La Marina iraní ha anunciado este domingo que ha extendido su control sobre el estrecho de Ormuz al golfo de Omán, su puerta de entrada, y avisado a EE. UU. de que abrirá fuego contra el portaaviones ‘Abraham Lincoln’ en el momento en que se encuentre a distancia de disparo.
El navío, parte de la operación estadounidense contra Irán, se encuentra ahora mismo desplegado en el mar de Arabia, a cientos de kilómetros de distancia del golfo de Omán y del estrecho de Ormuz.
El comandante de la Marina iraní, el contraalmirante Shahram Irani, ha avisado de que tiene preparadas baterías de misiles costeras que activará en el momento exacto que el portaaviones estadounidense esté al alcance.
«Al este del estrecho de Ormuz, el golfo de Omán, considerado la puerta de entrada al estrecho de Ormuz y al golfo Pérsico, se encuentra bajo el control total de la Armada de la República Islámica de Irán», ha manifestado el contraalmirante.
Así pues, cuando la Marina aviste al navío, el contraalmirante ha asegurado que el Ejército iraní «vengará la sangre de los mártires disparando diversos tipos de misiles desde la costa hacia el mar», y añadido que los militares iraníes están «supervisando de forma precisa y en tiempo real» todos los movimientos del grupo de ataque liderado por el portaaviones.
El Departamento de Defensa de EE. UU. se está preparando para «semanas» de operaciones terrestres en Irán, en el marco de la operación ‘Furia Épica’ contra la República Islámica, según han informado este sábado funcionarios estadounidenses.
Fuentes del Pentágono han detallado al periódico ‘The Washington Post’ que cualquier posible operación terrestre «no llegaría a ser una invasión a gran escala», sino que consistiría en «incursiones conjuntas» de las fuerzas especiales y tropas de infantería.
Asimismo, el Gobierno estadounidense ha mantenido conversaciones durante el último mes sobre una posible toma de la isla de Jark, uno de los epicentros petroleros de Irán. La Administración de Donald Trump también habría valorado llevar a cabo incursiones en «zonas costeras cercanas al estrecho de Ormuz» para «destruir armas capaces de atacar busques comerciales y militares».
Cabe señalar que estas informaciones llegan cuando se cumple un mes de la ofensiva lanzada por EE. UU. e Israel contra Irán, que por el momento se limita a bombardeos desde el aire. Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró el 10 de marzo que el presidente Trump «no descarta opciones» en la guerra contra Irán, incluido el despliegue de tropas en el país persa.
En este sentido, el Gobierno de EE. UU. confirmó el miércoles que desplegará en Oriente Próximo a elementos de una división aerotransportada y de una brigada de combate, después de que medios norteamericanos publicaran que este movimiento podría implicar a entre 1.000 y 2.000 militares.
Las autoridades de EE. UU. han condenado este sábado la agresión a la vivienda del presidente del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani, por parte de fuerzas proiraníes, un episodio de violencia que Washington ha tildado de «acto terrorista» y que tiene lugar en el marco de la ofensiva de EE. UU. e Israel contra la República Islámica y su posterior respuesta.
«EE. UU. condena de forma inequívoca y enérgica los despreciables ataques terroristas perpetrados por milicias afines a Irán en Irak contra la residencia privada del presidente de la región del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani», ha expresado el portavoz adjunto del Departamento de Estado estadounidense, Tommy Pigott, en un escueto comunicado.
En la misma línea, Pigott ha denunciado que las «cobardes» e «indiscriminadas» acciones de Irán y aliados «constituyen un ataque directo contra la soberanía, la estabilidad y la unidad de Irak». «Rechazamos categóricamente los actos terroristas indiscriminados y cobardes que Irán y sus aliados han desatado en la región del Kurdistán iraquí y en todo Irak», ha concluido el portavoz del Departamento de Estado.
cabe señalar que la nota en cuestión llega después de que la agencia de noticias iraquí INA anunciase que tres miembros de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) murieron y cuatro más resultaron heridos en un ataque perpetrado en la provincia de Kirkuk, en el norte el país, este mismo sábado.
La misma agencia informó además —citando fuentes de las fuerzas de seguridad— del impacto de un dron cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, la capital iraquí; así como de otros seis ataques de drones en la región del Kurdistán iraquí, en el norte del país, uno de los cuales impactó contra el domicilio del presidente Nichirvan Barzanim, en la localidad de Duhok.
Desde el 28 de agosto, cuando comenzaron los bombardeos israelíes y estadounidenses sobre Irán, se han registrado más de 460 ataques en el Kurdistán, percibido como aliado de Washington por las milicias iraquíes proiraníes, según el balance de la televisión kurdo-iraquí Rudaw.
Las autoridades de Irán han entregado oficialmente una respuesta a la propuesta de EE. UU. para poner fin a la ofensiva israelí-estadounidense contra el país, lanzada el 28 de febrero, un documento en el que Teherán exige «condiciones de no repetición» y que el fin del conflicto afecte «a todos los frentes», lo que incluiría Líbano e Irak.
Fuentes citadas por la agencia iraní de noticias Tasnim han señalado que «la respuesta de Irán a la propuesta de 15 puntos presentada por EE. UU. fue entregada oficialmente durante la pasada noche a través de intermediarios», después de que Pakistán confirmara su papel en este sentido. «Irán está esperando la respuesta de la otra parte», han agregado.
Así, han explicado que entre las condiciones puestas por Teherán figuran «el fin del terrorismo, la creación de condiciones objetivas para que no se repita la guerra, el pago de compensaciones y reparaciones, la determinación de responsabilidades, y que el fin de la guerra sea aplicado a todos los frentes y para todos los grupos de resistencia de la región que han participado en esta batalla».
La respuesta de Irán incluiría además que las acciones en el estrecho de Ormuz, donde Teherán ha limitado la navegación como respuesta a la ofensiva, incluidos ataques contra diversos buques, son parte de «su derecho legal y natural».
Estas mismas fuentes han alertado además de que las afirmaciones desde Washington sobre una voluntad de negociar son parte de «un tercer proyecto de engaño» para «presentarse como pacíficos», «mantener bajos los precios del petróleo» y «contar con tiempo para preparar nuevas acciones agresivas en el sur de Irán a través de una invasión terrestre».
En este sentido, han recordado que las ofensivas junto a Israel en junio de 2025 y febrero de 2026 fueron lanzadas en medio de negociaciones indirectas entre EE. UU. e Irán para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, por lo que han insistido en que «Los estadounidenses buscan sentar las bases para cometer nuevos crímenes bajo la cobertura de las negociaciones».
Apenas unas horas antes, el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, confirmó la existencia de «conversaciones indirectas» entre EE. UU. e Irán, con mediación de Islamabad, encargado de «entregar los mensajes», y desveló que «en este contexto, EE. UU. ha compartido 15 puntos que Irán está analizando».
Cabe señalar que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha lanzado este mismo jueves una nueva ola de amenazas a Irán, insistiendo en que Teherán manda mensajes encontrados y debe ponerse a negociar con seriedad «antes de que sea demasiado tarde».
Así, ha destacado que los negociadores iraníes «son muy diferentes y ‘extraños'», apuntando que por un lado están «rogando» alcanzar un acuerdo «y aun así afirman públicamente que solo están ‘examinando nuestra propuesta'».
Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, había negado que haya «negociaciones ni conversaciones» con EE. UU., aunque reconoció «mensajes» desde Washington que, con todo, no son «negociación ni diálogo», tras las informaciones sobre una propuesta estadounidense de 15 puntos que fuentes iraníes describieron el miércoles como «excesiva».
El Gobierno de Pakistán ha confirmado este jueves la existencia de «conversaciones indirectas» entre EE. UU. e Irán, con mediación de Islamabad, encargado de «entregar los mensajes», en medio de los esfuerzos para intentar lograr un fin negociado a la ofensiva lanzada el 28 de febrero por EE. UU. e Israel contra el país asiático.
«Están teniendo lugar conversaciones indirectas a través de mensajes que son entregados por Pakistán», ha dicho el ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, quien ha recalcado que «en este contexto, EE. UU. ha compartido 15 puntos que Irán está analizando».
Así, ha recalcado que «países hermanos como Turquía y Egipto, entre otros, también están brindando su apoyo a esta iniciativa», al tiempo que ha lamentado las «especulaciones innecesarias en los medios sobre las conversaciones de paz para poner fin al conflicto en Oriente Próximo».
«Pakistán sigue totalmente comprometido con la promoción de la paz y continúa haciendo todo lo posible para garantizar la estabilidad en la región y más allá», ha dicho Dar a través de un mensaje en sus redes sociales, donde ha hecho hincapié en que «el diálogo y la diplomacia son la única vía hacia adelante».
El mensaje ha sido publicado después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, haya lanzado este jueves una nueva ola de amenazas a Irán, insistiendo en que Teherán manda mensajes encontrados y debe ponerse a negociar con seriedad «antes de que sea demasiado tarde».
Según ha afirmado en un mensaje en redes sociales, los negociadores iraníes «son muy diferentes y ‘extraños'», apuntando que por un lado están «rogando» alcanzar un acuerdo «y aun así afirman públicamente que solo están ‘examinando nuestra propuesta'».
Poco antes, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, había negado que haya «negociaciones ni conversaciones» con EE. UU. para terminar la guerra, aunque ha reconocido «mensajes» desde Washington que, con todo, no son «negociación ni diálogo», tras las informaciones sobre una propuesta estadounidense de 15 puntos que fuentes iraníes han descrito ya como «excesiva».
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha asegurado este miércoles que el Ejército de Israel ha lanzado hasta la fecha 15.000 bombas contra Irán en el marco de la ofensiva junto a EE. UU., una cifra «cuatro veces superior» a la empleada durante los ataques ejecutados durante doce días en junio de 2025.
Katz ha indicado durante una reunión con el jefe del Ejército, Eyal Zamir, y otros altos cargos que «las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han superado la barrera de las 15.000 municiones lanzadas contra Irán», según un comunicado facilitado por su oficina.
«Esto es cuatro veces más que en la operación ‘Despertar del León'», ha subrayado, en referencia a la ofensiva lanzada en junio de 2025 contra Irán, a la que posteriormente se sumó EE. UU. con bombardeos contra tres instalaciones nucleares iraníes.
Cabe señalar que la ofensiva, al igual que la de junio de 2025, fue lanzada en medio de un proceso de negociaciones entre EE. UU. e Irán para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, lo que ha llevado a Teherán a responder atacando territorio israelí e intereses estadounidenses en la región de Oriente Próximo, incluidas bases militares.
El Ejército de Irán ha reivindicado este miércoles un lanzamiento de misiles de crucero contra el portaaeronaves estadounidense ‘USS Abraham Lincoln’, desplegado en Oriente Próximo en el marco de la ofensiva lanzada el 28 de febrero junto a Israel contra el país asiático.
Así, ha indicado que los misiles habrían «alcanzado» el buque, mientras que el comandante de la Armada iraní, Shahram Irani, ha destacado que «las acciones y movimientos del hostil ‘Abraham Lincoln’ son monitorizados constantemente», según ha informado la cadena de televisión pública iraní, IRIB.
«En cuanto que la flota hostil está al alcance de los sistemas de misiles, es atacada de forma devastadora por la Armada», ha subrayado Irani, sin que el Ejército estadounidense se haya pronunciado sobre estas afirmaciones desde Teherán.
El anuncio ha llegado después de que el Ejército estadounidense confirmara que su portaaeronaves ‘USS Gerald R. Ford’, el más grande del mundo, ha atracado esta semana en una base naval en Grecia para labores de «reparación» y «mantenimiento», días después de informar sobre un incendio en la zona de lavandería durante su despliegue en Oriente Próximo.
Cabe señalar que EE. UU. desplegó en Oriente Próximo el ‘USS Gerald R. Ford’ —previamente presente en el mar Caribe para apoyar operaciones contra el narcotráfico— y el ‘Abraham Lincoln’ como parte de la ofensiva contra Irán, jugando diversos papeles en las operaciones contra Irán en el marco de la ofensiva con Israel.
El Ejército de Israel ha anunciado este martes nuevos bombardeos contra «infraestructura del régimen terrorista iraní» en «el corazón de Teherán», incluidas supuestas sedes de la Guardia Revolucionaria, en el marco de la ofensiva lanzada el 28 de febrero junto a EE. UU. contra el país asiático.
Así, ha afirmado que durante la jornada del lunes atacó «dos sedes de la organización de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria y otra sede del Ministerio de Inteligencia» en la capital, en lo que describe como «una profundización de los daños a los valores y capacidades» de Irán.
«Al mismo tiempo, fueron atacados almacenes de armas y sistemas de defensa aérea con el objetivo de expandir la superioridad aérea de la Fuerza Aérea en los cielos iraníes», ha subrayado, en el que especifica que «adicionalmente» fueron bombardeados «más de 50 objetivos» en el norte y l centro de Irán.
En este sentido, ha hecho hincapié en un comunicado en que esta nueva oleada de bombardeos «es parte de una fase de profundización de los daños a las estructuras centrales del régimen terrorista iraní y sus pilares», sin pronunciarse sobre posibles muertos a causa de estos ataques.
Cabe señalar que las autoridades de Irán han confirmado en su último balance más de 1.500 muertos por la ofensiva de Israel y EE. UU., si bien la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en EE. UU., ha elevado la cifra a más de 3.000 fallecidos.
La ofensiva fue lanzada en medio de un nuevo proceso de negociaciones entre EE. UU. e Irán para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, lo que ha llevado a Teherán a responder atacando territorio israelí e intereses estadounidenses en la región de Oriente Próximo, incluidas bases militares.
Caracas. – Un informe de la Administración para el Control de Drogas (DEA), reveló los vínculos directos entre la narcodictadura de Nicolás Maduro y el régimen de Irán, al punto de que el tirano, en realidad, convirtió al país en una base militar de la nación persa.
El dossier de 3.000 documentos de la DEA, al que accedió el portal noticioso Infobae, revela que Maduro consolidó una alianza militar y nuclear con Teherán. El informe detalla que el régimen chavista facilitó el contrabando de uranio desde la Cuenca de Roraima y trianguló tecnología atómica, equipos CNC y agua pesada para fortalecer el programa nuclear sancionado de Irán.
Entre los principales hallazgos del informe se encuentra que Maduro recibió misiles y drones de ataque de Irán y que permitió el uso de una mina de uranio en Venezuela que sirvió para enriquecer el programa nuclear de Teherán.
“Irán transfiere tecnología de drones, misiles antibuque y capacidades industriales a Venezuela, mientras explota y contrabandea uranio de la cuenca de Toraima y adquiere tecnología relacionada con lo nuclear, apoyando directamente el programa nuclear sancionado de irán y alterando el equilibrio estratégico global», precisa el documento.
La cooperación incluyó también permitir la presencia de la Guardia Revolucionaria Islámica para asesorar en la represión interna. Mientras estas pruebas se acumulan, la defensa de Maduro intenta frenar el juicio en Nueva York alegando una supuesta «falta de recursos» para pagar abogados.
La investigación se sustenta en el análisis de más de 3.000 registros oficiales y fuentes de inteligencia.
Entre las conclusiones describen una estructura compleja que, según la agencia, permitió a Teherán evadir sanciones internacionales mediante mecanismos financieros opacos. En estos mecanismos participaban fondos binacionales, fideicomisos y bancos corresponsales en distintos países.
Del mismo modo, el reporte señala que estos esquemas facilitaron la canalización de recursos hacia sectores estratégicos iraníes, incluyendo energía, construcción naval y actividades de doble uso.
Asimismo, sostiene que esta cooperación habría contribuido a sostener capacidades económicas y operativas vinculadas a intereses geopolíticos en Medio Oriente y América Latina. Finalmente, el dossier denuncia, además, la presencia de los grupos terroristas Hamás y Hezbolá en territorio venezolano.
Andrea Peña, politóloga egresada de la Universidad de Carabobo (UC) con un diplomado en Gobernabilidad e Innovación Pública de la UCAB. Además, posee conocimiento de primera instancia con proyectos sociales en comunidades vulnerables.
“… Si el precio del gas sube, sube el costo de la electricidad en aquellos países que dependen de plantas de ciclo combinado.”
Andrea Peña
Para comprender por qué un conflicto en el Estrecho de Ormuz paraliza las juntas directivas de las industrias en Europa o Asia, es necesario desarmar el mito de que el gas es un mercado flexible. A diferencia del petróleo, que puede almacenarse en barriles o moverse con relativa facilidad en camiones y barcos de menor calado, el gas natural es un recurso «cautivo» de su infraestructura.
En marzo de 2026, existe una verdad incómoda sobre la mesa: el gas no es el «hermano menor» del petróleo en términos de riesgo geopolítico; es, en muchos sentidos, el combustible que realmente mantiene encendida la calefacción y la industria de media Europa y Asia. Si las amenazas de Irán sobre el Estrecho de Ormuz pasan del discurso a la acción —intentificandose el conflicto—, el mercado del Gas Natural Licuado (GNL) podría entrar en un colapso de precios sin precedentes. ¿Por qué? Simple: Ormuz no solo es un canal para petroleros, es la arteria principal del GNL global.
El estrangulamiento de la oferta: El factor Qatar
Seamos realistas. Irán posee la segunda reserva de gas más grande del mundo, pero sus exportaciones están tan asfixiadas por las sanciones que su ausencia física en el mercado no es lo que quita el sueño a los operadores. Lo que genera pánico es Qatar.
Casi el 20% del comercio mundial de GNL transita por el Estrecho de Ormuz (según datos de la Agencia Internacional de Energía – IEA). Qatar es el mayor exportador de GNL del planeta y no tiene otra salida marítima. Si el estrecho se cierra o se vuelve una zona de combate, el suministro hacia Japón, Corea del Sur y, crucialmente, hacia una Europa que aún intenta divorciarse del gas ruso, desaparecería de la noche a la mañana.
El Gas Natural Licuado (GNL) requiere un proceso de criogenia extremo: enfriar el gas a -162°C para reducir su volumen 600 veces y poder embarcarlo en buques metaneros. Este proceso ocurre en plantas de licuefacción multimillonarias que, en el caso de Qatar, están conectadas directamente a los muelles del Golfo Pérsico.
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), Asia (liderada por China, Japón y Corea del Sur) absorbe el 70% de las exportaciones de GNL de esta región. Un bloqueo obligaría a estos gigantes a salir al «mercado spot» (compras de última hora) a cualquier precio, compitiendo directamente con Europa y succionando la oferta disponible de EE. UU. y Argelia.
La conexión con el precio: ¿Qué dicen los números?
El precio del gas no se mueve solo por la oferta y la demanda real, sino por la percepción del riesgo. En los mercados financieros, el índice TTF (Title Transfer Facility) de los Países Bajos actúa como el termómetro de Europa.
Especulación y Arbitraje: Los analistas de Goldman Sachs han advertido que el gas es hoy más volátil que el petróleo debido a la falta de inventarios globales unificados. Un cierre en Ormuz activaría cláusulas de «fuerza mayor» en los contratos qataríes, disparando el precio del TTF. Esto, por un efecto de arbitraje, arrastra al alza el índice JKM (Japan Korea Marker) en Asia.
La electricidad como rehén: En la mayoría de los sistemas eléctricos modernos, el precio de la energía se fija mediante un modelo marginalista: la última tecnología en entrar (generalmente las plantas de ciclo combinado de gas) es la que marca el precio para todas las demás. Por tanto, un aumento del 20% en el precio del gas puede duplicar el costo de la factura eléctrica residencial en cuestión de semanas.
El impacto en el bolsillo y la industria
Es un juego de nervios. Si el precio del gas sube, sube el costo de la electricidad en aquellos países que dependen de plantas de ciclo combinado (como es el caso de gran parte de América Latina y Europa). Para las industrias electrointensivas —acero, aluminio, fertilizantes—, esto no es solo un «ajuste de costos»; es, quizás, la diferencia entre operar o cerrar las puertas.
Referencias Bibliográficas:
Monaldi, F. J. (2025): Sobre cómo la industria venezolana está contra las cuerdas.
Yergin, D. (2020): The New Map. El libro de cabecera para entender por qué los estrechos marítimos nos tienen bajo su control.
International Energy Agency (IEA, 2026): El reporte de marzo que explica el lío entre el crudo pesado y los condensados.
Infobae (2026): El análisis de seguridad que prendió las alarmas.
OPEP (2026): Boletín estadístico anual sobre quién le vende a quién
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