Navi Pillay, la nobel de la paz que apoya dictaduras y politiza las instituciones a favor de la izquierda internacional

La concesión del Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista sudafricana Navanethem «Navi» Pillay no constituye un hecho aislado dentro de la diplomacia global, sino la culminación de un largo proceso de alineamiento ideológico por parte del Comité Noruego del Nobel. Anunciado en la semana en que se conmemoraba el tercer aniversario del pogromo del 7 de octubre —mientras diversas protestas globales sacudían las capitales europeas y los mercados internacionales observaban con tensión los frentes abiertos en Medio Oriente—, el galardón recayó sobre la figura que, desde las altas esferas de las Naciones Unidas, estructuró la narrativa internacional contra el Estado de Israel.

De hecho, la noticia encontró a Pillay en un escenario cargado de simbolismo, a saber: en la sala 600 del Palacio de Justicia de Núremberg, donde se juzgó a los jerarcas del régimen nazi. Y lejos de la sobriedad institucional exigida por el cargo y el momento, su reacción inicial incluyó burlas sobre compartir el premio con Donald Trump si este llegaba a aplaudirla, en clara alusión a lo que hizo la galardonada con el mismo premio en 2025, María Corina Machado.

Pero, ¿Quien es Navi Pillay? Este informe exhaustivo detalla los antecedentes ideológicos, las omisiones institucionales, los conflictos de interés y el historial documentado que, según analistas internacionales y organizaciones de veeduría, deslegitiman el valor moral del galardón otorgado a la ex alta comisionada.

Las raíces doctrinales de Pillay

Para comprender las posturas de la abogada sudafricana resulta indispensable rastrear su etapa formativa durante las décadas de agitación estudiantil en el sur de África. Su vinculación con el Movimiento de la Unidad No Europea —de izquierda— la impregnó de esquemas explicativos derivados del pensamiento trotskista más dogmático. De esa etapa juvenil extractó una mirada sumamente rígida que categorizaba la realidad social únicamente mediante la dicotomía entre opresores y desposeídos.

De hecho, esta lente conceptual no se quedó en las aulas universitarias. Con el correr de los años, la jurista trasladó esa arquitectura mental a los despachos del organismo multilateral más importante del planeta. Lo que en su momento fue una trinchera de resistencia local terminó convertida en una suerte de catecismo institucional con el que se juzgaron complejos diferendos geopolíticos. Es decir, logró trasladar esta visión sectaria a la doctrina oficial de las Naciones Unidas.

La condescendencia de Pillay frente al autoritarismo asiático

En este marco, por ejemplo, la firmeza que la abogada proyectaba al examinar a ciertas naciones desaparecía ante los abusos de las autocracias verdaderamente consolidadas. Durante la entrega del Nobel al disidente que se encontraba en las mazmorras del régimen chino, Liu Xiaobo, y en un marco donde Pekín desplegaba presiones globales para sabotear la ceremonia, la entonces máxima responsable de los derechos humanos en el globo prefirió ausentarse de la ceremonia, marcando un patrón de distanciamiento frente a los opositores al comunismo chino —a quienes aparentemente no quería irritar—.

No conforme con esto, las denuncias formuladas por la exfuncionaria jurídica Emma Reilly, —en su momento— abogada de la Oficina del Alto Comisionado, expusieron documentación y testimonios bajo juramento que revelan que, bajo la gestión de Pillay, la ONU entregó de forma sistemática a las autoridades de Pekín los nombres de disidentes acreditados para testificar ante el Consejo de Derechos Humanos. Las consecuencias directas de estas acciones incluyeron detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones de los familiares de los activistas, lo que llevó a Reilly a calificar públicamente a Pillay como «cómplice del genocidio uigur», un antecedente que el Comité Noruego optó por ignorar.

La desproporción estadística y la fijación institucional de Pillay

A lo anterior se suma el hecho de que los registros de la Oficina del Alto Comisionado durante el periodo de la sudafricana evidencian un desequilibrio cuantitativo insostenible. Monitoreos independientes demostraron un silencio sepulcral respecto a las atrocidades cometidas en más de una treintena de países clasificados como tiranías cerradas, incluyendo los regímenes como Cuba, Corea del Norte o Venezuela. Pero, en contraste, la atención del despacho se volcó monográficamente sobre el Estado judío.

Casi el 50% de sus pronunciamientos dedicados a la zona del Norte de África y Oriente Próximo apuntaron contra una sola democracia, a saber: Israel. Sumado a esto, la funcionaria blindó el polémico «Punto 7» de la agenda del Consejo, una anomalía reglamentaria que exige someter a escrutinio permanente a la misma nación en cada período de sesiones, una vara de medir punitiva que jamás se aplica a las dictaduras de Damasco, Teherán o Caracas.

Asimismo, su biografía está indisolublemente unida a la Conferencia de Durban (2001) celebrada en su ciudad natal, el cónclave internacional donde se oficializó la estrategia de utilizar la retórica de los derechos humanos para deslegitimar al Estado judío. En 2009, ya como Alta Comisionada, actuó como secretaria general de la conferencia de revisión en Ginebra, donde justificó el bochorno protagonizado por el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad —quien calificó el Holocausto de «pretexto»— y tildó las críticas legítimas de «campaña de desinformación».

Del activismo militante a una magistratura cuestionada

La falta de imparcialidad de la jurista alcanzó niveles inocultables cuando comenzó a estampar su firma en pronunciamientos que pedían aislar comercial y diplomáticamente a las autoridades de Jerusalén —en junio de 2020, Pillay firmó un manifiesto público de la coalición sudafricana BDS exigiendo sanciones punitivas y el boicot generalizado contra «el Israel del Apartheid»—. Pero esto no es nada nuevo, porque antes de ocupar cualquier rol investigativo de supuesta neutralidad, la abogada militó abiertamente en la causa del boicot cultural e institucional contra la sociedad israelí.

En 2021, apenas semanas después de exigir sanciones internacionales a través de cartas públicas dirigidas a la Casa Blanca —justo en momentos en que la población civil del Levante mediterráneo sufría el impacto de miles de proyectiles envíado por terroristas—, la burocracia de Ginebra la puso al frente de un equipo de investigación permanente sobre la misma zona geográfica. De hecho, se ha de destacar que esta designación violó el principio de no prejuzgar, el cual exige a cualquier juzgador inhibirse de causas donde ya fijó postura pública.

Por si fuera poco, cuando uno de los integrantes de su equipo, Miloon Kothari, en 2022 emitió comentarios sobre el supuesto dominio ejercido por los grupos de presión judíos en los medios, la jurista justificó las palabras de su subordinado alegando una descontextualización y minimizando la utilización de tropos conspirativos históricos, aunque el mismo Kothari más tarde terminó desmintiendose al retractarse.

El informe de 2025 y el engranaje de la política estatal sudafricana

Si bien, el punto culminante de esta maquinaria de hostigamiento diplomático se materializó el 16 de septiembre de 2025, fecha en la que la comisión liderada por Pillay desnaturalizó la categoría jurídica de «genocidio» para acomodarla a sus fines políticos, en su crítica a Israel. El documento atribuyó intenciones de exterminio basándose en lecturas subjetivas de discursos públicos, ignorando la complejidad de un escenario bélico donde los grupos armados utilizan estructuras de salud pública y establecimientos escolares como fortalezas y escudos humanos.

Asimismo, la comisión que encabezaba exigió a Israel estándares operacionales bélicos inexistentes en el derecho internacional humanitario y minimizó deliberadamente la masacre perpetrada el 7 de octubre, omitiendo la documentación videográfica y forense provista por las propias organizaciones terroristas.

Todo ello sirvió como el insumo central para la estrategia legal que el gobierno de Sudáfrica presentó ante los tribunales de La Haya, en una demanda por genocidio contra Israel. De hecho, el propio ejecutivo sudafricano y las estructuras del Congreso Nacional Africano (CNA) han reivindicado la trayectoria de Pillay como un triunfo de su propia ofensiva exterior, celebrando el Nobel como un reconocimiento a sus posturas políticas —confirmando que la burocracia internacional actuó como una extensión de los intereses geopolíticos del gabinete de Cyril Ramaphosa—.

Una saga de decisiones cuestionables en Oslo

De este modo, se puede observar cómo la concesión del Premio Nobel de la Paz 2026 a Navi Pillay condensa la crisis estructural de los organismos multilaterales de Occidente. Al coronar a una figura cuyo historial está jalonado por el sesgo ideológico, la indulgencia frente a regímenes totalitarios, el silenciamiento de disidentes y una obsesión sistemática contra el Estado de Israel, el Comité Noruego ratifica una línea de acción donde el prestigio de los galardones globales se subordina a la validación de agendas ideológicas específicas. Lejos de constituir un hito en favor de la concordia universal, el premio se erige como el testimonio documental de una diplomacia internacional que premia la polarización bajo el eufemismo de los «derechos humanos».

Si bien, es necesario señalar que esta no es la primera vez que el órgano evaluador escandinavo muestra su intención por premiar militancias escoradas hacia la izquierda, a quien le ha lavado la cara a lo largo del tiempo. La historia del galardón atesora momentos donde la legitimidad del premio sirvió para lavar la cara a regímenes autoritarios o figuras de dudosa conducta democrática.

  • El precedente del sudeste asiático: En los años setenta se intentó condecorar a Le Duc Tho, una de las mentes estrategas del Politburó de Hanoi en medio del conflicto armado, un gesto que mostró la disposición de los evaluadores a premiar a cuadros del comunismo duro.
  • El padrinazgo a la izquierda continental: Décadas más tarde, la figura de Adolfo Pérez Esquivel recibió la plataforma internacional del premio para abogar por la permanencia del castrismo en la isla caribeña y aplaudir el avance del modelo bolivariano en Sudamérica.
  • Mitos construidos por la mercadotecnia: La coronación de Rigoberta Menchú a principios de los noventa buscó proyectar una versión ideologizada sobre el choque cultural en el continente americano. Años después, pesquisas de campo desmantelaron pasajes enteros del testimonio autobiográfico que motivó la distinción, dejando una sombra imborrable sobre la idoneidad de la galardonada.
  • Legitimación de la violencia armada: La inclusión de Yasser Arafat en la nómina de premiados otorgó patente de corso al cabecilla que institucionalizó el terrorismo contra blancos civiles en Oriente Próximo.
  • Y así con otros más.

Balance de Foro Penal: hay todavía 332 rehenes políticos tras las rejas

Caracas. – La ONG Foro Penal ofreció este viernes un nuevo balance sobre los rehenes políticos en el país, en el cual contabilizó 322 detenidos en el país, de los cuales 31 son extranjeros o tienen doble nacionalidad, según un boletín publicado con fecha de corte hasta el 5 de octubre.

Este reciente reporte precisó cinco excarcelaciones y tres personas recientemente identificadas, como secuestrados por motivos políticos. La cifra corresponde a una actualización respecto de la semana anterior. Del total de personas detenidas, 308 son hombres y 14 mujeres, mientras que 182 son civiles y 140 militares. Todos los casos registrados corresponden a adultos.

Igualmente, Foro Penal destacó que desconoce el paradero de uno de los rehenes políticos. El informe también señala que 152 personas han sido condenadas y 170 permanecen sin condena. Además, 31 de los detenidos tienen nacionalidad extranjera.

Este pasado jueves, la ONG Alianza por la Libertad de los Presos Políticos exigió ante el Palacio de Justicia en Caracas la adopción de medidas administrativas y una coordinación institucional, entre los entes que corresponda, para solucionar el retardo procesal en los casos de estos detenidos.

Los activistas, familiares de las víctimas del narcorégimen por motivos políticos, acudieron entonces hasta la sede del Palacio de Justicia para entregar un documento dirigido al presidente del Circuito Judicial de la capital venezolana, John Parody, en el que piden medidas para acelerar la celebración de audiencias.

Después de que en enero pasado EE. UU. capturara a Nicolás Maduro, el chavismo interino dirigido por Delcy Rodríguez anunció un proceso de excarcelaciones, que se ha extendido durante todo el año y que incluyó la aprobación, en febrero, de una ley de amnistía por parte del Parlamento, considerada por muchas ONG como excluyente. Sin embargo, no han cumplido del todo con sus palabras.

Nueva acusación contra Maduro revela cómo ordenaba y disfrutaba las torturas

Caracas. – Los testimonios contenidos en la nueva acusación presentada este jueves contra el narcotirano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, describen patrones de tortura, desaparición forzada y represión a la disidencia similares a los recogidos en los informes de la Misión de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas.

Entre los cinco cargos que se le imputan, figura la «conspiración para cometer tortura», la cual describen como «actos bajo color de ley, fuera de EE. UU. para infligir dolor físico y mental severo a personas bajo su custodia, incluidos ciudadanos estadounidenses».

En uno de los señalamientos más resaltantes del escrito de 35 páginas, la Fiscalía estadounidense acusa a Maduro de haber tenido una participación personal y directa en decisiones relacionadas con detenciones, interrogatorios y tortura. La pena estipulada por ello es de hasta 20 años, o cadena perpetua si de esa conducta resulta la muerte. La conspiración no admite pena de muerte, pero en la acusación mencionan que Maduro personalmente ordenó el asesinato de personas.

En los relatos del documento revela como en noviembre de 2013 ordenó el secuestro de un oficial militar, para presionar a un opositor. Agentes de la DGCIM lo electrocutaron unas 20 veces con un cable vivo, después de mojarle la espalda para que doliera más. Lo golpearon con puños, un cinturón y un tubo; lo colgaron de manos y pies hasta que perdía el conocimiento; le sumergieron la cabeza en agua unas 30 veces para simular ahogamiento; luego lo llevaron a un campamento de las FARC en Colombia, le amenazaron con secuestrar y violar a su hija y le mostraron ropa interior de mujer diciendo que era de ella. En todo esto, Maduro preguntó por el caso, fue informado del trato y, a petición suya, vio el video de la confesión forzada.

A principios de 2014, en una reunión con Cilia Flores, Maduro propuso secuestrar a cinco o siete militares y “sacarles la información” mediante tortura. Flores estuvo de acuerdo. Cuando uno no se quebraba, Maduro hizo un gesto con las manos, atornillando una contra la otra, luego dijo: “apriétenlos más”.

También, a un dirigente opositor arrestado en febrero de 2014 le aplicaron golpizas, privación de sueño, aislamiento y luces y ruidos durante días, parte de ello por instrucciones específicas de Maduro, que preguntaba si todavía se sentía “arrogante” y ordenaba más abuso.

El patrón que describe la fiscalía es que Maduro decidía a quién detener y torturar, preguntaba qué le estaban haciendo, sugería “no los dejen dormir” o “échales agua”, y a veces se reía al oír el relato. Hacia 2010, según el escrito, ordenó torturar a un agente de su propia seguridad sospechoso de deslealtad: lo ataron, lo golpearon con una pala y con las culatas de los fusiles, lo patearon en la ingle, le dispararon en la pierna y lo violaron con el palo de una escoba.

A ciudadanos estadounidenses, por su parte, les atribuyen electrochoques en genitales, asfixia, palizas, privación de comida y agua, e inyecciones que provocaban convulsiones. Un alto oficial de la DGCIM se rio mientras observaba una electrocución.

Una de estas víctimas estadounidenses, mencionado como “víctima 9”, narra que fue detenido alrededor del 29 de enero de 2025, cuando agentes llegaron a su vivienda buscando a otra persona, y permaneció detenido durante un año. Luego de ser detenido lo llevaron encapuchado al sótano de lo que describió como un cuerpo policial y fue golpeado durante 48 horas. Por ello, de acuerdo con la Fiscalía, sufrió una lesión permanente en un ojo.

La acusación presentada también expone que ordenó asesinar a un capo de Caracas que se atrasó en el pago de la droga que él mismo le había ayudado a surtir. Y por si fuera poco, después de morir Chávez, Maduro se sentó con Timochenko, Iván Márquez y Jesús Santrich a saldar la deuda de la coca. Parte del pago fueron minas explosivas, incluidas minas hechas en Cuba.

En 2021 armó en televisión la “revolución judicial” y puso a Cilia de vicepresidenta. A los jueces les ofreció 1.000 dólares al mes y les dijo que las órdenes se cumplen. Una se negó a inhabilitar opositores. Le agarraron a un familiar: agua de letrina, gas en la celda y un cuarto frío llamado “el Congelador”, con luz y música las 24 horas. La jueza cedió. Los opositores no salieron en la boleta electoral.

En 2018 un alto oficial le dijo a un detenido que si no hablaba lo iba a “volver loco” matándole al hijo, y nombró el color del pelo del niño. Lo electrocutaban mientras Maduro miraba el teléfono.

También, un opositor que acababa de volver de la ONU apareció “suicidado” en el piso 10 del SEBIN. Antes habían ordenado darle corriente. Cabe señalar que esta descripción encaja con lo ocurrido al exconcejal Fernando Albán, cuya muerte intentaron hacer parecer un suicidio.

A uno de los estadounidenses secuestrado le metieron un arma en la boca y le dijeron que se despidiera. Siguió vivo solo porque servía para un canje. A otro, liberado en enero de 2026, le advirtieron que no contara lo que le hicieron, y así con otros casos más.

Borrego de la semana 246: Delcy Rodríguez, la traidora chavista que ahora encabeza el narcorégimen

Recientes informaciones vinculadas a la cúpula del régimen venezolano revelan que Delcy Rodríguez realizó gestiones formales ante las autoridades de EE. UU. para solicitar inmunidad y protección legal de manera estrictamente personal, un beneficio que se encuentra en vías de ser procesado. No obstante, durante dichas conversaciones, Rodríguez omitió cualquier solicitud de protección o inmunidad en favor del genocida dictador que sometía a Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, dejándolos al margen de las negociaciones y expuestos a los procesos judiciales que enfrentan encarcelados en suelo estadounidense.

Esta exclusión de Maduro y Flores, sin duda alguna, evidencia una severa traición interna dentro del chavismo que ahora encabeza Delcy Rodríguez, porque sus figuras principales han quedado abandonadas a su suerte por su propio entorno inmediato. Todo ello a pesar de que vociferaron durante algunos días que lucharian por su liberación, puesto que actualmente están recluidos en EE. UU. y ambos han visto desestimados sus argumentos sobre una supuesta inmunidad diplomática con la que pretendían evadir la jurisdicción de los tribunales norteamericanos.

En este contexto, la defensa de Cilia Flores ha intentado tramitar la medida de arresto domiciliario argumentando complicaciones en su estado de salud para recibir tratamiento médico. Esta solicitud pone de manifiesto un marcado contraste e ironía con el accionar del régimen en Venezuela, donde bajo su gestión se encarceló a numerosos presos políticos a quienes se les denegó de forma sistemática el acceso a la atención médica, derivando en la muerte de múltiples detenidos en las mazmorras debido a violaciones de derechos humanos y negligencia.

A diferencia de la situación de las víctimas en los centros de detención venezolanos, en EE. UU. se les garantizan a Maduro y Flores sus derechos fundamentales, proporcionándoles evaluación médica, administración de medicamentos, alimentos adecuados y asistencia requerida. Dicho escenario expone la conducta de antiguos ejecutores de la represión estatal que, al verse sometidos a la acción de la justicia internacional, recurren a solicitudes de clemencia y atenuantes frente al sistema judicial estadounidense.

Sin embargo, lo que más destaca es la acción de Delcy Rodríguez, puesto que ella misma sostuvo en el pasado que Nicolás Maduro es el «presidente» de Venezuela y que lucharían por su liberación, pero ahora ni lo nombran. De hecho, todo dentro del chavismo parece avanzar con la asimilación de la captura de Nicolás Maduro como parte de EE. UU., porque ni si quiera se ha hecho una campaña como se hizo cuando Alex Saab —a quien también entregaron nuevamente a EE. UU.— fue capturado por primera vez por sus vinculos criminales con el chavismo.

Inundaciones, árboles caídos y vías anegadas dejaron fuertes lluvias en Caracas y Miranda

Caracas. –  Anegaciones, inundaciones, caída de árboles y complicaciones viales en distintos sectores de Caracas y Miranda, provocaron las fuertes lluvias registradas desde la madrugada de este miércoles en varias zonas del país.

Las precipitaciones también provocaron un aumento considerable en el nivel de varios ríos y quebradas. Uno de los principales puntos de atención es el río Guaire, cuyo caudal aumentó de manera significativa a la altura de Bello Monte.

Entre las zonas afectadas se encuentra Prado de María, en El Cementerio, donde se reportó una inundación en la calle El Colegio que habría afectado aproximadamente a 80 viviendas. También se registraron importantes acumulaciones de agua en la calle Cajigal, en la parroquia El Valle, dificultando el tránsito de vehículos y peatones.

Además, informaron sobre la anegación de la carretera Panamericana, específicamente en el tramo correspondiente a Los Teques, estado Miranda, como consecuencia de las fuertes lluvias.

En la parroquia La Vega, por su parte, la quebrada Los Cangilones se desbordó y provocó el desplazamiento de agua, lodo y sedimentos sobre la vía.

Igualmente, en los Altos Mirandinos, específicamente en Montañalta, la corriente generada por una quebrada alcanzó tal fuerza que arrastró dos vehículos.

Según las autoridades, actualmente la Onda Tropical n.º 55 está transitando por el territorio venezolano, desplazándose desde el centro hacia el occidente del país, y expertos agregan que el sistema interactúa de manera directa con la Zona de Convergencia Intertropical y una vaguada en altura, lo que refuerza la formación de mantos nubosos.

Maduro y Cilia enfrentarán nuevos cargos por torturas a estadounidenses en Venezuela

Caracas. – Se espera que los fiscales de Nueva York presenten nuevos cargos contra el genocida narcodictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por la tortura de estadounidenses que estuvieron bajo custodia de su tiranía en los últimos años, según revelaron fuentes familiarizadas con la investigación a la cadena CNN.

Los nuevos cargos se sumarían a los de conspiración para importar cocaína a EE. UU. y posesión y conspiración para poseer armas destructoras que ya enfrentan ambos en su caso en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. Además, Maduro está acusado por narcoterrorismo.

Estas acusaciones estarían relacionadas con la detención de más de una docena de estadounidenses, durante el tiempo en que Maduro estuvo al frente del narcorégimen. El anuncio podría producirse este jueves.

CNN también reportó que los investigadores también evalúan acusar a otras personas por su presunta participación en los hechos. Maduro y Flores están detenidos en Nueva York y se han declarado no culpables de los cargos que enfrentan.

Por su parte, la agencia de noticias Reuters citó a un funcionario estadounidense, quien confirmó que Maduro y Flores son objeto de posibles nuevos cargos relacionados con la presunta tortura de estadounidenses detenidos en Venezuela y señaló que el anuncio podría producirse igualmente este jueves.

Ese día, el juez a cargo del caso, Alvin Hellerstein, tiene previsto celebrar una audiencia por la solicitud de arresto domiciliario presentada por Flores. Sus abogados alegan que Flores sufre un delicado y progresivo deterioro de su salud cardíaca, agravado durante sus meses en prisión, donde comparte unidad con más de 40 reclusas en un entorno que consideran contraproducente para cualquier recuperación médica.

Exmagistrada del TSJ confesó que fue amenazada para inhabilitar a María Corina

Caracas. – Una exmagistrada del TSJ servil a la Narcotiranía, Bárbara Gabriela César Siero, confesó este pasado martes que fue amenazada por el chavismo para firmar varias sentencias de inhabilitaciones políticas, entre ellas la de María Corina Machado, a quien se le impidió ser candidata presidencial en las elecciones del 28 de julio de 2024.

A través de un video y una carta publicada en sus redes sociales, César Siero relató que el 15 de diciembre de 2023 Machado interpuso su demanda ante el TSJ para que se revisara la medida de inhabilitación, que le impuso la Contraloría años antes.

“Paralelamente a ese hecho, ese mismo día mis dos hermanos, el teniente coronel Guillermo Enrique César Siero, el mayor Guillermo Henry César Siero, y mi cuñada la mayor Diana Desirée Victoria Justo, fueron detenidos arbitrariamente por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM)”, añadió.

La presión ejercida sobre su persona y cargo, incluyó el encarcelamiento de sus hermanos y cuñada, militares condenados en el marco del caso conocido como «brazalete blanco». César Siero detalló que uno de sus hermanos fue condenado a doce años por conspiración política, mientras que su otro hermano y su cuñada recibieron sentencias de tres años por encubrimiento.

«Fue una coacción en mi contra, teniendo como rehenes a mis hermanos», explicó la exmagistrada, quien describió cómo fue víctima de «falta de acceso a la justicia, violación al debido proceso, violación del derecho a la defensa» mientras ejercía como representante de la legalidad en Venezuela.

Reveló que sus familiares fueron detenidos arbitrariamente, mantenidos incomunicados y sometidos a torturas y tratos crueles e inhumanos. Asegura, además, que ella y otros miembros de su familia, incluidos adultos mayores y niños, padecieron violencia institucional, psicológica y patrimonial.

Además, la jueza desconocía el lugar de reclusión de sus parientes, no tuvo comunicación con ellas y dijo desconocer los delitos que se les imputaban.

“A partir de ahí, mis tres familiares fueron usados para coaccionarme como magistrada y vicepresidenta de la Sala Político Administrativa del TSJ, ya que era competente para decidir sobre el destino político de los candidatos”, subrayó.

A parte de la inhabilitación a Machado, también fue obligada a firmar las de Henrique Capriles, Pablo Pérez, Daniel Ceballos, Leoseni García y Rosa Brandonicio de Escarano. «En mi concepto, como magistrada, bajo la forma en cómo se obtuvieron estas sentencias, están viciada de nulidad, son un fraude”, dijo.

La exmagistrada calificó el proceso como un «fraude procesal», argumentando que «una integrante del Tribunal Supremo de Justicia fue coaccionada para realizar esas sentencias. Inclusive no se siguió el procedimiento establecido para llegar a estas conclusiones».»El régimen todavía sigue instalado aquí bajo ciertas prácticas, esto no ha terminado para nosotros”, advirtió.

Seis rehenes políticos, incluyendo tres militares, siguen presos pese a cumplir condenas

Caracas. – Seis rehenes políticos del narcorégimen chavista, entre los que figuran tres militares, continúan todavía tras las rejas, pese a haber cumplido ya las injustas condenas a las cuales fueron sometidos.

La denuncia fue realizada por la ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP), la cual expuso que mientras unos ya completaron sus años de cárcel, otros cuentan incluso con boletas de excarcelación que no han sido ejecutadas por los centros de reclusión.

De acuerdo con los datos revelados por la JEP, uno de los casos corresponde al teniente coronel Víctor Eduardo Soto Méndez, detenido en 2018 y condenado a 7 años y 6 meses; cumplió su pena en septiembre de 2025 pero sigue preso tras sumársele un cargo por motín.

De acuerdo con la información suministrada, la nueva acusación fue presentada pese a que Soto Méndez no habría participado en alteraciones del orden durante su reclusión. Una situación similar es la del teniente coronel Igbert José Marín Chaparro, también fue detenido el 2 de marzo de 2018, luego de exigir mejoras de equipamiento para la tropa y denunciar presuntas irregularidades internas mientras comandaba un batallón en Fuerte Tiuna.

Cumplió en septiembre de 2025 una condena de siete años y medio por instigación a la rebelión, pero posteriormente fue vinculado al denominado caso de “La Viñeta”.

La nueva acusación lo señala por supuestos delitos cometidos en un período en el que, según el registro, ya se encontraba detenido e incomunicado.Igual ocurre con el teniente coronel Deibis Esteban Mota Marrero fue detenido también el 2 de marzo de 2018, señalado de participar en el denominado “Caso de los Comandantes”.

El Tribunal Supremo de Justicia estableció que su sentencia de siete años y seis meses por instigación a la rebelión culminaba el 9 de septiembre de 2025.

Pese a ello, el tribunal militar encargado de la ejecución de la pena no concretó su liberación. Dos meses después, Mota Marrero fue trasladado desde Ramo Verde hasta Fuerte Guaicaipuro, donde quedó sometido a un nuevo procedimiento penal.

Otro de los casos corresponde a un funcionario de seguridad detenido el 2 de marzo de 2018 en el Distrito Capital, quien permanece recluido pese a tener la pena cumplida. Otro efectivo, arrestado el 8 de enero de 2020 en Táchira, se encuentra en una situación similar.

El sexto caso corresponde a un civil detenido el 2 de agosto de 2024 en Carabobo y recluido actualmente en El Rodeo I. Según el registro, cuenta con una boleta de excarcelación emitida por un tribunal que no ha sido acatada por el penal.

Los seis casos documentados por JEP muestran que el cumplimiento formal de una condena no necesariamente deriva en la excarcelación de presos políticos en Venezuela, mientras familiares y defensores continúan exigiendo que se ejecuten las decisiones judiciales y se garantice el derecho a la libertad.

Reportaron incendio en la refinería de Cardón: la instalación paralizó operaciones

Caracas. – Durante la tarde de este martes, a las 15:35 horas, se reportó un incendio en las instalaciones internas de la refinería Cardón, ubicada en el municipio Carirubana del estado Falcón, que obligó a detener las operaciones de esa central petrolera.

El incendio comenzó en una línea de gas que conecta con la unidad de hidrotratamiento de diésel de la refinería, lo que obligó a detener por completo las operaciones de la instalación, incluidas las calderas, según dos de las fuentes.

PDVSA no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios realizada por varios medios. El incendio fue extinguido menos de una hora después, luego de que se produjeran algunas explosiones y se evacuara al personal, según las fuentes y residentes de la zona. No se han reportado trabajadores heridos.

Cardón cuenta con una capacidad de procesamiento de aproximadamente 310.000 barriles de petróleo por día y forma parte del Centro de Refinación de Paraguaná (CRP), operado por PDVSA y considerado uno de los principales complejos de refinación de Venezuela, con una capacidad conjunta de alrededor de 955.000 barriles diarios.

Videos difundidos en redes sociales mostraron grandes columnas de llamas y humo provenientes de las instalaciones, y varias fuentes locales afirmaron a los medios haber observado fuego y humo en la refinería.

La producción de una de las unidades de destilación de crudo de Cardón, y de su unidad de craqueo catalítico fluidizado, también había sido paralizada el mes pasado debido a la falta de materia prima.

OVP denunció muerte de cuatro adultos mayores en prisión bajo custodia del narcoestado

Caracas. – La ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció este martes que cuatro adultos mayores murieron en cárceles venezolanas y en custodia del narcoestado chavista, entre el 19 y el 30 de septiembre.

Las víctimas, dos mujeres y dos hombres, eran reos cuyas edades superaban los 60 años. El 19 de septiembre murió Carmen Rodríguez, de 66 años, en el anexo femenino de Tocuyito, en Carabobo, a causa de un infarto agudo al miocardio. Cinco días después, el 24 de septiembre, falleció Tomasa Sánchez, de 72 años, recluida en el Centro Penitenciario de Occidente I, estado Táchira, por un paro cardiorrespiratorio.

Luego, se registró el deceso de Hermes Carrero, de 63 años, quien falleció de un infarto el 30 de septiembre dentro del Internado Judicial de Barinas. El 26 de septiembre murió César López, de 68 años, en los calabozos de la Policía del municipio Juan Germán Roscio, estado Guárico.

De acuerdo con el observatorio, la muerte de Carrero ocurrió cinco días después de que una Comisión Presidencial para la Consulta Nacional sobre la Reforma de la Justicia Penal visitara la cárcel para verificar tanto su funcionamiento como las condiciones de la población privada de libertad.

El OVP ha exigido investigaciones sobre las circunstancias de estos fallecimientos y ha reclamado que las autoridades garanticen atención médica oportuna a quienes permanecen bajo custodia.

“Una verdadera supervisión penitenciaria no consiste en recorrer instalaciones frente a una cámara, tomarse fotografías y luego difundirlas como evidencia del funcionamiento del sistema. Implica entrar a las áreas de reclusión, escuchar a los presos, revisar sus condiciones de vida e identificar a quienes se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad”, recordó.

La ONG también recordó los resultados de una investigación previa según la cual 7.414 personas permanecen detenidas en 157 dependencias del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). De ese total, 181 tienen más de 65 años.

Asimismo, advirtió que estas personas permanecen incluso durante períodos prolongados en espacios diseñados para detenciones preventivas y no para funcionar como centros penitenciarios.

Según el OVP, mantener a adultos mayores privados de libertad sin una evaluación individual de su estado de salud, necesidades médicas y situación jurídica puede aumentar los riesgos asociados a la reclusión.