El valor de cuestionar: Por qué es importante hoy en día

Por Valentina Gómez, economista y coordinadora local de EsLibertad Venezuela.

Todo el proceso de cuestionarnos, de reflexionar y de hacernos preguntas para comprender el mundo que nos rodea proviene de una disciplina, la filosofía.

Hace exactamente un año yo no hubiera entendido la importancia de esta disciplina. Para mí hablar de filosofía era imaginarme a un señor con barba larga y unos 80 años, que venía más de la experiencia que del razonamiento. Apreciaba más la psicología que la filosofía. En aquel entonces no sabía que la filosofía era la raíz de la psicología. Luego de investigar descubrí que el nacimiento de la psicología, la sociología, la economía y todas las demás disciplinas son una subdivisión de aquellas preguntas que nos hicimos en algún momento para poder relacionarnos mejor con el mundo, para descubrir nuestro propósito, en pocas palabras, para satisfacer nuestra necesidad de supervivencia en el entorno.

Todo lo que el ser humano hace o piensa, es en busca de satisfacer sus necesidades. En este sentido, Abraham Maslow estableció una jerarquía en las necesidades de los seres humanos, buscando explicar por qué ciertas necesidades nos impulsan:

  1. Necesidades fisiológicas: son las más ignoradas por ser cotidianas, pero son la base de muchas actividades económicas, si no se satisfacen nuestra vida corre peligro. Algunos ejemplos son: (i) necesidad de alimentación; (ii) necesidad de aire puro; (iii) necesidad de descanso; (iv) necesidad de sexo o reproducción.
  2. Necesidades de seguridad: desde el nacimiento buscamos la seguridad en nuestros padres, a nivel emocional y/o físico, son nuestra garantía de que estaremos bien. Es la razón del porqué cuando somos abandonados por una de nuestras figuras que representan seguridad tenemos problemas de inseguridad o un miedo a la pérdida, lo que hace más fácil generar una dependencia emocional.
  3. Necesidades de pertenencia y amor: somos seres sociales, lo que significa que tenemos una necesidad por pertenecer en un grupo, por lo que en ocasiones la necesidad de pertenecer nos puede llevar a adaptarnos al entorno.
  4. Necesidades de estima: es la necesidad del equilibrio en el ser humano, dado que se constituye en el pilar fundamental para que el individuo se convierta en el hombre de éxito que siempre ha soñado, o en un hombre abocado hacia el fracaso, el cual no puede lograr nada por sus propios medios.
  5. Necesidad de autorrealización: los seres humanos necesitamos sentir que hemos desarrollado nuestro potencial. Buscaremos para eso nuestro propósito o aquella actividad donde más nos destacamos para sentir la autorrealización y pertenencia en un entorno.

¿Por qué es importante cuestionar?

Tal vez pienses que la filosofía no está presente en tu vida o que ya no necesitas cuestionarte ningún punto porque ya todo se resolvió. Así, durante años has dejado que otras mentes te guíen y te digan lo que está bien y nunca lo has puesto en duda. Por ejemplo: has repetido «No estés tan seguro: nadie puede estar seguro de nada» como lo dijo David Hume; o «Eso fue una mala acción, pero es algo humano, nadie es perfecto en este mundo» como lo dijo Agustín; o tal vez esta te suena «No puedo probarlo, pero siento que es verdad», pues lo obtuviste de Kant. Estabas repitiendo todas estas frases sin preguntarte su origen, sin preguntarte «¿Por qué lo dijeron?»

Lo cierto es que así repites todo lo que escuchas o miras. Luego de leer realizate preguntas, indaga más a fondo sobre el tema, incluso busca puntos contrarios a lo que leíste, si escuchas algo, intenta no repetir, primero investiga y luego puedes compartir lo que aprendiste, pero debemos entender el origen de lo que repetimos para no seguir duplicando una información falsa —estamos sumamente acostumbrados a compartir información falsa—.

Además, nuestra mente, como decía Ayn Rand, es como una computadora, una computadora más compleja que la que los hombres pueden construir, y su función principal es la integración de tus ideas. Es programada por nuestra mente consciente, te explicaré:

Si no alcanzamos convicciones firmes, nuestro subconsciente está programado a entregarse al poder de ideas que no sabemos que hemos aceptado, pero aún genera emociones de acuerdo con los valores que ha recibido. Si programamos nuestra mente mediante el pensamiento consciente, conoceremos la naturaleza de nuestros valores y emociones; de no hacerlo, quiere decir que seremos más emocionales que lógicos.

«Un hombre controlado por las emociones es como un hombre controlado por una computadora cuyas impresiones no puede leer. No sabe si su programación es verdadera o falsa, correcta o incorrecta, si está destinada a llevarlo al éxito o a la destrucción, si sirve a sus objetivos o a los de algún poder malvado e incognoscible. Está ciego en dos frentes: ciego al mundo que lo rodea y a su propio mundo interior» Escribió Ayn Rand en su libro, «Filosofía: Quien lo necesita».

Finalizo con advertir que todo ser humano que no está interesado en la filosofía recibirá sus principios del entorno que lo rodea: escuelas, universidades, libros, revistas, películas, etc. La consecuencia de esto es poner en manos de otros tu autoprotección, correr el riesgo de ser controlado por un gurú o dictador, para evitarlo no entregues tu autonomía, cuestiona.[*]


[*] Este artículo fue publicado también en el Blog de la autora, en médium. Puede acceder presionando aquí.

¿Cómo se resume una vida? Algunas reflexiones sobre la vida

Por Roymer Rivas, coordinadores local senior de EsLibertad Venezuela y teórico del Creativismo Filosófico.

En una oportunidad me encontraba conversando con un buen amigo, un señor de la tercera edad con quien siempre tenía intercambios profundos y amenos, en el fondo de su casa, debajo de un viejo techo de láminas de zinc, diagonal a un árbol de guanábana y sentados en sillas más o menos desgatadas, con unos cuantas reparaciones. Mientras jugaba con un palo cualquiera en sus manos, me contó una de sus anécdotas que decía más o menos lo siguiente:

En el pueblo que vivía, una vez un camión atropelló a un perro callejero. El camión siguió de largo, mientras el perro, con todo y sus huesos rotos, como pudo se arrastró chillando hasta la orilla y se acostó agonizante del dolor. Todo el mundo se lamentó por el perro, pensaban que moriría, yo pensé que el perro iba a morir. Pero al pasar los días, veía cómo el animal casi inmóvil se lamía sus heridas y, después de unas cuantas semanas, en donde algunos le llevaban comida, el perro comenzó a andar. No murió.

Me pareció una buena historia, se presta para muchas interpretaciones, sin embargo, la cuestión no terminó allí. Después de terminar la historia, prosiguieron unos segundos de mutuo silencio que fueron interrumpidos con estas palabras: “Y entonces, ¿Cómo se sostiene la vida?” —preguntó—. Pasaron muchas posibles respuestas por mi cabeza, pero ninguna tan brillante como la que dio él mismo en ese entonces. Después de observarlo, le pregunté: “¿Qué dice usted?”, y respondió repitiendo dos veces: “¡La vida se sostiene con vida!”. Estas palabras son demasiado obvias, pero por serlo no había reparado en esa reflexión, precisamente por eso es que es brillante. El tiempo pasó y, sin él saberlo, la expresión se convertiría en parte transversal de mi sistema de creencias hasta el día de hoy, y posiblemente hasta que muera. Absolutamente todo lo que nos rodea es un sistema y muchas veces —por no decir: siempre— forma parte de un sistema más grande; como tal, se encuentra siempre en movimiento e intercambios; es por ello que, a mi juicio, el principio que mueve el mundo es la vida. La vida es movimiento. La única diferencia entre las distintas “vidas” que podamos encontrar es su modo de ser y/o existir; por ejemplo, la vida del human es “vida human” porque éste puede asignar un significado a ella y a lo que le rodea, el human puede hacerse con intencionalidad en su existir, siempre en busca de un objetivo; la vida de cualquier otra criatura es suya, a su modo de ser; si vemos la “vida” como normalmente lo vemos, una piedra no podría estar viva, pero en el momento que ampliamos el foco y lo vemos como un sistema que a su vez es parte de un sistema más grande, la cosa cambia. Pero, ¿Adónde quiero llegar con esto?

Algunos se preguntan —y vaya que me he encontrado con ésta pregunta—: ¿Cuál es el fin de la vida? (…) Pues, permítame decirle que “la vida” no tiene fines, es imposible que lo tenga. Para que algo tenga fines, tiene que tener una condición que le permita proyectarse a futuro y trabajar en función de conseguirlo, y “la vida” no puede hacer eso. A lo sumo, si vemos un “fin” —solo a efectos de lenguaje, porque el término no es correcto— como aquellos resultados de “ser”, entonces el fin de la vida es solo uno: mantener la vida, ser y hacer ser. Incluso la “vida human” carece de fines, pues su única función es “mantener la vida”, porque la vida se sostiene con vida. En este orden de ideas, la vida carece de sentido, simplemente no puede tenerla. Empero, fíjese que no estoy diciendo que “la vida de un human carece de significado”, sino que no tiene sentido. La cuestión diferenciadora radica en que nosotros, en tanto human, sí tenemos fines y asignamos valores, y en ese proceso puede que algo cobre sentido para nosotros, pero no es precisamente porque ese sea “el sentido” de lo que a nosotros nos parece un “sentido”.

Habiendo visto esto, la cuestión no es preguntar: “¿Cuál es el fin o el sentido de la vida?”, sino preguntar: “¿Cuáles son los fines y el significado de mí vida?”. Si bien, no existe tal cosa como un significado absoluto que se amolde a todo individuo human, algo así como una felicidad uniforme que sirva de medida para la felicidad o infelicidad de cada persona, por eso la pregunta debe hacerse en el plano individual y siempre refiriéndose a la individualidad. Algunos dicen: “Pero el fin de cada persona es ser feliz”, y ok, está bien, bastante inteligente la afirmación si se quiere decir nada aparentando decir algo. Yo pregunto: ¿Qué es la felicidad? ¿Qué significa “felicidad”? ¿Cómo se siente la felicidad? La frase de por sí no me está diciendo nada, en el mejor de los casos solo alude fugazmente a la idea de gozo por razones cuales sean. En el human, la afirmación transmitiría un mensaje si pasara a ser: “el fin de cada persona es ser feliz siendo y/o haciendo esto, dadas sus circunstancias”. El sentido de la vida del human es una quimera. El significado de la vida del human es lo importante; y tanto el significado como “la felicidad” —lo que sea que signifique eso para cada quien—, solo tienen valor para el human —aunque a veces no lo veamos del todo—; ninguna de las dos le son dadas al human, éste tiene que hacérsela, construirla de alguna manera solo para sí, porque solo puede tener valor para sí.

Comprender esto es necesario, porque en la actualidad son muchos los muertos vivientes que en su búsqueda por el sentido de la vida dejan de asignar significado y valores a su vida; también, muchos son los que no le asignan valor y significado a su vida por el mero hecho de ser y estar actuando en pos de objetivos que le lleven a un estado de satisfacción que solo podrá sentir la persona, sino que intentan hacerlo a través de sus circunstancias, cuestiones materiales y/o terceros. Entiendo perfectamente que las circunstancias influyen en nuestro estado de ánimo, que hay veces que simplemente toca acostarse como el perro de la historia en la orilla para lamer las heridas, pero no hay que quedarse allí. ¡La vida se sostiene con vida! Y la belleza o malignidad de la vida dependerá de las ganas que se tengan de vivirla, de la aceptación o no aceptación de mi vida y mis circunstancias en todas sus facetas y colores, de mi sentir y actitud ante mi vida y lo que me tocó vivir.

No pretendo ser esa especie de coach motivacional con su optimismo absurdo invitando a todos a vivir una especie de mística transcendental de felicidad, sino motivar a quienes me lean, especialmente a mis hermanos venezolanos, ya que he sido testigo de primera mano de cómo en Venezuela, a raíz de la mayor crisis existencial en la que se sumergió desde hace mucho tiempo, algunos dejaron de valorar su vida al punto de quitarse la vida o perderse en sustancias para evitar la realidad de vivir, a que aprendan a asignar significado a las cosas sin importar las circunstancias. Esto no implica conformarse con lo que hay, sino cambiar la actitud hacia ello.

Todo aquel que busque un sentido, fracasará en el intento; pero todo el que asigne significados con la actitud correcta, sin duda será feliz sin importar las circunstancias —porque la felicidad también es un significado asignado por mí, para mí, y vivo con ello—. Es bíblico: “Todos los días del afligido son malos, pero el que tiene un corazón alegre goza de un banquete continuo” y “Un corazón que está gozoso hace bien como sanador, pero un espíritu que está herido seca los huesos” (Proverbios 15:15; 17:22). El estado psicológico que tomemos ante las circunstancias influirá positiva o negativamente en nuestra vida.

Empero, a pesar de todo creo que hay una pregunta igual de importante que “¿Cuál es el significado de mi vida?”, y es: “¿Cómo se resume mi vida?”, si bien es cierto que la pregunta solo la podremos responder con total absoluto al momento de nuestra muerte, también es cierto que podemos usarla como ejercicio; por ello, si te haces esta pregunta hoy, ¿Qué responderías? Piensa que las respuestas pueden variar dependiendo de dónde pongamos el punto final de la historia, pudiendo estar entre el drama más oscuro hasta la comedia más colorida, o capaz es una divina comedia al estilo de dante, donde la gracia radica en que no hay gracia. Habiendo hecho el ejercicio, invito a comenzar a hacer nuestro “resumen de vida” aprendiendo a ver los puntos como puntos y seguido, viendo la totalidad del texto y apreciándolo como tal, hasta el día de nuestra muerte.

Aquí reflexiono: ¿Sin sufrimiento podemos llamar “vida” nuestra vida? Ésta pregunta de fondo que intenta responder Milan Kundera en “La insoportable levedad del ser”… un tanto existencialista la pregunta en sí misma y una posible respuesta: “no”, por cierto. No pregunté porque fuera a desarrollar mi respuesta, sino porque estoy seguro que, aún con ese “no”, o un posible sí, las respuestas variarán en esencia, en la medida en que cada individuo asigne valores a sus distintos sufrimientos.

En este sentido, invito a todo venezolano dejar de poner puntos y asignar valores tan grandes en los malditos políticos que en gran medida son culpable de las circunstancias en la que nos encontramos, no vale la pena, no valen tanto; más vale una sonrisa con hambre por las mañanas, en busca de una mejor condición, que amargarse la vida por seres a los que probablemente tampoco enjuiciaremos. Lamentablemente vivimos en un mundo en el que el mal parece ganar la mayor cantidad de puntos en el combate, y tenemos que aprender a vivir con eso, a lamer las heridas por el tiempo que sea necesario para seguír nuestro camino; por más dificil que sea, toca construir y reconstrucción nuestra vida y apreciarla tal y como es, con una fundida intimidad inextricable de drama, acción, romance, comedia y hasta ficción, que una y otra vez nos lleva a un mundo de tristes emociones intensas hasta uno donde las risas son acompañadas con lágrimas de felicidad.

¿Por qué el fanatismo político nos lleva a la decadencia?

Por Valentina Gómez, economista y coordinadora local de EsLibertad Venezuela.

El fanatismo político es un fenómeno peligroso que puede generar divisiones, conflictos y un deterioro en la calidad del debate democrático.

En primer lugar, el fanatismo político impide el diálogo constructivo y la búsqueda de consensos, ya que quienes lo padecen tienden a cerrarse a ideas y opiniones diferentes a las suyas. Esto limita la diversidad de perspectivas y obstaculiza la posibilidad de encontrar soluciones efectivas a los problemas sociales, políticos y económicos. Además, el fanatismo político fomenta la polarización y el enfrentamiento entre grupos y personas con diferentes ideologías. Lo cual es un logro para el político idealizado. Fabricar a un fanático es conseguir un pensamiento uniforme que conocemos como pensamiento doctrinario.

Esto puede dar lugar a tensiones sociales, discriminación e incluso violencia. La falta de tolerancia y respeto hacia quienes piensan distinto contribuye a la creación de sociedades divididas y fragmentadas.

Otro aspecto negativo del fanatismo político es la pérdida de capacidad crítica y objetividad. Las personas fanáticas tienden a defender a sus líderes o partidos políticos ciegamente, sin cuestionar sus acciones o políticas. Esto compromete la capacidad de evaluar de manera imparcial y racional las decisiones y acciones de los líderes políticos.

Existe un caldo de cultivo que ayuda a que el fanatismo brote en las personas, según los estudios realizados en la Universidad Pontificia de Salamanca, algunos son:

a) Pobreza, exclusión o desposesión absolutas: Esta circunstancia alienta o una actitud de pasiva conformidad, resignación o asunción de lo irremediable e irreversible o una actitud de desesperada reivindicación de justicia e igualdad. Teresa Sanchéz dijo:

«Si nada hay que perder, y la vida está tan devaluada y degradada, es fácil arriesgar lo único que se tiene, el cuerpo, para denunciar la injusticia, llamar la atención del mundo o modificar el escenario en favor de una quimérica posibilidad de mejora. Perdida la esperanza, la libertad se evapora, fácil es entonces esclavizarse a cualquier promesa que contenga, aunque sea vagamente, una posibilidad de restaurar la ilusión» (2003)

b) Deterioro intelectual: Si no se ha desarrollado un pensamiento crítico con una amplitud y pluralidad de información la consecuencia probable será el empobrecimiento mental, la unilateralidad, seguir el pensamiento colectivo. Nos hacemos daño indirectamente cada vez que rechazamos el conocimiento y no accedemos a información variada, distintos líderes de opinión que nos ayude a cuestionarnos y encontrar lucidez.

c) Conflictos identitarios: Las personas necesitan ser parte de algo, sentirse parte de algo es casi tan importante como sentirse alguien. Es por esa razón que las personas buscan pertenecer a una familia, a un colectivo, a un grupo. Si bien nacer en un lugar puede ser algo fortuito pertenecer a un lugar es una conquista que tiene que ver con el afecto, el apego, la memoria, los vínculos establecidos desde la niñez. Lo vemos en pueblos que se fanatizan cuando sus ciudades son invadidas por otras identidades culturales y existe riesgo de cambio de nombre o de identidad nacional, regional o local.

Así como existe el caldo de cultivo existe el fabricante del fanático, se fabrica gracias a:

a) Manipulación: Toda persona contiene en su cerebro una parte donde se alojan los sueños, fantasías, impulsos, deseos. Esos deseos son manipulados por una persona que tenga habilidad comunicativa, lo suficientemente buena para influenciar a un grupo de personas, promoviendo una ideología extremista que en muchas ocasiones o es inalcanzable o no busca el bienestar común que prometen. En pocas palabras, utilizan la proyección que tienen las personas para manipularlas.

b) Alimentar las experiencias traumáticas: Los fanáticos tienen un sentimiento de injusticia por alguna experiencia que han vivido. El fabricante se aprovecha de estas experiencias, lo alimenta despertando sentimientos de resentimientos y deseos de venganza. Así comienza la separación de grupos.

c) Falta de educación: La falta de educación se le enlaza con falta de pensamiento crítico. Necesitas información, variedad de información y con ello una mentalidad abierta y una disposición al debate para tener un pensamiento crítico. El pensamiento crítico es lo que permite no seguir a la múltitud solo por inercia. Más importante aún, no tener una inquebrantable visión, ser flexible. El fabricante busca que la educación se deteriore destruyendo las instituciones y eliminado incentivos.

d) Desesperación: Algunas personas pueden buscar respuestas y soluciones simplistas. Debido a su inseguridad y desconfianza con las instituciones existentes, de esta forma apoyan sistemas extremistas como solución a sus miedos. Para fabricar a un fanático el fabricante nace de alguno de los extremos de las instituciones existentes y con su carisma y persuasión logra convencer a las personas de su solución, muchas veces (para no decir todas), “milagrosa” y por desesperación las personas siguen esa creencia que llevo a la solución milagrosa, sin cuestionarla.

En resumen, el fanatismo político es perjudicial para la sociedad, lleva a la decadencia social, política y económica. Promueve la intolerancia, el enfrentamiento y la falta de diálogo constructivo. Es fundamental promover un pensamiento crítico y una actitud abierta hacia las ideas y opiniones diferentes, para poder construir sociedades que participen y se preocupen por soluciones reales y no milagrosas, que también puedan identificar a un fabricante de fanáticos y no permitir que la visión sea nublada.

¿Qué opinas?[*]


[*] Este artículo fue publicado también en el Blog de la autora, en médium. Puede acceder presionando aquí.

El Fondo Monetario Internacional necesita la corrupción y la pobreza (parte 1)

Por Anthony Parra, voluntario de EsLibertad Venezuela.

El Fondo Monetario Internacional fue creado para evitar un ajuste fiscal que partía de malas decisiones burocráticas en aquellas economías en situaciones particulares cuando existía el patrón oro, puesto que en patrón oro el ajuste era obligatorio para no perder sus competencias frente a otros países y porque el ajuste implica menos ganancia y políticas expansivas para los políticos.

Pasados cincuenta años de haber eliminado el patrón oro, sigue existiendo esta institución que contra todo pronóstico sigue protegiendo a los corruptos y construyendo la pobreza sin que nos demos cuenta.

“¿Por qué lo hace?” la respuesta es más sencilla de lo que parece: el FMI necesita la pobreza. La filosofía de esta institución radica en ser un pseudoprestamista de última instancia a países que se han administrado mal utilizando el dinero de órdenes tributarias de la población de un país con mejor manejo de la hacienda pública.

Ya hecha esa acción de otorgar un crédito para alargar su mala administración, se da un plazo de tiempo para pagar, réplica de las tasas de interés. ¿Por qué hago tales afirmaciones?

SuperFMI: ¿por qué este héroe de villanos salva y necesita a los mediocres?

El FMI llega a aquellos países fracasados que tocan un punto límite por el establecimiento de control de precios, decisiones que distorsionan el mercado, y por excesivos riesgos a los civiles en el manejo monetario. Es el héroe de todos estos ladrones y jerarcas.

El SuperFMI ofrece una gran suma de dinero, buscando en el mayor de los casos países con deudas insostenibles, mostrandose incluso antes de que ellos le pidan los préstamos.

Al contrario de lo que se suele pensar, de que son solo los administradores fracasados y ladrones los que necesitan al final del día a este superhéroe para dar vuelta al vicio de gastos y engaños del dinero de las personas, es el FMI quien los necesita aún más. Tanta es su necesidad que brinda todos esos recursos cuantiosos a los gobiernos ineptos y a algunos insolventes para gozar los beneficios del pago de la deuda.

De esos mismos pagos los funcionarios —si es que funcionan para algo— gozan de privilegios únicos como no pagar impuestos de ningún tipo, sueldos impresionantemente altos y hospedaje en los mejores y más costosos hoteles de cada región.

Los necesita a su vez porque esos mismos gobiernos son los que respaldan su existencia después de otorgar políticas populistas para tener aprobación y credibilidad, pudiendo aguantar a la ciudadanía con todos los gastos que ahora asumen. Limitando en el proceso la capacidad de que un ciudadano dispense y utilice su renta real.

En esta acción benévola para los corruptos, la mayoría de los ciudadanos cae en la trampa, en la cortina de la pobreza.

SuperFMI: ¿Por qué es nuestro villano y nos necesita pobres a todos?

El Fondo Monetario Internacional es pleno dependiente de la pobreza; no es dependiente de ella porque lucha contra ella, sino, porque se sustenta de ella. Aunque en el lecho ven beneficios, no todo es como parece al detalle; es necesario hacer la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que no se ve?

Los peligros de la deuda externa fomentada por el FMI

En cualquier caso de deuda surge la pregunta, ¿cómo se va a pagar? La deuda no está bien en ningún sentido, no obstante hay países que están mejor calificados para pagar esa deuda —como Alemania, por solo decir un ejemplo—. Pero, cuando esta propuesta llega por el Fondo Monetario Internacional en casos de economías deficitarias, ¿poseen las mismas capacidades de Renta Nacional como para dirigir ciertas cantidades a pagar esa deuda? Si necesitan ese recurso financiero y su condición precaria es la evidente necesidad de cubrir ese gasto no se necesita respuesta a esta incógnita retórica.

La deuda será para otro gobernante que tendrá que hacer sacrificios impresionantes por poder abarcar el pago de las deudas, a su vez que cumplir con todos los compromisos que el anterior gobernante tuvo para no afectar al ciudadano por los derechos ilusorios que le creó y los gastos que no eran de ese gobierno y que ahora éste asumió.

Se encuentra en una posición de desacelerar la producción e interrumpir con tipos impositivos más altos que terminan perjudicando en la riqueza de todos los ciudadanos en todos sus niveles de riqueza. Lo que hace el Fondo no es una ayuda, es otorgar un ticket de aplazo para una explosión con la cruda consecuencia de su detonación ingente y sus daños vandálicos.

Sin embargo, esto es solo una parte de la descripción de esta cara de la moneda, aún falta responder una pregunta: ¿Cómo el FMI nos corrompe y nos hace castigar a otros? La cual será respondida en la siguiente parte del artículo.

_________________________

(Nota: las ideas expresadas son netamente del autor y no necesariamente representa la posición de ContraPoder 3.0)