Esta semana, el comunicador y propagandista Pedro Carvajalino fue seleccionado como el «borrego de la semana» debido a su abrupta caída en desgracia tras el colapso de su entorno político. Carvajalino, ampliamente conocido por su vinculación operativa con el portal de propaganda Venezuela News —asociado a Alex Saab—, se había mantenido oculto en las plataformas digitales tras el desmantelamiento de la red de poder de sus antiguos jefes. En este marco, el comunicador pasó de ser un hostigador público a intentar asumir un papel de víctima, luego de denunciar recientemente que fue agredido por una turba.
Cabe destacar que esta reacción evidencia el impacto directo de haber quedado fuera de los subsidios económicos y de la protección especial de la que gozaba bajo la estructura del régimen. Por ello, el caso de Carvajalino —de nacionalidad colombiana— puede calificarse como una dosis de su propia medicina, pues antes él solía atacar deliberadamente a la ciudadanía cuando se encontraba respaldado y protegido por la estructura criminal chavista. De hecho, llegó a ser explicito al apuntar al asesinato de los «escualidos», entre otras expresiones similares.
Además, es necesario señalar que esta situación se enmarca en un escenario de fracturas generalizadas dentro del chavismo, donde antiguos defensores del sistema han comenzado a enfrentarse entre sí al perder sus privilegios. Por ejemplo, la realidad de Carvajalino se puede comparar con las quejas públicas de censura emitidas por Mario Silva tras la pérdida de su programa de televisión, lo cual deja claro que la lealtad de estos actores depende enteramente de los beneficios materiales que reciben.









