Caracas. – Según una investigación publicada por el diario The Washington Post, altos funcionarios estadounidenses intervinieron en una investigación penal internacional contra el empresario venezolano Alejandro Betancourt, para que la administración de Donald Trump pudiera emplearlo, a fin de ejercer control sobre el narcorégimen chavista y la industria petrolera de Venezuela.
Durante meses, autoridades estadounidenses presionaron a Suiza para que resolviera sin sanciones penales una investigación por presunto lavado de dinero contra el empresario venezolano Alejandro Betancourt.
Según confirmaron a The Washington Post dos personas familiarizadas con las conversaciones. La intervención buscaba garantizar que Betancourt pudiera viajar libremente y mantener su rol como intermediario entre Washington y la nueva administración venezolana encabezada por Delcy Rodríguez.
Las mediaciones buscaron evitar cargos penales y que se permitiera levantar las restricciones de viaje contra Betancourt, quien reside en el Reino Unido. El empresario tampoco ha sido detenido en Estados Unidos pese a una orden de arresto emitida por autoridades suizas, según las fuentes consultadas por el medio.
Estados Unidos ha permitido a Betancourt entrar al país en repetidas ocasiones para reunirse con miembros del gobierno de Trump, señalaron otras personas conocedoras de sus viajes.
Betancourt, de 46 años, ha enfrentado múltiples investigaciones en la última década —en Suiza, España y Estados Unidos— por presunto lavado de dinero; entre ellas, se examina si participó en un acuerdo de préstamo mediante el cual, según fiscales estadounidenses, se desviaron más de 1.000 millones de dólares de la petrolera estatal venezolana, destaca The Washington Post.
El empresario fue detenido dos veces en el Reino Unido: primero tras una orden emitida por España en el marco de una investigación conexa por lavado de dinero y, posteriormente, en noviembre, a petición de Suiza.
Durante meses, tuvo prohibido salir del Reino Unido mientras las autoridades de ese país evaluaban su extradición a Suiza. Sin embargo, no ha sido acusado formalmente en Estados Unidos, Suiza, España ni Venezuela.
Figuras claves de la administración Trump, lo han considerado una pieza importante para el acercamiento con el chavismo interino, al punto de considerarlo «un aliado importante» para Estados Unidos, pese al rechazo que genera su imagen entre la población venezolana, debido a los casos de corrupción en los que se ha visto involucrado, y que forman parte de las terribles penurias que hoy enfrentan los ciudadanos en el país, como, por ejemplo, la terrible crisis eléctrica que azota a todos los estados.
Mauricio Claver-Carone, quien hasta hace poco se desempeñaba como asesor extraoficial sobre Venezuela para la administración Trump, ha descrito a Betancourt como un “aliado importante” para Estados Unidos. A medida que Estados Unidos afianzaba su control, Betancourt desempeñó un papel fundamental en la negociación de los primeros contratos para acelerar la extracción de petróleo, según fuentes cercanas al asunto.
En enero, el subsecretario de Estado Christopher Landau se puso en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza en relación con Betancourt, según informaron personas con conocimiento de la comunicación, que hablaron bajo condición de anonimato para tratar detalles delicados.
Personas cercanas a Betancourt señalaron a The Washington Post que la administración recurrió a él en busca de ayuda debido a su historial de éxitos en el complejo y turbulento sector petrolero de Venezuela, una industria plagada de desafíos que incluyen la violencia, una infraestructura deteriorada y una escasez crónica de energía.
En mayo, Suiza retiró su solicitud de extradición presentada en el Reino Unido y se levantaron las restricciones de viaje británicas.
Ese mismo mes, los fiscales suizos afirmaron que su investigación seguía activa y buscaron que fuera detenido en otro lugar.
Mientras, sus defensores lo describen como un socio fiable que compartía el interés declarado de Estados Unidos por reactivar el sector petrolero venezolano. No obstante, su relación con el chavismo se rompió en 2020, después de que el entonces ministro de Petróleo del país confiscara su participación en Petro Zamora, congelara sus activos locales y enviara fuerzas de seguridad a sus propiedades en Venezuela.
Pero, durante la madrugada del 3 de enero —tras la captura de Maduro y su esposa—, Betancourt encadenó una llamada tras otra, según personas al tanto de las conversaciones.
Habló directamente con Rodríguez, quien pronto sería nombrada presidenta interina, incluso antes de que el secretario de Estado, Rubio, contactara con ella para comunicarle los planes de Estados Unidos de «dirigir Venezuela», tal como lo expresó Trump.
«Hubo mucha labor de contención emocional», comentó una persona familiarizada con las llamadas. «Fue una noche larga», contaron el medio estadounidense.
A Rodríguez, aparte de advertirla sobre graves consecuencias si no cumplía al pie de la letra las exigencias de la administración Trump, se le dejó claro que Betancourt sería un intermediario clave para reactivar el sector petrolero del país. Según una persona familiarizada con las conversaciones, ella tendría que coordinar a través de él cualquier asunto relacionado con la industria petrolera nacional.