El pasado domingo se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Nicaragua.
Como era de esperarse, el tirano Daniel Ortega, logró alzarse con una amplia victoria en este proceso electoral y así afianzar el poder en la nación.
Ortega logró aglutinar el 74.99% de los votos en unos comicios que estuvieron llenos de denuncias e irregularidades debido al encarcelamiento de los principales siete contendores del exguerrillero, así como la eliminación de tres partidos políticos de oposición.
En un comunicado, La Casa Blanca calificó el proceso electoral como una “pantomima” afirmando que dichas elecciones no fueron “libres, justas ni democráticas”.
Igualmente, la administración de los Estados Unidos se comprometió a tomar medidas “diplomáticas y económicas” contra la tiranía nicaragüense hasta que se logre restaurar la democracia en el país.









