Borrego de la semana 240: Juan Barreto, figura nefasta del chavismo

Esta semana se señala a Juan Barreto, extendiendo la responsabilidad a los sectores que han pretendido rehabilitarlo e impulsarlo en la esfera pública. La asignación responde a la reciente difusión de una serie de agresiones y descalificaciones de carácter vulgar emitidas por Barreto contra María Corina Machado, las cuales evidencian no solo una absoluta carencia de autoridad moral para hablar de liderazgo —que es lo que pretendía—, sino la ejecución de una estrategia comunicacional orientada a erosionar liderazgos legítimos.

Durante su alocución pública, Barreto arremetió contra Machado afirmando de manera soez que a la dirigente «se le acabó la pila al vibrador» para actuar por cuenta propia, alegando una supuesta degradación en su liderazgo y achacándole descompensaciones personales basadas en un presunto consumo excesivo de cigarrillo y alcohol. Todas esas declaraciones constituyen, definitivamente, asquerosidades verbales sin validez política que dejan al descubierto fijaciones y perturbaciones psicológicas de índole sexual en el discurso de Barreto, muy alejadas de un debate analítico serio.

Cabe se;alar que Barreto carece de toda relevancia política y peso en la toma de decisiones, puesto que ya fue excluido de las cúpulas del régimen chavista por choque de intereses, por tanto, tambi[en carece de cualquier tipo de representatividad dentro de la alternativa democrática.

La trayectoria de Juan Barreto se define como la de un actor nefasto y oportunista que ha buscado sacar provecho de las circunstancias desde la época democrática previa al chavismo —etapa en la que transitó por medios como El Nacional—, manteniendo una conducta histórica caracterizada por el servilismo y la incoherencia.

Sin embargo, esta semana la condición de «borrego» no se limita exclusivamente a su persona, sino que salpica directamente a aquellos factores de la llamada falsa oposición que, durante la coyuntura política de 2024, pretendieron blanquear su imagen argumentando que «hasta Juan Barreto o Arias Cárdenas» respaldaban ciertas posturas. Esta práctica de ensalzar a cualquier figura sin probidad abrió la puerta a camaleones políticos como el influencer conocido como «Kilómetro», quien tras migrar del chavismo hacia la campaña de Benjamín Rausseo, pasó a apoyar a María Corina Machado para terminar finalmente alineado con Dinora Figuera.

La reaparición de Barreto y el despliegue de estos personajes no responden a hechos aislados, sino a la búsqueda de generar matrices de opinión orientadas a dejar a liderazgos opositores fuera de la ecuación política y de las mesas de negociación impulsadas en la actualidad. Por ello, la designación como «Borrego de la Semana» expone con contundencia tanto la bajeza del discurso de Barreto como el fracaso de quienes han intentado instrumentalizar a figuras desacreditadas para moldear el panorama político nacional.

Borrego de la semana 239: Elias Jaua y el «chavismo originario», todos hipócritas

En el marco de la dinámica política venezolana, el denominado «chavismo originario» —encabezado de forma grotesca por el cadáver político de Elías Jaua— se ha erigido de manera indiscutible como el «Borrego de la Semana».

Tras un prologado aislamiento y olvido, este sector pretende resucitar en la palestra pública pretendiendo asumir una supuesta postura «digna» mediante la firma de la llamada «Declaración de Maracay», un panfleto ideológico en el que se rebelan contra Delcy Rodríguez, acusándola de actuar como una ficha del «imperialismo» estadounidense y de someter al país a un tutelaje extranjero.

Si bien, esta maniobra no representa más que una muestra indignante de incoherencia, cinismo y desesperación de quienes jamás cuestionaron la injerencia e invasión de otros imperios mientras disfrutaban de las mieles del poder.

La pretendida postura «revolucionaria» de Jaua y su grupo queda absolutamente desmontada ante la evidente cobardía que guía sus actos. Resulta irrisorio que quienes hoy se rasgan las vestiduras con comunicados y retórica barata contra la colonización estadounidense no hayan tenido el valor de salir a la montaña, agarrar un fusil o arriesgar el pellejo para defender a Nicolás Maduro el pasado 03 de enero.

En este sentido, incapaces de pasar a la acción real, estos supuestos radicales reducen su «resistencia» a redactar comunicados desde la comodidad, confirmando que lo único que saben hacer es hablar paja y mendigar la atención que la dinámica política les ha arrebatado.

Este episodio no hace más que maximizar y exponer de manera quirúrgica la naturaleza intrínsecamente traicionera, mentirosa y delatora del chavismo. La pataleta de Elías Jaua no responde a convicciones patrióticas, sino al despecho por haber sido despojado de sus cuotas de poder y quedar fuera del reparto de prebendas.

Históricamente, la cúpula chavista ha estado repleta de «sapos» y delatores que terminan convertidos en testigos protegidos de la justicia estadounidense cuando sus intereses se ven amenazados —tal como ocurrió con Rafael Isea, Leamsy Salazar, Hugo «El Pollo» Carvajal y Clíver Alcalá Cordones—, demostrando que entre ellos mismos la lealtad no existe y la traición es la regla del juego.

Resulta patético el intento de rebrandear la imagen de estos personajes, pretendiendo ponerse una «camisita azul» para simular un «chavismo limpio» o «azul» desmarcado del rojo tradicional, en un burdo intento de borrar de un plumazo su historial criminal de violaciones a los derechos humanos, persecución y saqueo al Estado.

Elías Jaua no es más que un oportunista amargado que pretende lavar sus culpas criticando a Delcy Rodríguez; sin embargo, sus pataleos de ahogado no lograrán limpiar sus pecados ni engañar a un país que lo reconoce exactamente como lo que es: un delincuente serial de la revolución y el borrego insigne de la coyuntura política actual.

Borrego de la semana 238: Delcy Rodríguez, presirvienta de la Venezuela tutelada por EE. UU.

Esta semana, el «Borrego de la semana» vuelve a ser la jerarca del narcorégimen chavista y ahora presirvienta de EE. UU., Delcy Rodríguez, por su reprochable actitud descarada, la manipulación mediática y la insensibilidad frente al sufrimiento humano. A casi un mes de haberse registrado los devastadores terremotos que han cobrado la vida de —oficialmente— más de 5.000 personas —aunque es del conocimiento general que la cifra real de víctimas es significativamente mayor—, la funcionaria ha vuelto a recurrir a su habitual espectáculo propagandístico.

Con esto, lejos de asumir una postura de recato o de gestión eficiente frente a la magnitud del desastre, Rodríguez interrumpió la dinámica de contingencia para montar una puesta en escena grotesca, entregando medallas y reconocimientos a supuestos rescatistas y unidades caninas en un burdo intento de adjudicarse un protagonismo que no le corresponde.

Este «show barato» reincide en la misma estratagema utilizada en los días más oscuros de la tragedia, cuando convocó al personal en pleno despliegue únicamente para escucharse hablar y simular un agradecimiento ante las cámaras. La reacción de los propios equipos que trabajan en el terreno de los hechos ha sido de absoluto rechazo, recordando que la misión no ha concluido y que resulta inaceptable utilizar el dolor colectivo para obtener ganancias políticas.

Es decir, mientras los rescatistas enfrentan la amarga realidad de que ya no se encontrarán sobrevivientes debido a la deshidratación y los estragos del impacto bajo los escombros, la cúpula del régimen demuestra una absoluta falta de empatía y rigor moral, convirtiendo la pérdida de miles de vidas en un circo mediático.

La gravedad de este accionar se evidencia con mayor fuerza al analizar la fase de respuesta posterremoto y posrescate. Según testimonios de expertos en infraestructura y rescate —incluyendo especialistas estadounidenses de origen cubano que acudieron como parte de las labores de apoyo—, la verdadera crisis sanitaria apenas comienza. Con una infraestructura totalmente destruida y sin acceso a agua limpia, las zonas afectadas se perfilan como un inminente caldo de cultivo para la proliferación de infecciones, bacterias y epidemias mortales.

Con todo, en lugar de abocarse prioritariamente a la distribución de medicina, insumos de emergencia, control epidemiológico y a la planificación de la reconstrucción para las familias que lo perdieron todo, el régimen prefiere concentrarse en la farsa de los discursos y la repartición de medallitas.

El contraste entre el deber ser institucional y la conducta de Delcy Rodríguez deja al descubierto la naturaleza farsante de su presencia en el poder, puesto que, de haber existido un interés genuino por los rescatistas o por las víctimas, la funcionaria se habría calzado unas botas de campaña y un casco para adentrarse en la zona de desastre, entregando suministros y ofreciendo apoyo real de forma anónima, sin cámaras, sin grabaciones y sin discursos ideologizados.

Por ello, exhibirse entregando insumos o pretendiendo capitalizar el luto generalizado representa una ridiculez de marca mayor que se traduce en una auténtica barbarie, por cuanto antepone el beneficio y el control político a la dignidad de la sociedad. Todo esto, y más, ratifica a Delcy Rodríguez como el Borrego de la semana, una perversa que queda expuesta ante la opinión pública por su ineficiencia, su miseria moral y su absoluto desprecio por la vida.

Borrego de la semana 235: Delcy Rodríguez, jerarca del narcorégimen chavista

Esta semana, el «Borrego de la Semana» es la jerarca del narcorégimen chavista que gunge como interina en la presidencia del país, tutelada por EE. UU., Delcy Rodríguez. La designación se basa en su gestión frente a las delegaciones internacionales que arribaron al país para colaborar en las labores de rescate tras los recientes y devastadores terremotos.

Delcy Rodríguez interrumpió y apartó temporalmente de sus funciones críticas a los equipos de salvamento provenientes de países como Turquía y Argentina, entre otros, con el único propósito de organizar un acto político televisado y agradecerles públicamente ante las cámaras. Todo ello a pesar de que cada uno de ellos era necesario para rescatar a quienes se encuentran bajo los escombros.

Esto no puede ser más que un «show político» inadmisible e inhumano. Como ya se mencionó, en una catástrofe de tal magnitud cada minuto y cada hora son vitales para hallar sobrevivientes bajo las estructuras colapsadas.

La acción de Delcy Rodriguez y, en general, del regimen chavista, demuestran que la prioridad de la estructura criminal que rige el país es la propaganda mediática, en lugar de la eficiencia en el terreno. No hacen más que obstaculizar el despliegue técnico que necesitan los afectados por los sismos.

El show solo busca favorecer la imagen personal a costa del sufrimiento de la población. Si bien, esto no es solamente por parte del chavismo, porque también otros personajes de la supuesta oposición han replicado las mismas acciones, así como influencers y activistas.

Borrego de la semana 233: militantes de primero justicia

Hace poco, militantes del partido Primero Justicia difundieron un video de en redes sociales donde aparecen bailando mientras hacen un llamado a los ciudadanos para unirse a su facción política, invocando directamente los nombres de María Corina Machado y Juan Pablo Guanipa.

Este tipo de propaganda es una muestra fehaciente de la alarmante falta de cerebro e ideas para hacer política en la Venezuela actual. Y es inaceptable recurrir a estas dinámicas frívolas en medio de una situación tan crítica para la nación, la cual atraviesa una transición sumamente compleja e inédita que no figura en ningún manual.

De hecho, este comportamiento resulta ofensivo frente al panorama real del territorio, caracterizado por la dolorosa realidad de los presos políticos todavía encerrados y el agudo sufrimiento de la población debido a que el dinero no les alcanza para subsistir.

En este marco, se ha de advertir con preocupación que casi 30 años de proceso revolucionario no solo afectaron el juicio de los sectores oficialistas, sino que terminaron dejando sin cerebro a gran parte de la población y de la dirigencia partidista, y si esto es lo mejor que las organizaciones políticas pueden producir en medio de tanta incertidumbre y crisis, el porvenir del país se encuentra en un escenario verdaderamente grave.

Borrego de la semana 232: Pedro Carvajalino, ahora caido en desgracia

Esta semana, el comunicador y propagandista Pedro Carvajalino fue seleccionado como el «borrego de la semana» debido a su abrupta caída en desgracia tras el colapso de su entorno político. Carvajalino, ampliamente conocido por su vinculación operativa con el portal de propaganda Venezuela News —asociado a Alex Saab—, se había mantenido oculto en las plataformas digitales tras el desmantelamiento de la red de poder de sus antiguos jefes. En este marco, el comunicador pasó de ser un hostigador público a intentar asumir un papel de víctima, luego de denunciar recientemente que fue agredido por una turba.

Cabe destacar que esta reacción evidencia el impacto directo de haber quedado fuera de los subsidios económicos y de la protección especial de la que gozaba bajo la estructura del régimen. Por ello, el caso de Carvajalino —de nacionalidad colombiana— puede calificarse como una dosis de su propia medicina, pues antes él solía atacar deliberadamente a la ciudadanía cuando se encontraba respaldado y protegido por la estructura criminal chavista. De hecho, llegó a ser explicito al apuntar al asesinato de los «escualidos», entre otras expresiones similares.

Además, es necesario señalar que esta situación se enmarca en un escenario de fracturas generalizadas dentro del chavismo, donde antiguos defensores del sistema han comenzado a enfrentarse entre sí al perder sus privilegios. Por ejemplo, la realidad de Carvajalino se puede comparar con las quejas públicas de censura emitidas por Mario Silva tras la pérdida de su programa de televisión, lo cual deja claro que la lealtad de estos actores depende enteramente de los beneficios materiales que reciben.

Borrego de la semana 231: Juan Pablo Guanipa

NOTA DE PRENSA: JUAN PABLO GUANIPA ES DESIGNADO EL «BORREGO DE LA SEMANA» EN EL PROGRAMA CONTRAPODER

Esta semana, se designó formalmente al dirigente opositor Juan Pablo Guanipa como el «borrego de la semana», dada la reciente difusión de un material audiovisual en el que Guanipa lanza fuertes cuestionamientos contra el mandatario estadounidense Donald Trump. En este marco, Guanipa recurrió al uso del calificativo despectivo «pelucón» para dirigirse al presidente norteamericano, empleando de manera poco original el mismo epíteto que históricamente utilizaba el genocida dictador Nicolás Maduro en sus alocuciones.

En la pieza de video, Guanipa le manifiesta a Trump, bajo un marcado tono maracucho, que si desea viabilizar la recuperación económica de Venezuela debe propiciar la realización de elecciones para colocar a María Corina Machado en la presidencia. Si bien, esta es una propuesta completamente «fuera de orden» e ilógica, por cuanto carece de sentido exigir un nuevo proceso electoral cuando la propia oposición impulsó una votación previa cuyo resultado es el que se debería estar defendiendo legítimamente.

En este marco, se recuerda que la facción de la oposición venezolana representada por Guanipa se encuentra totalmente al margen de la estrategia política real, evidenciando una absoluta falta de iniciativa, estructura, liderazgo y capacidad de reacción. De hecho, ese sector de la dirigencia «opositora» se ha dedicado a presionar externamente a aliados internacionales, a pesar de haber sido ellos mismos quienes previamente prometieron al país resultados vinculados a la vía electoral que nunca llegaron a materializarse.

Borrego de la semana 230: Tareck El Aissami, un chavista que se queja de las torturas del chavismo

Esta semana, se designa al exministro venezolano Tareck El Aissami, dada sus denuncias públicas acusando al fiscal general del régimen, Tarek William Saab, de haber ordenado su tortura dentro de los centros de reclusión de la tiranía.

El Aissami afirma haber sido víctima de tratos crueles e inhumanos, especificando que fue desnudado, drogado con el propósito de someterlo a interrogatorios coercitivos y dejado con secuelas físicas graves producto de una intervención quirúrgica deficientemente ejecutada en su lugar de cautiverio.

No obstante, es necesario recordar que El Aissami fue miembro de toda la estructura criminal, y por tanto corrupta y represiva, que sometía a los venezolanos, antes de ser victima del propio sistema que defendía. Por tanto, está recibiendo una cucharada de su propia medicina.

Durante años, El Aissami operó como una de las principales cabecillas de la cúpula que durante años ejecutó torturas, asesinatos y violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Venezuela, y no se quejó ni una vez de ello, más bien lo ocultó y defendió.

En su paso por el chavismo, El Aissami ejerció cargos de alta relevancia, tales como gobernador del estado Aragua —periodo en el cual dirigió las fuerzas policiales y militares más sangrientas y represivas contra las manifestaciones civiles— y posteriormente como ministro de Relaciones Interiores y Justicia, posición desde la cual actuó con total arbitrariedad.

De hecho, el exministro formaba parte de una estructura centralizada de «cuatro patas», compartida con el ministro de la Defensa, los hermanos Rodríguez y otra pieza del entorno delictivo, antes de ser finalmente desplazado del esquema de poder.

Por tanto, la caída en desgracia de El Aissami responde directamente a conflictos de intereses internos tras intentar disputar influencia frente a actores que ostentan el control real de la tiranía, específicamente Diosdado Cabello.

Así, ironicamente, las quejas de El Aissami solo demuestran una máxima histórica indiscutible: «la revolución se traga a sus propios hijos», sin importar cuán arriba o abajo se encuentren dentro de la estructura criminal.

Borrego de la semana 227: Fernando Carrillo, el actor chavista

Hace poco, el actor chavista Fernando Carrillo realizó un llamado público a una manifestación para bloquear la calle donde se ubica la Embajada de los EE. UU. en Caracas, la cual se encuentra retomando algunas operaciones. El objetivo de la movilización era rodear la sede diplomática y exigir la devolución del genocida dictador Nicolás Maduro, quien fue extraído del poder y encarcelado en territorio estadounidense.

Sin embargo, la iniciativa fue un fracaso absoluto por los siguientes motivos:

  • Inconsistencia política: el actor convocó a protestar contra una administración de Donald Trump con la cual el régimen que él apoya mantiene actualmente entendimientos y negociaciones directas.
  • Ausencia del convocante: a pesar de haber instigado la protesta, el propio Carrillo no se presentó al lugar de la manifestación, ni mostró evidencia de su participación en redes sociales.
  • Desconexión con la realidad: su llamado ignora que figuras clave del chavismo, como Delcy Rodríguez, participaron activamente en la entrega de Maduro a las autoridades estadounidenses.

No conforme por esto, más tarde el mismo Carrillo sale retractandose de sus palabras y diciendo ser amigo de EE. UU. y dijo que si iba a la embajada solo era para «tomar (…) [un] café con mi amiga Laura Dogu».

En este marco, es necesario señalar que Carrillo es parta de esa estela de destrucción e intereses económicos que rodean a la cúpula chavista. Por ejemplo, Carrillo está vinculado directamente con figuras señaladas por corrupción administrativa y narcotráfico, específicamente con la familia Rodríguez.

Borrego de la semana 217: Juan Gonzalez, asesor especial del presidente Joe Biden

Esta semana, el exasesor de la administración Biden para el hemisferio occidental, Juan Gonzalez, declaró que, supuestamente, EE. UU. “sí habría capturado a Nicolás Maduro” si hubiese tenido la oportunidad fuera de Venezuela, durante el mandato de Biden.

Sin embargo, eso contradice los hechos, pues fue el mismo González uno de los principales arquitectos de la política de diálogo, negociación y levantamiento de sanciones hacia el narcorégimen chavista —una estrategia que fracasó estrepitosamente—.

Por ello, sus declaraciones actuales solo llegan para intentar lavarse las manos y reescribir la historia, ignorando que, bajo su asesoría, se liberaron sanciones, se reconocieron procesos electorales fraudulentos y se fortaleció al régimen que somete a los venezolanos.

Por esta razón, Juan Gonzalez ha sido seleccionado como el Borrego de la Semana.