De la Espriella se impone a Cepeda en Colombia con más del 98% escrutado

El candidato Abelardo de la Espriella (49,77%) se sitúa por delante de su rival comunista Iván Cepeda (48,59%) en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Colombia, según datos oficiales publicados por la Registraduría Nacional colombiana correspondientes al escrutinio del 98,22% de las mesas.

En concreto, De la Espriella y su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo, han obtenido hasta el momento 12.766.679 votos, mientras que Cepeda y Aida Quilcue han logrado 12.464.042 apoyos una vez revisadas 119.858 de las 122.020 mesas habilitadas.

De confirmarse estos datos, De la Espriella lograría la Presidencia de Colombia y derrotaría al candidato oficialista, Cepeda, que ha contado con el respaldo del presidente guerrillero y socialista saliente, Gustavo Petro.

Cabe recordar que De la Espriella ya fue el candidato más votado en la primera vuelta electoral, celebrada el 31 de mayo. Entonces logró un 43,74% de votos frente al 40,9% de Cepeda.

De la Espriella carga contra Cepeda tras su denuncia por paramilitarismo: «Payaso, te voy a derrotar»

El candidato a la Presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha respondido con dureza a su rival en la segunda vuelta del 21 de junio, el comunista Iván Cepeda, después de que anunciara que le denunciara pos sus supuestos vínculos con grupos paramilitares. «Mira como tiemblo, payaso», ha expresado.

En su tono y estilo habitual, De la Espriella ha pretendido restar importancia a las acusaciones de Cepeda, las cuales ha calificado de «falsos procesos judiciales» del pasado, que ya fueron investigados por la Justicia colombiana.

«La Justicia colombiana se pronunció, pero sale a ser tremenda alharaca porque sabe que yo hace una semana lo denuncié ante la Secretaría de Estado, en EE. UU., por la narcopolítica», ha dicho en un vídeo publicado en redes sociales.

De la Espriella también ha cuestionado que Cepeda pretenda presentar esa denuncia ante la Corte Penal Internacional (CPI) ya que no tiene competencia alguna. «¿Qué clase de locura es esa?», se ha preguntando el candidato favorito para la cita definitiva del 21 de junio.

«Estoy asustadísimo con tus falsas denuncias, payaso. Te voy a derrotar y te vamos a recoger para siempre. Tú sí eres un bandido, colaborador de delincuentes», ha arremetido, recordando que el comunista había estado al servicio durante las tres últimas décadas de las guerrillas colombianas, como las FARC o el ELN.

«Eso lo sabe el país entero. Así que recógete y prepárate porque te voy a derrotar y te voy a hacer pagar todo el daño que has hecho, bandido», ha insistido Espriella.

Desarticulada en Colombia la red criminal ‘Los Náuticos’ por tráfico ilegal de armas procedentes de EE. UU.

La Policía Nacional de Colombia ha desarticulado la red criminal ‘Los Náuticos’, dedicada presuntamente al tráfico ilegal de armas procedentes de EE. UU. hacia territorio colombiano para abastecer a grupos paramilitares como el Clan del Golfo.

Al menos nueve personas han sido detenidas en el marco de las operaciones policiales llevadas a cabo en los departamentos de La Guajira, Antioquia, Córdoba, Caldas y Putumayo. Estas acciones, de acuerdo a las autoridades policiales, han supuesto un duro golpe a las estructuras dedicadas al suministro de armamento ilegal en suelo colombiano.

«Eligieron el camino de la criminalidad y encontraron la respuesta legítima del Estado. (…) Los integrantes de esta estructura eran señalados de participar en homicidios selectivos, desplazamientos forzados y acciones violentas para disputar el control territorial y las rutas del narcotráfico», ha indicado en un comunicado el Ministerio de Defensa colombiano.

En este sentido, ha aclarado que durante la operación fueron incautados nueve fusiles, 17 proveedores, 967 cartuchos, equipos de comunicación y material logístico. Así, ha confirmado la «neutralización» de ocho miembros y el fallecimiento de un militar que participó en la misión.

«Honramos la memoria del patrullero Francisco Javier Jaimes Angarita, quien entregó su vida en cumplimiento del deber durante los enfrentamientos. Su valentía, sacrificio y compromiso con Colombia fortalecen nuestra determinación de perseguir y combatir a quienes amenazan la seguridad, la tranquilidad y la vida de los colombianos», recoge el texto.

Cabe señalar que las armas introducidas por esta banda entraban, según las investigaciones, por La Guajira, para posteriormente ser trasladadas a supuestas academias falsas de tiro. Este mecanismo buscaba encubrir la distribución del armamento, que acababa en manos de estructuras criminales.

Las pesquisas apuntan a que el grupo estaría involucrado en la movilización de más de 80 armas de fuego de alto calibre y cerca de 12.000 cartuchos y otros materiales cuyo valor supera los 1.300 millones de pesos colombianos —más de USD$ 370.000—.

La multinacional del crimen: una estrategia para Colombia

Julián Ramírez, asesor en Relaciones Internacionales y Geopolítica, politólogo e Internacionalista por la Universidad Sergio Arboleda, con formación de posgrado en Estrategia y Geopolítica en la Escuela Superior de Guerra

… el debate político colombiano sigue anclado en el siglo XX, mientras el crimen ya opera en el siglo XXI.

Julián Ramírez

En la guerra, lo más importante no son las armas, sino la estrategia; no el combate, sino el conocimiento del enemigo”. Esta máxima, atribuida al estratega chino Sun Tzu, resuena con una vigencia aterradora en el siglo XXI. Hoy, Colombia y el mundo enfrentan un adversario que ha comprendido las reglas de la globalización mejor que muchos Estados: una suerte de “multinacional del crimen”, un ecosistema híbrido y simbiótico donde narcotráfico, trata de personas, cibercrimen y corrupción estatal se entrelazan en una danza macabra que desafía las categorías tradicionales de seguridad nacional. Por ello, ya no estamos ante cárteles aislados ni mafias locales, más bien asistimos a la emergencia de una Internacional Criminal, una red de redes que opera con la frialdad de una corporación trasnacional y la letalidad de un ejército irregular.

La anatomía de la hidra: las tres capas del crimen global

Para comprender la magnitud del desafío, es preciso diseccionar al enemigo. Su estructura se organiza en tres capas interdependientes:

1. La capa operativa (visible)

Es el músculo: la punta del iceberg. Aquí residen los nombres que llenan los titulares: 1) los cárteles de Jalisco y Sinaloa en México; 2) el Clan del Golfo y las disidencias de las guerrillas en Colombia; 3) la ’Ndrangheta en Italia; 4) las tríadas chinas y 5) las mafias rusas. Todos ellos son los ejecutores de la violencia, los gestores del territorio y la mano de obra armada. Sin embargo, su poder sería efímero sin el sustento de las capas superiores.

2. La capa logístico-financiera (semivisible)

Este es el verdadero hub: el sistema circulatorio de la multinacional criminal. Acá maniobran: 1) los arquitectos del lavado de activos con base en Dubái, Panamá o las Islas Caimán; 2) los bufetes de abogados que diseñan estructuras offshore impenetrables; 3) los bancos permisivos que miran hacia otro lado; 4) los transportadores globales y 5) los brókeres de armas. Esta capa es la que conecta el crimen con la economía legítima, blanqueando sus ganancias y proporcionando los insumos para su operación. Sin esta sofisticada ingeniería financiera y logística, el crimen a gran escala sería imposible.

3. La capa de protección política y estatal (invisible)

La más peligrosa y esencial: es el escudo que permite la impunidad. Aquí nos encontramos con políticos financiados con dinero ilícito, funcionarios corruptos, agencias de seguridad infiltradas y élites económicas que, de manera consciente o negligente, participan en el lavado. Esta capa proporciona el “blindaje” necesario para operar a escala global. Sin la corrupción estatal, la Internacional Criminal colapsaría bajo el peso de su propia ilegalidad.

Las alianzas estratégicas: la geopolítica de las sombras

Lo que define a esta nueva era es la cooperación pragmática entre grupos que antaño eran rivales. Las fronteras ideológicas y territoriales se han difuminado, dando paso a alianzas estratégicas que funcionan como nodos de una red planetaria. Colombia, principal productor del 70 % de la cocaína mundial, es el epicentro de este nuevo orden criminal. He aquí sus principales ejes:

  • Mafias italianas + cárteles latinoamericanos: la ’Ndrangheta, hoy la mayor distribuidora de cocaína en Europa, coopera estrechamente con el Cártel de Sinaloa, el CJNG (México) y el Clan del Golfo (Colombia), controlando las rutas transatlánticas.
  • Mafias rusas + grupos balcánicos: controlan puertos clave en el Mar Negro, rutas de armas y heroína, y han fusionado su experiencia en cibercrimen con el lavado de capitales latinoamericanos.
  • Tríadas chinas + crimen latinoamericano: esta alianza se especializa en el tráfico de precursores químicos, el lavado a través del comercio exterior ficticio y la trata de personas, con operaciones confirmadas en México, Ecuador y Perú.
  • Cibercrimen global + lavado latinoamericano: el ransomware y los criptoactivos se han convertido en el puente digital perfecto para blanquear los réditos del narcotráfico, creando un sistema de pagos anónimo y de alcance transoceánico.

Esta multinacional no reconoce ideologías, coopera cuando conviene, tiene cadenas de suministro globales, se infiltra en Estados débiles, corroe democracias y posee una liquidez que supera el PIB de muchas naciones.

Frente a un enemigo de esta naturaleza, las respuestas fragmentadas y reactivas son un camino hacia el fracaso. Colombia requiere una estrategia de Estado, integral y de largo plazo. La herramienta geopolítica por excelencia para este fin es la elaboración de un Libro Blanco de Seguridad y Defensa.

Pero, ¿qué es un Libro Blanco? No es un simple documento de buenas intenciones. Es el documento rector de más alto nivel en el que un Estado define, con criterio soberano, transparencia y rigor, su diagnóstico acerca de las amenazas, sus objetivos nacionales de seguridad y la estrategia integral para alcanzarlos. Es la hoja de ruta que alinea los esfuerzos diplomáticos, militares, económicos, de inteligencia y sociales en una sola dirección: el plan maestro que trasciende los periodos de gobierno y se vuelve política de Estado.

¿Por qué Colombia carece de un Libro Blanco?

La ausencia de este documento fundamental en Colombia no es una omisión casual; es un síntoma de patologías políticas profundas:

1. Cortoplacismo político

La clase política colombiana está obsesionada con el ciclo electoral. Un Libro Blanco, que demanda visión a 15 o 20 años, choca con la lógica del cortoplacismo y la búsqueda de réditos inmediatos. Es más fácil anunciar una “política de choque” cada año, en lugar de construir un consenso nacional duradero.

2. Resistencia burocrática y opacidad

La existencia de un Libro Blanco exige transparencia en la asignación de recursos y la evaluación de resultados. Esto amenaza los feudos burocráticos y los circuitos opacos de poder dentro del propio Estado, donde la falta de rendición de cuentas ha sido, en muchos casos, la norma.

3. La verdad incómoda

Un diagnóstico honesto, similar al esbozado en esta columna, obligaría a señalar no solo a los actores armados, sino a las redes de corrupción en la política y las finanzas. Un Libro Blanco verdadero nombraría a los enemigos internos, y eso es un riesgo que muy pocos en la élite están dispuestos a tomar.

4. Dependencia estratégica

Por décadas, la estrategia de seguridad colombiana se ha subordinado a los designios de Washington, materializados en el Plan Colombia. Esto generó una cultura de dependencia que inhibió el desarrollo de un pensamiento estratégico autónomo.

La lucha contra la Internacional Criminal es la gran batalla geopolítica del siglo XXI. Para Colombia, no se trata solo de un desafío de seguridad: es una cuestión de supervivencia como Estado independiente. Continuar con un enfoque fragmentado, que combate al sicario pero ignora al lavador en Dubái y al político corrupto en Bogotá, es una receta para el fracaso.

La elaboración de un Libro Blanco es más que una tarea técnica: es un acto de soberanía. Es la declaración de que Colombia es capaz de diagnosticar sus amenazas y trazar su propio rumbo. Reclama un gran pacto nacional que movilice todos los instrumentos del poder del Estado: 1) la fuerza militar para enfrentar la capa operativa; 2) la inteligencia financiera y la cooperación judicial internacional para desmantelar la capa logística; y 3) una revolución en la transparencia y la rendición de cuentas para neutralizar la capa de protección política.

La amenaza que nadie quiere nombrar

Resulta profundamente preocupante —cuando no aterrador— que entre la pléyade de más de cien aspirantes que desfilaron por la carrera presidencial de 2026, y aun entre los dos candidatos que hoy disputan la segunda vuelta, ninguno haya incorporado en su discurso un diagnóstico serio, y mucho menos una propuesta coherente, frente a la realidad descrita de la multinacional del crimen. Este silencio no es inocente, y su interpretación nos deja ante dos escenarios igualmente graves: o no les importa, o lo desconocen. Ambas opciones son, en esencia, una confesión de ineptitud para gobernar una nación bajo asedio.

La primera posibilidad —la indiferencia— revela una frivolidad estratégica imperdonable. Sugiere que la agenda política sigue cautiva del cortoplacismo populista: de la discusión mezquina sobre prebendas y pequeñas ventajas, al tiempo que el país es desangrado por una red global que opera con la precisión de una corporación y la ferocidad de un ejército de ocupación. Que un candidato ignore este tema es como si el capitán del Titanic se preocupara por el menú de la cena a minutos de la colisión con el iceberg.

La segunda opción —el desconocimiento— reviste una gravedad mayor. Implica que nuestra clase política vive en una burbuja de irrelevancia, ajena a las transformaciones sísmicas que han reconfigurado el crimen organizado a escala mundial. ¿Cómo pretender gobernar un país sin comprender que las reglas del juego han cambiado? Que ya no se trata de perseguir cultivos en Caquetá, sino de desarticular redes de lavado en Dubái; no de capturar a un “pez gordo” en Necoclí, sino de entender su alianza con la ‘Ndrangheta en Calabria; no de combatir la violencia callejera, sino de enfrentar una estructura que ha corrompido los cimientos mismos del Estado.

Tal vacío discursivo no es casual: es sintomático. Evidencia que el debate político colombiano sigue anclado en el siglo XX, mientras el crimen ya opera en el siglo XXI. Mientras los candidatos discuten ideologías desgastadas, la multinacional del crimen es posideológica; mientras prometen subsidios, el crimen mueve capitales que duplican el presupuesto nacional; mientras hablan de “paz”, el enemigo real —este ecosistema criminal— consolida su poder en las sombras.

La ausencia del tema en la contienda electoral es la más elocuente de las confesiones: confirma que nuestra clase política no está a la altura de los desafíos que encara la nación. O, peor todavía, que algunos tienen demasiado que perder si estos entramados salen a la luz. Porque un diagnóstico honesto de la multinacional del crimen inevitablemente señalaría no solo a los actores armados; señalaría además a sus cómplices en la política, las finanzas y la empresa privada.

La necesidad de un Libro Blanco es aún más urgente cuando quienes aspiran a gobernar ni siquiera parecen entender la naturaleza del problema. Un país que elige a sus líderes entre quienes ignoran o desdeñan la amenaza existencial que lo acecha es un país que camina sonámbulo hacia el precipicio. El historiador Edward Gibbon escribió en Historia de la decadencia y caída del imperio romano: “las grandes crisis sacan a la luz los secretos más profundos; en los momentos de peligro, los lazos de interés se rompen y el verdadero carácter de los hombres se revela”. La crisis de la multinacional del crimen ha desnudado el nuestro: fragmentado y reactivo. La elaboración de un Libro Blanco sería la prueba de que, finalmente, estamos dispuestos a actuar de manera coordinada, a pensar en el largo plazo y a reafirmar la primacía del Estado de derecho. La hora de la improvisación debe quedar atrás.

Una congresista del oficialismo pide suspender a Petro como presidente por participar en política en campaña

La representante del Pacto Histórico en la Cámara Baja de Colombia, Gloria Arizabaleta, que preside la Comisión de Investigación y Acusación, ha propuesto la suspensión del cargo de presidente al guerrillero y socialista Gustavo Petro hasta el próximo 21 junio, fecha de la segunda vuelta electoral, por su supuesta participación política en campaña.

Arizabaleta sostiene en su escrito de este miércoles que Petro se habría referido en redes sociales al menos en 22 ocasiones de manera directa a estas elecciones, incluidas referencias a los candidatos, sus campañas y a la segunda vuelta que enfrenta a Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.

Cabe señalar que no es la primera denuncia de este tipo que se presenta ante esta comisión. Hasta 290 desde que Petro asumió como presidente en 2022, unas 60 por supuesta participación en política durante campañas electorales, infringiendo así el principio de independencia que marca la ley, así como por la financiación de su campaña.

Sin embargo, ya han sido varios los que han calificado de inconstitucional esta propuesta. El ministro del Interior, Armando Benedetti, que ha aclarado que solo el Senado tiene capacidad para llevar a cabo una medida de esta envergadura tras una acusación presentada por el pleno de la Cámara de Representantes.

«La Comisión de Acusaciones no puede suspender al presidente de la República, y menos la voluntad de una sola representante», ha afirmado en redes sociales, en línea con lo expresado por otros miembros del Gobierno y del oficialismo, como el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo.

De hecho, desde la propia Comisión de Acusaciones se ha querido aclarar «que el presidente no ha sido suspendido» y que «no se ha tomado ninguna decisión contra Gustavo Petro» desde ese comité de la Cámara. «No es cierto. Es una información falsa. Es un auto que ni siquiera se ha radicado ni se ha discutido», ha dicho el representante del Pacto Histórico Alejandro Ocampo.

De la Espriella denuncia una supuesta red de compra de votos en el Caribe colombiano y pone el foco en unas 20 personas

El candidato de ultraderecha a presidir Colombia, Abelardo de la Espriella, ha afirmado que en el Caribe colombiano existe una «alianza con los politiqueros corruptos de siempre» para «comprar votos», al tiempo que ha enunciado más de una veintena de nombres sobre los cuales ha pedido a EE. UU. poner el foco de cara a la segunda vuelta electoral, prevista para el 21 de junio.

«Mientras en el suroccidente colombiano amenazan, en el Caribe corrompen», ha considerado De la Espriella en un directo de YouTube realizado este lunes en el cual ha llamado al Gobierno estadounidense a «tener en el radar» a unas 22 personas de cara a «proteger la democracia».

Acogiéndose así a la advertencia lanzada hace menos de una semana por parte del subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, quien autodenominándose como «el Quitavisas» amenazó con la retirada de los visados a quienes traten de «socavar» o «manipular» las elecciones en el país latinoamericano, el aspirante a suceder en la presidencia a Gustavo Petro ha recalcado que «el Quitavisas tiene los ojos puestos sobre los corruptos».

«Aún les queda la segunda vuelta para no vender el honor, para no traicionar la patria. Y si aún no están convencidos todos esos politiqueros de hacer lo correcto, les recuerdo que el Gobierno de EE. UU. está vigilando», ha insistido.

A su vez, De la Espriella ha manifestado tener información de que «los de siempre, Petro y su camarilla de odio» estarían «preparando infundir miedo y desestabilizar» a la ciudad de Cali, en un «desesperado plan para desconocer el resultado electoral del próximo 21» de junio, cuando se disputará la presidencia con el oficialista Iván Cepeda.

«Petro escogió como epicentro a Cali para dividir a la nación y empezar su plan para acabar con nuestra amada Colombia», ha sostenido llamando a no aceptar «bajo ninguna circunstancia la división».

Cabe recordar que en la noche de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, el el presidente socialista y guerrillero de Colombia puso de manifiesto que no aceptaba los resultados del preconteo electoral que situaban al candidato de derecha como ganador de esa ronda frente al comunista Cepeda.

EE. UU. dice que retirará visados a quienes intenten «manipular» las elecciones en Colombia

El Gobierno de EE. UU. ha subrayado este jueves que retirará los visados a quienes traten de «socavar» o «manipular» las elecciones en Colombia, país que será llamado a las urnas en segunda vuelta para elegir a su próximo presidente el 21 de junio.

«Quienes se vean tentados a socavar o manipular el proceso democrático, ya sea comprando votos o de cualquier otra forma, quedan, por tanto, advertidos de que están poniendo en riesgo sus visados y los de sus familias», ha advertido el subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, en un mensaje publicado en redes sociales que ha culminado recalcando en español y entre exclamaciones: «¡Por algo me llaman El Quitavisas!».

Lo ha hecho aludiendo a una intervención del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, celebrada esta semana en el Congreso, en la cual, ha destacado, el país está «comprometido» con la «protección de la democracia» en Colombia. Por ello y, según ha subrayado Landau, en aras de «salvaguardar la integridad» de los próximos comicios electorales en el país sudamericano, desde Washington están «siguiendo de cerca la situación en la costa caribeña y en otras zonas».

Finalmente, el subsecretario de Estado norteamericano ha hecho hincapié en que, a ojos del Ejecutivo estadounidense, un visado del país «es un privilegio» y no «un derecho», siendo, por ende, su «denegación y revocación» herramientas «poderosas» para impulsar la política exterior de Washington.

La Fiscalía de Colombia asegura que no hay «prueba o indicio» de que se haya alterado el censo electoral

El fiscal general de Colombia, Gregorio Eljach Pacheco, ha asegurado este lunes que no hay «prueba o indicio» de que se haya variado el censo electoral, como apuntó en la víspera el presidente guerrillero y socialista del país, Gustavo Petro, después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales que han superado el candidato Abelardo de la Espriella, y el comunista Iván Cepeda.

«En relación con la supuesta variación del software de preconteo de los votos, la última semana, la Procuraduría General de la Nación, de acuerdo con la función de vigilancia técnica que ha realizado a lo largo de este proceso, está en condiciones de asegurar que no se conoce prueba o indicio de la presunta modificación a la que se refiere el presidente», ha señalado en un vídeo difundido en redes sociales.

El magistrado ha agregado que «tampoco hay evidencia de que se haya alterado el censo electoral oficial para incorporar cédulas de manera irregular». «Las afirmaciones que se nos ha suministrado por nuestros delegados no constatan mesas impugnadas que demuestren miles de votos agregados. Mis delegados en el proceso electoral dan cuenta de que en ninguno de los casos señalados por el señor presidente de la República hay evidencias que confirmen sus afirmaciones», ha asegurado.

Pacheco, que ha pedido a Petro que le haga llegar las evidencias que puedan «respaldar cada una de sus afirmaciones», ha recordado que «no existe en el ordenamiento jurídico colombiano ninguna disposición que otorgue al presidente competencia para decidir la aceptación o no respecto de los resultados electorales, ni en el preconteo, ni en la etapa de escrutinio».

Asimismo, ha aprovechado para mencionar la «buena marcha del proceso electoral» y asegurar que «están dadas las condiciones para realizar la segunda vuelta presidencial con plenas garantías para todos los ciudadanos y los candidatos presidenciales que se mantienen en la contienda», que tendrá lugar el próximo 21 de junio.

Cabe señalar que las declaraciones del fiscal llegan después de que Petro manifestara que «no acepta» los resultados del preconteo electoral, alegando que «los algoritmos del software de conteo y escrutinio (…) fueron variados y agregaron 800.000 cédulas más de personas que están en el censo oficial presentado», una denuncia suscrita en un primer momento por Iván Cepeda, si bien se ha desdicho en la jornada de este lunes asegurando que hasta el momento no ha encontrado «evidencia» de este hecho.

Abelardo de la Espriella disputará al comunista Iván Cepeda la Presidencia colombiana el 21 de junio

El candidato Abelardo de la Espriella disputará la Presidencia de Colombia a la alternativa del Pacto Histórico —izquierda, profundamente comunista—, Iván Cepeda, en una segunda vuelta que tendrá lugar el próximo 21 de junio, tras haberse posicionado como las dos opciones más votadas en la primera ronda celebrada este domingo.

Concretamente, De la Espriella lo hará tras haber cosechado el 43,73% de los sufragios, frente a un Cepeda que se ha hecho con el 40,91% de los votos, según los últimos datos publicados por la Registraduría de Colombia, que apunta a un 98,70% del escrutinio completado.

Estos datos se traducen en 10.346.212 votos para De la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, mientras que Cepeda, apoyado por el presidente socialista y guerrillero saliente, Gustavo Petro, logra 9.680.548 votos. A ellos le sigue de lejos la candidata de Centro Democrático, Paloma Valencia, respaldada por el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) que ha alcanzado el 6,92% de los sufragios.

Conocidos los resultados, el primero en pronunciarse ha sido el propio De la Espriella, quien se ha presentado a lo largo de la campaña como ‘El Tigre’. Dirigiéndose a los colombianos que se han «unido a la manada» en esta llamada a las urnas, y ha avanzado que irá a balotaje «para derrotar a la tiranía y el absolutismo», de manera que «en 21 días» cambie la historia de Colombia «para siempre».

Vamos a celebrar esta victoria de los nunca: de los que nunca hemos vivido de la teta del Estado, de los que nunca hemos hecho politiquería», ha defendido la cabeza del movimiento Defensores de la Patria en un vídeo publicado en redes sociales poco antes de dirigirse a la ciudadanía en un discurso pronunciado en el malecón de Barranquilla, ciudad caribeña sita en el norte de Colombia.

Tras él, se ha dirigido a las cámaras Paloma Valencia, quien abogando por una «Colombia en libertad» que «no cae en las manos del comunismo ni el neocomunismo» ha anunciado su apoyo a De la Espriella de cara a una segunda vuelta en la cual, ha sostenido, seguirá «en la batalla» para «derrotar» a Cepeda.

En esa misma línea, asumiendo «humildemente» sus «responsabilidades» por los resultados obtenidos por Centro Democrático en estos comicios, Uribe ha pedido el voto para De la Espriella arguyendo que Colombia «no puede seguir el camino de convertirse en una sucursal del chavismo, de Petro y Cepeda» ni tampoco «pretender elegir presidentes como Cepeda, apoyado por los grupos terroristas».

Colombia extraditó al «Chucky», líder del «Tren de Aragua», a Estados Unidos

Caracas. – José Enrique Martínez Flores, alias «Chuky», líder de alto rango de la banda criminal venezolana «Tren de Aragua», fue extraditado pro Colombia hacia Estados Unidos, donde enfrentará cargos por terrorismo y narcotráfico. El operativo, confirmado este viernes, lo convierte en uno de los cabecillas más importantes de esta organización en enfrentar la justicia estadounidense, siendo trasladado a Houston.

La Fiscalía del Distrito Sur de Texas informó que Martínez Flores, de 24 años, fue arrestado en Colombia el 31 de marzo de 2025 a petición de las autoridades estadounidenses y apenas llegue a Houston este viernes, comparecerá ante una corte federal.

Según la acusación, el venezolano formaría parte del círculo cercano de la cúpula del «Tren de Aragua» en Bogotá, y habría coordinado actividades criminales como narcotráfico, extorsión, prostitución y asesinatos.

El Departamento de Justicia señaló que Martínez Flores enfrenta cargos por conspirar para brindar apoyo material a una organización terrorista extranjera y por conspiración para distribuir más de cinco kilos de cocaína con destino a Estados Unidos.

La acusación también incluye a otros tres presuntos líderes del Tren de Aragua, entre ellos Giovanni Vicente Mosquera Serrano, alias “El Viejo”, quien figura en la lista de los 10 fugitivos más buscados del FBI.

Por su parte, el director del FBI, Kash Patel, calificó como «histórico» el hecho debido a que es la primera vez que un miembro de esta organización es acusado de delitos de terrorismo.