La fatiga de la Democracia: ¿Estamos perdiendo el interés en la participación cívica por exceso de Estado?

Oriana Aranguren estudia Ciencias Fiscales, mención Aduanas y Comercio Exterior, y es cofundadora del capítulo Ladies of liberty Alliance (LOLA) Caracas, desde donde se promueve el liderazgo femenino en el movimiento libertario. También, es Coordinadora Nacional de EsLibertad Venezuela.

«… una comunidad que se organiza para limpiar un parque o crear una biblioteca local, más que generar un impacto social y un sentido de logro que ninguna acción gubernamental puede replicar, demuestra cuan fuerte es su sociedad«

Oriana Aranguren

¿Para qué votar si al final nada cambia? ¿Para qué involucrarse en los asuntos de la comunidad si las decisiones importantes se toman en despachos lejanos, por personas a las que nunca conoceremos? Estas preguntas, que resuenan cada vez con más fuerza en las conversaciones cotidianas y se reflejan en las crecientes tasas de abstención electoral de muchas democracias consolidadas, no son meros síntomas de cinismo, más bien son el eco de una queja profunda que adolece el sistema que tanto nos ha costado construir: la Democracia, una fatigada.

Tradicionalmente, entendemos la Democracia como el derecho a elegir a nuestros gobernantes, en un escenario de cultura de participación activa, donde los ciudadanos son los protagonistas de su destino colectivo, o al menos así lo venden. Sin embargo, este ensayo argumenta que la expansión desmedida del Estado y su intervención en casi todos los aspectos de la vida, lejos de fortalecer la Democracia, puede estar generando precisamente una fatiga cívica, es decir, que el ciudadano opte por no inmiscuirse en los asuntos públicos y, en casos extremos, hasta se olvide del sentido de comunidad con sus más cercanos.

La paradoja de nuestro tiempo es que, en el afán de crear un Estado que nos proteja y solucione todos nuestros problemas, de hecho, estamos debilitando la voluntad ciudadana para gobernarse a sí misma, demostrando, de esta manera, que no es que la Democracia esté condenada a fallar por sí misma, sino que el exceso de un tipo de régimen la asfixia lentamente: la hipertrofia del Estado.

El Estado omnipresente: cuando la solución se vuelve parte del problema

Para comprender esta dinámica, es crucial definir qué entendemos por “hipertrofia de Estado”. En principio, no se trata simplemente de una cuestión de tamaño presupuestario o de número de funcionarios públicos, sino de su alcance. Un Estado se vuelve excesivo, gigante, cuando trasciende sus funciones esenciales —que, si partimos de un pensamiento más minarquista, es: garantizar la seguridad, impartir justicia y proteger los derechos fundamentales— para convertirse en el gestor principal, y a menudo exclusivo, de la economía, la educación, la salud, el bienestar social e incluso de las decisiones más íntimas de la vida cotidiana, actuando bajo la premisa de ser una entidad omnisciente y benevolente, cuya intervención es necesaria para corregir cualquier imperfección de la sociedad —con la retorica de que es para el mismo bien de la sociedad, el “bien común”—.

Esta omnipresencia e hipertrofia se manifiesta en una abrumadora centralización de las decisiones, es decir, cuando el poder para regular, financiar y administrar se concentra en aparatos burocráticos centrales que reduce drásticamente el espacio para la iniciativa individual y la autoorganización comunitaria, dejando en manos de los políticos el destino de millones de personas. Sin embargo, si el Estado “lo resuelve todo” o, más precisamente, “lo regula todo” —como les gusta a los socialistas—, la pregunta lógica que emerge en la mente del ciudadano es: ¿Para qué debo involucrarme? Esto es: que cuando el Estado es grande, la necesidad de asumir responsabilidades a nivel local o personal disminuye, ya que existe una entidad superior encargada de ello —o que dice encargarse—, por lo que el resultado es una ciudadanía que aprende a esperar en lugar de actuar, a solicitar en lugar de crear, en suma, a no ser proactiva a la hora de solucionar sus mismos problemas —por más pequeños que sean en muchos casos—.

Podemos ilustrar este fenómeno con ejemplos claros y concretos: en la economía, una regulación excesiva, a menudo justificada por la protección del consumidor o la estabilidad del mercado, puede convertirse en una barrera insalvable para la pequeña empresa y el emprendimiento, pues la maraña de permisos, licencias e inspecciones no solo consume tiempo y recursos que podrían destinarse a la innovación, sino que disuade a muchos de siquiera intentarlo. De este modo, el ciudadano no percibe al Estado como un árbitro justo, sino como un guardián burocrático que sofoca la iniciativa y, con ello, la capacidad de la sociedad para generar riqueza y empleo de forma orgánica. ¿El resultado? La responsabilidad de la prosperidad se traslada íntegramente a las políticas gubernamentales.

Pero vayamos ahora a lo cotidiano, a la comunidad: donde vivo, por ejemplo, extremadamente muy pocos vecinos —menos del 2% de una población de 500 casas, donde hay, en promedio, 3 personas por cada una— se preocupan por arreglar el problema de alcantarillado, porque esperan que el Estado venga a solucionarlo, a pesar de que han pasado meses sin respuesta y de que, como estamos en época de lluvia, la calle de desborda casi todos los días. Y estoy segura que podemos encontrar muchos casos como estos en muchos lugares donde el Estado medie todas las interacciones humanas.

Esto ilustra como un Estado, que dice ser muchas veces “de Bienestar”, que pretende cubrir cada contingencia de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, puede, sin quererlo —o a veces queriendo, no subestimemos las ansias de poder de muchos políticos—, erosionar las redes de apoyo naturales, como es el caso de la caridad, la ayuda mutua y la filantropía, que históricamente fueron pilares de la cohesión comunitaria, y que se ven opacadas o sustituidas por programas estatales impersonales. Si nos detenemos un poco y observamos a las personas en nuestra cotidianidad, veremos cómo diariamente, por solo mencionar un ejemplo, la responsabilidad por el vecino en apuros se delega a una agencia gubernamental, transformando un acto de solidaridad voluntaria en una obligación fiscal anónima. Así, la comunidad deja de ser una red de apoyo mutuo para convertirse en una colección de individuos que dirigen sus demandas hacia el mismo proveedor central: el Estado.

La erosión de la responsabilidad y la iniciativa cívica

Como ya mencionamos, el modelo de Estado omnipresente tiene una consecuencia psicológica y social devastadora: la erosión sistemática de la responsabilidad individual y la iniciativa cívica, puesto que, a medida que el gobierno asume más y más funciones, los ciudadanos son sutilmente reeducados para delegar sus responsabilidades. De esta manera, los problemas que antes se consideraban del ámbito personal, familiar o comunitario —la educación de los hijos, el cuidado de los ancianos, la seguridad del barrio— pasan a ser percibidos como “problemas del Estado”. En resumen, el ciudadano deja de ser un agente activo, un protagonista de su propia vida y la de su comunidad, y pasa a ser un cliente pasivo, un receptor de servicios, un mero espectador de las políticas públicas.

Esta delegación genera una profunda desconexión entre el esfuerzo individual y el resultado colectivo, deja de haber sentido de pertenencia, lo cual lleva a que, cuando surja un problema social, como el deterioro de un espacio público, la respuesta instintiva ya no es “organicémonos para solucionarlo”, sino “exijamos al gobierno que actúe”. Como el ciudadano paga sus impuestos y emite su voto, cree que todo acaba allí, sin reparar en que el vínculo directo entre su contribución y la mejora tangible de su entorno se vuelve opaco y distante en un régimen de Estado centralizado, dominado por un grupo pequeño que, por lo general, se encuentra muy distante de los problemas de la mayoría.

En este punto, se hace necesario recordar que el proceso burocrático es lento, impersonal y, a menudo, frustrante, y, junto a la falta de retroalimentación positiva, aniquila la motivación para participar. Por ello, el libertario debe velar por fortalecer a la comunidades, construir las cosas de abajo hacia arriba, porque una comunidad que se organiza para limpiar un parque o crear una biblioteca local, más que generar un impacto social y un sentido de logro que ninguna acción gubernamental puede replicar, demuestra cuan fuerte es su sociedad, fundamentada en la libre interacción entre sus miembros, unos que cooperan y se coordinan para solucionar problemas comunes. Entendiendo esto, entonces, podemos comprender que, cuando se priva a las personas de estas oportunidades, por extensión se les priva también de los músculos de la ciudadanía.

La Democracia como espectáculo

No obstante, cuando la ciudadanía activa se retrae, puede que la Democracia no desaparezca del todo —ya dependerá de la concepción que tenga cada uno sobre el término—, pero sin duda alguna se transforma en algo muy distinto: un espectáculo, porque la participación se reduce a su mínima expresión, convirtiendo el voto en un acto cada vez más pasivo y ritualista. En lugar de ser la culminación de un proceso de deliberación e implicación continua sobre asuntos públicos, las elecciones se convierten en un acto esporádico de adhesión o de protesta, sin repercusión significativa alguna para un cambio.

En un escenario así, los ciudadanos no eligen a representantes para que ejecuten una voluntad común que ellos mismos han ayudado a formar, sino que escogen a la figura o al partido que promete ser el “gestor” más eficiente de la enorme maquinaria estatal. Es decir, se vota por quien administrará mejor nuestras vidas desde arriba, no por quien nos facilitará las herramientas para administrarlas nosotros mismos desde abajo, convirtiendo a la política en un producto de consumo, y a los ciudadanos en meros espectadores que aplauden o abuchean desde la grada.

Asimismo, otra de las consecuencias más peligrosas de este modelo es la intensificación de la polarización y el tribalismo, porque cuando el Estado concentra un poder tan inmenso sobre los recursos, la economía y la vida social, el control del gobierno se convierte en el premio máximo, en un juego de suma cero en el que ganar una elección ya no significa simplemente tener la oportunidad de implementar un programa político, sino obtener el poder de moldear la sociedad entera a imagen y semejanza de la propia ideología, sin contrapeso ciudadano alguno. En este contexto, la facción contraria —la “oposición”— ya no es vista como un adversario con ideas diferentes con quien se puede convivir en un marco de libertad, sino como una amenaza existencial que, si alcanza el poder, utilizará el aparato estatal para imponer su visión y sus valores sobre todos los demás.

En última instancia, la política deja de ser un debate sobre cómo administrar lo común para convertirse en una guerra cultural por el control total, y las personas comienzan a pelear por ver quien puede hacerse con dicho poder, sea de forma directa o indirecta —aprovechando los amigos que sí tienen capacidad de decisión o incidencia—, siendo una confrontación por el control del Estado que absorbe toda la energía cívica, dejando poco espacio para la cooperación y el consenso.

Tan solo vea las discusiones y/o debates de los políticos, o quienes pretenden serlo: el foco de todas ellas, en gran medida —si acaso no por completo— se centra casi exclusivamente en lo que el gobierno hace, deja de hacer o debería hacer; el progreso y el bienestar se miden en términos de gasto público, nuevas regulaciones o programas estatales, distorsionando por completo la noción de una sociedad próspera. Todo, menos fijar la vista en las ideas de libertad, en que la verdadera riqueza se crea a través de la innovación empresarial, la cooperación voluntaria, la fortaleza de las familias y la vitalidad de las comunidades locales.

Hacia una sociedad con alta y fortalecida participación cívica

En conclusión, la tesis es clara y preocupante: el crecimiento desmedido del alcance estatal, aunque a menudo bien intencionado, provoca una peligrosa fatiga democrática, fomenta la pasividad, erosiona la responsabilidad individual, desconecta al ciudadano de los resultados y convierte la política en una batalla campal por el control de un poder centralizado. Es necesario entender que la apatía y el cinismo no surgen de la nada, más bien son respuestas lógicas a un sistema que relega al ciudadano al papel de espectador de su propia vida y sus propios problemas

La solución, por tanto, no puede encontrarse en más intervención estatal o en programas diseñados desde arriba para “fomentar la participación”, porque hacerlo es como intentar apagar un fuego con gasolina, sino que debe pasar por una reconsideración fundamental del papel del Estado, donde se reduzca su alcance y se devuelva el poder y responsabilidad a los individuos, las familias y las comunidades locales. En suma, se trata de aplicar el principio de subsidiariedad, a saber: que los problemas se resuelvan al nivel más bajo y cercano al ciudadano posible. Esto no implica necesariamente la aniquilación del Estado, sino su reubicación en lo que algunos consideran su justo y limitado lugar: como garante de la libertad, no como administrador de la vida —aunque los anarcocapitalistas sostendrían que para todo ello habría que eliminar el Estado por completo; pero eso es otro debate que aquí no compete—.

La tarea es monumental, porque requiere un cambio de paradigma tanto en gobernantes como en gobernados. En nuestro caso, los comunes, los civiles, quienes no pertenecemos a la alta jerarquía de la estructura estatal, comprender este asunto nos obliga a hacernos una pregunta incómoda: ¿Hemos delegado en el Estado, probablemente muy grande, nuestras responsabilidades, al punto en el que ahora nos está privando del oxígeno necesario para ser ciudadanos libres y responsables? Es para reflexionar. Por otro lado, y probablemente tocando un punto más profundo, cabe preguntarse: ¿Es posible mantener una Democracia vibrante cuando el Estado absorbe cada vez más facetas de nuestra existencia, dejándonos sin nada propio que construir, defender y amar? La respuesta que demos a esta pregunta definirá la salud de nuestras democracias en el siglo XXI, una salud que, a mi juicio, es paupérrima, pero aún así deja espacio al debate.

La hermana de Rubby Pérez se apena porque «fue Maduro quien le dio la nacionalidad» al artista

Caracas. – Lidia Pérez, hermana del fallecido cantante dominicano Rubby Pérez, lamentó que fuera el narcorégimen de Nicolás Maduro quien le otorgara la nacionalidad venezolana postmorten, ya que —según atestiguó— el artista rechazaba al chavismo y todas sus acciones.

En declaraciones a varios medios, especialmente a algunos canales vinculados a la tiranía chavista, la dama explicó: «Rubby Pérez amó a Venezuela. Que le otorgaran la nacionalidad desde el presidente Carlos Andrés Pérez, él tenía ese interés, pero debo aquí aprovechar [para decir]: qué pena que fue Maduro que se la dio porque él no compartía ese régimen y todo lo que estaba ocurriendo».

Cabe recordar que Pérez, fallecido el 8 de abril en la tragedia de la discoteca Jet Set, recibió de manera póstuma la nacionalidad venezolana durante la visita que hizo su hija Zulinka Pérez, quien también fue declarada hija de Venezuela con la cédula de identidad de ese país, al despacho del presidente Nicolás Maduro.

Aunque Zulinka agradeció a Maduro el reconocimiento en nombre de sus hermanos, Lidia Pérez confirmó que el merenguero en realidad no quería al narcorégimen genocida, y ratificó que a su hermano no le hubiese gustado recibir la nacionalidad de manos de Maduro.

Tribunal ordenó privativa de libertad y pase a juicio de la periodista Nakary Ramos

Caracas. – Privativa de libertad y pase a juicio en contra de la periodista Nakary Mena Ramos, es lo que ha ordenado este pasado martes el Tribunal 1° de Control del Área Metropolitana de Caracas.

Ramos, reportera del medio digital Impacto Venezuela, se encuentra injustamente encarcelada desde hace dos meses junto a su esposo por la publicación de un trabajo audiovisual sobre el incremento de la delincuencia en Caracas.

La denuncia fue dada a conocer por la ONG Espacio Público a través de sus redes sociales, notificando en una publicación que la comunicadora social deberá iniciar su proceso de juicio en prisión, y que actualmente se encuentra en el INOF.

Cabe recordar que la periodista, de 28 años y madre de una niña de cinco años, fue detenida el 8 de abril junto a su esposo, Gianni González, luego de publicar un trabajo periodístico en videos que abordaba denuncias ciudadanas sobre inseguridad en Caracas.

Por ello, fue acusada —sin ninguna evidencia— de los presuntos cargos de terrorismo, incitación al odio y alteración del orden público.

Las amenazas de renuncias masivas al PSUV por imposición de candidatos se intensifican

Caracas. – Las protestas y amenazas de renuncias internas del PSUV aumentaron durante esta semana en diversas entidades del país, a causa de la imposición de los candidatos para la farsa electoral del 27 de julio, en lugar de aceptar a los nombres propuestos por los propios chavistas en asambleas.

En el municipio Iribarren del estado Lara, los adeptos al oficialismo realizaron una nueva concentración frente a la sede del municipio para exigir un reconteo de votos. Los chavistas volvieron a referirse a Diosdado Cabello, responsabilizándolo de imponer a Yanis Agüero, en lugar de Luis Jonás Reyes, quien sí habría ganado la asamblea realizada por el PSUV regional.

Este miércoles se produjeron más movilizaciones acompañadas por motorizados del partido rojo, advirtiendo a Cabello de consecuencias para la unidad en ese estado si se niega a rectificar la imposición de Agüero.

En un video, una vocera exige respeto a las bases del chavismo, rechazando que ignoren, desde la cúpula del narcorégimen, las decisiones que estas toman.

Mientras, en el municipio Cardenal Quintero del estado Mérida, los seguidores del narcorégimen también se pronunciaron. En otro video, reclaman que, pese a haber elegido como candidato a alcalde a un habitante de la región a quien sí conocen, la directiva del chavismo los obliga a aceptar otro candidato, a quien no conocen ni nunca ha trabajado por esa entidad, tal como lo advierte una vocera que toma la palabra en la grabación.

Los descalabros se repiten en comunidades de Falcón, Táchira, y en estados llaneros como Guárico y Apure.

Cabello amenaza a los propios candidatos a alcaldes del PSUV

Caracas. – Una amenaza hacia los propios candidatos a alcalde de su partido lanzó el jerarca chavista Diosdado Cabello, advirtiéndoles que desde el PSUV actuarán de inmediato «si se desvían» de sus funciones.

Durante una rueda de prensa desde la sede del partido rojo, Cabello lanzó la advertencia que generó fuertes críticas y burlas en las redes sociales, ya que consideran al ministro chavista como el más inmoral para enviar este tipo de mensajes.

«Un alcalde no es para que esté en una oficina. Se los advierto con tiempo desde hoy, el Polo Patriótico y el PSUV van a actuar en caso de que alguien se desvíe… no vamos a esperar 4 años», sentenció Cabello durante el anuncio de los candidatos del régimen para las ilegales elecciones municipales del próximo 27 de julio.

Las críticas contra Cabello tras este mensaje enfatizaron la postura de prepotencia que exhibe, y la imagen de «intocable» que pretende transmitir. Muchos comentarios aseguran que, pese a ser el funcionario más corrupto, incluso reconocido por las propias bases chavistas, su actual posición «ventajosa» le permite jactarse de enviar este tipo de amenazas, incluso contra quienes aspiran a seguir sus pasos.

Funcionarios de PNB y Polichacao protagonizan altercado tras un presunto robo

Caracas. – Una situación confusa se presentó en la urbanización Los Palos Grandes, Chacao, Caracas, este pasado lunes en la tarde, cuando funcionarios de la PNB y de la Policía Municipal de Chacao protagonizaron un altercado que estuvo a punto de pasar a mayores.

Según las informaciones difundidas en redes sociales, unos efectivos de la PNB ejecutaron un secuestro o robo de un vehículo marca Merú, color amarillo. Unos uniformados interceptaron a una mujer en el citado vehículo e intentaron llevársela, pero esta pidió auxilio a gritos.

Tras el hecho fueron interceptados por la Policía de Chacao, y justo cuando eran detenidos llegaron comisiones de la PNB al lugar para impedir la aprehensión de sus compañeros. En esto, hubo fuertes forcejeos entre los funcionarios y muchos llegaron a sacar sus respectivas armas de reglamento, incluyendo escopetas.

Hasta el momento no se ha esclarecido si los efectivos de la PNB fueron finalmente apresados, y si la situación ameritó que altos mandos de ambos organismos tuvieran que tomar cartas en el asunto para mediar.

El alcalde de Chacao, Gustavo Duque, se pronunció a través del grupo de WhatsApp de vecinos, asegurando que la situación se controló. «Luego de una confusión, tras un procedimiento policial llevado a cabo por otro cuerpo de seguridad, se logró restablecer el orden y la tranquilidad», afirmó Duque.

En este marco, indicó que la mujer, su esposo y los funcionarios involucrados rinden declaraciones en la sede de PoliChacao, sin especificar a qué cuerpo policial pertenecen los uniformados.

Denuncian secuestros de personas vinculadas al Observatorio Venezolano de Finanzas

Caracas. – Dos colaboradores de la ONG Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), el economista Daniel Cadenas y el administrador Gerardo Cacique, fueron secuestrados este pasado domingo por el narcorégimen chavista.

Este rapto se da luego de la detención del exministro chavista de finanzas, Rodrigo Cabeza, y la ONG atribuye la desaparición de estos dos ciudadanos a la ola represiva desatada por la tiranía en sus infructuosos intentos de combatir el aumento del dólar paralelo.

Con esta nueva trama, varios ciudadanos —cuyo número ya supera los 50 secuestrados— han sido injustamente encarcelados. En sus redes sociales, OVF aclaró que Cadenas y Cacique no forman parte de su equipo, sino que se trata de ciudadanos que, en algún momento, prestaron ayuda a la ONG.

«Es importante precisar que las personas recientemente detenidas no forman parte del Observatorio Venezolano de Finanzas. Su relación con nuestra institución ha sido exclusivamente a través de colaboraciones ocasionales de carácter consultivo, sin que ello implique una vinculación formal o permanente», explicó el observatorio en un comunicado difundido por redes.

También, OVF explicó que no diseña ni ejecuta políticas económicas. «Su labor se limita al levantamiento, análisis y divulgación de información estadística sobre la economía venezolana, con el objetivo de fomentar el debate técnico y académico, y de contribuir a una comprensión más profunda de la situación económica del país», indicó.

Sobre Cacique, un administrador egresado de la UCV, las informaciones indican que fue visto por última vez en el centro comercial San Luis de Chuao (Baruta), el miércoles de la semana pasada. Lo habrían interceptado y no se sabe nada acerca de su paradero.

En el caso de Cadenas se desconoce detalles de su rapto, pero se sabe que el economista estuvo muy activo en sus redes sociales en las últimas semanas, advirtiendo sobre un nuevo y posible escenario de hiperinflación en el país.

Informe de Acnur señala a Venezuela como primer productor de refugiados a nivel mundial

Caracas. – Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Venezuela se encuentra en este momento a la cabeza de la lista de aquellos países que generan mayor número de refugiados, superando a Siria y Afganistán.

De acuerdo con el último informe de la organización, el número de desplazados por la guerra, la violencia y la persecución alcanzó la cifra récord de 123,2 millones a finales de 2024, pero se redujo a 122,1 millones a finales de abril de este año.

El documento explica que esta ligera baja se debió a que casi dos millones de sirios pudieron regresar a sus hogares tras el derrocamiento en diciembre del presidente Bashar al Asad y más de una década de guerra.

Este factor en Siria, unido a una caída del número de refugiados afganos, convierte a Venezuela en el país con mayor número sumado de refugiados y personas necesitadas de protección internacional, con 370.200 este año y 5,9 millones respectivamente a fines de 2024. El dato, según los reportes de la agencia, es un 2% superior al de 2023.

La mayoría de estos venezolanos refugiados se encuentran en América Latina, empezando por Colombia, que con 2,8 millones de personas es el tercer país del mundo con mayor población refugiada); seguido por Perú, con 1,1 millones; Brasil, con 605.700; Chile, con 523.800; y Ecuador, con 441.600.

De hecho, ACNUR destacó que los venezolanos fueron la segunda nacionalidad en formular más solicitudes de asilo el año pasado, elevandose a 268.100. Los colombianos fueron la cuarta nacionalidad más numerosa en hacerlo, con 149.500, dentro de una lista encabezada por sudaneses, que alcanzan los 441.400.

En EE. UU., por ejemplo, la mayoría de las solicitudes de refugio fueron de venezolanos (116.700), en un escenario donde, durante el primer semestre del año 2024, el país recibió un total de 729.100 solicitudes de asilo, la mayor parte viniendo de países de América Latina y el Caribe, principalmente venezolanos (116.700), colombianos (79.300), mexicanos (54.000) y haitianos (46.600).

SEBIN detuvo en Maracaibo al exministro chavista Rodrigo Cabezas

Caracas. – El exministro de Finanzas durante el gobierno de Hugo Chávez, Rodrigo Cabezas, fue detenido este pasado jueves por órdenes de la Narcotiranía de Nicolás Maduro, al ser interceptado por esbirros del SEBIN en Maracaibo (Zulia).

Familiares del funcionario rojo contaron que el servicio eléctrico de su casa fue cortado, y desde la sede regional de Corpoelec le informaron a Cabezas que debía presentarse en esas oficinas para solucionar el problema.

En efecto, Cabezas acudió a la sede de Corpoelec en la urbanización Las Delicias, pero, una vez allí, fue detenido por los funcionarios del SEBIN. Sin embargo, ya detenido, el exministro «alcanzó a informar telefónicamente sobre su aprehensión».

El hecho generó reacciones en las redes sociales, principalmente entre ONG y activistas por los Derechos Humanos, que condenaron la acción. Hasta el momento se desconoce el paradero del economista y también profesor universitario.

Cabe señalar que Cabezas fue ministro de Finanzas entre 2007 y 2008, así como miembro de la Dirección Nacional del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) hasta 2017, cuando empezó a ser crítico del narcorégimen controlado por Nicolás Maduro.

El General Tremont reapareció en video preparado jurando lealtad al narcorégimen, sin hablar del siniestro aéreo

Caracas. – Una breve reaparición, confirmando que aún se encuentra en Venezuela, pero sin ofrecer ninguna información relevante sobre la tragedia familiar que lo aqueja, realizó este pasado jueves el jefe del Comando de Defensa Aeroespacial (CODAI), José Luis Tremont.

El mayor general chavista se mostró por primera vez tras el accidente en el cual fallecieron su esposa e hija la semana pasada, en un video difundido por otro militar adepto al narcorégimen chavista, Elio Estrada Paredes.

De acuerdo con las observaciones realizadas por usuarios de las redes sociales, se trataría de una grabación preparada con antelación —y no enviada en tiempo real como intentaron hacer ver los militares chavistas—, ya que se notan cortes en el video que dejan en evidencia la superposición de algunas secuencias.

Sin embargo, las críticas —también realizadas por analistas y periodistas de diversos medios— señalan que el mensaje de Tremont fue solo para enfatizar su «lealtad» con la Narcotiranía de Nicolás Maduro.

A juicio de los internautas, Tremont parece intentar justificar su firme posición con el sistema criminal, como si habría sido acusado de algún acto de traición.

«Tenemos que seguir luchando por el desarrollo de nuestra nación, nuestra soberanía y cuenten aquí con un hermano, un soldado que se mantendrá al pie del cañón para seguir cumpliendo con sus labores», fueron sus palabras.

Hay que recordar que, tras el siniestro aéreo, se especuló que su figura podía tener alguna vinculación con el extravío de un importante alijo de drogas que motivó la represión ordenada por Diosdado Cabello en El Morro de Puerto Santo (Sucre).

También, corrieron rumores acerca del accidente aéreo, señalando que pudo haber sido en venganza por el extravío de los narcóticos, y luego sobre su posible huida del país, pero todo resulta ser, aparentemente, falso.

Tremont obvió todos los temas, no así Estrada Paredes, quien insultó —en general— a los periodistas acusándolos de, presuntamente, ser aliados del narcotráfico, pero sin ahondar en las razones que motivaron todas estas «especies» difundidas en torno a Tremont y su familia.