Narcorégimen chavista secuestró este viernes a 4 estadounidenses

Caracas. – El narcorégimen de Nicolás Maduro ha detenido en los últimos meses a al menos cuatro ciudadanos estadounidenses, en un contexto de creciente confrontación con Washington, luego de que la administración Trump reactivara una estrategia de presión militar y económica contra el chavismo.

Entre las víctimas figura un neoyorquino de 28 años llamado James Luckey-Lange que se encontraba de viaje en Venezuela en diciembre, según reveló el diario The New York Times.

El joven desapareció tras ingresar a Venezuela durante un viaje por América Latina y que debía regresar a Nueva York el 12 de diciembre. Su último contacto fue el 8 de diciembre, cuando planeaba viajar a Caracas.

Otros tres detenidos tendrían doble nacionalidad venezolana-estadounidense, mientras que el quinto sería un ciudadano estadounidense sin vínculos conocidos con el país. En el último año, Caracas y Washington negociaron la liberación de 17 personas, en lo que analistas consideran posibles “monedas de cambio” del gobierno de Nicolás Maduro.

Todas las detenciones anteriormente mencionadas, se han producido desde septiembre, cuando Estados Unidos activó un enorme despliegue militar en el Caribe, bajo el argumento de combatir el narcotráfico desde Venezuela, mientras reclama al mismo tiempo la salida de Nicolás Maduro y sus aliados cercanos a los que acusa de liderar el «Cartel de los Soles».

Esta revelación también se hace, cuando se cree que tras las gestiones lideradas por el enviado especial Richard Grenell, así como del secretario de Estado, Marco Rubio, se logró la liberación de todos los rehenes estadounidenses en manos de la Narcotiranía chavista.

Lange se encontraba en Venezuela, pese a las restricciones y alertas que el propio Departamento de Estado emitió pidiendo no viajar al país, colocándolo en nivel de riesgo cuatro, uno de los más altos.

Veppex celebra la captura del dictador de Venezuela, Nicolás Maduro

Esta madrugada, EE. UU. perpetró un ataque quirurgico en territorio venezolano, derivando en la captura del jefe de la dictadura que somete a Venezuela, Nicolás Maduro.

En este marco, la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex) ha celebrado grandemente la medida a traves del siguiente comunicado:

«Comunicado de la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex) en relación a la captura de Nicolás Maduro.
Miami – Caracas, 3 de enero de 2026

La Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX) expresa una profunda emoción y alivio ante la captura de Nicolás Maduro Moros y Cilia Adriana Flores, dos de los principales responsables del sufrimiento masivo del pueblo venezolano durante más de una década de represión, violaciones sistemáticas a los derechos humanos, crisis humanitaria y exilio forzado de millones.

Este es un momento largamente esperado: la impunidad comienza a quebrarse y el mensaje es claro: nadie está por encima de la ley, ni siquiera quienes se creyeron intocables.

Celebramos este paso trascendental hacia la rendición de cuentas por crímenes de lesa humanidad, narcotráfico y corrupción masiva en la  destrucción del país.Sin embargo, no podemos considerar esta victoria definitiva mientras figuras clave del régimen permanezcan libres o sin rendir cuentas:

  • Diosdado Cabello Rondón, señalado como uno de los pilares del poder paralelo, del narcotráfico y de estructuras de violencia armada.
  • Vladimir Padrino López, ministro de Defensa y garante militar del régimen, acusado internacionalmente de graves violaciones y vínculos con redes criminales.
  • Los hermanos Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez, operadores políticos centrales del sistema, pieza fundamental en la represión, la manipulación institucional y el sostenimiento del control autoritario.

Su libertad representa una amenaza persistente para la paz en Venezuela, la democracia y la seguridad regional. Desde VEPPEX pedimos con urgencia y determinación absoluta:

  • La captura inmediata de Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y los hermanos Rodríguez (Jorge y Delcy), junto a todos los altos funcionarios que aún evaden la justicia.

José Antonio Colina
Presidente
Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio – VEPPEX»

Capturan a Nicolás Maduro, ¿Y ahora qué?

Por seudónimo Yaracuyano.

Desde la 1:50 de la mañana me informaron de las detonaciones en Caracas en zonas estratégicas, a los pocos minutos confirmando que no sólo era allí, sino en otros sectores de Aragua. Pasaron 4 horas, y salió el presidente de EE. UU., Donald Trump, confirmando que habían capturado a una de las cabezas que sometía a Venezuela: Nicolás Maduro.

En este escenario, veo a millones de venezolanos celebrando, y es comprensible; no es para menos. Sin embargo, la sensatez obliga a no dejarse arrastrar por la euforia inmediata —si algo me ha caracterizado es no dejarme llevar por las emociones—. A mi me gustaría hacer énfasis en un punto clave que ya mencioné: Maduro era sólo una de las cabezas del régimen chavista; ahora toma el mando Delcy Rodríguez y, junto a Padrino López —de Diosdado no se sabe aún nada, aunque en redes se rumora su muerte—, han emitido la orden de despliegue de todos los cuerpos de seguridad y defensa en todo el país.

Surgen, entonces, ciertas preguntas incómodas: ¿Se ha comprado la narrativa de que los Rodríguez, principalmente Delcy —dada la publicación sobre ella limpiándole la cara en EE. UU.— son el «ala más moderada» del régimen? Dado el cómo se dieron las cosas —EE. UU. pasó como perro por su casa, sin recibir respuesta, y terminó llevándose a Maduro; no hubo apagones nacionales; no hubo corte de comunicaciones; no hubo nada de lo que uno esperaria en un escenario de guerra—, el escenario que se presenta más razonable es que todo estaba pactado: se entrega a Maduro para preservar la estructura y colocar a Delcy al frente de una supuesta transición. ¿Será eso así? ¿Explica esto el silencion de María Corina Machado (MCM) en un momento donde uno esperaría que se muestre el liderazgo? Habrá que esperar y observar.

Ahora bien, sí me atreveré a decir una cosa: en Venezuela sabemos que Diosdado y —contrario a lo que puedan creen en EE. UU.— los Rodríguez son el ala más radical del régimen. Yo no me atrevería a cantar victoria sin ver hechos concretos de cambio estructural en un sistema que hoy parece humillado, pero que sigue armado. Ojalá los pasos se dirijan hacia una transición real —aunque sea para un mal menor, como lo es, a mi juicio, MCM—, pero por ahora eso es solo un deseo, no una certeza. Toca esperar. En tiempos convulsos, la sensatez es un recurso escaso, y en los días venideros la necesitaremos más que nunca.