Venezuela, segundo productor mundial de café

Por Diego Mendoza, periodista, con textos publicados en La ventana rota, Diario La Nación del Táchira y director de La Ventana Rota Podcast.

De 1860 en adelante, la producción y exportación de este rubro en los estados andinos creció a tal punto que fue el motor de la creación de empresas, casas comerciales, caminos y vías férreas.

Si bien el café ya se producía para su comercialización en diferentes estados del país, sería después de la segunda mitad del siglo XIX cuando cobra una importante relevancia en la economía nacional, llegando a convertirse en el principal producto de exportación. 

Táchira, Mérida, Trujillo, y en una menor medida Lara, hicieron de la actividad cafetalera la impulsora del desarrollo de una región que junto al Zulia, funcionó como una especie de comunidad de estados, que florecían gracias a los lazos de la red comercial que incluso se extendió a los departamentos colombianos de Santander y Norte de Santander.

Ya para 1896, Venezuela se convirtió en el segundo productor mundial de café, sólo superado por Brasil. A su vez, era el primero entre los grandes productores mundiales de cafés suaves, como apunta el blog Minuta Agropecuaria.

Cuadro tomado de Jesús Mora Contreras en su ensayo La estructura económica venezolana que encontró la industria petrolera: una aproximación.

En este panorama de permanente flujo de mercancías, el Zulia jugó un papel importante, puesto que en Maracaibo se encontraba el puerto del cual zarpaban barcos cargados con fardos de café con destino a los mercados de Europa y Estados Unidos, hecho que puso en el mapa de muchas casas comerciales a estos estados al occidente de Venezuela que poca relación mantenían con los estados orientales y de la costa central, muchos de estos afectados por permanentes revueltas como la Guerra Federal (1859 – 1863).

La actividad cafetalera que logró prosperar en esta zona del país, condujo a que para 1921, existiera en Maracaibo, el Banco de Maracaibo, el Banco Comercial de Maracaibo, una agencia del Banco de Venezuela, una sucursal del Banco Mercantil Americano de Caracas, y de The Royal Bank of Canada, y una agencia de The National City Bank of New York, más las casas comerciales establecidas por alemanes e ingleses, según reseña Jesús Mora Contreras en su ensayo La estructura económica venezolana que encontró la industria petrolera: una aproximación.

A su vez, hizo que en el Táchira se iniciara la construcción y el mejoramiento de caminos a través del trabajo conjunto entre dueños de haciendas y casas comerciales con las Juntas Directivas de Fomento de carácter gubernamental, como apunta Elma Hernández Amaya en el ensayo Caminos, carreteras y comercio del Café en la Frontera colombo – venezolana en el Siglo XIX.

Así mismo, fue gracias al auge de este rubro que se fundó el pueblo de Rubio, en Táchira, y que Tovar en Mérida, desplegó una actividad comercial que supera por mucho a la de la capital merideña, como sugiere Jesús Mora Contreras en su mencionado trabajo.

Sumado a ello, hizo que capitales privados emprendieron la construcción del llamado Gran Ferrocarril del Táchira y del Ferrocarril de La Ceiba, aunque, tiempo después, el primero gozó de privilegios dados por el estado para fomentar su uso, y que terminan elevando los costes sobre el transporte, como reseña Elma Hernández Amaya.

Todo lo mencionado es lo que a su vez conduce a que en 1921 se realizara en el Táchira el primer Congreso de Agricultores, Ganaderos, Industriales y Comerciantes de Venezuela, como apunta Mora.

Es pues, el café, el motor de desarrollo que perdura más o menos hasta la segunda mitad del siglo XXI en Venezuela. Todo un proceso que condujo a que se creara de manera espontánea y descentralizada una red comercial que se extendía hasta suelo colombiano y que colocó a los estados andinos en boca de capitalistas de Europa y Norteamérica, a la vez que sus habitantes iban mejorando su calidad de vida.

En la mira: hombre cobarde no baila con mujer bonita

Por Ricardo Guanipa d’Erizans.

El régimen desde ya esta promoviendo el desanimo entre los venezolanos para evitar que salgan a votar el próximo 28 de julio, una en la que la única forma en que gane Maduro es a través de un gran fraude electoral, algo común en la cleptocracia socialista chavista que ha vivido en 25 anos de dictadura de la trampa y el robo.

Sin embargo, el indolente del exrector del CNE, Vicente Diaz, aseguró el lunes que es imposible que el CNE pueda alterar los resultados el 28 de julio, a lo que solo queda pensar que ese caballero es un bandido o retardado mental. Además, se le vio la costura que fue cómplice del fraude electoral que le arrebató la presidencia a Henrique Capriles en el año 2013. Diaz debería estar preso por cometer crímenes electorales, y ahora le tiende la cama a Elvis Amoroso para que se robe las elecciones con la misma facilidad que se robó miles de millones de dólares mientras ocupó el cargo de Contralor General de la República Cleptómana Bolivariana.

Pero nunca faltan los Escarpándolas; si se los meten, gritan, o, si se lo sacan, lloran. El que entendió, entendió. Por ejemplo, Diosdado Cabello, quien pedía a gritos que les levantaran las sanciones —cosa que hizo parcialmente la Unión Europea hace una semana—, ahora resulta que no quieren que les levanten las sanciones y exigen que se las vuelvan aplicar con todo el rigor de la ley, claro, quieren tener excusas para evitar la invitación a los miembros de la UE asistan como observadores al gran fraude electoral del 28 de julio.

No obstante como si fuéramos pocos ahora pario la abuela, con esto me refiero a que hay un sector dentro de la oposición, legitima y genuina, que están anunciando que se esta generando una matriz de opinión de triunfalismo de Edmundo González buscando crear una falsa expectativa. Ante esto, tengo que decir que yo no lo creo así, pues una cosa es crear una criminal campana de falsa expectativa y otra muy distinta es transmitir optimismo, esperanza y fe; en esto último si creo yo y me trae a la mente una expresión que se usa entre jugadores de golf cuando se tira al hoyo pero el tiro te queda corto: “Hombre cobarde no baila con mujer bonita” —y eso es verdad, el pesimista no las invita a bailar porque piensa que le van a decir que no, el miedo los invade y les pone límites—.

Yo si creo que hay una buena posibilidad para derrotar al régimen el próximo 28 de julio si en cada mesa un representante de la oposición exige la acta de votación y se envía a un centro de totalización con la presencia de observadores internacional para dar fe y garantía a la transparencia del proceso, yo se que tenemos todo —absolutamente todo— en contra, llamase autoridades electorales, los militares y su plan República, observadores falsos pagados por Maduro y las maquinas tramposas del CNE, pero, aun así, los venezolanos no somos menos que otras nacionales que se sacudieron al yugo opresor como las dictaduras militares en Chile, Bolivia, Argentina, Panamá, entre otras, incluyendo a Haití. Y no se trata de crear falsas expectativas, se trata que para salir de están cleptocracia drogadicta y terrorista es responsabilidad de todos dentro y fuera del país, ya sea aportando recursos para los que están adentro del país, como desde afuera denunciando en todo nivel a los responsables del fraude del 28 de julio para que sean sancionados e incluso tratar de introducir en tribunales denuncias crimínales en contra de los responsables.

Pienso que destruir la esperanza de los venezolanos optimistas que han concentrado su fe para que ocurra un milagro el 28 de julio es un acto de bajeza, porque con amigos así para que necesitamos enemigos chavistas. El que calla no siempre otorga, el que calla a veces su silencio se convierte en un estruendoso grito de libertad. Amanecerá el 29 de julio y veremos. Esto es una guerra entre el bien y el mal y por eso siempre me verán bailando con la más bonita de la fiesta.


Redes del autor: twitter @ricardoguanipa | Instagram @guanipar | Email: [email protected]

El itinerario filosófico de Paul Ricoeur: hermenéutica y fenomenología

Por Ilxon R. Rojas, coordinador local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.

El texto tiene como propósito mostrar las líneas generales y las ideas más preponderantes en el pensamiento filosófico de Paul Ricoeur, tomando como hilo conductor la continuidad entre las dos grandes etapas que marcan sus investigaciones, y sin que por ello, no queden resaltadas algunas matices relevantes que se ubican entre ambas; la primera etapa, a la convenimos en llamar “etapa fenomenológico-antropológica”, abordamos su trilogía denominada “Filosofía de la Voluntad”, donde mostramos su preocupación por el problema de lo voluntario y lo involuntario, el problema del mal y los tópicos del reconocimiento y la fiabilidad; en su segunda etapa, la etapa hermenéutica, se muestra principalmente la relación entre la temporalidad y la narración, aunque no exclusivamente, pues se considera que esta etapa comprende una variación muy grande entre unas obras y otras obras que también son muy importantes, como es el caso de los aportes presentes en “La Metáfora Viva”, en “Freud: Una interpretación de la cultura”, así como en “Si Mismo como Otro”.

En virtud de todo ese recorrido, se implementa un estilo de investigación que permitirá mostrar, sin mayores disquisiciones teóricas, los contenidos concretos de los temas principales. Razón por la cual nos apoyamos tanto en los propios textos del autor, como de una serie modesta de libros, revistas y artículos especializados en la materia, así como el apoyo de enciclopedias filosóficas.

De modo que, en ese contexto, el desarrollo a continuación tiene la cualidad de un texto investigativo y sintético más que uno de tipo argumentativo, aunque esto último, aparte de la reflexión exigida, haga algunas apariciones cruciales. Este es un estudio que por supuesto se sitúa muy lejos para figurar como un estudio completo, ya que para ello sería menester un trabajo muchísimo más sustancial y exhaustivo.

1.  Etapa fenomenológica-antropológica.

Esta etapa de Ricoeur está contenida en su primera trilogía titulada “Filosofía de la Voluntad”, que contempla tres volúmenes, el primero titulado “Lo Voluntario y lo Involuntario”, el segundo titulado “Finitud y Culpabilidad” y el tercero llamado “Simbólica del Mal”.

En el primer volumen, se propone la construcción de una fenomenología de la voluntad, en la que pretende superar aquella afirmación existencialista de que hay una antítesis radical entre la conciencia, (el ser para sí) y la materialidad (el ser en sí), diferencias que implican la relación compleja entre la facticidad y la trascendencia, y entre la libertad y la necesidad. A juicio de Ricoeur, las dimensiones voluntarias e involuntarias de la existencia humana son complementarias. Lo voluntario se define por tres estructuras: la decisión, la elección y el paso a la acción, al contrario de lo que plantea el existencialismo, al fondo del cual la decisión no implica ninguna de estas cosas, pues para esta filosofía, un individuo, por mucho que crea estar determinado por estructuras que le trascienden, siempre está eligiendo, decidiendo incluso en aquellas ocasiones en las que actúa de manera no deliberada o involuntaria.[1]

Pero para Ricoeur, hay una coimplicación entre estas tres dimensiones de lo voluntario y el carácter encarnado de nuestra existencia. El cuerpo para nuestro autor es el órgano de nuestra acción. No existe una armonía perfecta entre lo voluntario y lo involuntario, la libertad del ser humano es siempre finita y su existencia es una lucha constante, una tensión entre lo voluntario y lo involuntario. De tal forma que toda existencia, estriba también en ser capaz de asumir que hay un mundo que no tiene porqué coincidir con nuestros deseos.[2]

En el segundo volumen de la filosofía de la voluntad (Finitud y Culpabilidad), Ricoeur ya presenta un tema que iba a ser central en el último volumen: la posibilidad de usar nuestra libertad para hacer deliberadamente el mal. Un problema que por supuesto estaba planteado ya en el existencialismo.

En ese texto, se examina el actuar de la gente que hace el mal deliberadamente y se compara con la noción del mal en el pensamiento grupo. Para los filósofos socráticos, hacer el mal con deliberación es una cosa impensable, pues para ellos nadie hace el mal a sabiendas, es decir, el criminal actúa siempre conforme a un bien percibido o aparente; todos los actos malos siempre encuentran una justificación en su actor, y desde el punto de vista subjetivo, este actor actúa conforme a un bien por muy ilusorio que el bien en realidad sea. Sin embargo, para los tiempos de la segunda guerra mundial, se puso sobre la mesa el acto malvado de por sí, lo que en palabras de Hannah Arendt luego se llamaba “banalidad del mal”.

Para Ricoeur, la posibilidad del mal deriva de la desproporción básica que existe entre la naturaleza finita de la experiencia y las dimensiones infinitas de la percepción, la práctica y el sentimiento, y de ese contraste, de esa desproporción, surge la fiabilidad humana, que al mismo tiempo hace posible el error y el acierto, la bondad y el conocimiento. La falibilidad nos distingue a los unos de los otros, cada uno de nosotros tiene su ubicación espacial y perspectiva única, y gracias a esa diferencia podemos entrar en diálogo, en conexión trascendiendo nuestra perspectiva individual[3]. La falibilidad por lo tanto, nos permite actuar en el mundo, comunicarnos y ponernos en el lugar del otro. La unidad de la humanidad, que ha sido postulada por los humanistas que identifican a esta identidad con el bien supremo, es una unidad basada únicamente en la comunicación. Solamente porque podemos comunicarnos y establecer nuestras diferencias, podemos apuntar a ciertos elementos en común.

En el fondo esto no es una respuesta para el problema del mal, un problema que pretendía ser tratado a fondo en su tercera parte de su “Filosofía de la Voluntad”. Pero también, quizá se trata de un problema imposible de resolver. Ricoeur a lo máximo que aspiró en esta primera trilogía fallida, es a ofrecer, a nuestro juicio, unos rudimentos de su comprensión de su reconocimiento, de su historia y encarnación.

En cuanto a este reconocimiento, Ricoeur subraya que esa unidad comunicativa de la humanidad consiste en la búsqueda de estimación. Todos los seres humanos se caracterizan por su búsqueda de ser estimados y reconocidos. Esta búsqueda apunta por lo tanto a una suerte de reciprocidad mutua que expresa el aprecio que cada uno siente por su humanidad común y su singularidad individual. Sobre este tema va a regresar en sus últimos años en un libro titulado “Los Caminos del Reconocimiento”, en el que se refiere a la posibilidad de un reconocimiento recíproco que vaya más allá de puro intercambio o transacción comercial, esto es, un reconocimiento más allá de la comprensión del otro como un individuo que nos satisface dándonos ciertos bienes o servicios.[4]

Por otra parte, cabe hacer notar que además de estar ya tocada la noción del reconocimiento en la mentada primera trilogía, también está apuntada la relación entre narración e historia. Un tema sobre el cual se abocará luego en su segunda y última trilogía, una obra magna que a nuestro parecer, reúne las reflexiones más brillantes de todo su itinerario filosófico.

Los primeros acercamientos a dicha relación, presentan un Ricoeur que concibe la historia como algo que no está ni completamente abierto ni completamente cerrado, más bien hay un orden y una estructura en la historia que se transmite no tanto a través de los hechos sino a través de la narración. De esta forma Ricoeur, supera el historicismo de aquellos que creen que existe una necesidad histórica que obliga a que ciertos sucesos ocurran de determinadas formas y no de otras. Para nuestro autor, en realidad la sensación o apariencia de necesidad es fruto de la forma en la que narramos esa historia.[5] Por lo tanto, ella tiene un componente que la hace inteligible, es decir, la narración que hacemos de ella, pero a la vez está abierta a razón de que en el mismo momento en que ordenamos la historia conforme a la narración, nos preguntamos si es posible que determinados sucesos no hubieran sucedido o que hubieran sucedido de otra manera.[6]

Por otro lado, a la par con la problematización del reconocimiento y la historia, Ricoeur plantea desde ya, en esta primera trilogía, la cuestión de la encarnación natural y cultural. Donde aclara que no es posible la libertad sin una cierta necesidad natural-cultural; los seres humanos son libres, en la medida en que pueden intervenir en procesos naturales y culturales que no obstante tienen su propia eficacia causal: “lo que decimos y hacemos no tendría sentido sino encajase en patrones o estructuras antecedentes establecidas por procesos naturales o culturales”[7]. Nuestras palabras y nuestras acciones obtienen su significación por lo tanto, en respuestas a esos contextos que no son completa creación nuestra, pues lo que decimos y hacemos en esos contextos está determinado por patrones y estructuras por lo menos de manera parcial. Nuestro ejercicio de libertad siempre es finito, como se dijo antes, y tiene un valor y una eficacia limitada en la medida en que siempre vivimos, actuamos y pensamos de manera encarnada en ciertos entornos naturales y culturales que nos son dados.

Por último, otro de los temas que Ricoeur apunta en esta trilogía inicial y luego retoma, es la cuestión de la opacidad de cogito: nuestras intenciones y nuestros deseos no nos son completamente transparentes sino que en ocasiones nos engañamos acerca de lo que queremos o deseamos, de tal forma que la propia esencia del yo no debe buscarse tanto en la introspección como si en los signos depositados en la memoria y la imaginación, y especialmente en las grandes tradiciones literarias asumidas[8].

Creemos que en en este pasaje de la trilogía inicial de Ricoeur que se encuentra la semilla del posterior “giro lingüístico”, pues cuando está diciendo que la esencia del yo no estriba en el conocimiento transparente que uno tiene de sí mismo en la introspección sino en los signos concretados en la tradición literaria, artística y cultural, lo que está sugiriendo es que la mejor forma de comprendernos a nosotros mismos es plantear una metodología adecuada para apropiarnos y comprender esa tradición literaria y artística.

2.  Etapa hermenéutica.

Para comprender sus inicios hermenéuticos, hay que volver al problema de la existencia del mal, pues en su ensayo “Simbólica del Mal”, expone desde ya este problema desde una distancia que no es fenomenológica sino más bien hermenéutica, es decir, la da un tratamiento al mal no como un problema de la voluntad sino como un problema simbólico. Se pregunta ¿Cómo las diversas tradiciones artísticas, literarias y culturales han respondido a la existencia del mal? ¿Cómo las diversas culturas y sociedades han dotado de sentido aquello que aparentemente carece de tal cosa?

El mal y el sufrimiento en principio no parece tener explicación, no tiene un porqué, sin embargo los seres humanos a los largo de la historia le han dado un significado a través de símbolos y mitos que hablan del origen y el fin de la humanidad. Este lenguaje es simbólico en la medida en que transmite múltiples significados, pues lo definitorio del lenguaje simbólico es que está abierto a la interpretación; siempre pueden entenderse de diversas maneras.[9] Así es como Ricoeur, queriendo abordar el problema vislumbra el carácter abierto que tiene el lenguaje y la necesidad de que la filosofía aprenda del símbolo, de la forma en que se nos aparecen su fusiones.

Pero el hecho de que los símbolos estén abiertos a interpretación, hace que el símbolo de que pensar, por el hecho de que el pensamiento tenga su origen en la simbolización de la realidad. Ricoeur cree que si la filosofía toma en serio esta lección debe por lo tanto enfrentarse a lo que es el problema de la “plenitud del lenguaje”, un problema que consiste en que los usos del lenguaje se extienden más allá de las palabras y las oraciones utilizadas.[10]

Aunque muchas de las palabras que se pronuncian nunca han sido escuchadas nunca, se puede comprender porqué la capacidad de comprensión de un hablante competente es indefinida. Esto es lo característico y definitorio del lenguaje. Podemos decir que alguien conociendo un lenguaje es capaz de comprender significados de palabras y frases que hasta entonces nunca había llegado a escuchar. Pero ¿cómo abordar esa plenitud del lenguaje sin reducir a este a su plenitud proposicional? Pues mediante la construcción de una teoría de la interpretación, una teoría que tenga en cuenta que el discurso nunca es unívoco sino que siempre está abierto a diversos puntos de vista y a diversos significados atribuidos por distintos hablantes en distintos contextos.[11]

a.  La hermenéutica de la sospecha.

Ricoeur distingue entre dos tipos de hermenéutica: la hermenéutica de lo simbólico, que es la hermenéutica que pretende reconstruir los posibles significados de una oración o de un mito, y la hermenéutica que no busca reconstruir un significado primigenio sino que sospecha acerca del propio concepto de lo primigenio, del origen. Esta hermenéutica de la sospecha es la característica de los tres grandes pensadores del siglo XIX según nuestro autor: Marx, Nietzsche y Freud. Ellos son los “Maestros de la Sospecha”, expresión acuñada por Ricoeur en su libro sobre Freud.[12]

En este libro afirma que lo característico y lo definitorio de estos autores es que su hermenéutica de la sospecha subraya que nada significa lo que aparentemente significaba; que hay unos significados ocultos detrás de los mensajes, los lenguajes o acciones que debe ser descifrado o desenmascarado; el lenguaje es una máscara que debe levantarse, pero no para buscar un significado primigenio sino para cuestionar la propia idea de lo originario y de lo primigenio.[13]

En este mismo libro, parece que Ricoeur ya está tomando postura frente al estructuralismo. Para el estructuralismo el significado de los términos lingüísticos, no radica en la referencia que hacen a un mundo extralingüístico sino en las diversas contraposiciones o relaciones que mantienen entre sí esos signos. La mayor parte de los estructuralistas defienden una historia de la filosofía sintomática y problemática donde lo importante no es analizar lo que han dicho los autores sino lo que han dejado decir. Se trata por tanto, de ver que hay detrás de lo expresado o de lo no dicho en sus discursos.[14] Los estructuralistas están interesados en profundizar en las estructuras más allá de las apariencias superficiales sin desbordar la propia forma de la estructura abstracta descrita por ellos.

b.  Críticas de Ricoeur al estructuralismo.

El estructuralismo es interesante en la medida en que se puede emplear para analizar cuáles son las estructuras generativas de la realidad social, lingüística, psicosocial, etc. pero según Ricoeur, se yerra en su pretensión de convertirse en una suerte de kantismo pero sin subjetividad ni conciencia, es decir, una teoría de objetividad que no tiene sujeto, como vemos en el caso, por ejemplo, de que se conciba la muerte del hombre como sostiene Foucault; o la muerte del autor, en el caso de Barthes. Según Ricoeur, esta es la razón de por qué no se plantean la posibilidad de agencia o la libertad.[15]

Otro gran error de los estructuralistas, es no tener en cuenta el tiempo, descartar la posibilidad del cambio y creer que las estructuras analizadas por ellos son estructuras estáticas y atemporales, ahistóricas, cosa que les impide dar cuenta de cómo esas misma estructuras generan los fenómenos de la superficie.[16]

Estas críticas de Ricoeur al estructuralismo están principalmente compiladas en dos obras. En “El Conflicto de las Interpretaciones” y en “De la Interpretación”, donde critica el estructuralismo lingüístico de Saussure. También, en el libro sobre Freud, además de acuñar la expresión “Maestros de la sospecha”, tal como hemos explicado arriba, analiza como en Freud están presente todos los defectos del estructuralismo, en especial en su teoría de la cultura expresada en el “Malestar en la Cultura”, la cual, según nuestro autor, no es capaz de comprender la creatividad y la capacidad humana.[17]

La tesis estructuralista que enfrenta Ricoeur, si bien pretende comprender los discursos de la lingüística, la economía, la política, la psicología, etc., como unos sistemas cerrados expresados por signos, son signos que no hacen más que referirse unos con otros y a definirse diferencialmente por sus cualidades internas y que nunca refieren a la realidad extralingüística, desatendiendo así a las entidades que están por fuera de su propio sistema.

Frente a esa concepción estructuralista del lenguaje, Ricoeur se apoya teorías de lingüistas como Emil Benveniste y Roman Jakobson, para los cuales, los discursos son básicamente un sistema que permite a alguien decirle algo a alguien, pero que sin esa referencia extralingüística y pragmática del diálogo, que comprende la interacción comunicativa con un otro, no es posible la existencia del lenguaje, y con ella el significado, la intencionalidad, etc.[18]

En síntesis, el lenguaje por lo tanto no puede ser otra cosa que un sistema de signos que usa alguien para comunicarse con otro alguien, con arreglo a una serie de reglas fonéticas, sintácticas y léxicas, así como estilísticas que si bien son existentes también son maleables, pero que no son fijas, pues hay un componente de creatividad y de transformación del lenguaje que los estructuralistas no contemplaban.

Aquí podemos vislumbrar algo importante, si bien como dijimos: todo discurso está abierto a nuevas interpretaciones, también, toda buena lectura, para Ricoeur, obliga al intérprete a cuestionarse a sí mismo pues hay algo así como un “mundo del texto” que está frente a él y no detrás de él, y que debe ser explorado por la imaginación y la contrastación de las interpretaciones.[19][20] Para Ricoeur siempre hay una realidad (que no es mística ni teológica) fuera de los textos que es existente, y que aunque tengan interpretaciones que sean mudables, refieren siempre a una realidad objetiva.

c.  La metáfora viva.

Entramos aquí en pleno tratamiento que Ricoeur da al discurso simbólico. Una metáfora viva es un tipo de discurso que dice más de una cosa al mismo tiempo; es un discurso simbólico. Para Ricoeur es evidente que el significado del lenguaje como un todo trasciende siempre a sus partes, pues a diferencia de las proposiciones, que afirman o niegan, las metáforas vivas dicen y niegan al mismo tiempo, y a través de este tipo de lenguaje poético y metafórico se redescribe la realidad. Esto es así porque la verdad de estas metáforas vivas no consiste en la verdad por correspondencia sino en la verdad por manifestación.[21]

A partir de este esquema de comprensión de las metáforas vivas y de los símbolos, Ricoeur escribe su trilogía de los años ochenta sobre el tiempo y la narración, que abordaremos al final. Pero conviene adelantarnos a mostrar que es allí donde analiza los diversos discursos, narraciones o relatos entre los cuales podemos destacar tres tipos: el discurso narrativo, el discurso religioso y el discurso político.

El discurso narrativo. Este discurso es esencial en la construcción de la historia, en la medida en que solventa en términos prácticos el conflicto aparente entre los tipos de tiempo estudiados por Bergson, esto es, el tiempo objetivo, que es el tiempo cósmico o de los relojes, y el tiempo subjetivo, que es el tiempo de la vivencia. Pero es la narración en Ricoeur donde se logra la conciliación de esos dos tiempos, permitiendo la construcción de un tiempo humano-histórico.[22]

El discurso religioso. Este discurso, por su parte, se define por su pluralidad ya que no hay similitud entre las leyes, los himnos, las profecías, las parábolas y los salmos que se hallan contenidos en sus adentros. Debido a que lo característico de todos estos discursos es que los religiosos nombran a Dios cada uno a su manera y con una suerte de círculo hermenéutico. Para Ricoeur, el discurso religioso, es el que mejor ejemplifica esa circularidad hermenéutica porque tienen como objetivo primordial la manifestación de unos textos sagrados cuya sacralidad toma sentido en virtud de las propias interpretaciones que este ofrece, es decir, que son discursos autocontenidos.[23] Esto se puede ver con la siguiente fórmula: una cosa es cierta porque lo dice tal libro sagrado y porque lo dice tal libro sagrado es cierta. Es un círculo en el que las autoridades se justifican por las interpretaciones y las interpretaciones se justifican por las autoridades.

El discurso político. Lo característico de los discursos políticos es que es un tipo de discurso especialmente frágil, porque a la vez que la política constituye un campo específico de la sociedad, contiene y afecta a todos los demás campos. Así también, por el hecho de que es un discurso plagado de su carácter retórico, pues lo que pretende es lograr el convencimiento. Así, el objetivo no es alcanzar una verdad objetiva sino la persuasión. Aquí Ricoeur está reconociendo que en el campo político no hay resultados finales o soluciones definitivas, lo único que hay son modo de persuasión y de seducción para ciertos problemas y conflictos que aparecen y reaparecen una y otra vez.[24]

La política, dice Ricoeur, es una dialéctica entre la ideología y la utopía. La ideología es el tipo de discurso de aquellos que están en el poder y aquellos que quieren hacerse con el poder; es aquello que opera siempre buscando construir puentes entre lo dicho y lo hecho, entre lo que se afirma y lo que realmente sucede. Mientras que la utopía es un ejercicio de imaginación de un mundo más allá de toda ideología, un mundo en que las diferencia ideológicas se vuelven cada vez más evidentes hasta el punto de que obligan a la reconciliación de lo hecho con lo dicho.[25]

d.  Sí mismo como otro.

Este es un tema interesante que Ricoeur plante al final de esta su última trilogía: el tópico de la identidad narrativa, en el que propone, entre otras cosas, que la identidad personal se define narrativamente; esto significa que cuando preguntamos por alguien, estamos preguntando por la narración que define la biografía de ese alguien.

Esto constituye una respuesta a las interpretaciones defectuosas del cogito cartesiano que ha hecho la filosofía contemporánea. Por lo que en la obra “Si mismo como otro”, sostiene que se ha interpretado al cogito cartesiano en términos demasiado fuertes o demasiado débiles. Donde una interpretación demasiado fuerte del cogito consiste en comprender a ese cogito como una cosa, como una sustancia ya dada, mientras que una interpretación demasiado débil tiene que ver con comprenderlo como sigue: o bien al estilo kantiano, que termina reduciéndolo a pura forma lógica; a un mero “yo pienso”; o bien al estilo estructuralista, que termina reduciéndolo hasta convertirlo en algo prácticamente inexistente.[26]

Frente a estas concepciones de lo que llama “cogito quebrado”, Ricoeur dice que el tipo de sujeto al cual nos encontramos en las narraciones, es un “cogito herido” que no obstante se desenvuelve temporal e históricamente. Dice que el cogito que nos encontramos en las narraciones es el de una persona que es capaz de atestiguar su propia existencia y responsabilizarse de sus acciones. Siendo así, en la única medida en que podemos hablar metafísicamente de este cogito es en los términos de acto y potencia y no en los términos de sustancia. Esto hace pensar entonces, que en la filosofía del lenguaje para estudiar el yo, ese cogito, debe acercarse a él desde el hecho de que se trata de una subjetividad y no una mera cosa.

En definitiva, el discurso que define al yo, al sujeto como individualidad característica del cogito, no es la fórmula “pienso, luego existo” sino que, en palabras de Ricoeur, debe ser un “creo en algo, luego existo” pues la certeza característica de la subjetividad es convicción vivida más que una certeza lógica o científica.[27]

Otra cosa que vale la pena destacar del libro, es la distinción que hace Ricoeur entre dos tipos de identidad: la identidad ídem y la identidad ipsem. La identidad ídem es la característica de los objetos que nunca cambian, y es una identidad proyectada desde afuera, es la “idemtidad” propia de los objetos inanimados. Por contraposición se halla la identidad ipsem o la “ipseidad”, que es aquella identidad que consiste en la igualdad de la consciencia de esa “idemtidad” a través del tiempo y del cambio. Para el caso de la identidad en los seres humanos, se habla de una especie de mezcla o conjugación entre estas dos identidades, es decir, entre una “idemtidad” dada por los demás desde fuera, y una “ipseidad” constituida por nuestras intenciones, responsabilidades y autocomprensiones.[28]

A partir de esta mezcla compleja entre “idemtidad” e “ipseidad”, Ricoeur construye lo que él denomina su “pequeña ética”. Una ética cuya propuesta fundamental es apuntar a una forma de buena vida en el contexto de instituciones justas. Aquí es importante resaltar que este estadio de su pensamiento, se verifica su preocupación por la ética, entendiendola en sentido teleológico para la búsqueda del bien; sobre la moralidad entendida como la práctica de construcción de reglas, o sea, una actividad normativa.

Es interesante ver como respecto a esto último, Ricoeur concibe la estructura ética de la acción humana de forma triple: por un lado se encuentra la norma ética, por otro, esa norma tiene que concretarse a través de intenciones, y en luego esas intenciones tienen que tener en cuenta la prudencia (frónesis aristotélica). Es aquí donde encontramos las bases de su “pequeña ética” en el que el ideal es la reciprocidad, en el que todas las partes involucradas en la acción se reconocen y se autoestiman como individuos con “idemtidad” e “ipseidad”.

Conclusión

Ricoeur es uno de los filósofos más complicados y también más malinterpretados del siglo XX, en el sentido de ser catalogado como parte de los sectores conservadores. Esta vinculación es quizá a razón de que durante el papado de Juan Pablo segundo, la hermenéutica y la fenomenología atravesada por la doctrina cristiana y las posturas trascendentalistas se convirtió en la ideología oficial de la iglesia católica. En parte esto va de la mano de una reinterpretación de Ricoeur bajo la influencia cristiana, como también es el caso de Lévinas o Marion, pero esto no debe servir para quienes denostan de la religiosidad, como una excusa para prejuiciar al pensador. Consideramos que ignorar a Ricoeur es ignorar una gran parte de toda la buena filosofía que se ha producido en el siglo XX y probablemente en toda la historia del pensamiento.

Esto no es una exageración, pues si bien Ricoeur es mucho más conocido por su teoría de la interpretación, al fondo de la cual, entendemos que coincidía con la concepción de Gadamer de que la interpretación es una herramienta necesaria para dar cuenta de nuestra existencia encarnada en discusión con los otros en un horizonte de prejuicios enmarcados en la tradición donde hay una serie de autoridades que pueden ser transformadas o reapropiadas, hay otras de sus ideas, tal vez igual o más interesantes que merecen mejor conocidas y popularizadas.

Una de estas ideas, que traemos a colación por no ser tratadas en el ensayo y también a modo de conclusión, es esa propuesta de Ricoeur acerca de la superación de aquella diferenciación dicotómica fijada por Dilthey entre las ciencias del espíritu y las ciencias naturales, es decir, la diferenciación entre la explicación y la comprensión; esta es una tarea pendiente que deja Ricoeur y que asumimos que tiene que realizarse, pues para él, toda explicación es parte de una comprensión. Si no explicamos la génesis de un texto no podemos comprenderlo, por eso su lema hermenéutico es como sigue: “Explicar más para comprender mejor”.


[1] Villaverde, Marcelino Agís. «Los caminos de la hermenéutica.» Ágora, 2006.

[2] Ricoeur, Paul. Lo voluntario y lo involuntario. Buenos Aires: Docencia, 1988.

[3] Begué, Marie-France. «La Simbólica del Mal de Paul Ricoeur comentada.» Teoliterária Vol. 2 – Nro. 3, 2012: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5363388.pdf

[4] Bonilla, Edwin Alonso Vargas. «Paul Ricoeur y la búsqueda del reconocimiento.» Disertaciones Nro. 9, 2020.

[5] Ricoeur, Paul. Finitud y culpabilidad, traducción de C. Sánchez Gil, introducción de J. L. L. Aranguren, Taurus, Madrid 1969.

[6] La narración histórica, por lo tanto, mientras genera una apariencia de necesidad, nos plantea la pregunta de si es posible la disculpa o el perdón acerca de lo sucedido en el pasado.

[7] Ibíd. p. 77

[8] Ibíd. p. 127

[9] Begué, Marie-France. Op. Cit. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5363388.pdf.

[10] Ricoeur, Paul. Finitud y culpabilidad, Op. Cit. p. 35

[11] Villaverde, Marcelino Agís. Op. Cit. p. 33.

[12] Vease Ricoeur, Paul. Freud: Una interpretación de la cultura, traducción de Armando Suárez, Siglo XXI, Madrid-Buenos Aires 1970. p. 33.

[13] Ibid. pp. 34-35

[14] Ricoeur, Paul. Teoría de la interpretación: discurso y excedente de sentido. Buenos Aires: Siglo XXI, 1995. p. 105.

[15] Higuero, Francisco Javier. «La refiguración del mundo del texto en la propuesta hermenéutica de Paul Ricoeur.» Departamento de Filosofía Teorética y Práctica. Facultad de Filosofía de Barcelona, 2004. p. 15.

[16] Ibíd. p. 16.

[17] Leyendo a Ricoeur es fácil notar como uno de sus objetivos es construir una antropología en la que el ser humano sea un ser capaz.

[18] Ricoeur, Paul. Del texto a la acción. Ensayos de hermenéutica II, traducción de Pablo Corona, F.C.E, Buenos Aires – Ciudad de México 2001.

[19] Vease Ricoeur, Paul. Teoría de la interpretación: discurso y excedente de sentido. Buenos Aires: Siglo XXI, 1995.

[20] Este es sin duda el punto realista que tiene Ricoeur, pues a diferencia de Gadamer, nunca adoptaría la máxima de “el ser que puede ser comprendido es lenguaje” o la afirmación de Derrida de que “nada hay fuera del texto”

[21] Ricoeur, Paul. La metáfora viva. Trotta, Madrid 1980.

[22] Zarauza, Begoña Rúa. «Paul Ricœur.» Enciclopedia filosófica on line, s.f.: URL: http://www.philosophica.info/archivo/2020/voces/ricoeur/Ricoeur.html.  

[23] Ricoeur, Paul. Freud: Una interpretación de la cultura. Op. Cit. p. 29.

[24] Aranzueque, Gabriel. «Hermenéutica del discurso político: reescritura y utopía en Paul Ricoeur.» Torrosa, 2013: https://www.torrossa.com/en/resources/an/2949628.

[25] Ricoeur, Paul. Sí mismo como otro. Traducción de Agustín Neira, Siglo XXI, México 1996. pp. 15-22.

[26] Ibíd. p. 23-24.

[27] Ibíd.

[28] Ibíd. p. 351

Para todo el mundo

Por Leroy Garret (@Lerogarrett).

Nos viene de mucho antes de la agresión de Caín a Abel, es parte de nuestra esencia fantasear ante los hechos, cubrir aquello que nos enorgullece con el manto de la leyenda, Aquiles es intrínsecamente ligero de pies porque tiene la casta de los Dioses. Nada más se discute.

¿No se podría esperar más de Superman? ¡Si viene de Crypton! 

Nuestra mente fábrica mitos, y ellos son hijos mayoritariamente de las desgracias.

Queremos elegir, añoramos participar, cambiar el país, es intrínseco en nosotros hacerlo, somos una etnia democrática. Pero una cosa es hacerlo y otra es si la manera impuesta respetará nuestra voluntad de elegir expresada en quien saque más votos.

Todo fue turbio antes del alumbramiento del Dr. González como candidato de la unidad, aún no sabemos quien lo propuso, quien motorizó y convenció en lograr el consenso, sabemos que le encanta a Rosales, y ya eso para este cronista, como para cientos de miles de Venezolanos más, es en si misma una tragedia.

La “pobrecita” Maria Corina, por quien se llora por lo que le hicieron al inhabilitarla, y quien a lo largo de la dictadura, a puños, piedras, templones de pelo, mentadas de madre y lidiar con la variopinta estructura y función trófica de las comunidades de organismos que habitan en la oposición, ha aprendido a operar y moverse, ella declina insistir en ser candidata por el bien inestimable de la unión. Se reserva para cuando desaparezca el gran elector, aplaza el final y evita ser otra Capriles; ¡Bravo!

Pero la pregunta de las sesenta mil lochas es: ¿Este señor González podría ser electo? Veamos las condiciones prevalecientes:

1- El registro electoral nada han mejorado desde SMARMATIC cometió en nombre de Chávez el pecado corruptor original.

2- Las Fuerzas Armadas, titulares del plan república, son el brazo político del partido hegemónico y totalitario de gobierno. Salvo individualidades en el exilio, sin poder de comando, o reposando bajo tierra, o en las ergastulas del tirano, el resto le obedecen ciegamente. 

3- El monopolio de la fuerza que ejercen los uniformados no es tal y es compartido por grupos en armas que oscilan entre el delito y la represión política.

4- Una de las tantas contribuciones maléficas de Chávez, en su afán de destruir la democracia venezolana, fue asegurarse de la muerte de la magistratura civil a la que los militares no obedecen, a menos que sea como Maduro, el Comissar postulado por la nomenclatura cubana, y heredero del caído dictador.

Hay otras consideraciones que tomar en cuenta, como el preocupante estado físico del sorpresivo contrincante del chavismo quien estaría encargado de presidir un gobierno de reconstrucción nacional, el cual demandaría todo el vigor posible, la evidencia de su fragilidad lo hace el contrincante ideal de cara al continuismo.

La otra puñalada que le dio Chávez a la democracia venezolana es cómo el fraude, una vez consumado, es la etapa donde guabinosos  y alacranes esperan con ansia, donde se pasan papelitos, llamaditas y textos con el poder, para que al final, en un lugar determinado y confidencial, se sientan con el mandamás para repartirse los “espacios”, léase gobernaciones, alcaldías, etc.

¿Será por eso que Edmundo es para todo el mundo?

En la mira: la dictadura Putanesca en Venezuela

Por Ricardo Guanipa d’Erizans.

La salsa italiana Putanesca es conocida en el mundo por su sabor tan especial y es precisamente por  su variedad de ingredientes de tomates, anchoas, aceitunas, alcaparras, ajo, perejil, orégano, pimienta, sal y aceite de oliva, esa mezcla de sabores, sin dejar por fuera al queso parmesano, es el resultado de la exquisita salsa Putanesca, según versiones no oficiales, el plato fue elaborado por aquellas personas que trabajaban hasta alta horas de la noche en Italia y lo más rápido y fácil para calmar el hambre era preparar una pasta y aprovechando los sobraditos de alimentos guardados en la nevera, zúas, nace la salsa Putanesca que se fue perfeccionando con los años para hoy convertirse en una refinada y buen elaborada pasta en los mejores restaurantes italianos del mundo.

Sin embargo, salgo de la bueno para entrar en lo malo, pues hay que hablar de la Dictadura Putanesca en Venezuela, me refiero ahora a la variedad de ingredientes políticos utilizados por la mal llamada revolución comunista Bolivariana del cleptómano Hugo Chávez y heredada por el indocumentado Nicolás Maduro, hoy un vulgar narcotraficante fugitivo de la DEA quien ofrece 15 millones de dólares de recompensa por su captura. Pero volvamos al plato político chavista, para alcanzar la Dictadura Putanesca en Venezuela lo primero que tuvieron que hacer fue la eliminación de la libertad de expresión con la confiscación (robo) de medios de comunicación de radio, TV y prensa escrita para sustituirla por un aparato perverso de propaganda al régimen basados en calumnias, sicariato periodístico, confusionismo y difusión de información falsa un ingrediente fundamental para la elaboración de la Dictadura Putanesca.

Claro, antes de eso se había desmoralizado a las fuerzas armadas asesinando la meritocracia, ahora un teniente le daba ordenes a un capitán, un mayor a un general, un soldado a un subteniente, implosionando la línea mando como primer paso donde solo y completamente solo ascendería de rango quienes juraran lealtad a los jerarcas de la Dictadura Putanesca sin importar si tenían méritos o no para subir de rango, pues la lealtad al estado forajido es la única alternativa.

Ya con estos dos ingredientes aplicado a la Dictadura Putanesca se agregó el trafico de drogas para crear el cartel de los Soles con la ayuda de narcotraficantes chef de los carteles colombianos y mexicanos para ello era fundamental un toque de crimen organizado ruso para fortalecer la Dictadura Putanesca.

O todo esto se le dio un chin de mafia China para crear una inmensa estructura de falsificación de dinero, arte, pensamiento, valores, etcétera, no obstante, algo faltaba aun, una fuerte estructura de represión y tortura que le fue asignada a los asesinos de Fidel y Raúl Castro que montaron el más cruel y sanguinaria aparato de dolor en Venezuela operado por asesinos cubanos sin moral ni escrúpulos.

Aun la mesa le faltaba una pata para lograr exportar desde Venezuela celular criminales para atentar en contra de democracias en el hemisferio y era el terrorismo por eso Chávez hace una alianza de terror con Irán y comienza recibir en Venezuela a terroristas musulmanes de distintas organizaciones como Hamas, Hezbollah, Al Qaeda, para instalar una base del terrorismo internacional en el país que pudiera atacar EE. UU. a mediano plazo pero Chávez muerto Maduro siguió los planes de la escuela terrorista que tenia como objetivo ensenar español a la perfección a terroristas iraníes para infiltrarlos en territorio norteamericanos  a través de la frontera sur como inmigrantes venezolanos aprovechando el parecido físico entre los árabes y los hispanos, y así construir células durmientes que pudieran atacar Estados Unidos si no se detienen los planes de la Dictadura Putanesca venezolana.


Redes del autor: Twitter @ricardoguanipa | Instagram @guanipar | Email: [email protected]

Entre guerra y atrasos

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

En modo de alarma, la prensa norteamericana denuncia el plan del dictador ruso Putin —aliado de los criminales que secuestran a Venezuela— de acabar con la guerra de Ucrania usando su arsenal nuclear para destruir los satélites civiles y militares en órbita.

Parte del arsenal militar que occidente ha suministrado a Ucrania es basado en control satelital, entre ellos el arma de mano que diezmó la fuerza área rusa; el lanza misiles javelin.

El resultado de la guerra era inevitable. Putin ha prometido retomar la extensión territorial del antiguo imperio zarista. 

Esto ha forzado a las antiguas naciones bajo la cortina de hierro a solicitar entrar en la OTAN, como mecanismo de defensa ante el oso invasor ruso.

Sin duda una nueva modalidad de armagedon, este escenario de conflagracion sería, de ser posible, quizá la peor pesadilla enfrentada recientemente por la humanidad, con consecuencias impredecibles.

El hecho es que los satélites son responsables de un porcentaje determinante del presente estándar de vida en el planeta, los satélites controlan las comunicaciones, la transportación, buena parte de las aplicaciones de sistemas, en logística y transportación de bienes, servicios, incluyendo el sistema de aviación civil global, en oficinas de gobierno, en corporaciones oficiales, escuelas, hospitales y pare de contar.

La liquidación del sistema satelital tal y como le conocemos sería, en un mundo ya nomas cableado, un pase brutal a una edad de tinieblas, con consecuencias impredecibles pero sin duda apocalípticas.

Sería la primera guerra espacial de la humanidad. Esta amenaza aunque tangible proferida por el carnicero de Moscú, forma parte de la narrativa de seguridad y defensa en occidente, en general, y de los Estados Unidos en particular desde los ochentas.

Ante una Rusia anárquica, post soviética, que pudiera liberar su arsenal nuclear de misiles, amenazando una hetacombe global, el presidente Ronald Reagan propuso el plan de escudo espacial llamado “Guerra de las Galaxias”, aunque tuvo oposición de la mayoría del congreso entonces demócrata, finalmente la agencia fue creada, comenzando desde entonces la investigación y producción del armamento adecuado para esta posible eventualidad bélica. Recientemente, la administración Trump creo la fuerza militar espacial (US Space Force) un establecimiento que ya cuenta con ocho mil efectivos  y que posee la misma misión militar en el mismo escenario de guerra (Espacio).

Importante demostrar que estos domos o escudos antimisiles son parte de la plataforma de defensa Israelí, el cual hace apenas unos días, un mundo bajo asombro, presencio como se repeló un reciente ataque misilistico iraní.

Mientras tanto, Venezuela sigue a espaldas del mundo, esto no es reciente ni una creación chavista, es un inveterado síntoma, hoy, sus habitantes mueren en tierras ajenas o suplican por su vida, hambre, insalubridad, ausencia de servicios públicos, de escolaridad, de libertad de expresión, sin prensa escrita, sus tiranos conspirando entre si pero no peleando campalmente por todos temer a la justicia internacional; el crimen los une, el poder les protege.

El país ha retrocedido setenta años bajo el chavismo, la gente sueña con un cambio político sin condiciones electorales mínimas que dejaron de existir en 1999.

¿Estaremos condenados al atraso eterno?

En la mira: no existe un chavista honrado

Por Ricardo Guanipa d’Erizans.

En Venezuela para nadie es un secreto que dentro del PSUV no existe ni un solo chavista honrado, la ausencia de valores morales y éticos es la esencia de los socialistas revolucionarios Rojos.

Nicolás Maduro y su desdentada es esposa Cilita son los primeros corruptos del país, seguidos por Padrino López, Tareck Willian Saab alias La Bichota, Freddy Bernal alias el Gago, Nicolás Maduro Guerra, Elvis Amoroso, ,Diosdado y David Cabello, María Iris Varela,   Jorge y Delcy Rodríguez, Adán Chávez, Héctor Rodríguez, Pedro Carreño, Tania Diaz, Carmen Meléndez, José Vielma Mora, Pedro Infante entre otros bandidos, son los responsables del saqueo financiero a la Nación que supera los 3 trillones de dólares un robo masivo como nunca antes visto en la historia Republicana de Venezuela, que solo es comparable con la extracción de riquezas del país ejecutada por los colonos españoles entre 1498 a 1812 aunque los ibéricos saquearon la nación por más de 300 años, el robo de los chavistas en 25 años es absoluta e indiscutiblemente superior.

La descomposición moral del país es generalizada, especialmente en el Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial, al mismo nivel de hamponato en las Fuerzas Armadas Nacionales, Cuerpos de Seguridad del Estado a nivel Nacional, Estatal y Municipal, a esto hay que sumarle el sistema de salud, educativo, financiero, petrolero, electoral, portuario, agrícola y minero, que en su conjunto han sustituido es estamento del Estado por una red de Crimen Organizado operada por el chavismo y el PSUV que les garantiza delinquir con impunidad, al menos que como el codicioso Tareck El Aissami, quien no se conformó con robar más de 23 mil millones de dólares de la nación, quería llegar a la presidencia de la Republica a través de una conspiración de chavistas en contra de chavistas que fue delatada por un informante de Maduro dentro de la administración Baden que puso fin a las aspiraciones presidenciales de El Aissami y un selecto grupo de chavistas hampones que hoy son torturados en infernales cárceles del régimen aplicándoles las mismas técnicas de dólar que son víctimas los presos políticos opositores.

Desde hoy hasta el 28 de julio, lo vuelvo a decir, vienen días muy duros y difíciles para los venezolanos, a medida que el pueblo vaya perdiendo el miedo a la Dictadura y exprese en las calles su rechazo a los cleptómanos revolucionarios los delincuentes del PSUV aumentaran la violencia, e incluso, pudieran apelar a activades terroristas como lo ha hecho Rafael Correa en el Ecuador para generar caos en la elecciones asesinando a un candidato presidencial y posteriormente asaltar un canal de televisión para generar zozobra en el gobierno de Novoa, afortunadamente las Fuerzas Armadas de Ecuador y los cuerpos de seguridad han mantenido con gallardía y determinación la vigencia de la constitución encarcelando y abatiendo a los terroristas financiados por Maduro y Correa.

Esta elección del 28 de julio, desde mi punto de vista, es una excelente oportunidad para salir de los cleptómanos del PSUV para refundar la nación con venezolanos probos que viven dentro y fuera de Venezuela que somos mayoría mientras que los ladrones rojos son minoría.


Redes del autor: Twitter @ricardoguanipa | Instagram @guanipar | Email: [email protected]

Llorar por ella

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

En la película chilena “NO” dirigida por Pablo Larraín y protagonizada por Gael Garcia Guzmán, quien interpreta el genio creativo detrás del triunfo opositor chileno durante el plebiscito nacional de 1988 que depuso por vía de transición pacífica la dictadura de Pinochet, el protagonista se inspira en dirigir la propaganda por el NO (Opción opositora para acabar con la continuidad del régimen militar) presentando la opción como el vehículo que retornaba la alegría y esperanza a los chilenos. 

El motivo de inspiración fue simple y directo, comprueba el grado de infelicidad colectivo al ver unas niñas danzantes, en un acto cultural en homenaje a Pinochet que en vez de estar alegres por la presencia del general, lloraban.

Un pueblo infeliz es partero de sus cambios históricos.

En estos días me impresionó un vídeo de Maria Corina Machado visitando un poblado del interior, donde la gente de todo género e índole se abalanzaba a su vehículo a darle ánimo, todos lloraban.

A mi parecer este hecho es sin precedentes nuestros líderes, que siempre fueron celebrados, mitificados o destruidos según el caso, nunca llorados a menos que fuera por luto. Pero, ¿Por qué se llorar al ver a María Corina?

El primer pensamiento que se me viene a la cabeza es el de la lástima, sentimiento sociológicamente intrínseco al venezolano, somos a rabiar solidarios con la persona en desgracia, hemos pagado caro cuando el sentimiento de lástima se dirige hacia la compasión con los perdedores históricos, (Chávez dixit). Si, hemos pagado muy caro dicha confusión.

En Maria Corina se concentra el dolor de lo posible y no logrado, la que tiene todo para ser electa presidente y no la dejan, eso acrecienta la solidaridad de las masas.

Al contrario de sus predecesores, una vez desechada por el gran elector y con un candidato impuesto a la medida del mandamás, la Machado sigue recorriendo el país y sigue arrancando esa solidaridad que ya hemos narrado en gran porcentaje en dolor por ella no ser la candidata.

Hay elementos de capital político presentes que vienen de su hechura, Maria Corina aunque producto y conclusión de la oposición colaboracionista, ha mantenido un discurso no alineado el cual le ha sacado mucho provecho.

La pregunta que queda en el tintero es: ¿Hasta donde le dará la lástima colectiva, transformada en capital político de arrastre que convoca esa multitudinaria participación en la gente donde quiera que ella va? 

¿Cuándo termina? ¿Qué sabe ella que no sabemos nosotros? ¿O simplemente ella sigue recorriendo el país en piloto automático? ¿Y luego de penitente asumir su destino en el cementerio de la historia?

El tiempo lo dirá.

En la mira: la oposición oficialista al desnudo

Por Ricardo Guanipa d’ Erizans.

El Fiscal torturador y asesino Tareck William dio a conocer una serie de grabaciones ilegales realizadas por los matones del SEBIN e Inteligencia Militar —aunque, en realidad, en ninguno de los dos cuerpos de investigaciones hay inteligentes, porque son delincuencia organizada— para exponer al escarnio público a 4 alacranes que desde hace mucho tiempo han tenido maravillosas relaciones con Maduro.

Comenzamos con el sinvergüenza de Carlos Ocariz con lo ocurrido el 11 de agosto de 2017 en la California Norte “La noticia de la detención del capitán Caguaripano, dado de baja por medida disciplinaria en el año 2014, corrió como pólvora en los medios, es que el propio alcalde opositor del municipio Sucre, Carlos Ocariz, distribuyó la noticia en las redes sociales e indicó el pronunciamiento del comisario Manuel Furelos, director de la Policía de Sucre, quien hablaría más detalles sobre el caso” fin de la cita.

Gracias a Ocariz, el capitán Caguaripano ha sido sometido a los mas brutales practicas de torturas e incluso destruyendo su núcleo familiar sin ningún remordimiento, por no sorprende a nadie los vínculos de ese cara de tabla con funcionarios del régimen. 

Seguimos con el más corrupto de todos, Julio Borges, quien ha encarcelado a emblemáticos opositores inventando historias de sublevación para sacarlos de su camino como lo ocurrido en 24 de febrero de 2015: “El jueves el alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma fue arrestado al ser acusado de planear un golpe de Estado contra el gobierno, que fue denunciado días antes por el presidente, Nicolás Maduro”. Fin de la cita.

Borges destruyo la vida política de Ledezma en Venezuela de la misma forma que Ocariz acabó con la vida en libertad del capitán Caguaripano. Así, como a Ledezma, Borges ha sido el Judas de la oposición desde el propio 11 de abril de 2002. Por eso tampoco sorprende sus conversaciones con sus camaradas del régimen.

Leopoldo López, de este caballero no pretendo perder mi tiempo recordando sus andanzas de corrupción dentro de Voluntad Popular, solo les quiero recordar que por más de una década hizo vida común con la izquierda rancia del Foro de Sao Paulo a través de la internacional socialistas vice presidida por el sinvergüenza corrupto comunista de Henry Ramos Allup, de ahí la sociedad política entre López y su partner Maduro.

Carlos Vecchio nunca ha negado sus relaciones con el gobierno, así pensaba siendo “El coordinador político del partido opositor venezolano Voluntad Popular, Carlos Vecchio, se mostró hoy convencido de que parte del chavismo será necesario para construir una transición» a la democracia”. Fin de la cita.

En EE. UU. se ha especulado, sin presentar pruebas, que Carlos Vecchio ha servido de mediador para levantar parcialmente las sanciones a Maduro en el rubro petrolero que puso inmediatamente en circulación miles de millones de dólares para el régimen y empresarios dentro y fuera de Venezuela.

En conclusión, ninguno de los nombrados por el Fiscal del Cartel de Los Soles Tareck William representan a la oposición y tampoco son parte de este verdadero proceso de cambio que lidera María Corina Machado, la cual apoyamos personas como yo, que lo que sabemos a trabajar para obtener ingresos y declarar nuestros impuestos como espejo para reflejar nuestra solvencia económica y moral.


Redes del autor: Twitter @ricardoguanipa | Instagram @guanipar | Email: [email protected]

Yo no soy pesimista, simplemente, sé leer

Por Gervis Medina, abogado, criminólogo y escritor venezolano.

¡Vivimos en tiempos tan confusos! Que analfabetas como el genocida Maduro y sus adláteres del partido, afirman que la revolución es la venganza por la muerte de su padre. 
Deploran la idea del uso de la razón y la ciencia, sin darse cuenta, que la industrialización y la ilustración, son la salida a la crisis. Crisis que ha sumergido al Estado, en un populismo deletéreo y criminógeno organizado. Que genera diferentes modelos de negocios dentro del propio Estado y a su vez, los mecanismos para permitir una aparente legalidad y constitucionalidad de tales ilícitos.

Los populistas están en el lado oscuro de la historia, sean estos de derecha o de izquierda. Al igual que los profesionales del apocalipsis. Aquellos irredentos que dicen que “el país va cada día peor y sólo nosotros podemos salvarlo”. Me refiero a los políticos que dicen ser líderes de la oposición representativa llámese PUD, MUD, Frente amplio, en fin, todos aquellos que produjeron la llegada de esta peste en la Venezuela de la cuarta República. Llevando ambas tendencias, a la sociedad venezolana a un axioma de debilidad moral, donde no pueda reclamarle a sus líderes sus faltas morales, porque también las han cometido. Y además justificarse, con comentarios como “ellos roban y dejan robar” o “a mí no me den, póngame donde haiga”.

Ambos factores de poder. Tienen en común una mentalidad tribal, la misma que conduce una al pendejismo y la otra a un régimen autoritario hegemónico con rasgo de totalitarismo. Sienten hostilidad hacia las instituciones, buscan un líder natural que exprese la pureza y la verdad de la tribu. Les cuesta aceptar la idea democrática e ilustrada, que el gobernante es un custodio temporal del poder sometido a deberes y limitaciones. Y que han generado, el más terrible de todos los sentimientos. ¡Tener la esperanza muerta!

Esta elegante evaluación, de la condición del liderazgo político venezolano en el tercer milenio, me vino inspirada con la lectura del libro “En defensa de la Ilustración” del científico e intelectual Steven Pinker. Quien nos insta a ver con otra perspectiva los titulares alarmistas y las profecías de la perdición que juegan con nuestros prejuicios psicológicos. En cambio, haciendo uso de datos empíricos, muestra que la vida, la salud, la prosperidad, la seguridad, la paz, el conocimiento y la felicidad van en aumento, sin darnos cuenta. En criollo pues, ¡nos la pasamos llorando en vez de vender pañuelos!

Ahora bien, si creías que el país estaba llegando a su fin, esto te debe interesar: «Los venezolanos se han quedado sin alternativas en sus esfuerzos por escapar del autoritarismo. La oposición ha intentado todo lo ya conocido para restaurar la democracia. Nada ha funcionado. Cada día que pasa, el régimen se vuelve más autoritario». Tomado del artículo publicado por el New York Times de Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas en Amherst College.

Para entender la falta de opciones en Venezuela. Es útil revisar, leer y estudiar (elementos de la Ilustración), los factores que los investigadores de las ciencias políticas y sociales como: Javier Corrales, Jhon Magdaleno; Sergio Bitar; Abraham Lowenthal; Carlos Rojas; PNUD, entre otros. Que con gusto a vuestra petición para un debate os los daría en digital. Han analizado ¿cómo salir de un régimen autoritario?

Muchos venezolanos, piensan que la grave crisis económica derrocará a la dictadura; sin embargo, hay que advertir que los dictadores y el régimen autoritario hegemónico con rasgo de totalitarismo, rara vez caen ante la presión económica. De hecho, tienden a sobrevivir a la recesión económica y la usan como excusa (el imperio contraataca, la iguana cañadera, la guerra económica, el equinochi, Obama, Donald Trump, las sanciones etc.), para ser aún más represivos.

Esta es una de las razones por las que las sanciones económicas son poco eficaces, para provocar un cambio de régimen a lo interno. El régimen venezolano ya ha sobrevivido diez años de contracción económica, bajo sanciones externas cada vez mayores.
Por otro lado, las insurrecciones civiles funcionan mejor. Pero sólo si el Estado no está dispuesto a reprimirlas. Desde 2001, el gobierno ha reprimido las principales olas de protestas violentas y pacíficas.

Luego, están los golpes militares. Tienen mayor probabilidad de sacar del poder a los líderes autoritarios. Sin embargo, los golpes de Estado en contra de los autócratas se han vuelto cada vez menos frecuentes por una razón: los gobiernos actuales tienen mejores formas de detectar y, por ende, frustrar los posibles golpes. Incluso cuando ocurren, la mayoría de los golpes de Estado contra los autócratas no conducen a la democracia: sustituyen autocracias viejas con autocracias nuevas.

Así que, los venezolanos esperan que la economía; las sanciones en contra del gobierno; que vengan los marines; las protestas civiles o un golpe militar restauren la democracia; podrían estar esperanzados contra toda esperanza. A esto le llamo ¡Tener la esperanza muerta!

Ante la pregunta ¿votar o no votar? Deberíamos preguntarnos más bien si ¿votar es mejor que no hacer nada?

Para mí, la respuesta es votar. Al no hacer nada, es decir, optar por la abstención, los venezolanos dejamos a Maduro en el poder, lo digo así porque lo que está de moda es la “abstención castigo” hasta que se vaya el autócrata. A mí entender nunca más se participaría en una elección popular legitima o no. Mientras, el genocida de Miraflores se hace más fuerte dentro de su partido, admirado por lograr una victoria en medio del colapso económico, político y social.

El investigador social Jhon Magdaleno, presentó una investigación comparada con unos resultados interesantes; se refirió al estudio hecho por varios politólogos sobre 61 casos exitosos de transición a la democracia desde regímenes autoritarios como el venezolano. Donde influyeron la negociación y el voto. ¡Escuchó bien! Negociación y Voto.

¿Qué encontramos en ese estudio? 15 de los 61 casos y en 14 de ellos hubo un conflicto armado previo que posibilitó la intervención militar extranjera, la única excepción es Panamá y Granada. Reveló que en el resto de los casos donde tuvieron una intervención militar extranjera, no se instaló después una democracia.

Los 46 casos restantes, operaron por dos vías: una transición por colapso, es decir, una insurrección armada y el resto de los casos, la mayoría, fueron transiciones negociadas. Narra el experto: “Yo no he encontrado un caso en que la abstención masiva facilite la fractura de la coalición dominante, ni siquiera el caso de Toledo en Perú”.

Magdaleno también refirió que en 55% de los casos, el desencadenante del cambio democrático fue dado por condiciones internas, 49% de estos casos fue posible a través de negociaciones, las cuales fueron privadas y no mediatizadas. Especificó que en cada uno de los escenarios no existían condiciones electorales satisfactorias.

Una transición hacia la democracia, se inicia cuando los gobernantes autoritarios deciden restituir las garantías, que han sido violadas, y la forma de obligarlos es formulándole crecientes costos políticos y amenazas al régimen.

Para vencer al populismo deletéreo y criminógeno organizado (esta mi tesis) se debe reconocer el valor del progreso. Hay un hábito muy extendido entre intelectuales, periodistas, twiteros, políticos; que consiste en destacar solo lo negativo, en describir el mundo como si estuviera siempre al borde de la catástrofe y que no existe solución al problema.

Si la gente sensata deja de creer en la verdad y los datos empíricos. La reacción razonable es combatir sus mentiras con nuestras mentiras, su propaganda con nuestra propaganda. Pero la única forma de combatir la mentira es diciendo la verdad, ser aún más transparentes, más objetivos y rigurosos.

Debemos transformarnos en ese tipo de personas con olor a yo quiero, yo puedo, “vamos a echarle bolas”; es posible y me lo merezco; con gusto a no lo sé todo, escucho y aprendo; con mirada de si, y sonrisa de gracias. Atrévete, asume el Compromiso con confianza y serenidad. Deja de decir que no se puede; deja de decir este régimen no sale con votos; deja de ser pesimista, ponte a leer y conviértete en un Ilustrado para hacer las cosas diferentes y obtener resultados diferentes.


Todo lo expresado es netamente del autor y no representa necesariamente la postura de ContraPoder News.