¿Es Guárico el estado con mas pobreza de Venezuela? Hablemos un poco de libertad y pobreza

Génesis N. Rodríguez G., economista de la UCV, coordinadora local de EsLibertad Venezuela

La mejor opción para los países pobres es apoyarse en la idea básica de que cuando los mercados son libres y los incentivos adecuados, la gente puede encontrar la solución a sus problemas sin necesidad de limosnas del extranjero ni de sus propios gobiernos.

Génesis N. Rodríguez G.

Comenzare hablando de la pobreza con este fragmento que me gustó mucho desde que lo leí hace semanas, tomado del libro “Repensar la pobreza” de los autores Abhijit V. Banerrjee y Esther Duflo: “En lugar de discutir la mejor manera de luchar contra la diarrea o el dengue, muchos de los expertos más influyentes tienen fijación con las «grandes preguntas»: ¿cuál es la causa principal de la pobreza? ¿Hasta qué punto debemos creer en el mercado libre? ¿La democracia es buena para los pobres? ¿Cuál es el papel que puede tener la ayuda al desarrollo?» Y otras de este estilo.

Jeffrey Sachs, asesor de Naciones Unidas, director del Earth Institute en la Universidad de Columbia de Nueva York y uno de estos expertos, tiene respuesta para todas estas preguntas: los países pobres lo son porque son calurosos, poco fértiles, están infestados de malaria y a menudo carecen de salidas al mar, lo que dificulta que sean productivos por falta de una gran inversión inicial que les ayude a ocuparse de estos problemas endémicos. Pero estos países no pueden financiar las inversiones precisamente porque son pobres se encuentran inmersos en lo que los economistas llaman la «trampa de la pobreza». Mientras no se haga algo contra estos problemas, ni la democracia ni el mercado libre les aportarán gran cosa.

Por eso la ayuda externa resulta fundamental, ya que, gracias a ella, los países pobres pueden invertir en estas áreas críticas, haciéndolos más productivos e iniciando un círculo virtuoso. Los ingresos que se generen, que serán más elevados, permitirán nuevas inversiones y así continuará una espiral favorable.

En su best-seller de 2005, El fin de la pobreza, Sachs argumenta que si los países ricos aportasen 195.000 millones de dólares al año en cooperación entre los años 2005 y 2025, al final de este periodo la pobreza podría haber desaparecido completamente. Sin embargo, otras voces también influyentes creen que todas las respuestas de Sachs son erróneas. William Easterly, enfrentado a Sachs desde el otro extremo de Manhattan, en la Universidad de Nueva York, se ha convertido en una de las figuras públicas más destacadas en la oposición a la ayuda internacional, a raíz de la publicación de dos libros, En busca del crecimiento y The White Man’s Burden. Y otra voz que se ha unido recientemente a la de Easterly es la de Dambisa Moyo, autora del libro Dead Aid y economista que había trabajado anteriormente en Goldman Sachs y en el Banco Mundial. Estos dos autores sostienen que la ayuda hace más mal que bien, al disuadir a la gente de buscar soluciones propias, al corromper y socavar las instituciones locales y al crear un lobby formado por las ONG que tiende a perpetuarse.

La mejor opción para los países pobres es apoyarse en la idea básica de que cuando los mercados son libres y los incentivos adecuados, la gente puede encontrar la solución a sus problemas sin necesidad de limosnas del extranjero ni de sus propios gobiernos. De ese modo, los pesimistas de la ayuda se consideran bastante optimistas respecto a cómo funciona el mundo. Para Easterly no existen las denominadas trampas de la pobreza. Llegados a este punto, ¿a quién debemos creer? ¿A quienes afirman que la ayuda resolverá el problema o a quienes aseguran que empeorará la situación? El debate no puede ser resuelto de forma abstracta. Se necesitan evidencias, pero desafortunadamente los datos que se suelen utilizar para responder a estas grandes preguntas no inspiran confianza.

La pobreza en Venezuela ha aumentado significativamente en los últimos años debido a una combinación de factores como la crisis económica, la inflación, descontrolada, la falta de inversión en infraestructura y servicios básicos, la corrupción, y las políticas gubernamentales. Fuentes como el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida ( ENCOVI) suelen proporcionar datos actualizados sobre la pobreza en el país. En el caso específico del Estado Guárico la pobreza también ha aumentado, afectando principalmente a las zonas rurales y a las comunidades mas vulnerables. La falta de oportunidades laborales, la escasez de servicios básicos como agua potable y electricidad, y la inseguridad alimentaria son algunos de los factores que contribuyen a la pobreza en la región.

En cuanto a los municipios más pobres o con pobreza extrema en Guárico, esta información puede variar dependiendo de los criterios utilizados para medir la pobreza. Sin embargo, algunos municipios que suelen ser identificados como los más afectados por la pobreza son San Gerónimo de Guayabal, El Socorro, Leonardo Infante y Francisco de Miranda.

De acuerdo con las metodologías internacionales de evaluación utilizadas por la comunidad humanitaria en crisis y emergencias, las organizaciones aliadas de HumVenezuela siguen un modelo de medición de los impactos de la EHC construido por consensos, en cinco sectores (condiciones de vida, alimentación, agua y saneamiento, salud y educación básica), que tiene un alcance nacional y por estados del país. Este modelo comprende mediciones de la escala, severidad, intensidad y profundidad de la EHC, que permiten presentar estimaciones de las personas en necesidad, sus agrupaciones por niveles de severidad y la relación de su situación con las capacidades caídas de sistemas, programas, bienes y servicios, como producto de los factores que originan la EHC.

En cada medición anual se realiza un análisis de las fuentes de información demográfica disponibles, utilizando hasta la actualidad las proyecciones estimadas por CELADE (División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL), publicadas en 2019. Para la distribución de la población por estados, a partir de 2023 se comenzaron a realizar análisis estadísticos basados en data censal y otras estimaciones pasadas de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) de 2020 y 20219, que también de basan en proyecciones de CELADE. En esta medición se utilizaron las proyecciones de población de CELADE para Venezuela correspondientes al año 2023, la cual fue estimada en un total de 28.838.496 de personas.

Pudimos observar, en un rango de tres niveles (bajo, medio y alto), se clasificaron los estados por la población afectada en cada dimensión. En tanto todas las afectaciones tienen impactos severos en la vida de las personas, la clasificación solo tiene el propósito de realizar un abordaje integrado de perfiles de afectación. La clasificación arrojó que 8 de los 20 estados mostraron hasta 6 dimensiones donde las poblaciones en necesidad alcanzan niveles altos. En orden alfabético, estos fueron Anzoátegui, Apure, Bolívar, Falcón, Guárico, Miranda, Monagas y Táchira. Podemos ver como el Estado Guárico esta entre los 8 mas afectados en casi todas las dimensiones que se evaluaron, sobre todo en altos números de violencia y la irregularidad de la asistencia escolar, es importante que haga énfasis aquí en la parte educativa, aunque estemos hablando de pobreza el no poseer niveles altos de educación influye de manera directa para medir la pobreza. El Estado Guárico aparece entre los principales Estados del país con personas en necesidades críticas, y según los anteriores informes para 2023 fue aumentando de critico a severa la situación, cifras que nos indican que las políticas públicas no están siendo ejecutadas de la mejor manera por los organismos correspondientes, aparte de muchos otros factores que están influyendo para agudizar aún más la pobreza en el Estado llanero.

Las causas de la pobreza y la desigualdad, un debate sin sentido

Por Roymer Rivas, Coordinador Local de Estudiantes por la Libertad Venezuela

Siempre escuchamos a los intelectuales socialistas y seguidores hablar de la pobreza y la desigualdad; en Venezuela, escuchamos mensajes tipo: «que las causas de la pobreza son por capitalistas burgueses 100% anti-revolucionarios engendrados por el Diablo», «que hay que buscar la igualdad», o frases similares. De hecho, por tan solo citar un ejemplo, hace un tiempo atras la economista socialista —chavista— Pasqualina Cursio escribió un artículo titulado “Nuestra América: La más desigual” en donde afirma que el capitalismo es el sistema más desigual que existe y, por tanto, como “la desigualdad es la causa principal y determinante de la pobreza del mundo”, es también el causante de la pobreza mundial.

Muchos respetados académicos en el mundo han caído en este juego de manipulación y comienzan a debatir sobre “las verdaderas causas de la pobreza”; en Venezuela también se han dejado llevar por este tipo de discusiones, la oposición institucional –entiéndase “partidos políticos igual de socialistas o, en el mejor de los casos, funcionales al régimen”–, y los liberales hacen que el debate gire en torno a “cuáles son las causas de la pobreza y/o la desigualdad”. Sin embargo, esto es una equivocación, las premisas del debate están erradas y, por consiguiente, hay que cambiarlas.

En principio, debo aclarar que ningún ser humano es igual, cada persona es un ser singular, único e irrepetible y posee, además del conocimiento formal, uno del tipo practico –tácito e inarticulable– que le lleva a valorar su entorno de forma distinta; por lo que, además, los gustos y preferencias no solo son diversos, sino que hasta contradictorios en muchos casos. Por esta razón, buscar una igualdad material –igualdad de hecho–, es contra natura, una aberración que tiene consecuencias nefastas. La única igualdad real que debemos buscar, es la igualdad de trato, esto es, igualdad ante la ley.

Entendiendo que un debate en torno a las desigualdades sociales no tiene sentido alguno, dado que, gracias a Dios, todos somos diferentes y siempre existirán desigualdades –ya que forma parte de la naturaleza humana–, paso al siguiente punto: la pobreza.

Cuando se habla de pobreza, no se refieren a otra cosa más que a la escasez o carencia de una determinada cosa que, teniéndola, ayudaría a satisfacer una determinada necesidad. Ahora, comprendiendo esto, a priori, concluimos que la pobreza es el estado natural del ser humano –aludiendo a Hobbes, este estado natural es invivible–; el hombre, en su estado natural, no cuenta con recursos en abundancia, se muere y mueren todos los que le rodean; por consiguiente, la pobreza es incausada –no tiene causas–.

En este punto alguien podría decir que “el hombre cuenta con los recursos naturales”, y esto no es del todo cierto; el entorno está –existe–, pero es la acción racional del hombre –tanto consciente como inconsciente– la que permitirá que el mismo las aproveche; y según las acciones que ejecute, tendrá éxito o no en la satisfacción de su necesidad; es decir, sin acción –trabajo–, no se puede salir de la pobreza. En su estado natural, un hombre con hambre no puede satisfacer su necesidad, pero si el hombre está cerca de un rio y se fija que puede pescar, es el trabajo y el esfuerzo –acción– lo que más tarde le dará qué comer –en este caso, pescados–.

Por el contrario, la riqueza no es natural y, por ello, tiene causas; y estas causas son, la propiedad privada, la libertad, el trabajo, la responsabilidad y los intercambios voluntarios –indisociables los unos de los otros–. Sólo las sociedades libres, en donde se respeta y protege la propiedad, donde el individuo es dueño del fruto de su trabajo y se hace responsable de las consecuencias, negativas o positivas, de las acciones que ejecute, son las que progresan.

De manera que no tiene sentido discutir sobre las causas de la pobreza, acerca de lo que hay que discutir es sobre las causas de la riqueza y, si se quiere, las causas por las cuales una sociedad no genera riqueza. Esto es lo sensato y verdaderamente importante; la riqueza es causada y lo causa el trabajo del hombre –actuando conforme a sus fines y haciéndose responsable de dichas acciones–.

Por otro lado, muchos piensan que la razón de riqueza de algunos es la pobreza de otros, que la economía es un juego de suma cero en donde nadie gana y, así pues, los que ganan es porque roban a otros; en otras palabras, piensan que unos son ricos a costa de otros. Y esto es una colosal falacia en la medida en que –repito– la riqueza, que no es natural, proviene del trabajo y del libre contrato –que, a su vez, deriva de la propiedad privada–. Cuando dos personas intercambian algún bien o servicio, ambas ganan; dado que el valor es subjetivo.

Si yo intercambio una paca de harina pan por un libro; es porque el libro vale más para mí que lo que vale la paca de harina y, al mismo tiempo, la paca de harina vale más para la otra persona que lo que vale el libro; por tanto, ambos ganamos.

Podríamos encontrarnos con alguien que diga que “algunos si se vuelven ricos a costa de otros” –por ejemplo, estafando–; y tiene razón, si hay inescrupulosos que, con tal de alcanzar sus fines, dañan a otros; sin embargo, para que esto pueda suceder, ya debe haber riqueza previa, un infame no puede robar algo que no existe; y con esto quiero decir que, lo que hizo esa persona no fue “crear riqueza”, sino “robarla”; que no es lo mismo. Si hacemos retrospectiva, nos encontraremos con que había un punto en donde no existía riqueza –puesto que la pobreza es el estado natural del hombre–, entonces, ¿Cómo se creó riqueza a partir del robo si la misma no existía? El robo no crea riqueza, eso es una falacia, la riqueza primero debe existir para luego poder ser robada; y para que exista la riqueza debe ser creada, y la misma se crea con el trabajo.

En resumen, al contrario de como afirman muchos, la riqueza no es resultado del robo, sino que es resultado de los intercambios voluntarios a valores subjetivos, que parten del respeto a la propiedad, y del trabajo. En adición, invito a los lectores a invertir el debate, puesto que discutir sobre la pobreza no tiene sentido alguno en la medida en que es la condición natural del hombre, una discusión juiciosa debe girar en torno a “cuáles son las causas de la riqueza” y “por qué razón no genera riqueza la sociedad”.

Diosdado Cabello: “El que no vota, no come”

En un acto de campaña, en el estado Bolívar, el diputado a la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente y además segundo al mando del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, le dijo a los presentes que si quieren comida, tienen que ir a votar en las legislativas pautadas para el próximo 6 de diciembre, “el que no vota, no come. Pa’l que no vote, no hay comida.” Cabello además agregó, con tono de burla, que iban a tomar medidas, jugando con el estómago de la gente, para asegurarse que vayan a formar parte de la farsa electoral, “(al que no vote) se le aplica una cuarentena ahí, sin comer.”

De acuerdo a las Naciones Unidas, que es un organización que sigue reconociendo a Nicolás Maduro y a lo largo de su mandato ha demostrado una estrecha relación con él, Venezuela es un país que sufre de hambruna, y otros organismos como la FAO (de la misma organización), que en el pasado le dieron un reconocimiento, a pesar de la escasez que ya se vivía, a Venezuela por su supuesta lucha en contra del hambre, lleva ya varios años colocando a Venezuela como un país con un hambre creciente que está causando desnutrición, y una mayor tasa de mortalidad en recién nacidos.

Cabello utiliza la situación de miseria a la cual han sido sometidos los venezolanos, producto de las políticas de violación a la propiedad privada y castigo al empresario que se han llevado a cabo, para que los ciudadanos se vean en la obligación de asistir al evento electoral que, hasta el momento, la comunidad internacional ha dicho no reconocerá.

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