Los gobiernos socialistas alrededor del mundo han aprovechado las recientes tragedias ocurridas en los Estados Unidos para promover el control de armas en sus países.
Recientemente, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, introdujo una legislación que, de ser aprobada, prohibiría la comrpa, venta, transferencia e importaciones de armas.
En esta oportunidad, el presidente de extrema izquierda de Chile, Gabriel Boric, parece seguir los pasos de su homólogo canadiense.
Declarando ante el Congreso de Chile, Boric expresó que “la violencia armada no será tolerada en nuestro país,” tras haber anunciado un aumento significativo en el gasto dirigido, específicamente, al fortalecimiento de los cuerpos policiales que, antes de llegar a la primera magistratura, fueron altamente criticados por él y sus círculos cercanos.
“Nuestro programa ‘Menos armas, más seguridad,’ propone la limitación radical de su acceso legal,” continuó el presidente, “Desde ya le solicito a este honorable congreso todo el apoyo para aprobar una ley que nos permita avanzar hacia la prohibición total de tenencia de armas.”
La propuesta fue aplaudida por sus simpatizantes que estaban presentes en el legislativo; sin embargo, ha sido cuestionada por los sectores de la oposición.










