Borrego de la semana 237: José Terán, el gobernador chavista del estado Vargas

En Venezuela, la tragedia humanitaria y el dolor de un pueblo sepultado bajo los escombros sirvieron de escenario para revelar la faceta más miserable y desconectada de la administración regional chavista en Venezuela, personificada en el gobernador del estado Vargas, José Terán.

Esta semana, el gobernador chavista es seleccionado como el «Borrego de la Semana», dado su falta de escrúpulos que funge como símbolo de la negligencia criminal del sistema chavista. Estas afirmaciones llegan porque, durante los momentos más oscuros del reciente terremoto, mientras las víctimas agonizaban bajo las ruinas y el dolor consumía a los sobrevivientes, el gobernador —encargado, en teoría, de atender la emergencia estatal— simplemente no aparecía.

Su ausencia fue tan absoluta y cobarde que, en medio de la crisis, ningún ciudadano de a pie sabía realmente quién era el gobernador del Estado. Jamás se acercó a La Guaira y, con ello, evidencia un vacío de poder y un abandono absoluto de sus funciones públicas.

La indignación colectiva estalló de manera de manera definitiva el 30 de junio, apenas seis días después del desastre, cuando el funcionario finalmente decidió dar la cara ante la opinión pública. Sin embargo, lejos de asumir el liderazgo de los protocolos de rescate o coordinar la ayuda para los damnificados, Terán reapareció bailando tambores de manera festiva.

Este acto de desprecio, que consistió en celebrar y bailar de forma grotesca sobre los muertos y la desgracia, marca una línea clara entre el derecho a la recreación de cualquier ciudadano privado y la responsabilidad ineludible de un funcionario del Estado.

Haciendo una comparativa con las autoridades de EE. UU., el comportamiento impúdico del gobernador equivale a presenciar a las más altas autoridades de un estado como Florida bailando un vals sobre los escombros tras el azote simultáneo de diez huracanes de categoría cinco.

En suma, es una exhibición pornográfica de indolencia que demuestra que para la cúpula chavista que somete al país, la vida y el sufrimiento de los venezolanos no representan más que un ruido de fondo que puede ser silenciado al ritmo del tambor.

Si bien, es necesario señalar que este bochornoso espectáculo no es un hecho aislado, sino el reflejo del colapso de un sistema político y el fracaso de una sociedad que ha permitido que personajes de tal calaña ostenten el poder.

Mientras las familias de Vargas lloran a sus fallecidos y la infraestructura de la región yace destruida, el gobernador prefiere la comparsa antes que el deber, confirmando que la tragedia de Venezuela no solo radica en los desastres naturales, sino en la abyecta bajeza moral de quienes dicen gobernarla.

Borrego de la semana 236: el dirigente sindical José Patines

En un severo cuestionamiento a las dinámicas políticas y sociales del país tras los recientes terremotos en la zona central, esta semana se señala al dirigente sindical José Patines como el «Borrego de la Semana», dada sus declaraciones públicas en las que instó abiertamente a politizar la actual emergencia humanitaria provocada por los sismos con el único objetivo de impulsar agendas particulares.

El dirigente sindical pretendió subordinar el luto y la conmoción de la ciudadanía a intereses electorales y partidistas, promoviendo de manera irresponsable llamados a la calle y la activación del artículo 350 bajo la figura de María Corina Machado, aunque, claramente, ella ha sido relegada por EE. UU. y, por si fuera poco, se ha mostrado incapaz de estar a la altura de las circunstancias en el país.

Por ello, las declaraciones y acciones de Patines no pueden ser más que calificadas como un «show político» y una venta de falsas expectativas en un momento crítico donde la prioridad nacional debería ser la ayuda humanitaria y el rescate de víctimas atrapadas entre los escombros.

Con este señalamiento, también se critica que sectores de la oposición incurran en las mismas prácticas de manipulación del dolor colectivo que históricamente han reprochado a la administración oficialista, por lo cual la postura de Patines es ingenua y carente de un plan real para el país.

Borrego de la semana 235: Delcy Rodríguez, jerarca del narcorégimen chavista

Esta semana, el «Borrego de la Semana» es la jerarca del narcorégimen chavista que gunge como interina en la presidencia del país, tutelada por EE. UU., Delcy Rodríguez. La designación se basa en su gestión frente a las delegaciones internacionales que arribaron al país para colaborar en las labores de rescate tras los recientes y devastadores terremotos.

Delcy Rodríguez interrumpió y apartó temporalmente de sus funciones críticas a los equipos de salvamento provenientes de países como Turquía y Argentina, entre otros, con el único propósito de organizar un acto político televisado y agradecerles públicamente ante las cámaras. Todo ello a pesar de que cada uno de ellos era necesario para rescatar a quienes se encuentran bajo los escombros.

Esto no puede ser más que un «show político» inadmisible e inhumano. Como ya se mencionó, en una catástrofe de tal magnitud cada minuto y cada hora son vitales para hallar sobrevivientes bajo las estructuras colapsadas.

La acción de Delcy Rodriguez y, en general, del regimen chavista, demuestran que la prioridad de la estructura criminal que rige el país es la propaganda mediática, en lugar de la eficiencia en el terreno. No hacen más que obstaculizar el despliegue técnico que necesitan los afectados por los sismos.

El show solo busca favorecer la imagen personal a costa del sufrimiento de la población. Si bien, esto no es solamente por parte del chavismo, porque también otros personajes de la supuesta oposición han replicado las mismas acciones, así como influencers y activistas.

Borrego de la semana 234: el régimen chavista que ahora obedece a EE. UU.

Hace poco, EE. UU. notificó la caida de «niño Guerrero», el jefe del Tren del Aragua, en el marco de una limpieza que lleva a cabo en Venezuela de grupos delincuenciales. Todo ello apoyado por el narcorégimen chavista que actualmente dirige Delcy Rodríguez.

No obstante esto hace relucir insostenibles contradicciones discursivas y, en consecuencia, la flagrante entrega de «la soberanía nacional», esa que tanto se jactaban en defender, ante el gobierno de EE. UU.

Tras décadas de retórica antiimperialista impulsada originalmente por Hugo Chávez y defendida férreamente por figuras como Diosdado Cabello —quien sostenía de forma pública que si los cuerpos extranjeros ingresaban al país no saldrían vivos—, la tiranía terminó abriendo sus fronteras para permitir que militares estadounidenses ejecutaran una operación de precisión armada en suelo venezolano.

Ahora, esta claudicación resulta doblemente polémica si se considera que el objetivo neutralizado, Héctor Guerrero Flores, alias el «Niño Guerrero», y su organización criminal, el Tren de Aragua, operaban como estrechos aliados estratégicos de la propia tiranía de Caracas. Sin embargo, la cúpula chavista terminó trabajando y subordinándose ante los intereses de quienes históricamente declararon como sus peores enemigos.

Por otra parte, este acontecimiento saca a la luz una profunda discrepancia comunicacional que deja en evidencia el quiebre institucional del régimen de Caracas, pues, mientras que la Casa Blanca anunció la baja del líder criminal de manera independiente y unilateral, la tiranía reaccionó publicando un comunicado posterior en el que pretendía posicionar el relato de una supuesta operación conjunta u operativo coordinado entre ambos países.

No obstante, el análisis lógico del comportamiento oficial desmiente rotundamente la versión de Miraflores y, de hecho, muy probablemente los jerarcas chavistas no tenían conocimiento previo del ataque ocurrido en Ciudad Bolívar y se enteraron de la eliminación del «Niño Guerrero» en el mismo instante en que el mandatario norteamericano lo difundió a través de sus redes sociales.

De haber estado al tanto, el aparato propagandístico del chavismo habría jugado a «posición adelantada» para mitigar el impacto político y adjudicarse el procedimiento antes que Washington, algo que jamás sucedió. Con este desenlace, el discurso histórico de la revolución sobre la defensa territorial queda completamente desmantelado, exponiendo a sus dirigentes ante la opinión pública internacional.

Por todo esto y más, el régimen chavista es seleccionado como el Borrego de la Semana.

Borrego de la semana 232: Pedro Carvajalino, ahora caido en desgracia

Esta semana, el comunicador y propagandista Pedro Carvajalino fue seleccionado como el «borrego de la semana» debido a su abrupta caída en desgracia tras el colapso de su entorno político. Carvajalino, ampliamente conocido por su vinculación operativa con el portal de propaganda Venezuela News —asociado a Alex Saab—, se había mantenido oculto en las plataformas digitales tras el desmantelamiento de la red de poder de sus antiguos jefes. En este marco, el comunicador pasó de ser un hostigador público a intentar asumir un papel de víctima, luego de denunciar recientemente que fue agredido por una turba.

Cabe destacar que esta reacción evidencia el impacto directo de haber quedado fuera de los subsidios económicos y de la protección especial de la que gozaba bajo la estructura del régimen. Por ello, el caso de Carvajalino —de nacionalidad colombiana— puede calificarse como una dosis de su propia medicina, pues antes él solía atacar deliberadamente a la ciudadanía cuando se encontraba respaldado y protegido por la estructura criminal chavista. De hecho, llegó a ser explicito al apuntar al asesinato de los «escualidos», entre otras expresiones similares.

Además, es necesario señalar que esta situación se enmarca en un escenario de fracturas generalizadas dentro del chavismo, donde antiguos defensores del sistema han comenzado a enfrentarse entre sí al perder sus privilegios. Por ejemplo, la realidad de Carvajalino se puede comparar con las quejas públicas de censura emitidas por Mario Silva tras la pérdida de su programa de televisión, lo cual deja claro que la lealtad de estos actores depende enteramente de los beneficios materiales que reciben.

Borrego de la semana 230: Tareck El Aissami, un chavista que se queja de las torturas del chavismo

Esta semana, se designa al exministro venezolano Tareck El Aissami, dada sus denuncias públicas acusando al fiscal general del régimen, Tarek William Saab, de haber ordenado su tortura dentro de los centros de reclusión de la tiranía.

El Aissami afirma haber sido víctima de tratos crueles e inhumanos, especificando que fue desnudado, drogado con el propósito de someterlo a interrogatorios coercitivos y dejado con secuelas físicas graves producto de una intervención quirúrgica deficientemente ejecutada en su lugar de cautiverio.

No obstante, es necesario recordar que El Aissami fue miembro de toda la estructura criminal, y por tanto corrupta y represiva, que sometía a los venezolanos, antes de ser victima del propio sistema que defendía. Por tanto, está recibiendo una cucharada de su propia medicina.

Durante años, El Aissami operó como una de las principales cabecillas de la cúpula que durante años ejecutó torturas, asesinatos y violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Venezuela, y no se quejó ni una vez de ello, más bien lo ocultó y defendió.

En su paso por el chavismo, El Aissami ejerció cargos de alta relevancia, tales como gobernador del estado Aragua —periodo en el cual dirigió las fuerzas policiales y militares más sangrientas y represivas contra las manifestaciones civiles— y posteriormente como ministro de Relaciones Interiores y Justicia, posición desde la cual actuó con total arbitrariedad.

De hecho, el exministro formaba parte de una estructura centralizada de «cuatro patas», compartida con el ministro de la Defensa, los hermanos Rodríguez y otra pieza del entorno delictivo, antes de ser finalmente desplazado del esquema de poder.

Por tanto, la caída en desgracia de El Aissami responde directamente a conflictos de intereses internos tras intentar disputar influencia frente a actores que ostentan el control real de la tiranía, específicamente Diosdado Cabello.

Así, ironicamente, las quejas de El Aissami solo demuestran una máxima histórica indiscutible: «la revolución se traga a sus propios hijos», sin importar cuán arriba o abajo se encuentren dentro de la estructura criminal.

Borrego de la semana 229: María Corina Machado, por su corrección política

Esta semana, se ha designado a María Corina Machado como el Borrego en respuesta a su reciente postura pública frente a las expresiones de rechazo ciudadano contra miembros del régimen chavista que antes encabezaba Nicolás Maduro, durante su gira por Europa.

Durante un evento en España que contó con la presencia del cantante Carlos Baute, los asistentes gritaron la consigna «fuera la mona», en alusión a Delcy Rodríguez. Ante estos hechos, Machado manifestó su rechazo absoluto a tales descalificaciones, afirmando que su ruta se basa en el respeto a la dignidad humana, asegurando que ella jamás utilizará expresiones que juzguen a las personas por su religión, género o raza, y condenando cualquier descalificación de esa naturaleza.

No obstante, es necesario señalar que Machado pide respeto por la «dignidad» a los individuoa que han causado el exilio de 9 millones de venezolanos y han violado sistematicamente los derechos humanos en Venezuela. Por lo tanto, la población tiene derecho a expresarse contra quienes han infringido un daño irreparable, incluyendo torturas, encarcelamientos y asesinatos extrajudiciales.

La postura de Machado es políticamente correcta, pues busca agradar a sectores neutrales o de la oposición moderada, pero con ello se aleja de la realidad de las víctimas del régimen que, hasta el momento, sigue sometiendo el país —aunque menos que antes, por presión de EE. UU.—.

De hecho, muestra también su descaro, porque si su desacuerdo era tan profundo como dice, debió haber intervenido directamente en la tarima para silenciar a la multitud en lugar de emitir aclaratorias posteriores.

En este marco, es necesario señalar que la actitud de Machado es parte de una postura de la oposición venezolana que no se ajusta a la gravedad de los hechos criminales de la dictadura chavista. A ellos no se les debe tratar con buenos modales, porque ellos usan la violencia para denigrar y someter a los demás.

Por esta razón, y más, María Corina Machado es seleccionada como la Borrego de esta semana en ContraPoder News.

Borrego de la semana 228: Michelo, el propagandista del régimen

Esta semana, el creador de contenido conocido como Michelo ha sido nombrado el «Borrego de la Semana» debido a sus recientes y contradictorias posturas políticas. Tras años de defender al régimen venezolano, ahora arremete contra su dirigencia.

Hace poco, el propagandista del régimen Michelo ha manifestado públicamente su descontento con Delcy Rodríguez, acusándola de «besar la bota de los gringos» debido al actual escenario de tutelaje estadounidense.

No obstante, es necesario recordar que Michelo fue responsable de una «propaganda absurda» a favor de la tiranía, llegando a visitar el centro de reclusión El Helicoide para asegurar que era un lugar «genial» donde la gente «casi que se divertía».

Esto demuestra que a Michelo nunca le importaron las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, la corrupción, la miseria o la pobreza extrema en Venezuela, sino solamente beneficiarse del régimen, quien le pagaba por sus propagandas.

Si bien, es neceasrio señalar que existe duda sobre si estas críticas fueron emitidas desde territorio venezolano o desde el extranjero, mencionándose la posibilidad de que se encuentre en Argentina o en Colombia, lo cual también muestra que su discurso revolucionario se fundamenta en el vacío, pues él no salió a defender al régimen el pasado 3 de enero, cuando capturaron al genocida narcodictador de Nicolás Maduro.

Cabe señalar uqe Michelo es un reflejo de la confusión interna del chavismo, donde los discursos tradicionales de «Chávez vive» ya no encuentran un lugar ante las nuevas dinámicas de poder. Por tanto, se le cuestiona por haber defendido siempre lo indefendible y solo reaccionar cuando la estrategia del régimen dejó de alinearse con su fanatismo personal.

Borrego de la semana 227: Fernando Carrillo, el actor chavista

Hace poco, el actor chavista Fernando Carrillo realizó un llamado público a una manifestación para bloquear la calle donde se ubica la Embajada de los EE. UU. en Caracas, la cual se encuentra retomando algunas operaciones. El objetivo de la movilización era rodear la sede diplomática y exigir la devolución del genocida dictador Nicolás Maduro, quien fue extraído del poder y encarcelado en territorio estadounidense.

Sin embargo, la iniciativa fue un fracaso absoluto por los siguientes motivos:

  • Inconsistencia política: el actor convocó a protestar contra una administración de Donald Trump con la cual el régimen que él apoya mantiene actualmente entendimientos y negociaciones directas.
  • Ausencia del convocante: a pesar de haber instigado la protesta, el propio Carrillo no se presentó al lugar de la manifestación, ni mostró evidencia de su participación en redes sociales.
  • Desconexión con la realidad: su llamado ignora que figuras clave del chavismo, como Delcy Rodríguez, participaron activamente en la entrega de Maduro a las autoridades estadounidenses.

No conforme por esto, más tarde el mismo Carrillo sale retractandose de sus palabras y diciendo ser amigo de EE. UU. y dijo que si iba a la embajada solo era para «tomar (…) [un] café con mi amiga Laura Dogu».

En este marco, es necesario señalar que Carrillo es parta de esa estela de destrucción e intereses económicos que rodean a la cúpula chavista. Por ejemplo, Carrillo está vinculado directamente con figuras señaladas por corrupción administrativa y narcotráfico, específicamente con la familia Rodríguez.

Borrego de la semana 226: Mario Silva, ahora un llorón en desgracia

Mario Silva ha sido señalado nuevamente como el Borrego de la semana en ContraPoder News, pues, tras años de ser una pieza fundamental del sistema, Silva se encuentra ahora en una posición de vulnerabilidad en donde se queja de forma constante en público sobre su situación actual dentro de la estructura chavista, lo cual ha generado muchas críticas y hacen que se le pueda calificar, también, como un llorón.

Silva denuncia actualmente ser víctima de una persecución por parte de la gestión interina, la cual lo ha dejado sin guardaespaldas y lo ha etiquetado formalmente como un «enemigo». Además, lamenta que se le haya quitado su programa o que se le hayan disminuido sus horas de transmisión, una situación que contrasta con el poder que ostentaba anteriormente.

En este marco, es bueno señalar la hipocresía de Silva, pues requiere de escoltas en un país que él mismo promocionaba como un lugar de paz y alegría. Pero ahora su caída en desgracia se puede comparar con la de otros antiguos aliados del sistema como Gorrín, Alex Saab y Ruperti.

Indudablemente, Silva está cosechando lo que sembró durante años, como fiel servidor del narcorégimen, tras una trayectoria marcada por el uso de los medios de comunicación para fines delictivos:

  • Uso de «La Hojilla»: durante los años de Hugo Chávez y los inicios de Nicolás Maduro, utilizó su programa para vilipendiar, acusar y descalificar a cualquier ciudadano por el simple hecho de no estar de acuerdo con la revolución.
  • Extorsión: se le señala directamente por haber utilizado los medios para extorsionar a las personas, una práctica que, según el análisis, comparten diversos elementos de ambos bandos políticos.
  • Lavado de cara: funcionó durante años como un promotor de propaganda encargado de «lavarle la cara» a la persecución sistemática del régimen.

Si bien, a pesar de sus robos y extorsiones durante su tiempo de mayor influencia, existen dudas sobre si a Silva le queda capital para costear su propia seguridad ahora que el Estado le ha retirado el apoyo. Todo ello a razón de la riña personal entre facciones similares a cárteles de droga enfrentados, luego de los eventos del 3 de enero.