Rubio acusa a Cuba de infiltrar espías en EE. UU. y reivindica el papel de Trump frente a China, Irán y Ucrania

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha defendido este sábado la estrategia de la administración de Donald Trump frente a algunos de los principales desafíos internacionales, desde Cuba hasta Venezuela, pasando por China, Irán y la guerra en Ucrania, al tiempo que ha reivindicado el liderazgo del mandatario estadounidense en materia de política exterior y de seguridad.

En una entrevista concedida a la cadena Fox News, Rubio ha situado a Cuba como una de las principales amenazas para la seguridad nacional estadounidense, ha abogado por mantener la presión sobre el régimen iraní, ha defendido el papel de Washington como posible mediador entre Rusia y Ucrania y ha asegurado que la relación personal entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, constituye un elemento clave para preservar la estabilidad entre ambas potencias.

Rubio ha respaldado un reciente informe elaborado sobre Cuba en el que se alerta de las actividades de inteligencia e influencia atribuidas al Gobierno cubano, y ha asegurado que La Habana ha logrado infiltrarse en instituciones estadounidenses durante décadas.

«Si observas la historia del espionaje en EE. UU., Cuba es el único país que consistentemente ha implantado e incrustado espías en nuestro sistema, sin siquiera pagarles», ha afirmado.

El jefe de la diplomacia estadounidense ha recordado varios casos de infiltración en organismos de inteligencia y ha sostenido que el régimen cubano también ha desempeñado un papel relevante en operaciones de influencia política tanto en América Latina como en EE. UU.

En este sentido, ha defendido que las protestas de los últimos años en territorio estadounidense responden a redes organizadas y financiadas en las que, según ha dicho, Cuba desempeña un papel relevante para ejercer presión sobre responsables políticos estadounidenses.

Asimismo, ha rechazado las críticas que cuestionan el informe y ha insistido en que esta realidad representa una amenaza que no puede ignorarse, al tiempo que ha cargado contra quienes mantienen posiciones favorables hacia La Habana.

«Sé que hay muchas personas en la academia estadounidense, y francamente en la prensa estadounidense, que simpatizan con el régimen cubano», ha señalado, antes de sostener que esa simpatía también se ha dado en distintos momentos dentro de la propia Administración estadounidense.

Respecto a Venezuela, Rubio ha defendido que cualquier proceso de democratización requerirá tiempo debido a las décadas de permanencia del chavismo en el poder y ha explicado que la prioridad inicial pasa por estabilizar el país antes de avanzar hacia una transición política.

En ese proceso, ha considerado imprescindible reconstruir la economía y ofrecer garantías jurídicas que permitan recuperar la inversión extranjera.

«Necesitas tener leyes, reglas y regulaciones en vigor para que los inversores de América y del mundo puedan entrar e invertir de manera segura y crear prosperidad. En última instancia, tienes que tener una transición», ha declarado.

Rubio también ha abogado por una reconciliación nacional que desemboque en elecciones legítimas y ha apuntado a los procesos de transición vividos en Europa del Este tras la caída de la URSS como posibles referencias.

Sobre las relaciones entre Washington y Pekín, el secretario de Estado ha reconocido que ambos países competirán en ámbitos estratégicos, si bien ha defendido la necesidad de mantener canales de diálogo permanentes para evitar una escalada de las tensiones.

A su forma de ver, uno de los principales activos de la actual administración de EE. UU. es precisamente la relación directa entre Trump y Xi Jinping. «La base de eso es la relación que el presidente Trump tiene con el presidente Xi, que es una relación de respeto mutuo y se llevan bien», ha afirmado.

En esta línea, Rubio ha defendido que sería «irresponsable» romper la comunicación entre las dos mayores potencias mundiales, pese a sus diferencias en materia económica, militar y geopolítica.

En este contexto, ha defendido también el giro de la política exterior y económica impulsado por Trump tras considerar que EE. UU. asumió durante años decisiones equivocadas después del final de la Guerra Fría.

«Lo que ven que está haciendo ahora el presidente Trump es reequilibrar esas cosas, en la economía usando aranceles, en la geopolítica usando nuestra presencia en el mundo especialmente en el Hemisferio Occidental», ha señalado.

En lo que a Irán respecta, el secretario ha defendido la actuación de Trump frente a Teherán y ha defendido que la actuación militar estadounidense ha modificado el equilibrio estratégico al debilitar las capacidades defensivas iraníes.

«No creo que el régimen iraní haya enfrentado nunca a un presidente como el presidente Trump, que es alguien que realmente toma medidas de acción», ha manifestado.

Si bien ha reiterado que el objetivo de la Casa Blanca sigue siendo impedir que Irán obtenga armamento nuclaer, el titular del Departamento de Estado ha añadido que el comportamiento del régimen iraní también debe modificarse.

«El régimen tiene que cambiar. El régimen iraní tradicionalmente ha sido expedicionario. En esencia, su visión es que no solo quieren gobernar Irán, sino que quieren gobernar la región», ha argumentado, incidiendo en que la única forma de provocar ese cambio es elevar el coste de esa estrategia.

En relación a la guerra en Ucrania, el secretario ha declarado que EE. UU. seguirá buscando oportunidades para impulsar un proceso negociador entre Moscú y Kiev, aunque ha reconocido que ambas partes mantienen posiciones muy alejadas.

«El presidente ha dejado muy claro que EE. UU. puede desempeñar un papel en lograr el fin de esa guerra. Vamos a seguir explorándolo», ha indicado.

En este sentido, ha reivindicado el papel de Donald Trump como el único dirigente con la capacidad para reunir a ambas partes y ha garantizado que él es «el único líder en el mundo que puede hacer que el lado ruso y el lado ucraniano se sienten a hablar de cómo ponerle fin» al conflicto iniciado en febrero de 2022.

Trump avisa a China y a Rusia que si entregan armas a Irán «sería muy malo» para ambos

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha avisado este viernes a sus homólogos de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, de que no se atrevan a vender armas a Irán porque «iría en contra de sus intereses» aunque también dice ambos le han garantizado que no están efectuando esa clase de operaciones.

Xi Jinping prometió a Trump que su país no estaba participando en modo alguno durante la pasada cumbre que ambos mantuvieron en Pekín. «Me dijo que bajo ninguna circunstancia estaban comprando y vendiendo armas a la República Islámica de Irán, y esa declaración incluye a las compañías chinas», ha explicado el presidente estadounidense en un mensaje publicado en su plataforma digital.

«Teniendo en cuenta nuestra relación, le tomo la palabra. Además, también le estoy haciendo favores muy grandes», ha añadido Trump, sin dar más detalles.

Sobre Putin, «a pesar de la guerra horrible de Ucrania», Trump dice que también ha recibido garantías de lo mismo. El presidente de EE. UU. insiste en que su relación con su homólogo ruso «todavía continúa» porque Putin entiende que EE. UU. «no está vendiendo armas a Ucrania, sino a los países de la OTAN», que están pagando «precio completo» y no tiene «ni idea sobre cómo se redistribuyen» las mencionadas armas.

Con estas declaraciones, el jefe de la Casa Blanca ha querido zanjar que «dos de los grandes países que hablan de vez en cuando sobre Irán no están participando» en el conflicto, pero ha matizado que «si lo hicieran, sería muy malo para ambos, algo que desde luego no iría a favor de sus mejores intereses».

EE. UU. reclama la liberación de un sismólogo nuclear estadounidense detenido en China

El Gobierno de EE. UU. ha reclamado a las autoridades de China la liberación «de inmediato» del sismólogo nuclear estadounidense Chen Youlin, detenido y en prisión preventiva desde noviembre de 2024, tras incluirle en una lista de personas detenidas injustamente.

«EE. UU. ha planteado el caso de Chen directamente a las autoridades chinas, instándolas a que lo pongan en libertad de inmediato. Reiteramos nuestro llamamiento para que le se ponga en libertad», ha señalado un portavoz del Departamento de Estado estadounidense.

Cabe señalar que su situación ha saltado a la palestra después de las denuncias del senador por Massachusetts Edward J. Markey y de que la familia del científico haya hecho público el caso de este científico, que tiene publicaciones sobre pruebas nucleares subterráneas de Corea del Norte y era contratista del Departamento.

En un comunicado, el senador demócrata ha denunciado la «detención injusta» del científico como ejemplo de una «herramienta moralmente reprobable que los gobiernos autoritarios utilizan para eludir el Estado de derecho». «Chen, es uno de esos civiles. El doctor ha estado detenido injustamente por el Gobierno chino desde noviembre de 2024», ha señalado.

«Quiero ser muy claro: Chen no ha sido condenado por ningún delito. Desde su arresto, permanece en prisión preventiva y no tuvo acceso a su abogado durante 434 días. Además, no ha podido comunicarse con su familia desde su detención. Me preocupa profundamente su seguridad y bienestar», ha alertado.

Según ha dicho el político demócrata, Chen es un destacado sismólogo que ha colaborado durante años con colegas chinos, y cuyo trabajo goza «de un amplio reconocimiento».

«Nunca ha tenido una habilitación de seguridad, y su labor es transparente, de carácter académico y se publica y atribuye públicamente», ha afirmado, incidiendo en que la situación que atraviesa el científico daña la colaboración entre EE. UU. y China y «podría disuadir a otros académicos de trabajar con sus colegas en China».

Markey en este sentido ha valorado positivamente que el Departamento de Estado haya incluido el caso de Chen como persona detenida injustamente conforme a la legislación norteamericana.

Así, ha mencionado sus contactos con la Embajada de China en Washington para trabajar en su liberación incidiendo en que seguirá haciendo «todo lo que esté al alcance» para defender la puesta en libertad cuanto antes del sismólogo.

China entrenó a soldados rusos para combatir en la guerra de Ucrania, según la Inteligencia de la UE

Los servicios de Inteligencia de la Unión Europea (UE) han confirmado que China ha entrenado a soldados rusos, algunos de los cuales han sido desplegados posteriormente en el frente de guerra en Ucrania, según han informado este viernes altos cargos del Servicio de Acción Exterior Europea (SEAE).

Según esas mismas fuentes, el entrenamiento se llevó a cabo en varias instalaciones en territorio chino y habría implicado a «centenares» de soldados rusos, algunos de los cuales habrían acabado combatiendo en la invasión de Ucrania, «en contra de los intereses colectivos» de la UE.

Según el SEAE, este hecho contradice las declaraciones previas de Pekín, que hasta ahora había negado cualquier implicación militar directa en el conflicto de Ucrania.

El asunto será abordado en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores que tendrá lugar el próximo lunes en Luxemburgo, en la que los jefes diplomáticos de los Veintisiete mantendrán un debate más general sobre cuestiones de política exterior y de seguridad, así como en la dependencia de la industria de defensa europea de actores económicos chinos.

China critica los «círculos pequeños» tras acuerdos de EE. UU., India, Japón y Australia en vigilancia marítima

Las autoridades de China han criticado este martes los «círculos pequeños» de países, tras la cita de los países del Quad, que forman EE. UU., India, Japón y Australia, que han llegado a acuerdos sobre vigilancia marítima y para un marco general para minerales críticos.

«Siempre hemos creído que la cooperación entre países debe contribuir a promover la paz, la estabilidad y la prosperidad regionales, y no debe ir dirigida contra terceros», ha afirmado la portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning, en rueda de prensa recogida por el diario ‘Global Times’.

«No apoyamos los ‘círculos pequeños’ exclusivos ni la confrontación entre bloques, y ninguna forma de cooperación debe socavar la confianza mutua y la colaboración entre los países de la región», ha añadido.

De esta forma ha reaccionado Pekín a los acuerdos alcanzados por los países de Quad, la alianza en el Indo-Pacífico formada por EE. UU., India, Japón y Australia, que en una cumbre en Jaipur han pactado elevar la cooperación en materia de vigilancia marítima, un marco general para minerales críticos, así como un proyecto de infraestructura portuaria, con planes para instalaciones conjuntas en Fiyi.

Washington ha descrito la alianza, que se reúne por tercera vez en apenas año y medio, como «un eje central y una piedra angular» de la estrategia global de la Casa Blanca. El grupo se percibe internacionalmente como una herramienta de oposición y contrapeso a la influencia de China en la región del Indo-Pacífico.

EE. UU. anuncia una serie de acuerdos con China, incluido que «Irán no puede tener armas nucleares»

La Casa Blanca ha informado este domingo de una serie de acuerdos alcanzados durante la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a China, incluido un consenso sobre que «Irán no puede tener armas nucleares», la desnuclearización de Corea del Norte o pactos comerciales.

«Los dos líderes han acordado que Irán no puede tener armas nucleares, han pedido la reapertura del estrecho de Ormuz y coinciden en que no se puede permitir que ningún país ni organización cobre peajes», ha explicado la Presidencia estadounidense en referencia a las conversaciones entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping.

En cuanto a Corea del Norte, Xi y Trump «han confirmado su objetivo común de desnuclearizar Corea del Norte», una expresión habitualmente utilizada con el formato «desnuclearización de la península de Corea» para incluir a Corea del Sur, aunque en este caso menciona únicamente a Corea del Norte.

A nivel comercial Washington destaca que Trump «ha negociado una serie de compromisos que incrementarán los empleos bien pagados en EE. UU. y abrirán mercados para los productos de EE. UU.».

China comprará 200 aviones Boeing para las aerolíneas chinas, productos agrarios por valor de USD$ 17.000 millones anuales en 2026, 2027 y 2028, renovará las licencias para la exportación de más de 400 factorías cárnicas y hará por levantar todas las suspensiones a industrias cárnicas estadounidenses. También recuperará la importación de aves siempre que las autoridades comprueben la ausencia de gripe aviar.

«China resolverá las preocupaciones de EE. UU. por el déficit en la cadena de suministro de las tierras raras y otros minerales críticos, tales como el itrio, el escandio, el neodimio e el indio», ha explicado la Casa Blanca. También «resolverá las preocupaciones de EE. UU. por la prohibición y las restricciones a la venta de tierras raras y el procesamiento de equipo y tecnologías».

Asimismo se ha pactado la creación de dos organismos para «optimizar la relación económica bilateral: la Junta de Comercio EE. UU.-China y la Junta de Inversiones EE. UU.-China». Estos acuerdos «históricos (…) mejorarán la estabilidad y la confianza en los negocios y los consumidores de todo el mundo», ha resaltado el comunicado de la Casa Blanca.

Taiwán entiende que la postura de EE. UU. sobre la isla «no ha cambiado» tras la visita de Trump a China

El Gobierno de Taiwán ha trasladado este sábado su convencimiento de que la posición de EE. UU. sobre el estatus de la isla frente a las reclamaciones históricas de soberanía formuladas por China «no ha cambiado» en lo más mínimo tras la cumbre de esta semana en Pekín entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping.

Mientras regresaba de China esta pasada noche, Trump ha confirmado que Taiwán ha ocupado buena parte de sus conversaciones. EE. UU., cabe recordar, se ha mostrado siempre de puertas hacia afuera como defensor de la política unificación nacional china sobre la isla, pero extraoficialmente apuesta por preservar el estatu quo actual; uno en el que Taiwán defiende históricamente su independencia respecto de Pekín. EE. UU. tiene incluso un acuerdo de compraventa de armas con Taiwán, pero jamás ha reconocido oficialmente su independenicia.

Trump ha subrayado que «no alcanzó ningún compromiso» sobre este asunto y ha adelantado que tomará «próximamente» una decisión al respecto, antes de ahondar en que «no cree» que en estos momentos exista un riesgo de conflicto en torno a la isla. «Creo que estaremos bien», ha destacado el inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha esgrimido que Xi «no quiere ver una guerra» ni «un movimiento de independencia» en Taiwán, al tiempo que ha declinado comentar si Washington defendería a Taiwán en caso de conflicto.

Dicho esto, la Presidencia taiwanesa ha insistido que «la República de China» —nombre oficial de las autoridades taiwanesas— «es un país democrático soberano e independiente» que «agradece al presidente Trump su continuo apoyo a la seguridad en el estrecho de Taiwán desde su primer mandato», según ha explicado la portavoz presdencial Karen Kuo.

«Las ventas de armamento entre Taiwán y EE. UU. no solo reflejan el compromiso de seguridad de EE. UU. con Taiwán, tal como se estipula en la Ley de Relaciones con Taiwán, sino que también sirven como elemento de disuasión mutua contra las amenazas regionales», ha añadido la portavoz del presidente taiwanés, Lai Ching Te.

«Taiwán espera seguir trabajando con EE. UU. bajo los firmes compromisos de la Ley de Relaciones con Taiwán, colaborando con amigos y aliados democráticos globales para abordar conjuntamente los riesgos que representan los estados autoritarios para la seguridad geopolítica, el orden mundial y la estabilidad», ha concluido el comunicado.

Donald Trump logró avances comerciales y arancelarios con China tras una histórica cumbre en Pekín

Trump anunció avances comerciales con China tras su cumbre con Xi Jinping, incluyendo compras agrícolas y acuerdos aeronáuticos.

De Derecha Diario

La cumbre celebrada esta semana entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, concluyó con importantes avances comerciales que la Casa Blanca considera un triunfo de la estrategia económica impulsada por Washington en los últimos años.

Aunque todavía no se conocen todos los detalles técnicos, ambos gobiernos confirmaron un acuerdo preliminar para reducir aranceles sobre determinados »productos relevantes» y ampliar el comercio bilateral en sectores estratégicos.

El anuncio fue realizado este sábado por el Ministerio de Comercio chino, que informó la creación de un nuevo »Consejo de Comercio e Inversiones», destinado a servir como mecanismo permanente de diálogo entre las dos mayores economías del mundo.

Según Pekín, ambas partes acordaron »en principio» avanzar hacia reducciones arancelarias mutuas en productos que generan preocupación para ambos países, aunque por el momento no se especificaron porcentajes ni fechas de entrada en vigor.

La visita de Trump, la primera de un presidente estadounidense a China en casi una década, fue seguida de cerca por los mercados internacionales y por analistas políticos, debido a la tensión comercial acumulada entre ambas potencias durante los últimos años. Sin embargo, el encuentro dejó señales claras de distensión y abrió una nueva etapa de negociaciones orientadas a fortalecer el intercambio económico.

Donald Trump anunció que llegaron a un acuerdo con China para eliminar restricciones arancelarias mutuas y varias compras de diversos productos clave
Donald Trump anunció que llegaron a un acuerdo con China para eliminar restricciones arancelarias mutuas y varias compras de diversos productos clave

Uno de los puntos centrales de la cumbre fue el compromiso chino de incrementar significativamente las compras de productos estadounidenses. Trump y sus asesores aseguraron que Pekín aceptó adquirir 200 aeronaves de la compañía Boeing, con la posibilidad de ampliar el número en futuras negociaciones. El acuerdo representa un fuerte impulso para la industria aeronáutica estadounidense y para miles de empleos vinculados al sector manufacturero.

Además, la administración republicana anunció que China incrementará la compra de productos agrícolas estadounidenses por más de 10.000 millones de dólares. El presidente destacó especialmente este aspecto durante declaraciones realizadas a bordo del Air Force One tras abandonar Pekín. »Nuestros agricultores van a estar muy contentos», afirmó Trump, aludiendo al impacto positivo que el acuerdo podría tener en el sector rural estadounidense.

Durante años, Trump sostuvo que China mantenía prácticas comerciales desleales que perjudicaban a la economía norteamericana. Desde su llegada a la Casa Blanca, impulsó una política de presión basada en aranceles y re-negociaciones comerciales con el objetivo de reducir el déficit y aumentar las exportaciones estadounidenses. Los avances logrados en Pekín son interpretados por sus aliados como una confirmación de que la estrategia de firmeza frente a China comenzó a dar resultados concretos.

Uno de los puntos más destacados de las charlas fue el acuerdo para que China adquiera más de 200 aeronaves de la compañía Boeing
Uno de los puntos más destacados de las charlas fue el acuerdo para que China adquiera más de 200 aeronaves de la compañía Boeing

Otro de los acuerdos alcanzados involucra a la industria aeronáutica y tecnológica. Según el comunicado difundido por el gobierno chino, Washington garantizará el suministro de motores y piezas de aeronaves a China, mientras Pekín ampliará sus compras de aviones fabricados en Estados Unidos. También trascendió que ambas partes discutieron la venta de chips avanzados producidos por empresas estadounidenses como Nvidia, un tema sensible debido a las restricciones tecnológicas y a la competencia estratégica entre ambos países.

Si bien las autoridades chinas evitaron dar demasiados detalles públicamente, la Casa Blanca presentó el viaje como una victoria diplomática y económica. Trump llegó a Pekín con el objetivo de obtener compromisos comerciales concretos y reforzar la posición estadounidense frente a una relación bilateral cada vez más compleja. El resultado de la cumbre permitió mostrar avances en sectores clave como agricultura, aviación, energía y tecnología médica.

Analistas internacionales consideran que, pese a los acuerdos anunciados, las diferencias estructurales entre Washington y Pekín continuarán. Estados Unidos y China mantienen una intensa competencia geopolítica y tecnológica, además de desacuerdos sobre comercio, seguridad y acceso a mercados. Sin embargo, la reunión entre Trump y Xi demostró que ambas potencias todavía tienen interés en preservar una relación económica mutuamente beneficiosa.

El presidente Trump anunció que el viaje a China representó una enorme victoria en materia diplomática y comercial
El presidente Trump anunció que el viaje a China representó una enorme victoria en materia diplomática y comercial

Para la administración Trump, el principal valor político de la cumbre radica en haber conseguido concesiones económicas concretas mediante una postura negociadora dura. Mientras gobiernos anteriores buscaron acuerdos sin grandes resultados visibles, el presidente estadounidense logró que China aceptara discutir reducciones arancelarias y aumentara las compras de productos estadounidenses.

Aunque todavía resta conocer los detalles definitivos de los acuerdos, la visita dejó una señal clara: Washington y Pekín buscan evitar una escalada comercial y mantener abiertos los canales de diálogo. Para Trump, el encuentro en China representa además una oportunidad para consolidar su imagen como negociador internacional y defensor de los intereses económicos de Estados Unidos.

Trump confirma que habló con Xi sobre la venta de armas a Taiwán y descarta una guerra

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha confirmado este viernes que habló con su homólogo de China, Xi Jinping, sobre la posible venta de armas a Taiwán, muy criticada por Pekín, y ha descartado la posibilidad de un conflicto por el control de la isla, tras una visita de tres días a China.

«Xi y yo hablamos mucho sobre Taiwán», ha señalado en declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One, desde donde ha ensalzado su «muy buen entendimiento» con Xi y ha resaltado que aún no ha adoptado una decisión sobre la citada venta de armas a Taiwán, un tema que fue tratado durante su desplazamiento a Pekín.

Así, ha subrayado que «no alcanzó ningún compromiso» sobre este asunto y ha adelantado que tomará «próximamente» una decisión al respecto, antes de ahondar en que «no cree» que en estos momentos exista un riesgo de conflicto en torno a la isla. «Creo que estaremos bien», ha destacado Trump.

Asimismo, ha esgrimido que Xi «no quiere ver una guerra» ni «un movimiento de independencia» en Taiwán, al tiempo que ha declinado comentar si Washington defendería a Taiwán en caso de conflicto.

«Eso es algo que solo sabe una persona: yo», ha dicho el mandatario, que ha desvelado que esta pregunta se la ha formulado el propio Xi. «Me lo ha preguntado y le he dicho que no hablo de eso», ha apostillado.

EE. UU. asegura que Trump y Xi comparten la posición sobre Ormuz y que Irán «nunca tenga un arma nuclear»

La Casa Blanca ha señalado este jueves que el presidente de EE. UU., Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, han coincidido durante su primera reunión en la visita oficial a Pekín en la libre navegación por el paso de Ormuz, rechazando que se cobre un recargo por transitar la zona, al tiempo que ambos han apoyado el principio de que Irán «nunca tenga un arma nuclear».

«Ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para apoyar el libre flujo de energía. El presidente Xi también dejó clara la oposición de China a la militarización del estrecho y a cualquier intento de cobrar peaje por su uso, y expresó interés en comprar más petróleo estadounidense para reducir la dependencia de China del estrecho en el futuro», ha indicado la Casa Blanca en un comunicado tras el primer cara a cara entre los líderes de las dos superpotencias, en la primera jornada de la visita de Trump a Pekín.

Sobre la situación en Irán, donde las negociaciones entre Washington y Teherán se encuentran estancadas desde hace un mes, la Casa Blanca ha subrayado que ambos países «acordaron que Irán nunca puede tener un arma nuclear».

Cabe señalar que, en la primera jornada de la visita oficial de Trump a China, la primera de un mandatario estadounidense desde 2017, Trump ha apostado por que Washington y Pekín trabajen para construir un futuro «próspero» y «de cooperación», en base a los «valores compartidos» por ambos pueblos como «el trabajo duro, el coraje y el logro».