Después de un cuarto de siglo de negociaciones, la Unión Europea dio luz verde al acuerdo con el Mercosur.
Tras años de trabas y postergaciones, los embajadores de los 27 países de la Unión Europea aprobaron por mayoría cualificada el acuerdo comercial con Mercosur. La decisión llegó a pesar de la oposición declarada de Francia, Polonia e Irlanda, y permite que Ursula von der Leyen viaje a Paraguay para formalizar la firma con el bloque sudamericano.
Este paso era impensado hasta hace meses, cuando el sector más proteccionista europeo, encabezado por Emmanuel Macron y sectores rurales franceses, había logrado congelar el avance del tratado. Italia también había frenado la negociación, pero finalmente reconsideró su posición y reconoció los “enormes beneficios” para su industria y exportaciones.
El acuerdo aún debe pasar por la Eurocámara: el último bastión proteccionista
La UE aprueba el acuerdo con Mercosur tras 25 años de trabas | La Derecha Diario
Aunque la firma se realizará en Asunción, el acuerdo no entrará en vigor de inmediato: el Parlamento Europeo todavía debe aprobarlo. Unos 150 eurodiputados ya amenazaron con recurrir a la justicia para bloquearlo, revelando el peso del lobby agrícola que defiende privilegios internos disfrazados de “preocupaciones medioambientales”.
El tratado abarca a más de 700 millones de consumidores, eliminaría aranceles en más del 90% del comercio bilateral y posicionaría a Mercosur como un jugador global frente a China y EE.UU., algo clave en un escenario geopolítico donde la competitividad requiere apertura y previsibilidad.
El obstáculo europeo: protección desmedida a sectores ineficientes
Los productores europeos temen la llegada de carne, arroz, miel o soja sudamericana, más eficientes y competitivos. En lugar de modernizarse, reclaman más barreras. Para calmarlos, la Comisión Europea agregó cláusulas especiales:
- Límites estrictos a cupos libres de arancel.
- Filtros por precios e incrementos de importación.
- Posibilidad de intervención del mercado ante supuesta “desestabilización”.
- Investigaciones automáticas si los precios del Mercosur son 8% más bajos.
- Nuevas restricciones por pesticidas, con prohibiciones a varios productos tropicales.
Estas concesiones confirman que la UE negocia con un pie puesto en el libre comercio y otro atrapado en la presión de sindicatos agrícolas que hace décadas viven protegidos de la competencia global.






