Don Juan i: «Los que engañan, los que ganan»

Por Anthony Parra, voluntario en Estuantes por la Libertad Venezuela

Don Juan, en la obra del dramaturgo Molière es un traidor a los contratos; le gusta tener muchos compromisos para matrimonios y no se quiere casar con ninguna realmente. Tampoco las quiere perder, así que las engaña para sostener su propia satisfacción sin límites. De eso se desprende una palabra común conocida como: libertinaje.

Así son las cosas, y es común pensar que esto se relaciona con el liberalismo, porque suena a libertad. Algunos pueden llegar a pensar que ejemplos de lo que es estar en libertad es el estar libre, tener tiempo libre; pero Esas frases tienen una base y es estar libre de restricciones. Ahora bien, ¿No hay restricciones? ¿No hay compromisos externos? ¿Podemos andar como Don Juan y obrar de mala fe en la vida sin tener ninguna responsabilidad con los contratos suscritos? 

No, eso no es liberalismo. Es libertinaje. Pero, ¿Qué es realmente el libertinaje?

Nuestro personaje Don Juan no escatima en lanzarse de arrebatos, promesas y delirios cuando de “amar” se trata, como lo hizo con Doña Elvira, o con Carlota, o con Maturina o como en sencillas palabras de Esganarel, su criado, dice: 

“No le cuesta nada contraer matrimonio: es el lazo con que caza a sus víctimas, y las puede cazar por docenas (…) Y si quisiera decirte los nombres de todas las mujeres con las que se ha casado en diversos lugares, no acabaría”.

Ahora bien, una definición precisa de libertinaje la posee la Real Academia Española, la cual lo define como:. “Desenfreno en las obras o en las palabras”.

A causa de esta definición alguien libertino es aquel que no tiene frenos en sus acciones individuales, incluyendo a los demás como los carriles de su tren y no considerándolos como otros trenes. 

Don Juan es un hombre apasionado y manipulador, a palabras propias de él sentencia que: “No pensemos en las cosas malas que nos puedan acontecer, sino en aquellas que pueden darnos gusto”. Entre esas cosas que le dan gusto se encuentra la conquista romántica con los medios necesarios —con consecuencias, pues, alguien puede salir herido por su sofisma y obrar—. Por ello, efectivamente sí, Don Juan es un libertino.

Se necesita esclarecer un tema entonces, ¿Don Juan es liberal? ¿Qué es entonces ser liberal?

No estaría mal si Don Juan amara y se entregara a muchas parejas a la vez, si por lo que vemos, no las engañara. Pero elige esta vía, y mientras ellas se suscriben a su contrato de buena fe, él pasa por encima de los términos. Siguiendo la metáfora antes dicha de trenes y carriles, se puede llegar a la conclusión que ser liberal es el reconocimiento obligatorio de los denominados “carriles” como trenes, como Don Juan se visualiza de esa forma ante otros.

El liberal se preocupa por su siguiente, y ese siguiente frente a otros siguientes. Y ese orden de uno y de otro, dicotómicos por ser diferentes, equivocados o razonables por ser humanos; esa condición humana nos invita y limita a que no utilicemos la violencia, la fuerza coactiva para conseguir antojos, utilizando reglas, leyes y normas para una convivencia pacífica que pueda integrar distintas formas de pensar y actuar con algo en común que están limitados de agredir al otro.

A saber, comprometemos una parte de nuestra libertad para poder crear aparatos que permitan que la mano propia no tome las decisiones, dejamos el epicentro de la agresividad para delegar la coacción, funcionar en legalidad. Don Juan no sigue nada de comprometer sus libertades porque como recordaremos del fragmento pasado no piensa en lo malo que puede suceder; no está dispuesto a condicionar su libertad. Ser liberal es saber que tu libertad está comprometida con la coexistencia y la interacción con otra persona para que pueda realizar sus fines vitales hasta un punto necesario que nos permita desempeñar nuestra individualidad y alcanzar nuestros fines también.

La vida de un Don Juan en el mundo moderno 

Aunque en tiempos de Don Juan donde no se vivía con las reglas suficientes para proteger a los ciudadanos, los gobernantes solo protegían la preservación del poder empobreciendo a la sociedad civil y que se vivía con una mentalidad de suma a cero era asumido como normal ver como hombres a caballo mataban por honor, en un mundo moderno como en el que vivimos que conocemos la ganancia mutua, las libertades individuales y la interdependencia —aunque a veces se olvida y volvemos a las mismas conductas erráticas— de uno con el otro vivir como Don Juan por mucho tiempo es una vida casi que imposible. 

En la liberalidad, estamos condenados. Estamos condenados a tener deseos que no tendremos, porque no somos los únicos seres conscientes y estamos condenados por lo tanto a tomar decisiones constantemente, si no lo hacemos estamos en peligro. Es por eso que la libertad siempre ha incluido el hacer cosas que no violenten a los demás, como el engaño. 

Así como los otros se perjudican, uno mismo se hace daño. Verbigracia Napoleón, que perdió en las guerras napoleónicas debido a que muchos no confiaban en depositar su dinero en sus campañas por su fama de incumplir el pago de sus obligaciones, a las personas se les hace difícil confiar en alguien que simplemente no posee responsabilidad, acarrea consecuencias.

La historia de Don Juan y de si es liberal o no ha llegado hasta acá. Otra historia sigue, y es la defensa de aquellas personas con buena voluntad que se ven amenazadas por el engaño y la perfidia de más como él; personas con barreras totales con la existencia pacífica. La libertad siempre está siendo acechada porque la batalla se gana y vuelve, siempre vuelve. Nuestro mundo no es perfecto. 

La libertad se defiende y se garantizan las libertades individuales de las personas de aquellos que buscan arrebatarle. De ahí la misión de todo liberal, contener e incentivar a hacer un mundo mejor con más personas y menos libertinos, sin sacar de nuestra memoria que libertinos hubieron, libertinos habían, y libertinos seguirán habiendo.

¿CÓMO EVITAR LA MALIGNIDAD DE ALGUNAS IDEOLOGIAS POLITICAS?


Es evidente que la crítica situación que actualmente vivimos los venezolanos, tiene
mucho que ver con la inconsistente fundamentación ideológica que, por insuficiente formación,
demuestran tener la mayoría de los líderes politicos que se supone actúan como representantes
del pueblo. Deficiencia ésta que no sólo explica la dificultad que los politicos obviamente
tienen para diferenciar la ideología política que mejor favorezca al pueblo en el ejercicio de su
Soberanía en función de los Fines que constitucionalmente éste se haya fijado, sino que
también explica cómo esa misma deficiencia contribuye a que, sin ningún reparo, éstos politicos
continúen con la reprochable conducta de tolerar, en los procesos electorales, a las
asociaciones políticas que no sólo resultan subversivas del orden constitucional vigente,
sino que también alejan al pueblo, cada vez más, de las posibilidades para que, ejerciendo su
Soberanía con el modelo de Estado Democrático Liberal, pueda evolucionar favorablemente
como Nación, tal como lo viene haciendo E.U.A al adoptar y continuar con ésta referencia
ideológica democrática para convertir la actual Unión de Estados en la República Federal, al
punto de llegar a ser actualmente el más antiguo modelo exitoso de República democrática
liberal en todo el Mundo, en pleno funcionamiento con una Constitución viviente que aún se
mantiene en su versión original, pero que ha sido muy poco asimilada y analizada por nuestros
politicos, quienes no terminan de entender la ideología política con la cual se sustenta éste
modelo. Por eso nos preguntamos ¿Cómo puede un líder político representar la voz del
Soberano, si no dispone de la capacidad para distinguir y asumir la ideología política que
represente la mejor opción en favor del pueblo, como ya ha sido demostrado desde los tiempos
de la Primera República.?
En efecto, es de entender que mientras permanezca la aparente confusión que da
origen a ésta grave limitación política, como es el mal entendido concepto de “el socialismo”
en Venezuela, nada bueno obtendrá este País retrasado en su desarrollo, hasta que pueda crear
las apropiadas condiciones que le permitan al pueblo ejercer inteligentemente su Soberanía
para vivir con libertad individual, acceso a la auténtica justicia, disfrute de la propiedad privada,
paz y seguridad, y plena prosperidad; ya que por el contrario, éstos líderes continuarían con
fraude y engaños, incurriendo en la manipulación populista para imponer el socialismo original
como nuevo orden para preparar las condiciones favorables al socialismo marxistaleninista como antesala al comunismo definitivo.
Por otra parte es de entender que mientras esa irregular situación se mantiene, también
una buena parte de ése pueblo pareciera continuar cada vez más confundido e indefenso,
básicamente por concentrar su atención en tratar de identificarse con la democracia pero
asimilando al socialismo mediante la fórmula social-democrática que a su vez permanece
abierta a la influencia del Socialismo subversivo, mientras que si se asociara al liberalismo
político, que es la antítesis del Socialismo, quedaría identificado con la formula democrática–
liberal mediante la cual el pueblo podrá respirar más libertad. Por eso, aun debemos continuar
advirtiendo sobre la malignidad que también resulta, cuando esa asociación del socialismo
original ocurre con otras tendencias políticas abiertamente anti- democráticas que buscan por
todos los medios la toma del Poder, como en la práctica ha ocurrido en nuestra Venezuela,
donde ya se ha extinguido la democracia, a pesar de los esfuerzos que se hacen por restablecer
el orden quebrantado para refundar definitivamente la Republica.
Y es por lo que, en favor de nuevas perspectivas, nos proponemos en esta ocasión,
intentar exhibir algunas de las más sobresalientes diferencias que resultan de examinar
éstos dos conceptos encontrados, de Socialismo y Democracia, para lo cual se requiere
comenzar a partir de las respectivas definiciones de Soberanía, Nación y Estado.
Se entiende como Soberanía, al máximo poder que en lo interno y externo, se le reconoce
universalmente a todo pueblo o Nación libre, como un derecho natural intransferible e
irrenunciable para ejercer su voluntad política, sin tener que obedecer otro poder distinto, salvo la
voluntad de Dios.

De esta manera, se entiende que la Soberanía ejercida por el pueblo, como máximo
poder, crea el orden institucional que a su vez da origen al Estado, creado como el
instrumento idóneo para alcanzar los Fines trascendentes de la Nación. De manera que cuando
no se le reconoce la Soberanía al pueblo, como derecho natural irrenunciable e intransferible,
tampoco se puede reconocer al orden Constitucional establecido por la fuerza y aún menos al
Estado, es decir, que la figura del Estado de Derecho desaparece.
En efecto, desde la aparición de la noción del Estado Moderno a finales del Siglo XVI ,
impulsado con la influencia del liberalismo político y la introducción del concepto de
Soberanía por el filósofo francés Jean Bodino, cada Estado comienza a tratar de funcionar
conforme a un determinado modelo de ideología política liberal, tratando de identificarse con las
más elevadas aspiraciones de un pueblo Soberano, para asegurar la protección y defensa de los
derechos naturales individuales del ser humano mediante la institucionalidad democrática, que
aún se debe lograr a partir de la conciliación que evidentemente debe existir para reducir la
pugna surgida entre el liberalismo político y el liberalismo económico, reduciendo para esos
efectos el inmoderado comportamiento del Capitalismo, que al favorecer un progreso
económico sin el debido control por parte del Estado, resulta en el intolerable abuso de las
libertades individuales, tal como actualmente se observa en perjuicio del ejercicio del derecho de
igualdad ante la Ley. Es por lo que actualmente el liberalismo político y el liberalismo económico,
a partir de este conflicto., parecieran tener vidas separadas.
Por otra parte, para entender mejor la Soberanía también consideramos
pertinentes la definición que corresponde a los términos Nación y Estado. Es por
lo que al mencionar el término Nación, nos estamos refiriendo al conjunto humano
que ocupa un determinado territorio, donde todos los individuos de éste conjunto se
consideran unidos como hermanos cohesionados por lazos indisolubles, por el hecho
de vivir y compartir un mismo espacio territorial, hablar un mismo idioma, y similares
expectativas para actuar como una sola entidad política autónoma. En este mismo
orden Estado pasa a ser la entidad política y jurídica creada por la ciencia del
Derecho, para hacer realidad la autoformación de la Nación, requerida para actuar
como un sólo conjunto humano empeñado en gerenciar el bien común en función de
Fines trascendentes.
Ahora pasamos a tratar de definir los dos modelos politicos básicos de cuyo perfil
depende el tipo de Estado, Socialista o Liberal, que siempre han estado en pugna. Uno que
viene del liberalismo político nacido en Europa a finales del siglo XVI y el cual se utilizó
inicialmente en el Nuevo Mundo para la construcción de los E.U.A como República Federal, cuyo
modelo se ha querido implantar en el resto del Continente sin atender debidamente las
diferencias de orden social y cultural, junto a las condiciones exigidas para llegar a un verdadero
federalismo.
Y el otro modelo político básico, que ha tenido gran influencia, es el que proviene de
la adversion al liberalismo económico, mucho más identificado con las reformas sociales y
económicas que tienen más arraigo en Europa. Es por lo que para tener una mejor idea de estos
modelos, bien vale tratar de precisar las principales diferencias entre la Democracia y el
Socialismo.
Se entiende como DEMOCRACIA a la formula política que una Nación adopta , con la
consciente participación de cada individuo civilmente hábil, para garantizar la Soberanía popular
y la libertad individual de cada persona, en función de los Fines trascendentes que la Nación
se haya propuesto activar en su desarrollo como pueblo Soberano, con el pueblo y para el
pueblo.
Al recurrir a esta definición cabe destacar que el significado de la Democracia como
concepto, viene de dos vocablos del idioma griego, en la antigua Atenas, que son la palabra
“demos” utilizado para significar “pueblo” y “krotos” referido a “poder ” o sea, el poder del pueblo,
que en América se puso a valer con la aparición del liberalismo político , resultando de allí la
ideología política más identificada con el nacionalismo que siempre ha imperado en
Norteamericana, asociado con la Democracia Liberal. Es por ello que la fórmula democrática más
representativa de esta ideología, pareciera ser el partido Republicano en E.U.A, cuyas políticas
de Estado y de Gobierno están alineadas a la ideología política Liberal, Nacionalista y
Conservadora, rivalizando con otro partido que aun siendo democrático mantienen la tendencia a
funcionar como un partido socialista al identificarse como un gobierno más inclinado hacia el
socialismo y el globalismo, como es el caso del partido Demócrata.
Definimos como SOCIALISMO, a la doctrina política en la cual la Soberanía popular
empalidece hasta llegar desaparecer para hacer posible que se imponga el interés colectivo
sobre lo privado, mediante el protagonismo de un Estado más interventor en las dimensiones
económicas y sociales, ejerciendo control sobre la propiedad privada para dar primacía a la
propiedad colectiva, con una profunda transformación en la planificación y reorganización en la
vida de la Nación, favoreciendo asi la expansión del modelo colectivista-globalista mediante
el ordenamiento constitucional establecido directamente por el Estado, en nombre del
pueblo Soberano que asi permanece ignorado y alienado.
Es el caso actual de Venezuela, donde podemos observar cómo el Estado y el pueblo, al
haberse inhibido de ejercer todo su Poder para defender oportunamente su renovada
institucionalidad democrática liberal, ahora favorecida con la vigente Constitución, permitieron el
predominio y funcionamiento de estos modelos social-demócratas prácticamente asociados
con organizaciones políticas subversivas que, alejados de la auténtica democracia liberal
tomaron el Poder a fuerza de populismo y engaños, limitándole asi al pueblo el ejercicio directo
de su Soberanía, no obstante existir en nuestra Constitución disposiciones expresas que
obligan a rechazar todo tipo de asaciones subversivas con ideologías políticas orientadas a
obtener la desaparición de la institucionalidad democrática para transformar la República de
Venezuela en un Estado intervenido como una colonia, en favor de Estados Socialistas
radicales con régimen totalitario.
Y es que en efecto ¿Cómo se explica ahora que la misma Constitución de la Republica
de 1999, al reafirmar por primera vez, que la Soberanía reside intransferiblemente en el
pueblo para ejercerla directamente y que toda asociación debe tener fines lícitos, y sin
embargo hayan permitido la entrada a sus procesos electorales a organizaciones políticas
subversivas enemigas de la democracia, sin que las asociaciones políticas socialdemócratas se hayan opuesto? Porque es indiscutible que al tener dichas organizaciones
subversivas Fines ilícitos, por ser estos fines contrarios. a los Fines de la Republica y opuestos a
la institucionalidad democrática, representan organizaciones criminales que debían ser
procesadas por los órganos de Justicia del Estado, y que ahora por razones obvias es demasiado
tarde, a menos que los partidos social-demócratas reaccionen. (Arts. 3, 5, 52, 67 y 333 de CRBV,
y Art. 128 del Código Penal.). Como se puede ver, estas previsiones Constitucionales y legales,
obviamente que no han sido suficientes para que los partidos politicos social-demócratas
básicamente, impulsaran sus debidas iniciativas, pero tampoco para el pueblo que ha
permanecido engañado y sometido por estas organizaciones políticas.
Por otra parte, observemos las diferencias básicas que podemos extraer del
Socialismo con respecto a la Democracia- liberal que, entre otras, son las siguientes: 1)
Degrada la Soberanía popular, para ser ejercida en forma conjunta o directamente por el
Estado 2)Propicia el control absoluto de la población por parte del Estado. 3) Procura la Virtual
desaparición de la libertad individual..4) Supremacía de la propiedad colectiva sobre la propiedad
privada. 5) Restricciones a las libertades económicas por parte del Estado. 6) Tendencia hacia el
globalismo o nuevo orden Mundial.7) Se mantiene abierto a sostener alianzas con las
asociaciones subversivas.
Con lo expuesto consideramos, que se pudiera inferir la diferencia básica existente entre
el tipo de Estado Democrático Liberal y el Estado Socialista El primero porque es el que
mejor favorece la libertad individual y económica, como condición necesaria que deben tener
las personas para alcanzar su plena libertad y prosperidad, según sus propios esfuerzos y
capacidades; mientras que el segundo, al no garantizar las referidas libertades individuales y
la igualdad ante la Ley, se aleja del pleno desarrollo de la persona humana, que asi se ve
limitada como ser biológico, social y político, reemplazando asi el protagonismo del ser humano
para darle espacio y primacía al cuerpo social, al cual sirve completamente alienado.


Abogado. Leopoldo Saavedra B.