios de la coalición gubernamental han descrito como «un cerco» al Parlamento.
Los incidentes se han saldado con al menos doce detenidos, mientras que al menos cinco manifestantes han sido ingresados en un centro médico de Jerusalén por lo que han sido descritas como heridas de levedad durante los enfrentamientos.
Entre los heridos figura la parlamentaria del Partido Laborista Naama Lazimi, que ha sido alcanzada en la cabeza por un chorro de agua lanzado por uno de los cañones de la Policía.
Tras el suceso, Lazimi ha recalcado que «hay un sistema de aplicación de la ley al servicio de un Gobierno que quiere una dictadura, no una democracia».
«Hay una razón por la que está prohibido usar un cañón de agua directamente [contra una persona] y no pueden usarlo contra las normas», ha zanjado.
Por su parte, el jefe de la Policía israelí, Kobi Shabtai, se ha dirigido a una sala de mando cerca de la sede de la Knesset para seguir de cerca los acontecimientos en la protesta, en la que ha sido detenido el destacado activista Moshe Radman, uno de los líderes de las movilizaciones contra el proyecto de reforma.
Además, la Policía ha acusado a los manifestantes de intentar retirar las barreras instaladas para bloquear las carreteras y ha agregado que uno de ellos ha mordido a un agente, al tiempo que ha recalcado que los policías «actúan en la zona» ante los «disturbios» y la negativa de los concentrados a «escuchar y seguir las órdenes para despejar la carretera».








