EE. UU. ha anunciado este miércoles que destinará más de USD$ 1000 millones en ayuda al Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) alegando que las organizaciones de Naciones Unidas han dado pasos en una serie de reformas pactadas con Washington.
«Este anuncio se basa directamente en el enorme éxito del histórico memorando de entendimiento sobre el ‘reinicio humanitario’ suscrito en diciembre de 2025 por la Administración Trump con la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA)», ha señalado el Departamento de Estado estadounidense en un comunicado.
En concreto, USD$ 218 millones estarán destinados a UNICEF, mientras que el PMA recibirá más de USD$ 800 millones. Según la Administración norteamericana, se trata de la segunda y tercera entrega de una serie de adjudicaciones globales del Departamento de Estado a organizaciones previamente evaluadas.
El Departamento de Estado ha sostenido que este paso evidencia el compromiso estadounidense con un «modelo renovado de asistencia humanitaria» que se basa en «la rapidez, la rendición de cuentas, el impacto medible y la eliminación del despilfarro burocrático».
Washington ha insistido en que libera estos fondos después del éxito en la implementación de un plan para mejorar la eficiencia del despliegue de fondos humanitarios. Específicamente, ha subrayado que las actividades se concentran bajo un único coordinador humanitario o residente local con lo que se «mejora la eficiencia y ofrece resultados medibles, refuerza la rendición de cuentas y elimina el despilfarro, el fraude y los abusos».
Justifica igualmente este modelo en que «se reduce drásticamente la burocracia para destinar más recursos al trabajo humanitario de primera línea y menos a gastos generales».
«Este apoyo a UNICEF y al PMA demuestra además el compromiso de la Administración con la reforma de Naciones Unidas. Al dirigir recursos a organizaciones que cumplen rigurosos estándares de rendimiento y ofrecen resultados medibles, EE. UU. incentiva al conjunto del sistema humanitario para que adopte los niveles de eficiencia, transparencia y rendición de cuentas que esperan los contribuyentes estadounidenses», ha indicado, para recalcar que se busca «reducir duplicidades y costes» y ponerlo como ejemplo de «lo que puede lograrse mediante asociaciones orientadas a la reforma».


