Narcorégimen interino retiró a Venezuela de la CPI

Caracas. – El narcorégimen chavista interino, encabezado por Delcy Rodríguez, notificó este viernes al secretario general de la ONU, António Guterres, su decisión «firme e irrevocable» de retirarse del Estatuto de Roma, tratado constitutivo de la Corte Penal Internacional (CPI), iniciando así el proceso formal para abandonar ese organismo.

Félix Plasencia, ilegítimo ministro de relaciones exteriores, fue quien anunció a través de un comunicado la medida, señalando que fue Rodríguez quien dio la orden de salir del organismo, y dijo que la decisión fue comunicada al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres.

Plasencia argumentó, sin bases ni pruebas, que presuntamente la CPI ha tenido un «sesgo geográfico» que, a juicio de Venezuela, ha estado concentrado en los países africanos y de Latinoamérica, por lo que subrayó que «este patrón revela una justicia internacional que, lejos de aplicarse con equidad, ha sido instrumentalizada para profundizar las desigualdades entre los pueblos y desconocer su derecho a la autodeterminación y a la soberanía».

Asimismo, denunció el supuesto uso de mecanismos multilaterales como herramientas de persecución judicial y política (lawfare), aparentemente en contra de la población venezolana, cuando en realidad es en contra de la cúpula del narcorégimen.

Por su parte, la CPI lamentó la decisión de Venezuela de retirarse como miembro del tribunal y le recordó que la renuncia no tendrá efectos inmediatos, ya que el país seguirá siendo parte del organismo durante un año y mantendrá sus obligaciones de cooperación con las investigaciones y procedimientos ya iniciados en los últimos años.

Cabe destacar que el tribunal inició en 2018 un examen preliminar tras una denuncia de Argentina, Colombia, Chile, Paraguay, Perú y Canadá sobre la presunta violación de derechos humanos en Venezuela.

Borrego de la semana 238: Delcy Rodríguez, presirvienta de la Venezuela tutelada por EE. UU.

Esta semana, el «Borrego de la semana» vuelve a ser la jerarca del narcorégimen chavista y ahora presirvienta de EE. UU., Delcy Rodríguez, por su reprochable actitud descarada, la manipulación mediática y la insensibilidad frente al sufrimiento humano. A casi un mes de haberse registrado los devastadores terremotos que han cobrado la vida de —oficialmente— más de 5.000 personas —aunque es del conocimiento general que la cifra real de víctimas es significativamente mayor—, la funcionaria ha vuelto a recurrir a su habitual espectáculo propagandístico.

Con esto, lejos de asumir una postura de recato o de gestión eficiente frente a la magnitud del desastre, Rodríguez interrumpió la dinámica de contingencia para montar una puesta en escena grotesca, entregando medallas y reconocimientos a supuestos rescatistas y unidades caninas en un burdo intento de adjudicarse un protagonismo que no le corresponde.

Este «show barato» reincide en la misma estratagema utilizada en los días más oscuros de la tragedia, cuando convocó al personal en pleno despliegue únicamente para escucharse hablar y simular un agradecimiento ante las cámaras. La reacción de los propios equipos que trabajan en el terreno de los hechos ha sido de absoluto rechazo, recordando que la misión no ha concluido y que resulta inaceptable utilizar el dolor colectivo para obtener ganancias políticas.

Es decir, mientras los rescatistas enfrentan la amarga realidad de que ya no se encontrarán sobrevivientes debido a la deshidratación y los estragos del impacto bajo los escombros, la cúpula del régimen demuestra una absoluta falta de empatía y rigor moral, convirtiendo la pérdida de miles de vidas en un circo mediático.

La gravedad de este accionar se evidencia con mayor fuerza al analizar la fase de respuesta posterremoto y posrescate. Según testimonios de expertos en infraestructura y rescate —incluyendo especialistas estadounidenses de origen cubano que acudieron como parte de las labores de apoyo—, la verdadera crisis sanitaria apenas comienza. Con una infraestructura totalmente destruida y sin acceso a agua limpia, las zonas afectadas se perfilan como un inminente caldo de cultivo para la proliferación de infecciones, bacterias y epidemias mortales.

Con todo, en lugar de abocarse prioritariamente a la distribución de medicina, insumos de emergencia, control epidemiológico y a la planificación de la reconstrucción para las familias que lo perdieron todo, el régimen prefiere concentrarse en la farsa de los discursos y la repartición de medallitas.

El contraste entre el deber ser institucional y la conducta de Delcy Rodríguez deja al descubierto la naturaleza farsante de su presencia en el poder, puesto que, de haber existido un interés genuino por los rescatistas o por las víctimas, la funcionaria se habría calzado unas botas de campaña y un casco para adentrarse en la zona de desastre, entregando suministros y ofreciendo apoyo real de forma anónima, sin cámaras, sin grabaciones y sin discursos ideologizados.

Por ello, exhibirse entregando insumos o pretendiendo capitalizar el luto generalizado representa una ridiculez de marca mayor que se traduce en una auténtica barbarie, por cuanto antepone el beneficio y el control político a la dignidad de la sociedad. Todo esto, y más, ratifica a Delcy Rodríguez como el Borrego de la semana, una perversa que queda expuesta ante la opinión pública por su ineficiencia, su miseria moral y su absoluto desprecio por la vida.

Borrego de la semana 235: Delcy Rodríguez, jerarca del narcorégimen chavista

Esta semana, el «Borrego de la Semana» es la jerarca del narcorégimen chavista que gunge como interina en la presidencia del país, tutelada por EE. UU., Delcy Rodríguez. La designación se basa en su gestión frente a las delegaciones internacionales que arribaron al país para colaborar en las labores de rescate tras los recientes y devastadores terremotos.

Delcy Rodríguez interrumpió y apartó temporalmente de sus funciones críticas a los equipos de salvamento provenientes de países como Turquía y Argentina, entre otros, con el único propósito de organizar un acto político televisado y agradecerles públicamente ante las cámaras. Todo ello a pesar de que cada uno de ellos era necesario para rescatar a quienes se encuentran bajo los escombros.

Esto no puede ser más que un «show político» inadmisible e inhumano. Como ya se mencionó, en una catástrofe de tal magnitud cada minuto y cada hora son vitales para hallar sobrevivientes bajo las estructuras colapsadas.

La acción de Delcy Rodriguez y, en general, del regimen chavista, demuestran que la prioridad de la estructura criminal que rige el país es la propaganda mediática, en lugar de la eficiencia en el terreno. No hacen más que obstaculizar el despliegue técnico que necesitan los afectados por los sismos.

El show solo busca favorecer la imagen personal a costa del sufrimiento de la población. Si bien, esto no es solamente por parte del chavismo, porque también otros personajes de la supuesta oposición han replicado las mismas acciones, así como influencers y activistas.

Veppex envía una carta al presidente de EE. UU. para advertir que el narcorégimen chavista no puede tocar recursos de la reconstrucción de Venezuela

Tras la inmensa tragedia ocasionada por el devastador doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, la comunidad internacional ha comenzado a articular esfuerzos para el financiamiento de la reconstrucción del país, cuyo costo inicial se estima en al menos USD$ 15 mil millones. En este contexto de emergencia humanitaria, la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX) ha enviado una enérgica carta abierta al presidente de EE. UU., Donald J. Trump, exigiendo garantías estrictas para que los recursos internacionales no sean administrados por el régimen de Nicolás Maduro.

En la misiva, firmada por el presidente de la organización, José Antonio Colina, se denuncia formalmente que figuras clave de la cúpula oficialista, como Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello, están bloqueando activamente el ingreso de rescatistas y ayuda humanitaria en las zonas afectadas, priorizando el control político sobre la vida de los ciudadanos. Ante esto, VEPPEX solicita formalmente al gobierno estadounidense imponer condiciones innegociables que incluyan una auditoría internacional total y la prohibición absoluta de que funcionarios sancionados tengan acceso a los fondos destinados a la reestructuración de la nación.

La carta en concreto expresa:

Asunto: Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello NO pueden tocar ni un dólar de la reconstrucción de Venezuela

Presidente Donald J. Trump,

Mientras Venezuela enfrenta una tragedia, Diosdado Cabello y sus fuerzas bloquean a los rescatistas e impiden el ingreso de ayuda humanitaria, priorizando el control político sobre las vidas del pueblo. Este es un acto inhumano e inaceptable.

Para ayudar al país a reestructurarse nuevamente después de esta tragedia, se estima que se necesitará un presupuesto inicial de al menos USD$ 15 mil millones, recursos que seguramente contarán con el apoyo de la comunidad internacional y EE. UU.

Sin embargo, pedimos que figuras como Delcy Rodríguez o Diosdado Cabello —sancionados por corrupción, represión y narcotráfico— no tengan ningún rol en la administración de estos fondos ni en una supuesta reestructuración.

Sería un grave error permitir que los mismos criminales que destruyeron Venezuela y bloquean la ayuda ahora manejen dinero estadounidense o internacional. Eso no sería reconstrucción, sería financiar la corrupción.

Pedimos las siguientes condiciones claras e innegociables:

  1. Remoción inmediata de Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y el alto mando del régimen.
  2. Prohibición absoluta de que cualquier persona sancionada administre, supervise o toque un solo dólar de la ayuda o reconstrucción.
  3. Ningún levantamiento de sanciones ni entrega de fondos mientras estos criminales sigan en el poder.
  4. Auditoría internacional total y transparente de cada dólar.

Señor Presidente, no permita que el régimen use la tragedia para blanquearse y robarse la reconstrucción del país. El pueblo venezolano quiere un cambio real, sin Delcy, sin Diosdado y sin los mismos verdugos de siempre.

José Antonio Colina
Presidente de VEPPEX
En Dios Confiamos.

Familiares de víctimas intentan rescatarlas por sí mismos, al no contar con ayuda gubernamental

Caracas. – La ira y la impotencia de los venezolanos, sobre todo de quienes habitan en el estado Vargas, es evidente, debido a la lenta y casi inexistente ayuda oficial para rescatar a las víctimas. Desde muchas zonas afectadas en el litoral central, la gente continúa clamando por la presencia de grupos de rescate y de maquinarias que ayuden a sacar a sus seres queridos —todavía vivos— de entre los escombros.

En Vargas, una de las entidades más afectadas por los dos sismos, los vecinos hurgaban entre los escombros para rescatar a Dana, una niña de nueve años enterrada bajo los escombros durante más de 18 horas, que pedía ayuda. Su madre lloraba desconsolada.

«Desde anoche tratando de sacar a la niña y se escucha ahí», contó a los medios que estaban en la zona, Dani Rizo, uno de los vecinos que participaba en las tareas de rescate. Nunca llegó ayuda oficial.

«Está muerta», contó horas más tarde, sumido en la tristeza, con el cuerpo de la niña aún enterrado en una de las decenas de viviendas colapsadas en la parroquia Catia la Mar, un área bastante afectada por los terremotos en ese estado.

En varios sectores, muchos vecinos se reúnen alrededor de los escombros, algunos equipados con mascarillas y otros sin más herramientas que sus manos y piernas, en busca de pertenencias, a la escucha de posibles ruidos que indiquen dónde hay alguien con vida.

Centenares de edificios colapsaron y, bajo los escombros, miles de ciudadanos. La cifra de fallecidos y heridos aumenta por horas, y la ONU estima que alrededor de 50.000 personas se encuentran desaparecidas.

Mientras, los equipos de rescate nacionales parecen escasos, aunque poco a poco se van sumando esfuerzos de rescatistas internacionales provenientes de México, España, EE. UU., Argentina, Salvador o Reino Unido, entre otros.

La gente pide más rapidez en el despliegue de las brigadas de socorro y de la maquinaria para remover pesados bloques de concreto. Aseguran que precisan generadores eléctricos, esmeriles para cortar metales y retroexcavadoras para extraer escombros.

«Hay un espacio donde está una muchacha que me contesta y se llama Jennifer, del piso 11. Sin embargo, no tenemos herramientas, no tenemos cómo ayudar», dijo a agencias noticiosas internacionales, Antonio Bermúdez, de 45 años, otro varguense.

«A pocos metros, allí en el área, están dos hermanos», cuenta. «Uno de ellos responde y dice que está herido en el estómago. Allí está su papá y su hermano de sangre tratando de sacar las placas son muy gruesas. Lo único que tenemos es un pico y una mandarria (…) Ya no podemos hacer más nada», lamentó finalmente.

Habitantes de Vargas —muchos de ellos sobrevivientes—, familiares y voluntarios que incluso se movilizaron desde Caracas, han utilizado sus manos y cualquier tipo de herramienta para mover los escombros que mantienen sepultadas a cientos de víctimas.

No obstante, en todos los sectores es imposible remover los escombros sin equipo especializado debido a la complejidad de la tragedia. Finalmente, tras más de 20 horas de inacción y una escasa presencia de maquinaria pesada tras los potentes sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron al país el miércoles, las autoridades venezolanas anunciaron finalmente el despliegue de más de 11.500 funcionarios de seguridad.

Sin embargo, las agencias de ayuda humanitaria consideran que las primeras 48 a 72 horas son un período crucial para rescatar a las personas con vida, aunque este plazo puede extenderse si tienen acceso a alimentos y agua.

Ante la falta de respuesta oficial, muchos tomaron la iniciativa en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos, alegando la escasez de rescatistas gubernamentales. Es en los rincones a los que no llegan donde los vecinos de Vargas, armados con lo que pueden, tratan de rescatar a los suyos mientras el clamor es pedir al narcoestado chavista mayor presencia.

Los equipos de rescate apenas comienzan a llegar a las áreas afectadas, tanto en Vargas como en otras regiones también seriamente afectadas. Mientras, muchas personas rondan las zonas de donde saben que podrían estar sus familiares, pero sin certezas. Quizá para cuando logren encontrarlas bajo los cimientos, ya sea demasiado tarde.

Exigen investigar muerte de cadete venezolano en un buque petrolero en Italia

Caracas. – Familiares del cadete venezolano de la Marina Mercante Freddy José Farías Marcano, de 26 años, exigen investigar y esclarecer su muerte. El cuerpo de Farías fue hallado el pasado 14 de junio, en su camarote a bordo del buque tanque FEW BPS, cerca del puerto de Siracusa, Italia.

La familia asegura que, durante una videollamada realizada el día anterior al fallecimiento, observó un deterioro físico y emocional en Freddy José, y tras su repentino fallecimiento, solicitó a la cancillería del narcorégimen interino abordar el caso, y ordenar las averiguaciones pertinentes.

Según la comunicación enviada a la Cancillería venezolana, Farías Marcano, de 26 años y oriundo del municipio Guanta, estado Anzoátegui, era cadete y aspirante a ingeniero marítimo, el sueño que perseguía.

Según la versión ofrecida por sus allegados, tras una escala realizada en Egipto, el cadete habría presentado un estado de nerviosismo y solicitado formalmente su desembarco a las autoridades del barco, petición que presuntamente no fue atendida.

A pesar de que el capitán había aprobado inicialmente su desembarco en Sicilia tras las peticiones del cadete debido a su visible deterioro físico y emocional, la orden fue postergada sin justificación hasta el día del trágico suceso.

El padre del joven, Freddy Farías, denunció que hasta ahora no han recibido una explicación clara sobre las circunstancias del fallecimiento y exigió que se practique una autopsia independiente e internacional antes de cualquier procedimiento sobre los restos.

“Necesitamos justicia, soluciones y respuestas”, expresó el familiar, quien además rechazó la posibilidad de que el cuerpo sea cremado sin que previamente se realicen los exámenes forenses que permitan esclarecer el caso.

La mañana del 14 de junio, la ausencia de Freddy José Farías Marcano en el pase de lista del desayuno alertó de inmediato a la tripulación, ya que su puntualidad era habitual en su rol de cadete y profesional de la navegación. Tras iniciar una búsqueda interna, los marinos llegaron a su camarote y se encontraron al joven muerto. Esta información fue precisada por su padre.

Federación Médica Venezolana denuncia que siguen desaparecidas 71 toneladas de medicinas donadas por EE. UU.

Caracas. –  La Federación Médica Venezolana (FMV), denunció este pasado lunes, que «siguen sin conocer el paradero de las 71 toneladas de medicamentos donados por EE. UU.», que fueron entregadas en febrero pasado por como ayuda humanitaria para el país, a través de la embajada estadounidense.

El presidente del gremio médico, Douglas León Natera, denunció en una rueda de prensa, que «la opacidad continúa» en torno al destino de este cargamento de medicinas. En rueda de prensa el lunes 22, dijo que tras un monitoreo en 18 estados del país se constató que no han recibido insumos provenientes de EE. UU.

«De las 71 toneladas de medicamentos que vimos por televisión que el gobierno americano le entregó al embajador venezolano, no sabemos si fueron donadas, compradas, prestadas, pero lo cierto es que le entregó el gobierno americano 71 toneladas en dos fases», dijo León Natera.

Recordó que en un principio los medicamentos «no llegaron a los hospitales y no supieron su destino», por lo que entregaron una carta a un vocero de la Embajada de EE. UU. en Caracas para pedirle a John Barret que «ayudara a aclarar esa situación», que, a su juicio, «estaba muy opaca por parte del gobierno».

Tras la misiva, Barret visitó algunos centros médicos y «aparecieron unos medicamentos en un lote pequeño de cajitas, tanto en el Hospital Domingo Luciani como en el Hospital Miguel Pérez Carreño».

Sin embargo, León Natera advirtió que el personal médico no pudo constatar dicho ingreso.»Eso fue solo una fracción de las 71 toneladas; por ello, solicitamos formalmente al diplomático que continúe investigando el destino final del cargamento», reclamó el galeno.

La ayuda humanitaria fue coordinada inicialmente en febrero de 2026 por la entonces encargada de negocios de EE. UU., Laura Dogu, y constó de dos envíos. La primera parte llegó el 13 de febrero, con el arribo de 6 toneladas de medicamentos e insumos al Aeropuerto de Maiquetía.

La segunda parte llegó el 21 de febrero, cuando se recibió un segundo lote con más de 65 toneladas de suministros médicos. León Natera pidió al diplomático estadounidense que «continúe investigando para dar con el destino final del total del cargamento».

Asimismo, alertó que «la escasez en los centros de salud persiste», por lo que los servicios, departamentos y algunos especialistas «se ven obligados a entregar listas a los familiares de los pacientes para que compren los insumos, medicamentos y hasta alquilen instrumental médico por su propia cuenta, para poder ser atendidos».

¡La Constitución sirve para todo… hasta que la fuerza la deroga!

Por Leroy Garrett (@lerogarrett).

A partir del 3 de enero de 2026, Venezuela rompió, por virtud de una acción militar, su capacidad de apelar a los ciclos recurrentes de sucesión interna como bitácora de referencia. El malandro que se había enconchado en Miraflores fue capturado y extraído del país. Vendrán otros ciclos en el futuro. Primero hay que vivirlos.

En los años recientes, mientras el chavismo silenciaba la voz crítica de la opinión pública, inauguramos un ciclo de verdades inconvenientes que se volvieron prohibidas. Se las presumía inexistentes —actitud respaldada por el silencio cómplice de buena parte de la dirigencia política— y, al no decirlas, se las trataba como irreales. Todo intento de devolver democracia y soberanía fracasó cuando las estrategias carecieron de todos los elementos necesarios para alcanzar sus objetivos.

Ejemplo paradigmático: la presencia cubana. Tras los hechos de la embajada el 11 de abril de 2002, Cuba “no existió” —y sigue sin existir— en la memoria política tanto oficial como opositora. Cuba jamás nos “ocupó”. Todos sabemos, sin embargo, que estábamos invadidos. ¿Cómo se pretendía vencer al chavismo omitiendo a su principal soporte cogobernante durante casi de tres décadas?

Pero este no es el tema central de esta nota. El problema que nos ocupa es el vacío constitucional de Venezuela y su retorno a la legalidad plena sin impunidad.

Venezuela ha vivido fuera del marco jurídico durante 27 años. El mecanismo utilizado por la última Corte Suprema de Justicia presidida por Cecilia Gómez Sosa —consentir por fórceps la figura del referéndum dentro de la Constitución de 1961, que no la contemplaba— constituyó un golpe de Estado de facto. En una eventual comisión de la verdad, esa decisión deberá ser explicada y juzgada.

La Constitución de 1999, aunque usurpadora y anulable debido a los vicios habidos en su modo de creación, andamio justificante de los abusos para el poder que la impuso, fue derogada por la acción militar del 3 de enero. Seguir invocándola como marco vigente es un exabrupto jurídico y político.

¿Cuál es entonces la legitimidad de Delcy Rodríguez en este vacío? Su posición descansa en dos pilares: la continuidad institucional chavista —aunque no legitima— y el elemento de fuerza que hace imperium derivado de la nueva realidad de poder creada por EE. UU. El 3 de enero, el presidente Trump declaró —solo ese día— que “nosotros gobernamos a Venezuela ahora”. El hechizo de no repetirlo no borra la afirmación ni la situación de hecho imperante.

EE. UU. posee un abundante cuerpo de decisiones judiciales vinculantes —con fuerza de ley— conocidos como los Casos Insulares. En ellos se definen los límites constitucionales que rigen la relación tutelar entre EE. UU. y los territorios bajo su control. Recordemos que muchos fueron los territorios controlados en la historia de la primera potencia mundial. Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Japón fueron considerados “no incorporados”, pero bajo control estadounidense.

Nosotros, Venezuela, somos hoy un territorio no incorporado. Es decir, no estamos completa ni formalmente establecidos como parte de la Unión. ¿Qué significa esto? Que la Constitución de los Estados Unidos de América rige para proteger a los ciudadanos venezolanos —aún no incorporados— en sus derechos básicos, pero no gozamos del resto de los derechos y deberes otorgados por la ciudadanía plena de un Estado norteamericano incorporado.

Si los venezolanos deciden asociarse a la Unión Americana, sería borrón y cuenta nueva. Podríamos darnos una constitución estadal autónoma y subordinada al control federal de la Unión, como la que tienen Tennessee o Texas. 

Si, por el contrario, optamos por preservar nuestro devenir independiente, el primer paso debe ser, una vez dadas las condiciones, promover la elección de un Congreso Constituyente Constituido con mandato claro: restablecer la vigencia de la Constitución de 1961 con las enmiendas que la realidad actual exige.

Ese Congreso tendría atribuciones constituyentes para crear una Comisión de la Verdad, órgano por ley orgánica especial, ente substanciador de los delitos y abusos ocurridos en Venezuela a partir del asalto al poder en 1999, y un Tribunal Nacional Especialísimo —plenipotenciario y creado por ley emanada del propio Congreso— que juzgue al chavismo, a sus responsables y asociados-Cero impunidad. El ejemplo de Argentina en 1985 sería la ruta.

Veremos qué ocurre. Preocupante es no ver la voluntad política para promoverlo. Lo que se discuta en contrario busca preservar el horror y blindar la impunidad. De permitirse, volveremos a fracasar.

Borrego de la semana 234: el régimen chavista que ahora obedece a EE. UU.

Hace poco, EE. UU. notificó la caida de «niño Guerrero», el jefe del Tren del Aragua, en el marco de una limpieza que lleva a cabo en Venezuela de grupos delincuenciales. Todo ello apoyado por el narcorégimen chavista que actualmente dirige Delcy Rodríguez.

No obstante esto hace relucir insostenibles contradicciones discursivas y, en consecuencia, la flagrante entrega de «la soberanía nacional», esa que tanto se jactaban en defender, ante el gobierno de EE. UU.

Tras décadas de retórica antiimperialista impulsada originalmente por Hugo Chávez y defendida férreamente por figuras como Diosdado Cabello —quien sostenía de forma pública que si los cuerpos extranjeros ingresaban al país no saldrían vivos—, la tiranía terminó abriendo sus fronteras para permitir que militares estadounidenses ejecutaran una operación de precisión armada en suelo venezolano.

Ahora, esta claudicación resulta doblemente polémica si se considera que el objetivo neutralizado, Héctor Guerrero Flores, alias el «Niño Guerrero», y su organización criminal, el Tren de Aragua, operaban como estrechos aliados estratégicos de la propia tiranía de Caracas. Sin embargo, la cúpula chavista terminó trabajando y subordinándose ante los intereses de quienes históricamente declararon como sus peores enemigos.

Por otra parte, este acontecimiento saca a la luz una profunda discrepancia comunicacional que deja en evidencia el quiebre institucional del régimen de Caracas, pues, mientras que la Casa Blanca anunció la baja del líder criminal de manera independiente y unilateral, la tiranía reaccionó publicando un comunicado posterior en el que pretendía posicionar el relato de una supuesta operación conjunta u operativo coordinado entre ambos países.

No obstante, el análisis lógico del comportamiento oficial desmiente rotundamente la versión de Miraflores y, de hecho, muy probablemente los jerarcas chavistas no tenían conocimiento previo del ataque ocurrido en Ciudad Bolívar y se enteraron de la eliminación del «Niño Guerrero» en el mismo instante en que el mandatario norteamericano lo difundió a través de sus redes sociales.

De haber estado al tanto, el aparato propagandístico del chavismo habría jugado a «posición adelantada» para mitigar el impacto político y adjudicarse el procedimiento antes que Washington, algo que jamás sucedió. Con este desenlace, el discurso histórico de la revolución sobre la defensa territorial queda completamente desmantelado, exponiendo a sus dirigentes ante la opinión pública internacional.

Por todo esto y más, el régimen chavista es seleccionado como el Borrego de la Semana.

Delcy Rodríguez movió piezas: sacó a Freddy Ñánez y cambió a Rosinés Chávez

Caracas. – Delcy Rodríguez, encargada de la Narcotiranía chavista interina, ejecutó una reconfiguración de su gabinete que afectó directamente a Freddy Ñáñez y Rosinés Chávez; Ñáñez fue removido del Ministerio para el Ecosocialismo e Inparques, siendo reemplazado por Nelson Rodríguez; y Rosinés dejó la presidencia de Inparques para asumir como la Gran Misión Venezuela Joven.

En cuanto a la destitución de Ñánez, Rodríguez justificó el cambio señalando que la nueva designación busca «desarrollar y fortalecer políticas públicas destinadas a la protección de nuestra Pachamama y a la atención integral del sector ambiental».

Cabe señalar que el relevo es el segundo movimiento de Ñáñez en el gabinete en menos de seis meses: el 16 de enero, Delcy Rodríguez lo había desplazado del Ministerio de Comunicación e Información —que ocupó durante años como uno de los principales operadores de propaganda del régimen chavista— y lo había reubicado al frente de Ecosocialismo.

En cuanto a Rosinés Chávez, se conoció que sustituirá a la diputada Génesis Garvett, al frente de la misión Venezuela Joven. El movimiento otorga un alto cargo ejecutivo a la cuarta y menor hija del fallecido Hugo Chávez, en medio de la reestructuración general del equipo de gestión, lo que marca su consolidación dentro de los cuadros operativos de la administración pública.

Chávez ahora asume una plataforma enfocada en educación, emprendimiento y organización popular, en un contexto de masiva migración juvenil y profunda precariedad en el sistema universitario nacional.

Nelson Rodríguez, quien también fue nombrado ministro de Ecosocialismo, será quien la reemplace al frente de Inparques.

Desde que asumió el mando del interinato luego del pasado 3 de enero, Delcy Rodríguez viene aplicando cambios en su gabinete que han sido significativos, ya que ha desplazado a figuras consideradas claves durante la gestión ilegítima de Nicolás Maduro. Varios cargos importantes fueron relevados, y otros, como es el caso de Alex Saab, fueron extraditados tras ser destituidos.